Vida Icónica VIDAICÓNICA

Alejandro Casona

Nombre completo Alejandro Rodríguez Álvarez
Nombre nativo Alejandro Casona
Descripción Dramaturgo español
Fecha de nacimiento 23-03-1903
Lugar de nacimiento
Fecha de fallecimiento 17-09-1965
Nacionalidad España
Ocupaciones poeta, escritor, dramaturgo, guionista
Géneros dramaturgia, teatro, poesía
Grupos Misiones Pedagógicas
Idiomas español
HermanosMatutina Rodríguez Álvarez
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Alejandro Casona, cuyo nombre de nacimiento fue Alejandro Rodríguez Álvarez, destacó como dramaturgo y maestro español de la Generación del 27. Su trayectoria se desbordó entre escenarios, aulas y exilios, y su quehacer dio voz a la poesía que late en el teatro popular. En estas líneas se reconstruye un itinerario trazado por la curiosidad artística, la pedagogía libertaria y una inquietud constante por acercar la belleza a la vida cotidiana, incluso en medio de la adversidad.

Alejandro Casona — Imagen principal

Alejandro Casona, cuyo nombre de nacimiento fue Alejandro Rodríguez Álvarez, destacó como dramaturgo y maestro español de la Generación del 27. Su trayectoria se desbordó entre escenarios, aulas y exilios, y su quehacer dio voz a la poesía que late en el teatro popular. En estas líneas se reconstruye un itinerario trazado por la curiosidad artística, la pedagogía libertaria y una inquietud constante por acercar la belleza a la vida cotidiana, incluso en medio de la adversidad.

Biografía

Nació en Besullo, un pequeño enclave de montaña en Asturias, donde la tradición de oficio y la dignidad del trabajo forjaron su primera mirada sobre el mundo. El linaje lo conectaba con un herrero de la localidad y, por parte de sus padres, Faustina Álvarez García y Gabino Rodríguez Álvarez, recibió una educación marcada por la vocación docente. Su infancia giró en torno a un simple castillo de castaños, al que apodaron cariñosamente la Castañalona, símbolo de un origen humilde que lo acompañaría siempre. Los numerosos traslados familiares lo llevaron a Villaviciosa y luego a Gijón, donde el litoral le ofreció el primer paisaje marino y la curiosidad por las formaciones de la lengua y la escena. Mar y palabra comenzaron a entretejerse en su formación temprana.

En su adolescencia sus pasos lo depositaron en Palencia y más adelante en Murcia, ciudades donde se afianzaron los estudios que darían uniformidad a su vocación. En Murcia cursó enseñanzas normales de magisterio, profundizó en filosofía y letras y se acercó al arte de la declamación en un conservatorio. También se ocupó de labores manuales y trabajó como actor en compañías que recorrían plazas y teatros, experiencia que le enseñó el pulso del escenario y la necesidad de comunicar con claridad y sentido humano. La experiencia cotidiana de actuar le mostró que la dramaturgia podía nacer de la vida misma y no solo de la pluma.

En 1922 ingresó a la Escuela de Estudios Superiores de Magisterio en Madrid y, cuatro años después, obtuvo el título de Inspector de Primera Enseñanza. Su primer destino, en 1928, fue el Valle de Arán, donde creó un teatro infantil que llevó el nombre de El pájaro pinto y funcionó como laboratorio de educación estética para niños. En octubre de ese año contrajo matrimonio con Rosalía Martín Bravo, con quien se instaló temporalmente en Lés, una localidad de la provincia de Lérida. Allí nació su única hija, Marta Isabel, en 1930, y la familia permaneció hasta comienzos de 1931. Ese periodo también le permitió adaptar la comedia El crimen de Lord Arturo de Oscar Wilde para su primera puesta en escena con la compañía de Rafael Rivelles y María Fernanda Ladrón de Guevara en Zaragoza, marcando, además, el uso del seudónimo Alejandro Casona, inspirado en la “casona” del maestro de su tierra natal.

