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Alejandro Núñez Allauca

Nombre completo Alejandro Núñez Allauca
Descripción Compositor peruano
Fecha de nacimiento 18-04-1943
Lugar de nacimiento
Nacionalidad Perú
Ocupaciones compositor
Idiomas español
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Alejandro Núñez Allauca, nacido el 18 de abril de 1943, es un compositor peruano de amplia proyección en la música clásica y una figura destacada en la escena internacional como acordeonista. Su legado abarca una voz que ha sido interpretada fuera de sus fronteras y un impulso creativo que ha iluminado la tradición musical peruana. Entre sus obras más reconocidas figura la Misa Andina, estrenada en la Catedral de Lima en 1999 y renacida posteriormente en escenarios de diversas ciudades del mundo, consolidando su presencia en el panorama contemporáneo.

Índice de contenidos1. Biografía2. Obras
Alejandro Núñez Allauca — Imagen principal

Alejandro Núñez Allauca, nacido el 18 de abril de 1943, es un compositor peruano de amplia proyección en la música clásica y una figura destacada en la escena internacional como acordeonista. Su legado abarca una voz que ha sido interpretada fuera de sus fronteras y un impulso creativo que ha iluminado la tradición musical peruana. Entre sus obras más reconocidas figura la Misa Andina, estrenada en la Catedral de Lima en 1999 y renacida posteriormente en escenarios de diversas ciudades del mundo, consolidando su presencia en el panorama contemporáneo.

Biografía

Moquegua fue el lugar de origen de su vida artística, y a los nueve años ya emergía como solista de acordeón en la Radio Corporación de Cerro de Pasco, una experiencia temprana que marcó su vocación por la interpretación y la composición. Aquella aparición en un medio público permitió al joven músico trazar un camino que combinaría tradición regional con un afán por la experimentación sonora.

En 1955, el destino lo llevó a Lima, donde recibió las primeras bases de teoría musical bajo la guía del organista Manuel Cabrera Guerra. Este periodo formativo fue decisivo para definir su enfoque técnico y conceptual, brindándole herramientas para afrontar con autonomía la exploración de instrumentos y estilos que vendrían después.

Continuó su formación profesional estudiando chelo en el Conservatorio Nacional de Música y participando en el CLAEM del Instituto Torcuato di Tella en Buenos Aires, bajo la dirección de maestros como Francisco Kröpfl, Gabriel Brncic y Gerardo Gandini. Estas experiencias en tierras argentinas le ofrecieron un puente entre la tradición académico‑ortodoxa y las vertientes más innovadoras de la época, alimentando su curiosidad por las posibilidades sonoras que podían derivarse de una interacción entre técnica y compromiso estético.

Entre 1972 y 1973, llevó su arte a Estados Unidos como concertista de acordeón, etapa clave que amplió su horizonte internacional y le permitió dialogar con nuevas audiencias y realidades musicales. Este periodo fortaleció la convicción de que la música podía ser un lenguaje compartido que supera fronteras culturales y lingüísticas, al tiempo que enriquecía su vocabulario instrumental y composicional.

A partir de 1987 fijó su residencia en Milán, Italia, desde donde su obra encontró una difusión más amplia en Europa. La distancia de su nación de origen le proporcionó una plataforma privilegiada para proyectar una voz propia, capaz de dialogar con traiciones estéticas modernas y con una tradición clásica que se reinterpreta desde el contexto peruano hacia una audiencia continental.

La trayectoria de Núñez Allauca ha transitado por varias vertientes formales y conceptuales. Sus inicios discurrieron desde una base tonal que derivó hacia un atonalismo puntillista, un marco que dejó notar una atención minuciosa a la textura y a la articulación de las células sonoras. Con el tiempo emergió una fase de carácter ornamental, donde los adornos y las decoraciones se convirtieron en motor expresivo y en sello de su lenguaje. En 1978 publicó un tratado titulado La composición musical ornamental, en el que sintetizó esa línea de investigación. En décadas posteriores, su lenguaje mostró un pulso de nacionalismo musical o neoindigenismo que, sin romper la base tonal, se alimenta de la música folclórica andina y la entrelaza con resonancias del neoromanticismo, delineando una identidad sonora que conserva su singularidad sin perder la raíz regional.

Más allá de la impronta formal, su obra se ha mostrado como un constante diálogo entre la herencia peruana y las corrientes europeas, un cruce que ha generado piezas de gran densidad poética y de una ejecución exigente. Su enfoque, por tanto, se ha nutrido de una mirada que respira tradición y, a la vez, se orienta hacia una experimentación que desborda límites geográficos. Este dinamismo ha hecho que su música encuentre registros críticos y públicos exigentes en distintos países, fortaleciendo un perfil artístico que se comprende como puente entre lo autóctono y lo cosmopolita.

