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Alberto Colunga Cueto

Nombre completo Alberto Colunga Cueto
Descripción Historiador español
Fecha de nacimiento 27-11-1879
Lugar de nacimiento
Fecha de fallecimiento 22-04-1962
Nacionalidad España
Ocupaciones historiador, traductor de la Biblia, presbítero católico de rito latino, teólogo, traductor
Idiomas español
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Alberto Colunga Cueto, O.P., nació en Noreña el 27 de noviembre de 1879 y murió en Caleruega el 22 de abril de 1962. Fue un sacerdote dominico y catedrático español que destacó como biblista y como conductor de proyectos de edición bíblica para la Iglesia. Su trayectoria lo llevó a colaborar con Eloíno Nácar en una traducción crítica de la Biblia al castellano y, años después, a compartir la tarea editorial de una edición de la Vulgata junto a Lorenzo Turrado. Su vida estuvo profundamente ligada a las comunidades dominicanas y a los centros docentes de Salamanca y Roma, donde dejó huella como docente y editor.

Alberto Colunga Cueto — Imagen alternativa
Alberto Colunga Cueto — Imagen principal

Alberto Colunga Cueto, O.P., nació en Noreña el 27 de noviembre de 1879 y murió en Caleruega el 22 de abril de 1962. Fue un sacerdote dominico y catedrático español que destacó como biblista y como conductor de proyectos de edición bíblica para la Iglesia. Su trayectoria lo llevó a colaborar con Eloíno Nácar en una traducción crítica de la Biblia al castellano y, años después, a compartir la tarea editorial de una edición de la Vulgata junto a Lorenzo Turrado. Su vida estuvo profundamente ligada a las comunidades dominicanas y a los centros docentes de Salamanca y Roma, donde dejó huella como docente y editor.

Biografía

Estudios y formación

El 17 de septiembre de 1895 ingresó en el noviciado de la Orden de Predicadores en el convento de San Juan Bautista de Corias, dando inicio a una vocación que combinó devoción religiosa y estudio scholarly. Allí llevó a cabo la profesión solemne y inició la formación filosófica exigida por su orden, que se prolongó en los años siguientes. Corias fue el punto de partida de una trayectoria que lo llevó a profundizar en las disciplinas que más tarde marcarían su labor exegética.

Proveniente de esa fase inicial, continuó la formación teológica en el mismo marco, completando los estudios entre 1900 y 1905. En ese periodo recibió la ordenación sacerdotal en Salamanca, el 19 de diciembre de 1903, y poco después obtuvo el título de Lector en Teología en la Orden de Predicadores, señalando así su sólido fundamento académico y su preparación para una actividad docente rigurosa. Salamanca fue la ciudad donde comenzó a perfilarse su itinerario como docente y estudioso de la Sagrada Escritura.

Entre 1905 y 1907 emprendió un tramo crucial de su formación bíblica al viajar a la Escuela Bíblica y Arqueológica Francesa de Jerusalén, una experiencia que enriqueció su perspectiva exegética y le permitió ampliar sus horizontes en las lenguas y textos sagrados. En 1907 recibió en Roma, otorgado por la Pontificia Comisión Bíblica, el título de Prolita en Sagrada Escritura, reconocimiento que consolidó su perfil de especialista en la materia. Jerusalén y Roma se mencionan como hitos decisivos en su preparación para la enseñanza y la investigación bíblicas.

En aquellos años, la ruta de su aprendizaje no solo se centró en la lengua y el texto, sino también en las metodologías de interpretación que empezaban a afianzarse en las instituciones religiosas de la época. El conjunto de experiencias adquiridas durante su estancia en la Escuela Bíblica y en la trayectoria romana configuró su enfoque crítico y la base para su futura labor editorial y académica. Estudios bíblicos y catedráticos se convertirían en las señas de identidad de su obra.

