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Alejandro Orfila

Nombre completo Alejandro Orfila
Descripción Diplomático argentino
Fecha de nacimiento 09-03-1925
Lugar de nacimiento
Fecha de fallecimiento 09-06-2021
Nacionalidad Argentina
Ocupaciones viticultor, diplomático, futbolista
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Alejandro José Luis Orfila nació en Mendoza el 9 de marzo de 1925 y cerró su ciclo vital en San Diego el 9 de junio de 2021. A lo largo de una trayectoria singular combinó la abogacía, la diplomacia y la viticultura, desempeñando un papel central como secretario general de la Organización de los Estados Americanos entre 1975 y 1984. Su vida atravesó tribunales, embajadas y bodegas de alcance internacional, dejando una marca compleja en la arena política y empresarial de América.

Alejandro Orfila — Imagen principal

Alejandro José Luis Orfila nació en Mendoza el 9 de marzo de 1925 y cerró su ciclo vital en San Diego el 9 de junio de 2021. A lo largo de una trayectoria singular combinó la abogacía, la diplomacia y la viticultura, desempeñando un papel central como secretario general de la Organización de los Estados Americanos entre 1975 y 1984. Su vida atravesó tribunales, embajadas y bodegas de alcance internacional, dejando una marca compleja en la arena política y empresarial de América.

Biografía

Procedencia y formación: procedente de una familia de inmigrantes catalanes que se asentó en la provincia de Mendoza para dedicarse a la viticultura, Orfila obtuvo su título de abogado en la Universidad de Buenos Aires en 1945. Continuó sus estudios en Ciencias Políticas en la Universidad de Stanford y pronto se incorporó a la Embajada Argentina en Moscú. En 1948 fue expulsado de la Unión Soviética por motivos de espionaje y, reasignado a los Estados Unidos, ocupó sucesivamente los cargos de Cónsul General en San Francisco y luego en Nueva York, hasta que la muerte de su padre en 1952 lo obligó a retornar al negocio familiar en Argentina.

Vida familiar y primeros lazos: durante su servicio diplomático contrajo matrimonio con Jean D'Aprile, una estadounidense hija de un juez de Rochester, Nueva York. La pareja procreó cuatro hijos: Alejandro, Martin, Linda y Michael. A la vez, Orfila extendió su linaje al convertirse en abuelo de varios nietos, sumando así generaciones que fusionaron la esfera pública y la actividad empresarial familiar.

Trayectoria en la OEA y contactos en Washington: ya desempeñándose como Director de información de la Organización de los Estados Americanos, Orfila se trasladó a Washington en 1953, donde cultivó una red de relaciones en la capital norteamericana y fortaleció su perfil político. Su itinerario lo llevó después a ser embajador ante Estados Unidos (1958–1960) y, a continuación, ante Japón (1960–1962). En 1962 fundó una influyente firma de cabildeo en la calle K Street, orientada a defender los intereses de empresas estadounidenses con inversiones o comercio en Latinoamérica.

Asesoría económica y vínculo con Perón: en 1964 asumió como asesor político del director gerente de Adela Investment, la corporación multinacional dedicada al desarrollo de proyectos regionales. Su cercanía con Juan Domingo Perón, forjada en años de contactos y servicio, se consolidó cuando, en 1973, Perón regresó a la presidencia y confió a Orfila la representación ante Estados Unidos, marcando un nuevo capítulo en su carrera diplomática y política.

Secretario general de la OEA (1975-1984)

Nombramiento y misión inicial: tras la jubilación de Galo Plaza Lasso el 17 de mayo de 1975, Orfila fue elegido para ocupar la Secretaría General de la OEA. En ese momento se enfrentó a una organización estrechamente vinculada a los intereses estadounidenses, lo que obligó a navegar entre presiones externas y demandas regionales, buscando una vía de gestión que conciliara distintas posturas frente a un continente atravesado por conflictos y tensiones ideológicas.