Obras

  • Suite Koribeni para orquesta sinfónica, una pieza de apertura que propone un paisaje sonoro amplio y un tejido tímbrico complejo.
  • Fisuras para dos flautas, una breve exploración de las texturas en cámara que juega con la transparencia del son
  • Salmo 100 para coro, una obra coral que entrelaza profundidad espiritual con una escritura coral densa y sostenida.
  • Trío para vientos (flauta, oboe y fagot), un conjunto de cámara que exhibe dialogo entre timbres y equilibrios dinámicos.
  • Salmo 100 para 8 solistas, una versión de cámara que intensifica la polifonía y la expresividad vocal.
  • Gravitación humana para banda magnética, una pieza que explora sonoridades electrónicas y arraigadas en la tecnología de su tiempo.
  • String quartet, escritura de cámara para cuerda que revela la precisión técnica y la voz contemporánea del compositor.
  • Cantata Bolívar para solistas, coro y orquesta, una obra de carácter épico que celebra la gesta libertaria desde una mirada musical amplia.
  • Misa Andina para solistas, coro y orquesta, una magna creación litúrgico‑sinfónica que fusiona tradiciones andinas con la dimensión sacramental clásica.
  • El alba para coro (1965), una breve canción coral que abre el día con una luminosidad intencionada.
  • Matinal para tres voces (1966), una pieza de cámara que destila claridad y tensión vocal entre tres líneas independientes.
  • Diferenciales I y II para piano (1967), dos movimientos que exhiben un desarrollo técnico y una articulación rítmica precisa.
  • Variables para 6 y cinta magnética (1967), una exploración de la interacción entre interpretación humana y soporte magnético.
  • Cuarteto de cuerda n.º 1 (1970), una integral de cámara en la que la cuerda se confronta con la idea de conjunto y diálogo.
  • Concierto para orquesta (1970), una pieza de alto impulso orquestal con protagonismo de líneas temáticas entre secciones.
  • Moto ornamentale e perpetuo para piano (1970), un trabajo que prioriza ornamentos constantes y un pulso perpetuo.
  • Sinfonía ornamental (1972), una sinfonía que utiliza adornos como motor expresivo y estructural de la obra.
  • Ornamenti per 3 flauti e pianoforto Op. 3 (1973-7), un conjunto de piezas que desarrolla texturas en troncos de flauta y teclado.
  • Invention I, II, III and IV para orquesta (1978), una serie de invenciones orquestales que exploran formas breves y contrastes dinámicos.
  • Ornamentos para piano (1979), una colección de fragmentos que enfatizan la ornamentación y la agilidad pianística.
  • Movimiento ornamental para guitarra (1980), una pieza de cámara que diluye estructuras convencionales a través de adornos y texturas.
  • Concierto ornamental para orquesta (1981), una magnitud orquestal que integra adornos como eje expresivo central.
  • Cuarteto peruano (1981), un cuarteto de cuerdas que lleva la impronta de una identidad regional en un marco de cámara contemporáneo.
  • Huatyacuri, ballet (1982) inspirado en un mito de Huarochirí, con libreto de Francisco Stastny, escenografía de Fernando de Szyszlo y puesta en escena por el Ballet de San Marcos, que articula mito, danza y música en un proyecto escénico de gran resonancia.
  • Cantata Bolívar (1983), una composición coral y orquestal de carácter monumental que celebra la figura histórica desde una óptica contemporánea.
  • Rapsodia y Serenata para arpa (1988), una obra de cámara que explora el timbre y las posibilidades expresivas del instrumento.
  • Aleluya del Alba para tenor, coro mixto y orquesta (1989); estrenada en Chisináu, Moldavia, en 1992 y posteriormente grabada por el tenor Juan Diego Flórez, convirtiéndose en uno de sus testimonios de interpretación.
  • Wiesbaden Konzert para piano y orquesta (estreno en 1994 en Chisináu), una experiencia de concertación entre piano y orquesta con una escritura que atiende al lirismo y la articulación orquestal.
  • Sonrisa de Jesús, estrenada en la Nochebuena de 1995 en la Ciudad del Vaticano, una obra de carácter navideño situada en un marco litúrgico histórico.
  • El Hijo del Sol (1997), una pieza cuyo estreno marcó un hito en su trayectoria por su alcance y colorido sonoro.
  • Flor de Nieve para dúo de cantantes y orquesta, estrenada en 1997, un ejemplo de colaboración vocal y orquestal de alto vuelo expresivo.
  • Misa Andina para solistas, coro, órgano y orquesta, 1997–1998; estrenada el 1 de octubre de 1999 en la Catedral de Lima durante la Temporada Prolírica, confirmando la fusión de tradiciones andinas con la liturgia sinfónica.
  • Canción del alma (1999), con versión orquestal completada en 2003 y estrenada por Juan Diego Flórez en Lima el 6 de mayo de 2003, una pieza de gran carga contemplativa y vocalidad virtuosa.
  • La montaña de Luz para tres cantantes y orquesta, 1998, un drama musical que despliega un arco dramático a través de la voz y la orquesta en un marco de repertorio escénico.
  • Koribeni para guitarra sola, una obra de carácter intimista que explora el timbre y las texturas de la ejecución guitarrística en un solo instrumento.