Vida Icónica VIDAICÓNICA

Agustín Lara

Nombre completo Ángel Agustín María Carlos Fausto Mariano Alfonso del Sagrado Corazón de Jesús Lara y Aguirre del Pino
Nombre nativo Agustín Lara
Descripción Cantautor mexicano
Fecha de nacimiento 30-10-1897
Lugar de nacimiento
Fecha de fallecimiento 06-11-1970
Nacionalidad México
Ocupaciones compositor, cantante, actor, compositor de canciones, actor de cine
Géneros bolero
Idiomas español
HermanosMaría Teresa Lara
EsposasMaría Félix
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Ángel Agustín María Carlos Fausto Mariano Alfonso del Sagrado Corazón de Jesús Lara y Aguirre del Pino, figura central del bolero mexicano, dejó huella como intérprete, compositor y actor. Reconocido popularmente como Agustín Lara, su legado abarcó décadas de creatividad y proyección internacional, convirtiéndose en uno de los nombres más influyentes del siglo XX en la música hispana. Su trayectoria atraviesa escenarios de teatro, radio y cine, y dejó una impronta duradera en la cultura popular con apodos como “El músico poeta” y “El flaco de oro”.

Agustín Lara — Imagen alternativa
Agustín Lara — Imagen principal

Ángel Agustín María Carlos Fausto Mariano Alfonso del Sagrado Corazón de Jesús Lara y Aguirre del Pino, figura central del bolero mexicano, dejó huella como intérprete, compositor y actor. Reconocido popularmente como Agustín Lara, su legado abarcó décadas de creatividad y proyección internacional, convirtiéndose en uno de los nombres más influyentes del siglo XX en la música hispana. Su trayectoria atraviesa escenarios de teatro, radio y cine, y dejó una impronta duradera en la cultura popular con apodos como “El músico poeta” y “El flaco de oro”.

Biografía

Infancia

La fecha y el lugar de su nacimiento fueron materia de debate durante buena parte de su vida. El propio artista afirmó haber nacido en Tlacotalpan, Veracruz, en 1900, y esa versión quedó inscrita en su tumba y en varias biografías. Sin embargo, un periodista encargado de una investigación encontró otra versión: que el compositor habría nacido en la Ciudad de México el 30 de octubre de 1897, según un acta de bautismo y un registro civil que lo muestran inscrito en una casa del Centro Histórico, muy cerca de un mercado popular. Aun cuando estas afirmaciones no logran uniformidad, lo cierto es que su infancia se desarrolló entre la pobreza y el aprendizaje temprano de la música.

La familia de Lara era de origen modesto: su padre, Joaquín Mario Lara, provenía de un pequeño pueblo de Puebla, mientras que su madre, María Aguirre y del Pino, tenía raíces en el Estado de México. En 1906, la familia se trasladó a la capital, escenario que marcaría el derrotero vital del futuro músico. Con el padre ausente desde temprana edad, Agustín encontró refugio y apoyo en la casa de una tía llamada Refugio, donde descubrió el mundo del armonio y dio sus primeros pasos en el piano, demostrando desde muy joven una notable sensibilidad musical.

Entre trabajo y educación, el niño Lara tuvo que abandonar el Liceo Fournier para ayudar a sostener a la familia. A los doce años ya trabajaba como pianista en locales nocturnos, a la vez que decía a su madre que desempeñaba labores de telegráfo nocturno para justificar sus ingresos. Su talento lo llevó a ingresar al Heroico Colegio Militar, y en 1917 se integró a las filas del movimiento revolucionario. En una conversación posterior, Lara rememoró esas vivencias con una mezcla de orgullo y complejidad, relatando que vivió la experiencia de la guerra desde el frente y que el esfuerzo personal lo condujo hacia la música como una forma de libertad y evasión de la disciplina familiar.

Carrera

El primer registro de una composición que llevó su nombre fue La prisionera, escrita en 1926 y verdeaba ya desde una versión de autoría propia. En 1930 irrumpió con fuerza en la radio a través del programa La hora íntima de Agustín Lara, un espacio que le dio proyección masiva y le permitió combinar interpretación con composición para distintos proyectos cinematográficos. Poco después sus talentos se conectaron con el cine, componiendo y actuando para varias producciones, entre ellas Santa (1931), inspirada en la novela de Federico Gamboa.

