Achille Loria
| Nombre completo | Achille Loria |
|---|---|
| Nombre nativo | Achille Loria |
| Descripción | Economista italiano |
| Fecha de nacimiento | 02-03-1857 |
| Lugar de nacimiento | |
| Fecha de fallecimiento | 06-11-1943 |
| Nacionalidad | Reino de Italia |
| Ocupaciones | economista, político, profesor |
| Grupos | Academia Nacional de los Linces |
| Idiomas | italiano |
| Hermanos | Gino Loria |
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Achille Loria fue un economista, sociólogo y docente italiano cuyas ideas atravesaron finales del siglo XIX y primeras décadas del XX, generando debates intensos sobre la organización social y la relación entre trabajo y capital. Su trayectoria académica lo llevó a recorrer varias ciudades y universidades, y su voz, a la vez amable y polémica, dejó una impronta significativa en el panorama intelectual de Italia y más allá.
Achille Loria fue un economista, sociólogo y docente italiano cuyas ideas atravesaron finales del siglo XIX y primeras décadas del XX, generando debates intensos sobre la organización social y la relación entre trabajo y capital. Su trayectoria académica lo llevó a recorrer varias ciudades y universidades, y su voz, a la vez amable y polémica, dejó una impronta significativa en el panorama intelectual de Italia y más allá.
Biografía
Nacido en Mantua el 2 de marzo de 1857, Achille Loria inició su formación en esa ciudad y luego eligió estudiar Derecho en la Universidad de Bolonia. Al cumplir los 20 años, obtuvo la licenciatura y amplió sus horizontes académicos con estancias en Roma, Berlín y Londres, experiencias que le permitieron aproximarse a la economía desde enfoques diversos. En su itinerario formativo figuran maestros destacados como Angelo Messedaglia, Luigi Cossa y Adolph Wagner, cuyas ideas influyeron en su manera de entender la disciplina.
En 1881 asumió la cátedra de Economía en la Universidad de Siena, inaugurando una etapa de labor académica que luego lo llevó a otros centros de referencia. Más tarde pasó por la Universidad de Padua, y en 1903 se trasladó a la Universidad de Turín, donde permanecería hasta 1932 consolidando su liderazgo en el ámbito universitario italiano. En la esfera pública, recibió el honor de ser nombrado senador en 1919 y, a diferencia de muchos de sus contemporáneos, no adhirió al movimiento fascista en 1922, manteniendo una postura crítica frente al régimen.
Durante toda su vida, Loria combinó la labor educativa con la reflexión teórica, dibujando un mapa de ideas que buscaba relacionar la historia y la sociedad con principios económicos. Su presencia en la academia fue acompañada por una participación cívica que le proporcionó visibilidad y, a veces, resistencia frente a las corrientes dominantes. Así, su biografía se percibe como una trayectoria de aprendizaje, debate y defensa de la autonomía intelectual, incluso cuando los vientos políticos soplaron en direcciones opuestas.
Pensamiento económico
La obra de Loria se caracteriza por intentar interpretar una amplia gama de fenómenos históricos desde un marco económico, articulando un sistema complejo que acumula influencias muy diversas. Sus planteamientos resultan difíciles de condensar, porque atravesaron tradiciones distintas y a veces contrarias entre sí, dando lugar a una síntesis única que no se presta a simplificaciones rápidas.
Entre los pilares que nutrieron su pensamiento resaltan David Ricardo y Karl Marx (a quien se refirió como el «Alighieri del socialismo»), junto con la impronta de la escuela austríaca y corrientes socialistas y evolucionistas que convivían en su entorno intelectual. En su momento, Loria llegó a merecer el reconocimiento de la escena italiana como uno de los economistas más distinguidos, capaz de mover debates que iban más allá de las fronteras nacionales.
La producción de Loria dialoga con colegas y maestros de renombre como Engels, Gabriel Tarde, Herbert Spencer, Carl Menger, Charles Gide, Wilhelm Roscher, Werner Sombart, Edwin Seligman y Léon Walras, a cuyo legado se sumó al acercarse a múltiples corrientes teóricas. Sus trabajos circulaban fuera de las fronteras italianas gracias a las numerosas traducciones que llevaron sus ideas a distintos idiomas y contextos culturales.
