George Psalmanazar
| Nombre completo | George Psalmanazar |
|---|---|
| Nombre nativo | George Psalmanazar |
| Descripción | Escritor francés |
| Fecha de nacimiento | 01-01-1679 |
| Lugar de nacimiento | |
| Fecha de fallecimiento | 03-05-1763 |
| Nacionalidad | Francia |
| Ocupaciones | escritor |
| Idiomas | francés, inglés |
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George Psalmanazar (c. 1679 – 3 de mayo de 1763) fue un impostor francés que, afirmando ser nativo de Formosa, recorrió con asombro las ciudades europeas y captó la atención de una sociedad ávida de historias lejanas. Su engaño, sostenido durante años en Gran Bretaña, terminó desmoronándose cuando quedó claro su origen europeo. Tras aquel desenmascaramiento, emergió como ensayista teológico y se convirtió en un personaje conocido dentro del círculo literario de Londres, frecuentando a figuras célebres de su tiempo y dejando una estela de preguntas sobre la credulidad y el teatro de la palabra.
George Psalmanazar (c. 1679 – 3 de mayo de 1763) fue un impostor francés que, afirmando ser nativo de Formosa, recorrió con asombro las ciudades europeas y captó la atención de una sociedad ávida de historias lejanas. Su engaño, sostenido durante años en Gran Bretaña, terminó desmoronándose cuando quedó claro su origen europeo. Tras aquel desenmascaramiento, emergió como ensayista teológico y se convirtió en un personaje conocido dentro del círculo literario de Londres, frecuentando a figuras célebres de su tiempo y dejando una estela de preguntas sobre la credulidad y el teatro de la palabra.
Orígenes y formación
Orígenes y primeros años de vida permanecen envueltos en el misterio que él mismo cultivó. La tradición histórica sugiere que podría haber nacido en el sur de Francia, en territorios como Languedoc o Provenza, entre finales del siglo XVII y comienzos del XVIII; su nombre de nacimiento real permanece desconocido y no se ha podido confirmar con documentos concluyentes. Según la autobiografía publicada póstumamente, recibió educación en un colegio franciscano y posteriormente en una academia jesuita, y él mismo afirmó que sus maestros lo elogiaban por un don excepcional para las lenguas, lo que alimentó su leyenda de lingüista prodigioso.
Formación lingüística Se atribuye a Psalmanazar un dominio precoz de la lengua latina, supuesto logro que habría culminado a una edad muy temprana, cuando aún estaba en la niñez. Sus relatos mencionan competiciones con compañeros de mayor edad, en las que destacaba por su facilidad para las estructuras gramaticales y las extravagancias verbales. No obstante, su relación con ciertos planteamientos filosóficos de carácter sofista le provocó desencanto hacia la educación académica institucional, y hacia la mitad de la adolescencia habría decidido alejarse de las aulas, buscando otros derroteros que le ofrecieran más libertad para explorar su propio camino de aprendizaje.
Carrera como impostor
Europa continental
Inicios engañosos En un intento de moverse por Francia con menor riesgo económico, se presentó como un peregrino irlandés en ruta hacia Roma. Tras aprender inglés, llevó a cabo una falsificación de pasaporte y se apropió de una capa y un báculo robados de una reliquia local para disfrazar su identidad itinerante. Sin embargo, pronto detectaron que su supuesta procedencia irlandesa no era creíble para muchos, y el plan no tardó en desmoronarse ante oyentes y viandantes que lo conocían.
Una máscara más exótica Con esa frustración inicial, Psalmanazar ideó un personaje aún más fuera de lo común: un converso cristiano procedente de una nación insular del Lejano Oriente. A partir de relatos misioneros que había escuchado en su educación, empezó a perfilar una nación llamada Formosa y un conjunto de costumbres inventadas que servirían para sostener su farsa ante un público escéptico. Sus invenciones incluían rituales y ritualidades que él mismo diseñó para reforzar la impresión de autenticidad, como prácticas que desentonaban con cualquier entendimiento occidental de Asia, y hasta la invención de una lengua que decía haber obtenido de un supuesto proceso de aprendizaje exclusivo.