La efervescencia de la década de 1930 lo llevó a colaborar desde la radio con La Hora Azul, transmitido por la estación XEW, compartiendo escenario con reconocidos intérpretes y dirigiendo la orquesta El Son Marabú. En el escenario teatral también dejó su huella al presentarse en el Politeama de la Ciudad de México en 1932. Aunque su primera gira por Cuba enfrentó obstáculos políticos y terminó en fracaso, Lara continuó viajando por América del Sur y forjó un repertorio que incluiría piezas emblemáticas como Solamente una vez, compuesta en Buenos Aires y dedicada a José Mojica, Veracruz, Guitarra guajira/Palmera y Tropicana, entre otras obras que lo consolidaban como uno de los compositores más prolíficos de su tiempo.

Reconocimientos y resonancia internacional, como testimonio de su impacto, vinieron a lo largo de la década de 1950. En 1953 recibió un homenaje a cargo del presidente Adolfo Ruiz Cortines en el Palacio de Bellas Artes, y su popularidad cruzó el Atlántico. En España, su obra fue ampliamente reconocida durante la década de 1940 y recibió diversas condecoraciones; incluso el dictador Francisco Franco le obsequió una casa en Granada, una distinción que sorprendió por la desconocida relación personal de Lara con España en ese momento. Aun así, con el tiempo, Granada se convirtió en un símbolo de su legado musical, y en 1997 la ciudad adoptó su canción Granada como himno oficial en una versión adaptada.

Cicatriz

Con una marca física que lo distinguyó, Lara llevó una profunda cicatriz en la parte inferior de la mejilla izquierda, rasgo que dio lugar a variadas historias sobre su origen. En las imágenes y relatos de la época, esa marca se convirtió en una seña de identidad que se asoció con el carácter de un hombre cuya mirada artística parecía entrelazar dulzura y dureza a la vez.

Formación y primeros años de carrera, durante la década de 1920 se desempeñó como pianista en bares, cafés y salas de cine mudo. En ese periodo escribió Marucha, una canción dedicada a una de sus primeras amores, lo que trajo conflictos sentimentales para ella en el ámbito sentimental. En 1927 ya trabajaba en cabarets cuando una corista llamada Estrella le propinó un ataque con una botella rota, dejándolo marcado en el rostro. Este episodio, aunque violento, forma parte de la leyenda de su vida y de la percepción de su personalidad en la escena nocturna.

El exilio temporal y el descubrimiento le llevó a Puebla durante la turbulencia de la Guerra Cristera; allí, su historia dio un giro cuando, en 1929, comenzó a colaborar con Juan Arvizu, un tenor que lo descubrió y promovió sus composiciones ante un público más amplio.

Cicatrices y encuentros singulares

Las memorias de Lara incluyen un episodio en el que describió el encuentro con Miguel Agustín Pro Juárez en la comisaría policial durante su exilio en Puebla. El testimonio del artista revela cómo la violencia política y la represión de aquel periodo afectaron a quienes, como él, buscaban refugio en la música. Este año de 1929 marcó el inicio de una relación creativa más estrecha con el tenor Juan Arvizu, que sería fundamental para la difusión de sus canciones y la consolidación de su estilo en la radio y el cine.

Polémicas

El mundo de Lara no estuvo exento de reproches. En 1937 enfrentó acusaciones de fraude y plagio por intentar registrar ante la autoridad de propiedad intelectual una de sus canciones, Quisiera Decirte. Aunque resoluciones y debates siguieron en el tiempo, el incidente se inscribe entre las controversias que rodearon su figura, alejándose de la vida intachable y generando debates entre colegas y críticos.

Otro episodio polémico giró en torno a María Bonita, un vals en el que se alegó que Lara había incorporado fragmentos de El Remero, obra de Chucho Monge, lo que tensó su relación profesional con el compositor. Las tensiones no quedaron aquí: en una entrevista, Lara mencionó que una voz de la escena artística lo llevó a recibir un Jurado de Honor por la canción Aventurera, en una reacción que se interpretó como una confrontación a la figura de una mujer de la vida galante.

La canción Palabras de mujer también dio que hablar, cuando una interpretación de Fernando Fernández llevó a que aparecieran discrepancias por la letra. Lara, ante las consecuencias morales, decidió ajustar el texto para evitar un mayor conflicto, y Pedro Vargas la reestrenó para la misma casa discográfica, adaptando la versión a un marco más aceptable para el entorno de la época.

