Vida Icónica VIDAICÓNICA

Albert Gleizes

Nombre completo Albert Gleizes
Nombre nativo Albert Gleizes
Descripción Pintor francés
Fecha de nacimiento 08-12-1881
Lugar de nacimiento
Fecha de fallecimiento 23-06-1953
Nacionalidad Francia
Ocupaciones pintor, grabador, ilustrador, filósofo, escritor, dibujante, artista gráfico, teórico del arte, crítico de arte, acuarelista
Géneros retrato pictórico, pintura del paisaje
Grupos Grupo de la Abadía
Idiomas francés
EsposasJuliette Roche
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Albert Léon Gleizes, pintor francés nacido en París el 8 de diciembre de 1881 y que emprendió su camino creativo hasta Aviñón, donde murió el 23 de junio de 1953, dejó una huella profunda en la historia del cubismo y en la renovación espiritual de la pintura. Su biografía entrelaza talleres familiares, estancias bohemias y una labor teórica que expandió los alcances de la práctica artística en el siglo XX.

Albert Gleizes — Imagen principal

Albert Léon Gleizes, pintor francés nacido en París el 8 de diciembre de 1881 y que emprendió su camino creativo hasta Aviñón, donde murió el 23 de junio de 1953, dejó una huella profunda en la historia del cubismo y en la renovación espiritual de la pintura. Su biografía entrelaza talleres familiares, estancias bohemias y una labor teórica que expandió los alcances de la práctica artística en el siglo XX.

Biografía

Hijo de Sylvain Gleizes, diseñador industrial, y de Elizabeth Valentine Commere, Albert Léon Gleizes creció en un entorno teñido de oficio y creatividad. Su tío, Léon Commere, fue un retratista de notable reconocimiento que obtuvo en 1875 el Premio de Roma, un antecedente que resonó en la trayectoria de la familia y en las expectativas que se gestaron alrededor del joven aspirante a artista.

En sus primeros años, Gleizes trabajó como aprendiz en el estudio de diseño industrial de su padre, ubicado en París. Aunque recibió una formación técnica, no encontró en la escuela la motivación que deseaba; de hecho, solía abandonar las aulas para dedicar tiempo a la poesía y a paseos contemplativos por el cercano cementerio de Montmartre, un escenario que le permitió reflexionar sobre el arte y la existencia. Tras completar la enseñanza secundaria, cumplió cuatro años de servicio en las filas del ejército francés y, al salir, se inclinó por la pintura, iniciando su producción con paisajes que iban tomando forma.

Sus inicios artísticos estuvieron marcados por una sensibilidad aproximada al impresionismo. A los veintiún años ya presentaba obras que anticipaban su devenir posteriores; en una de ellas, titulada La Seine à Asnières, apareció en una exposición de la Société Nationale des Beaux-Arts en 1902, un hito temprano que le abriría puertas en la escena parisina. Al año siguiente participó en el primer Salon d'Automne y, poco después, se dejó influir por figuras como Fernand Léger, Robert Delaunay, Jean Metzinger y Henri Le Fauconnier, cuyas lecturas formaron la base de su giro hacia la nueva estética.

En 1907 Gleizes y un grupo de amigos buscó crear una comunidad autosuficiente de artistas que permitiera desarrollar su arte sin el peso de las presiones comerciales. Durante casi un año, compartieron una gran casa en Créteil, rodeados de pintores, poetas, músicos y escritores; el experimento, sin embargo, se agotó por las limitaciones económicas y, a principios de 1908, se vieron obligados a abandonar el lugar. Gleizes se trasladó temporalmente a La Ruche, la famosa colonia de artistas en Montparnasse, donde siguió explorando nuevas direcciones.

En 1910 se incorporó al mundo del cubismo, movimiento del que sería uno de sus primeros y más influyentes teóricos junto a Jean Metzinger. Esa misma temporada, presentó su obra en el Salon des Indépendants de París. Más adelante colaboró con Metzinger en la creación de un ensayo teórico de gran peso: Sobre el cubismo y los medios para comprenderlo, dotándolo de bases teóricas y estéticas, un texto que buscaba sentar fundamentos para la comprensión de la nueva pictórica. En otoño de ese año se integró al Grupo de Puteaux, también conocido como Section d'Or, encabezado por Jacques Villon y por Marcel Duchamp, lo que consolidó su posición en el seno de la vanguardia.

En febrero de 1913, Gleizes y sus colegas introdujeron el nuevo estilo de pintura ante el público estadounidense durante el Armory Show celebrado en Nueva York, un hito que amplió enormemente su alcance internacional y permitió que el cubismo encontrara simpatizantes y críticos en tierras lejanas.