Viajes por el continente Sus andanzas lo llevaron a recorrer varios ducados y principados del Sacro Imperio entre 1700 y 1702, y luego se dejó ver en la población de las Provincias Unidas, donde llegó a ejercer como mercenario ocasional. Durante esa fase, su historia de origen pasó de Japón a Formosa, y se adicionaron rasgos culturales elaborados, un calendario ajeno y un sistema de creencias que él aseguraba haber heredado de forma remota. El engaño alcanzó ribetes de complejidad a medida que se iba afianzando su “hispanidad” ficticia y su pretendida identidad como lingüista de una cultura remota.
Un encuentro decisivo A finales de 1702, el escocés Alexander Innes, sacerdote y capellán de una unidad del ejército británico, se cruzó en su camino. Innes afirmó que había logrado convertir al joven trasfondo “hebreo” de su vida y que lo había bautizado con el nombre de Psalmanazar, en honor a un antiguo monarca bíblico. En 1703 emprendieron un viaje hacia Londres con la intención de presentar su historia ante clérigos y círculos académicos, con la esperanza de obtener apoyo y reconocimiento social para su narración.
Inglaterra
Fama y fascinación Su llegada a la capital inglesa desató un fenómeno de interés público y mediático: un forastero que traía consigo costumbres extravagantes y relatos exóticos encajaba en una época de curiosidad por lo desconocido y de creciente gusto por las crónicas de viajes. Su figura también capitalizaba sentimientos anti-católicos y anti-jesuitas que dominaban ciertos sectores de la opinión pública, de modo que su historia adquiría una dimensión aún más atractiva para un público ansioso de ver paralelismos entre lo real y lo fantástico. Psalmanazar se presentó como un “heathen” reformado que había abrazado el anglicanismo, ganándose el favor de personalidades eclesiásticas y de figuras influyentes de la élite londinense, incluido el obispo de la ciudad.
Publicación y engaño En 1704 vio la luz su libro central, una extensa descripción histórica y geográfica de Formosa que, en apariencia, detallaba con minuciosidad las costumbres, la geografía y la economía de la isla. En su interior, sin embargo, el texto era una construcción deliberadamente inventada, amalgama de descripciones de civilizaciones americanas y relatos de Japón; la mezcla resultante era tan convincente para su público receptor que muchos lectores lo tomaron como fuente fidedigna. La obra respondía a una estética viajera que tenía como motor la curiosidad y, a la vez, el gusto por la rareza, lo que hizo que el libro se difundiera en varias lenguas con gran rapidez.
Una visión bárbara de Formosa Entre las costumbres narradas, Psalmanazar describía una capital remota llamada Xternetsa, una vestimenta peculiar para los hombres y prácticas alimentarias sorprendentes —como la caza de serpientes para alimento—, además de un conjunto de derechos domésticos que presentaba como tradición local. Afirmaba que la sociedad formoseña practicaba la poligamia y que el padre tenía derechos sobre sus cónyuges; señalaba rituales de ejecución, canibalismo sacerdotal y una economía basada en ceremonias de devoción que él mismo aseguraba haber presenciado. Estas imágenes extravagantes se completaban con un transporte dominado por animales de carga exóticos y viviendas subterráneas circulares que, en conjunto, montaban una visión exótica y provocadora para el lector europeo.
El lenguaje y la gramática Su ambición lingüística produjo un supuesto sistema de escritura y un lenguaje formado por reglas propias, que él presentó como verosímil y que llegó a ser citado por gramáticos de la época. Aunque la llamada lengua formoseña era claramente artificial, su presencia en manuales y obras de filología durante décadas posteriores al descubrimiento de la farsa demuestra el impacto duradero de su idea de un lenguaje perdido y recuperado por un viajero errante.
Vida posterior
Capellán y ensayo teológico
Un giro hacia la teología Con el paso de los años, el carácter itinerante de Innes lo llevó a Portugal, donde asumió el cargo de capellán general de las fuerzas británicas. Mientras tanto, Psalmanazar fue perdiendo credibilidad a ojos de un público que ya conocía las trampas de su relato. En 1706, tras una influencia cada vez menor, terminó por confesar de manera pública su gran engaño, primero a un círculo de amigos y luego ante la sociedad londinense, que ya no estaba dispuesta a sostener la ficción. A partir de ese momento, la ciudad se mostró menos receptiva a la denominada “fiebre formoseña”.