Su vocación educativa se convirtió en bandera: abrazó el ideario de la Institución Libre de Enseñanza y fue reconocido por Manuel Bartolomé Cossío por su labor de difusión educativa. En esa línea trabajó junto a Eduardo Martínez Torner en proyectos como el Teatro Ambulante, el Coro del Pueblo y el Teatro del Pueblo. Entre 1932 y 1935, este proyecto itinerante llevó piezas breves del teatro clásico español a rincones de la España más profunda. También escribió adaptaciones dramáticas de relatos célebres y llevó la dramaturgia a públicos jóvenes y adultos a través de montajes que mezclaban tradición y novedad. La experiencia de ese periodo consolidó un estilo propio, caracterizado por una poética que parecía acercarse a la esencia de la vida cotidiana.

En 1932 obtuvo el Premio Nacional de Literatura por Flor de leyendas, una colección didáctica para lectores jóvenes, ilustrada por Rivero Gil. Al año siguiente recibió el premio Lope de Vega otorgado por el Ayuntamiento de Madrid, un espaldarazo que le permitió estrenar una de sus obras más emblemáticas: La sirena varada. Este texto inauguró, para muchos críticos, un ciclo de escritura en el que la belleza y la ambigüedad se aliaban para construir una atmósfera de misterio cognoscible. Su estreno, el 17 de marzo de 1934, contó con la dirección de Enrique Borrás y la interpretación de Margarita Xirgu, en un marco que integró el naturalismo con la sugerencia lírica de su firma.

La proclamada fidelidad a la República durante la Guerra Civil marcó un punto de inflexión. Su apoyo al gobierno republicano fue firme, pero comprendió pronto que el conflicto no terminaría pronto. En Madrid trabajó temporalmente en un hospital montando representaciones para heridos a través del Teatro del Pueblo y dio algunas conferencias sobre teatro en Valencia, antes de partir de España en febrero de 1937 junto a Pepita Díaz y Manuel Collado Montes para emprender un camino de exilio. Este tramo de su vida sería decisivo para la consolidación de su voz teatral en otros horizontes culturales.

1937-1962

La etapa del exilio llevó a Casona primero hacia México y, luego, a un éxodo que recorrió Costa Rica, Venezuela, Perú, Colombia y Cuba, hasta hallar un senado emocional y creativo en Buenos Aires, Argentina, hacia 1939. Allí se fundiría la experiencia de la dramaturgia con la dinámica de la escena latinoamericana, y su obra exterior encontraría un cauce pleno fuera de la península. En ese periodo definió un eje estético que Genoveva Dieterich describiría como un enfrentamiento entre la realidad y la fantasía, una evasión llevada hacia lo poético como respuesta a la dureza del mundo y una búsqueda de la felicidad anhelada a través del amor y de la vida interior. Este marco permitió que obras que institutionarían su prestigio se desarrollaran con una fuerza sostenida.

Entre las piezas creadas durante el exilio se cuentan títulos que consolidaron su repertorio: Prohibido suicidarse en primavera, La dama del alba, La barca sin pescador, Los árboles mueren de pie, La tercera palabra, La casa de los siete balcones y otras obras que mantuvieron viva una dramaturgia de síntesis entre lo lírico y lo humano. En cada una, el mundo se reconfigura mediante imágenes que conservan un tono de misterio, pero con una claridad de símbolo que invita a la reflexión. El público de América Latina recibió estas obras con notable entusiasmo y afinó la percepción de un autor capaz de traducir la experiencia española a un lenguaje universal.

En el plano de la obra para infancia y juventud desarrolló proyectos didácticos y adaptaciones que llegaban a escuelas, teatros y festivales, manteniendo la idea de que el teatro puede ser una herramienta de crecimiento personal y social. Sus montajes no solo buscaban entretener, sino despertar preguntas y fomentar la imaginación en públicos de todas las edades. En ese sentido, su labor de dramaturgo y educador se retroalimentó mutuamente y dinamizó su producción durante años de ausencia física de España.

La maduración de su estilo se consolidó en el periodo del exilio como un corpus central de su obra. A partir de este momento, su dramaturgia toma una deriva que se identifica por una “mística cotidiana”: personajes que, encerrados entre la verdad y la fantasía, viven experiencias cercanas a lo extraordinario sin perder el pulso de lo creíble. En las giras y estrenos realizados en ciudades iberoamericanas, su nombre dejó de ser simplemente español para convertirse en un referente de una dramaturgia con alma popular y mirada poética.