Relaciones y matrimonios

Su vida sentimental estuvo siempre en el centro de la atención pública. A lo largo de los años registraron romances con diversas damas y varias historias de amor se volvieron parte de su mito: Esther Rivas Elorriaga, Angelina Bruscheta Carral, Clarita Martínez, Yolanda Santacruz Gasca (YiYi) y Rocío Durán. Sin embargo, el encuentro que marcó un antes y un después fue su unión con María Félix, matrimonio celebrado en 1945, que dio lugar a una de las etapas más vivaces de su producción artística y de su presencia en la casa de Las Lomas, convertida en un punto de encuentro de escritores y creadores.

Entre las canciones y la pantalla, Lara no solo compuso para el escenario sino que incursionó en la interpretación cinematográfica, con títulos como Novillero y Coqueta perdida, entre otros. Su vida personal, llena de amores y alianzas, quedó entrelazada con la vida nocturna de la Ciudad de México y con un círculo de artistas que lo acompañó durante décadas.

Muerte

A partir de 1968 su salud empezó a declinar de forma acelerada, y los episodios de caída en su casa marcaron un empeoramiento de su situación física. El desgaste, sumado a la edad avanzada, dejó al artista en un estado de debilidad progresiva. En noviembre de 1970, sufrió un derrame cerebral que lo dejó en coma el día 3 y que terminó por apagarse el 6 de ese mes. Por mandato del jefe del Estado, fue colocado en la Rotonda de las Personas Ilustres de la Ciudad de México, como homenaje a su aportación cultural y artística. Su ausencia dejó un vacío en la música y la cultura popular mexicana que perdura en cada interpretación de sus canciones.

Legado

  • Ángeles Mastretta publicó en 1985 Arráncame la vida, novela que toma como fuente de inspiración la atmósfera de las canciones de Lara y que convirtió al personaje en referente de la literatura contemporánea mexicana.
  • Joaquín Sabina apareció en 1999 con la obra 19 días y 500 noches, donde la canción De purísima y oro, descrita como coautoría de A. Oliver, se erige como un homenaje al Madrid construido a partir del imaginario de Lara.
  • Loca por Lara se estrenó en 2003 en Buenos Aires, un espectáculo musical de Kado Kostzer y Sergio García Ramírez que, a través de una dramaturgia de ficción, reúne las canciones más icónicas del compositor.
  • Solamente una vez: toda la pasión y melancolía en la vida de Agustín Lara, biografía novelada escrita por Francisco Haghenbeck, publicada en 2007, que ofrece una mirada literaria a su mundo emocional y creativo.
  • Arráncame la vida llegó al cine en 2008, bajo la dirección de Roberto Sneider, resultado de la adaptación de la novela de Mastretta, que llevó la historia de Lara a nuevas audiencias.
  • En 2017, Natalia Lafourcade, dentro de su proyecto Musas, incluyó Te vi al pasar como homenaje al repertorio de Lara, en la interpretación de un dúo con Los Macorinos.
  • En 2018, durante la celebración catalana de Sant Jordi, Adam Romero interpretó Amor dels meus amors, versión en catalán de Amor de mis amores, en un acto de reconocimiento a la figura del maestro mexicano por parte de estudiantes de la Escuela Nacional de Lenguas Lingüística y Traducción de la Universidad Nacional Autónoma de México.

Filmografía

  • Revista Musical (1934) – cortometraje
  • Novillero (1936) – cortometraje
  • Pecadora (1947)
  • Señora tentación (1947)
  • Revancha (1948)
  • Coqueta (1949)
  • Perdida (1950)
  • Mujeres en mi vida (1949)
  • La mujer que yo ame (1950)
  • Mi campeón (1951)
  • Mujeres sacrificadas (El recuerdo del otro) (1952)
  • Por qué ya no me quieres (1953)
  • Cantando nace el amor (1953)
  • La faraona (1955)
  • La virtud desnuda (1955)
  • Los Tres Amores de Lola (1956)
  • Los Chiflados del Rock´n Roll (1956) – con Pedro Vargas
  • Theatre del crimen (1956)
  • Los tres bohemios (1956)
  • Mis padres se divorcian / Bodas de plata (1957)
  • Bolero inmortal (1958)
  • La vida de Agustín Lara (1958)
  • Mujer en condominio (1958)
  • Música de siempre (1958)

Reconocimientos

  • En Veracruz se erige una estatua dedicada a su memoria, ubicada dentro de la Casa Museo Agustín Lara, espacio cultural que gestiona la Secretaría de Cultura de la entidad veracruzana.
  • En Madrid, un monumento con su figura recuerda su influencia en la ciudad, obra creada por un escultor mexicano y situada en una plaza central para conmemorar su trayectoria musical.

Imágenes de Agustín Lara

Vídeo sobre Agustín Lara