En un pasaje que hoy se cita con frecuencia por su tono audaz, Loria llegó a plantear una idea extraordinaria sobre la posibilidad de alimentar a la población mundial mediante una solución tecnológica improbable: la utilización de un adhesivo para capturar aves desde aviones civiles. Aunque su propuesta era claramente especulativa, revela su predisposición por respuestas de alcance global ante problemas de subsistencia y distribución de recursos.
El conjunto de su obra económica se suele presentar como una reflexión sostenida por la idea de que la organización social debe estar íntimamente ligada a consideraciones de productibilidad y de distribución. Sus textos, al margen de la controversia, mostraron una preocupación por entender la génesis de las estructuras sociales y por proponer modelos que, aun cuando discutibles, empujaban a pensar la economía como un elemento central de la vida colectiva.
La tierra libre
En su obra Costituzione economica odierna (1900) Loria expone la idea de una tierra libre, es decir, la creencia de que la legislación debería reconocer el derecho de cada individuo a disponer de una parcela en la que pueda vivir y desarrollarse como productor autónomo. El punto de partida es la noción de una unidad funcional, o sea, la cantidad de tierra que, en función de la densidad poblacional y de la extensión disponible, permite a una persona sostenerse por su trabajo.
En términos prácticos, propone la creación de un salario territorial, que obligaría al empleador a proporcionar, además del salario básico, una unidad funcional al cabo de un cierto período. Si a lo largo de ese lapso un obrero hubiera sido contratado por varias empresas, cada una debería aportar una parte proporcional al tiempo trabajado, de modo que, pasado el término, todos los trabajadores se convirtieran en propietarios parciales de la tierra que les corresponde.
Con este mecanismo, sostienen sus textos, se volvería posible restablecer una relación entre capital y trabajo basada en la igualdad de condiciones, lo que, a su juicio, representaba la forma más productiva de organización social. En esa vía, la economía natural del periodo primitivo reaparecería como una referencia de justicia y eficiencia, permitiendo una cooperación entre antiguos propietarios y nuevos poseedores que dinamizaría la producción y la distribución de recursos.
Críticos
El tratamiento de Loria sobre la cuestión de la transformación recibió críticas rotundas. En la introducción a El capital, Friedrich Engels describe a Loria con calificativos despectivos, cuestionando la validez de sus fundamentos frente al análisis económico riguroso.
Más tarde, el economista marxista Antonio Labriola polemizó con su visión de la transformación y de las dinámicas del capitalismo, distinguiendo entre sus intuiciones teóricas y los métodos analíticos. También Benedetto Croce formuló objeciones significativas respecto a algunas de sus conclusiones, destacando limitaciones en la lectura de la historia económica.
El propio Joseph A. Schumpeter señaló que, si bien Loria acumulaba una amplísima doctrina, muchas de sus afirmaciones carecían de un sustento metodológico sólido en análisis económico. Por su parte, Antonio Gramsci enfatizó la rareza de su estilo y la definió como un rasgo característico de ciertos intelectuales italianos, a los que denomina cargadamente como ‘lorianismo’.
Obras
- La rendita fondiaria e la sua elisione naturale, Milán, 1880.
- Le basi economiche della costituzione sociale, Turín, 1886.
- Analisi della proprietà capitalista, 2 vol., Turín, 1889.
- L'opera postuma di Carlo Marx, Roma, 1895.
- Problemi sociali contemporanei, Milán, 1896.
- La costituzione economica odierna, Turín, 1899.
- Il capitalismo e la scienza, Turín, 1901.
- Aspetti sociali ed economici della guerra mondiale, Turín, 1921.
- Gli articoli di Achille Loria in Echi e commenti : un periodico tra las dos guerras mondiales, a cargo de Bruno Di Porto, Pisa, 1990.