En 1962 regresó a España y, de inmediato, sus estrenos demostraron una recepción cálida del público, aunque enfrentó críticas de un sector de la crítica más joven, que lo señalaba como trasnochado o conservador. Entre quienes lo enfrentaron quedó la mirada ácida de la revista Primer Acto, y sus opiniones fueron objeto de análisis crítico años después, lo que contribuyó a una revisión de su lugar en la historia reciente del teatro español. Aun así, su presencia en la escena fue determinante para entender el tránsito entre la tradición y la modernidad en la España de la apertura.

En la recta final, Casona llevó a escena su última gran realización: un retrato de Francisco de Quevedo, titulada El caballero de las espuelas de oro, estrenada cerca de 1964 con la interpretación notable de José María Rodero. Su regreso definitivo a Madrid coincidió con un periodo de reconocimiento complejo: algunos lo vieron como un legado, otros como una figura de transición. Falleció en la capital española el 17 de septiembre de 1965, dejando detrás de sí un corpus que seguiría inspirando a dramaturgos, directores y docentes.

Obras

Colecciones

  • Obras completas, edición crítica de su corpus teatral, compilada en una recopilación organizada para consulta y estudio, con prefacios que contextualizan su trayectoria.
  • Teatro selecto, selección de piezas cuidadosamente curadas para escenarios representativos y lecturas críticas.

Narraciones

  • Flor de leyendas, colección de relatos dirigidos a jóvenes lectores, acompañada de ilustraciones que enfatizan el componente didáctico y literario de la obra.

Los dramas

  • La sirena varada, 1934, una pieza que consolidó su lenguaje híbrido entre lo naturalista y lo poético, estrenada por una compañía de renombre en un teatro de prestigio.
  • El misterio del María Celeste, 1935, narración teatral que combina atmósferas marinas con inquietudes metafísicas.
  • Otra vez el diablo, 1935, drama para adultos que explora conflictos morales y la tentación en clave contemporánea.
  • El mancebo que contrajo un matrimonio duro, 1935, sátira social que aborda la influencia de las apariencias y las costumbres.
  • Nuestra Natacha, 1935, obra para público joven-adulto que mezcla humor y crítica social.
  • Prohibido suicidarse en primavera, 1937, texto que combina tono lírico con inquietud existencial y una mirada a la juventud en situación límite.
  • Romance en tres noches, 1938, drama que traslada la tensión heroica a un marco nocturno y emocional.
  • Sinfonía inacabada, 1940, drama que dialoga con la música y la respiración de la vida humana.
  • Pinocho y la Infanta Blancaflor, 1940, montaje para la infancia que entrelaza fantasía con enseñanza ética.
  • La vida dramática de Marie Curie, 1940, biografía teatral en colaboración que traza el camino de una mujer científica.
  • Las tres perfectas casadas, 1941, comedia dramática que examina las convenciones del matrimonio.
  • La dama del alba, 1944, drama que combina lo simbólico con una visión de la lucha entre la oscuridad y la esperanza.
  • La barca sin pescador, 1945, pieza de viaje y porvenir en la que el puerto es una metáfora de la búsqueda individual.
  • La molinera de Arcos, 1947, drama breve que recoge imágenes de la vida rural y su dignidad.
  • Sancho Panza en la Ínsula, 1947, versión teatral que retoma la figura cervantina desde una óptica popular y humana.
  • Los árboles mueren de pie, 1949, obra que se convirtió en símbolo de resistencia y fe en la creatividad.
  • La llave en el desván, 1951, teatro de misterio doméstico con giros sorprendentes.
  • A Belén pastores, 1951, pieza navideña que conserva la mirada crítica y tierna sobre la infancia y la fe.
  • Siete gritos en el mar, 1952, drama coral en el que el océano encarna la memoria y el destino.
  • La tercera palabra, 1953, texto cargado de enigmas y una mirada ética sobre la comunicación humana.
  • Corona de amor y muerte, 1955, drama que entrelaza pasión, destino y rituales de la existencia.
  • La casa de los siete balcones, 1957, obra de atmósfera y presencias que se abren paso en un escenario cerrado.
  • Carta de una desconocida, 1957, monólogo epistolar que revela el interior de una mujer.
  • Tres diamantes y una mujer, 1961, comedia que desvela códigos de seducción y poder.
  • Carta de amor de una monja portuguesa, 1962, pieza íntima que confiesa emociones contenidas.
  • El caballero de las espuelas de oro, 1962, retrato histórico-poético de Quevedo, estrenada con gran éxito.
  • Don Rodrigo, libreto para ópera de un compositor destacado.