Una etapa de reconstrucción En los años siguientes, Psalmanazar trabajó en distintas ocupaciones, entre ellas una breve etapa como trabajador en un regimiento, hasta que algunos clérigos le proporcionaron apoyo para retomar los estudios teológicos. Su curiosidad intelectual se orientó hacia horizontes más cercanos a la erudición y la religión, y participó activamente en el entorno literario de Grub Street, donde realizó panfletos, editó libros y desempeñó tareas poco glamorosas pero útiles para su subsistencia. En esa época aprendió hebreo y halló ocasión para colaborar en la edición de obras de historia de la imprenta, además de aportar artículos para una ambiciosa obra de historia universal. También escribió críticas y comentarios sobre Formosa, marcando, de forma deliberada, una distancia cada vez mayor frente a la farsa de su juventud, mientras consolidaba una identidad marcada por la religiosidad.
Redención y devoción A medida que la década de 1730 avanzaba, su figura se volvía menos performativa y más reflexiva; su vida espiritual ganaba terreno frente a su vida pública de antaño. En 1753 publicó de forma anónima una colección de ensayos teológicos que marcó un claro giro hacia la piedad y la búsqueda de un significado en la fe, alejándose de la retórica de su época de fraude. Este periodo de su existencia muestra a un hombre que, lejos de la farsa, buscó una coherencia interior y un modo de reconciliarse con la comunidad intelectual que alguna vez había aceptado sus relatos como verdad.
Amigo de Samuel Johnson y otros
Relaciones con figuras clave En esa fase final, Psalmanazar trató de construir puentes con otros grandes nombres de su tiempo. Entre ellos se encuentra el célebre Samuel Johnson, quien, ya como autor maduro, recordaría al personaje singular de su barrio como alguien excéntrico pero, en su fase más íntima, casi santo para algunos vecinos. Esta experiencia de convivencia con Johnson aporta una tonalidad humana a una biografía que, de otro modo, podría haber quedado reducida a un mero chiste histórico.
Puentes literarios En los primeros meses de 1741, el impostor envió a Samuel Richardson una colección de cuarenta páginas manuscritas en las que pretendía proseguir el argumento de Pamela, la novela epistolar de mayor éxito de la época. Richardson respondió con una crítica seca, llamando la propuesta “absurda e improbable”. Por su parte, Jonathan Swift lo menciona de forma irónica en una de sus sátiras, citando a un personaje que defiende la idea de la canibalidad como una característica de la cultura formoseña. Tobias Smollett, por su parte, alude a Psalmanazar como un hombre que, tras décadas de peregrinaje literario, se mantiene gracias a la caridad de unos pocos libreros, sugerencia que desnudaba el desgaste social de la época hacia los farsantes teatrales.
De su muerte y memorias
El cierre de una historia Psalmanazar falleció el 3 de mayo de 1763 en una zona de Londres. En su testamento, redactado el año anterior, se describió a sí mismo como una persona pobre y pecadora, y solicitó que su descanso fuese en la forma más modesta y barata posible. Reconoció a través de su última voluntad la vergonzosa naturaleza de su Historia de Formosa, declarando que había sido una impostura y una estafa para el público. Poco después se publicó una memoria autobiográfica con un título en clave que evita revelar su nombre de origen; en ese libro se ofrece un relato detallado de su juventud y el nacimiento de sus engaños, sin ocultar la complejidad de su trayectoria.
Autobiografía y legado La autobiografía constituye una ventana a un pasado donde la identidad podía forjarse con la misma facilidad con que algunas palabras lograban seducir a la opinión pública. A la postre, la figura de Psalmanazar se convirtió en un ejemplo paradigmático sobre el teatro de la impostura y el fenómeno de la “ficción creíble” en la cultura de la Ilustración, un recordatorio de que la curiosidad humana puede ser tan poderosa como frágil ante la evidencia y la verificación de los hechos.
Ver también
- Escritura construida y sistemas de signos inventados
- Literatura de viajes y la fascinación por lo lejano
- Princesa Caraboo
- Korla Pandit
Lecturas recomendadas
- Michael Keevak, The Pretended Asian: George Psalmanazar's Eighteenth-Century Formosan Hoax. Editorial universitaria, 2004.
- Jack Lynch, Forgery as Performance Art: The Strange Case of George Psalmanazar. Publicación académica, 2005.
- Graham Earnshaw, The Formosa Fraud: The Story of the Fake Writings of George Psalmanazar, One of the Greatest Charlatans in Literary History