Durante este periodo formativo consolidó también vínculos con las estructuras docentes de la Orden y se preparó para desempeñar roles de mayor responsabilidad en la enseñanza de la Escritura. En ese marco se forjaron las condiciones para su posterior labor en centros internacionales y su aportación a la exégesis bíblica desde una óptica católica y universitaria. Jerusalén y Roma quedan como cimientos de una trayectoria que integró aprendizaje teórico y práctica docente.

Vida religiosa y docente

Entre 1907 y 1912 ejerció como profesor en el Convento de San Juan de Corias, impartiendo Hebreo, Griego, Francés y Filosofía a las cohortes de novicios y estudiantes de esa casa. En esa etapa inicial de su itinerario académico, su labor pedagógica fue clave para la transmisión de saberes fundamentales para la exégesis y la interpretación bíblica.

En 1912 recibió una llamada del Magister General de la Orden para hacerse cargo de dos asignaturas emblemáticas en el Colegio Internacional Angelicum, actual Universidad Pontificia de Santo Tomás de Aquino: el Antiguo Testamento y una Introducción General a la Sagrada Escritura. Ocupó estas cátedras en el periodo 1912‑1920, un tramo en el que su función académica adquirió alcance internacional y reforzó los lazos entre las estructuras docentes de la Orden y las instituciones romanas. Angelicum y la propia Roma simbolizan ese capítulo de su carrera.

En 1919 vio la luz la obra que unos años después sería objeto de debate en el seno de la autoridad censorial: Introductio Theologico-Historica in Sacram Scripturam universam. Aunque llegó a imprenta, el proceso de aprobación formal se halló en pleno curso y terminó afectando su difusión por la retirada del Nihil Obstat. Este contratiempo, unido a la necesidad de fortalecer el plantel docente en el Estudio General de Salamanca, impulsó su traslado definitivo a la ciudad del Tormes en 1920. Introducción teológica e histórica se convirtió, así, en un episodio que marcó un giro en su trayectoria institucional.

A partir de 1920 inició una extensa etapa de docencia en el Convento de San Esteban de Salamanca, donde impartió distintas asignaturas hasta su jubilación en 1957. Paralelamente, desde 1940 hasta 1957, ejerció también como docente en la Universidad Pontificia de Salamanca, fortaleciendo el vínculo entre la investigación bíblica y la formación de generaciones de estudiosos. Su compromiso con la enseñanza permaneció constante a lo largo de casi cuatro décadas, consolidando su papel como referente de la exégesis en el ámbito académico español. San Esteban, Salamanca y Salamanca en distintos momentos de su vida ilustran esa continuidad pedagógica.

En el terreno editorial, su figura dejó una marca decisiva a partir de 1928, cuando asumió la dirección de la revista La Ciencia Tomista. En esa función sustituyó a Vicente Beltrán de Heredia y conservó el timón del órgano especializado hasta 1936, año en que fue sucedido por Guillermo Fraile. Bajo su guía, la publicación fue un canal de difusión de la tradición tomista dentro de la vida intelectual de la Iglesia y la universidad. La Ciencia Tomista se convirtió así en un referente para los debates teológicos y filosóficos de la época.

  • Nácar-Colunga: traducción crítica de la Biblia al castellano, resultado de su colaboración con Eloíno Nácar, publicada en 1944, que integró un enfoque literal y directo de los textos hebreo, arameo y griego.
  • Colunga-Turrado: edición de la Vulgata llevada a cabo en colaboración con Lorenzo Turrado, publicada poco tiempo después de la edición anterior y que marcó una nueva etapa en la labor editorial bíblica hispana.

La vida de Colunga Cueto se caracterizó, pues, por una simbiosis entre docencia universitaria, ejercicio pastoral y labor editorial. Su compromiso con la claridad en la transmisión de las Escrituras y su dedicación al estudio crítico de los textos lo posicionaron como una figura central en la exégesis española del siglo XX. Su obra dejó testimonio en las aulas de Salamanca y en las tiradas de las ediciones bíblicas que sirvieron de fundamento a generaciones de lectores y estudiosos. Legado y impacto continúan mencionándose cuando se reflexiona sobre la traducción bíblica y la educación teológica de su tiempo.

Vídeo sobre Alberto Colunga Cueto