Guiones

  • Veinte años y una noche, 1941, coproducción que llevó la mirada de Casona al cine nacional.
  • En el viejo Buenos Aires, 1941, guion realizado para un estudio cinematográfico de la época.
  • La maestra de los obreros, 1941, drama social para la pantalla.
  • Concierto de almas, 1942, guion que aborda la espiritualidad y la diversidad de caminos en la vida.
  • Cuando florezca el naranjo, 1942, guion ambientado en un marco de renovación y promesas.
  • Ceniza al viento, 1942, proyecto en desarrollo que explora el choque entre memoria y olvido.
  • Casa de muñecas, 1943, adaptación de una obra clásica para el cine, en clave social y humana.
  • Nuestra Natacha, 1943, versión cinematográfica que refleja el cruce de identidades y culturas.
  • María Celeste, 1944, guion para un filme que combina intimidad y mirada social.
  • La pródiga, 1945, drama en estudio sobre la fragilidad de la moral y la redención.
  • Milagro de amor, 1946, cinta que entrelaza destino y ternura en un marco popular.
  • El que recibe las bofetadas, 1947, historia de confrontación y justicia personal en clave crítica.
  • El extraño caso de la mujer asesinada, 1949, thriller teatral llevado a la pantalla con intensidad.
  • La barca sin pescador, 1950, versión cinematográfica de una de sus obras más emblemáticas.
  • Romance en tres noches, 1950, relato filmado que combina romance y tensión emocional.
  • Los árboles mueren de pie, 1951, adaptación para largometraje que conserva su mensaje de resistencia y fe.
  • Si muero antes de despertar, 1951, guion que juega con la angustia y la esperanza en la memoria.
  • No abras nunca esa puerta, 1952, relato cinematográfico que gira en torno al misterio doméstico.
  • Un ángel sin pudor, 1953, guion que aborda lo humano desde una mirada irónica y tierna.
  • Siete gritos en el mar, 1954, versión audiovisual que amplifica la magnitud de la urgencia emocional.
  • La cigüeña dijo ¡Sí!, 1955, comedia dramática para la pantalla con tono popular y cálido.

Producciones

  • Marie Curie, coescrita con Francisco Madrid; Creación realizada en La Habana, 1940.
  • El anzuelo de Fenisa, de Lope de Vega, presentado en Buenos Aires, 1957.
  • El burlador de Sevilla, de Tirso de Molina, llevado a escena en Buenos Aires en 1961.
  • Peribáñez y el Comendador de Ocaña, de Lope de Vega, estrenada en Buenos Aires en 1962.
  • La Celestina, de Fernando de Rojas, representada en Granada en 1965.
  • El sueño de una noche de verano, de Shakespeare, estrenada en Buenos Aires, 1960.
  • Ricardo III, de Shakespeare, versión dramatizada para el escenario internacional.
  • Fuenteovejuna, de Lope de Vega, puesta en escena que recorrió escenarios iberoamericanos.
  • El amor de los cuatro coroneles, adaptado para distintos montajes, entre ellos una versión para el teatro contemporáneo.
  • Retablo jovial, piezas breves para el Teatro Ambulante, presentado en Mérida, 1967.
  • Farsa y justicia del corregidor, composición para un montaje valenciano, 1970.

Poesía

  • El peregrino de la barba florida, libro de versos, 1920.
  • La flauta del sapo, colección poética, 1930.

Ensayos

  • El diablo en la literatura y el arte, ensayo de formación, 1926.
  • El diablo y su valor literario, principalmente en España, estudio crítico.
  • Vida de Francisco Pizarro, biografía histórica.
  • Las mujeres de Lope de Vega, vida y teatro, análisis crítico sobre personajes femeninos en su obra.

Teatro para niños

  • El lindo don Gato, pieza teatral infantil.
  • ¡A Belén, pastores!, obra de orientación navideña para público joven.
  • Pinocho y la infanta Blancaflor, montaje inspirado en cuentos clásicos para niños.
  • El hijo de Pinocho, continuación de la propuesta lúdica para la infancia.

Imágenes de Alejandro Casona