Con la Primera Guerra Mundial estallando, Gleizes regresó al ejército francés y asumió la tarea de organizar el entretenimiento para las tropas. En la práctica, esta función le permitió colaborar con Jean Cocteau para diseñar el escenario y los vestuarios de la obra de Shakespeare, Sueño de una noche de verano, un proyecto que entrelazaba artes escénicas y artes plásticas. Después de licenciarse en otoño de 1915, él y su entonces esposa, Juliette Roche, hija de un distinguido estadista francés, emprendieron un viaje que los llevó primero a Nueva York y luego a Barcelona.

En Barcelona se incorporó al círculo de artistas que incluía a Marie Laurencin y Francis Picabia; el grupo pasó el verano pintando en la costa de Tosa de Mar, y en diciembre Gleizes presentó su primera exposición individual en las Galerías Dalmau. A su regreso a Nueva York, el pintor se dedicó con intensidad a la escritura de poesías en verso y prosa y trazó un itinerario que lo llevó a los Bermudas, donde continuó explorando paisajes y atmósferas. La posguerra marcó para él una transición hacia la labor educativa y divulgadora, en la que participó en la labor de las Unions Intellectuelles Françaises.

En 1923 Gleizes publicó, de modo solitario, La pintura y sus leyes, una obra que proclamaba la necesidad de un retorno a lo sagrado en el arte y que sostenía la revalorización de la producción medieval como fuente de inspiración para la renovación contemporánea.

Siguiendo con la idea de un taller de vida compartida, en 1927 fundó una colonia de artistas en una casa de alquiler llamada Moly-Sabata, situada en los alrededores de Serrières, Ardèche, al borde del valle del Ródano, donde la convivencia entre creadores se convirtió en un laboratorio de experiencias estéticas y espirituales.

Para 1931 Gleizes formó parte del comité que fundó Abstraction-Création, un foro que promovía el arte no figurativo a escala internacional. En esa etapa, su obra reflejaba una religiosa convicción cada vez más intensa, de modo que en 1932 apareció La Forme et l’histoire, un libro que analizó el arte celta, románico y oriental desde una óptica unificada por la espiritualidad de la forma.

Durante sus viajes por Polonia y Alemania, ofreció conferencias con títulos como Art et Religion, Art et Production y Art et Science, y escribió una monografía dedicada a Robert Delaunay que, no obstante, nunca fue publicada. En 1937 recibió un encargo para pintar murales para la Exposición General de París (1937) en la Exposición Universal de París. Colaboró con Delaunay en el Pavillon de l'Air y junto a Léopold Survage y Fernand Léger en el Pavillon de l'Union des Artistes Modernes. A fines de 1938 aceptó colaborar como voluntario en seminarios y talleres organizados por Delaunay en su estudio parisino.

Ya hacia finales de la década de 1930, la afición adinerada a las artes de Peggy Guggenheim adquirió una gran cantidad de obras de Gleizes, que después llevó a Estados Unidos y que hoy forman parte de la Colección Peggy Guggenheim. Durante la ocupación alemana de la Segunda Guerra Mundial, el artista y su esposa se mantuvieron en Francia. Su fe se profundizó y, al finalizar el conflicto, muchos lo reconocieron como una referencia clave en la renovación del arte religioso. En 1948, aceptó una propuesta editorial para crear una serie de dibujos que ilustraran las Pensées sur l'Homme et Dieu de Blaise Pascal, publicada desde Casablanca.

En 1951 recibió el encargo de servir como jurado del Premio de Roma; ese mismo año, el gobierno francés le concedió la Legión de Honor, una distinción que subrayó su influencia intelectual y artística. En 1952 completó su última gran obra, un fresco titulado Eucharist, destinado a una capilla jesuita en Chantilly, un proyecto de gran carga simbólica y técnica.

El 23 de junio de 1953, Albert Gleizes falleció en Aviñón, y fue enterrado en el mausoleo de la familia de su esposa, en Serrières. Su legado permanece, no solo en su obra pictórica, sino también en su labor como divulgador de ideas que defendían una lectura trascendente del arte y su función en la cultura moderna.

Obra

  • Una escena del mercado en los alrededores de la ciudad (1905)
  • El sendero hacia Meudon (1911)
  • La serie de puentes sobre la ciudad de París (1912)
  • Una vista en el puerto (1917)
  • La crucifixión (1930)
  • Arabesco de los años finales (1953)

Imágenes de Albert Gleizes