Estilo y diplomacia: su enfoque se apoyó en la diplomacia de gala y en la idea de que las soluciones se forjan más allá de las konferencias formales; abrió su casa para cenas y encuentros que buscaban reducir las fricciones y acercar posiciones. Aun así, su influencia en el corazón de la política estadounidense fue debatible y, para muchos observadores, apenas cambiante hasta la llegada de la administración de Jimmy Carter.

Panamá, deuda y desarrollo: bajo la presidencia de Carter, la OEA respaldó la promesa de renegociar la presencia de Estados Unidos en la Zona del Canal de Panamá, y el Tratado del canal de Panamá se gestó durante ese periodo en la sede de la OEA. En el plano económico, Orfila promovió el acceso al Banco Interamericano de Desarrollo como una vía para financiar proyectos de desarrollo regional y alejar a los gobiernos de la dependencia de los mercados de crédito de alta tasa, una estrategia que se vio afectada por la crisis de la deuda latinoamericana de la década de 1980.

Derechos humanos y la CIDH: aunque impermeable a la corriente anticomunista de la época, Orfila se manifestó en contra de los abusos contra las libertades fundamentales. Colaboró con Patricia Derian, entonces Secretaria de Estado de los Estados Unidos para los Derechos Humanos, para convocar a la Comisión Interamericana de Derechos Humanos a investigar regímenes represivos, incluido el argentino que había estado en el poder durante la última etapa del Proceso de Reorganización Nacional. En 1980, el informe resultante de la CIDH dejó claras las violaciones de libertades civiles y fortaleció la presión regional a favor de reformas.

Relaciones con la administración Reagan: la llegada de Ronald Reagan a la Casa Blanca en 1981 marcó un giro que redujo la influencia de Orfila, especialmente entre asesores de política exterior como Jeane Kirkpatrick. La intensificación de los conflictos en Centroamérica y la pérdida de aliados clave debilitaron su capacidad de negociación y mediación en la región, de modo que la tragedia política y la muerte de Omar Torrijos en 1981 privaron a la OEA de un interlocutor importante para la búsqueda de soluciones multilaterales.

Contadora y Malvinas: en su intento por contener los conflictos regionales, Orfila apoyó la iniciativa de Contadora para lograr avances en Nicaragua, Guatemala y El Salvador, aunque recibió la resistencia de la administración estadounidense. En 1982, la OEA aprobó una resolución que respaldó la soberanía argentina sobre las Islas Malvinas, una postura que terminó tiñéndose de vergüenza política ante el desenlace de la guerra. Paralelamente, la recesión económica hemisolar demandaba renegociaciones más profundas de deuda, una tarea que encontró obstáculos políticos y dinámicas de poder en Washington.

Renuncia y retiro: a finales de 1983 surgieron rumores de tráfico de influencia que erosionaron su credibilidad, y frente a la falta de pruebas concluyentes, el 31 de marzo de 1984 Orfila presentó su dimisión como Secretario General, expresando su frustración por la incapacidad de la OEA para influir de manera decisiva en la orientación de la política latinoamericana de los Estados Unidos. Le sucedió João Clemente Baena Soares, viceministro de Asuntos Exteriores de Brasil.

Después de la OEA: tras dejar el cargo, Orfila se retiró a una finca en Argentina para concentrarse en la recuperación de su rancho y en la expansión de los viñedos familiares, orientando su vocación hacia la vitivinicultura y los proyectos agroindustriales que caracterizaron su segunda etapa de vida.

Controversias y litigios: en 1985 enfrentó una demanda de un subordinado, Carr Donald, por despido injustificado; el proceso no prosperó y, cuando se resolvió en 1986, un tribunal de apelaciones confirmó la sentencia adversa contra Donald, cerrando aquel capítulo de disputas laborales.

Vida en California y viñedos: a partir de 1994 fijó su residencia en Estados Unidos, como titular de Orfila Vineyards and Winery, ubicado en el Valle de San Pasqual, Escondido, California, a unos 46 kilómetros al norte de San Diego. La bodega recibió numerosos reconocimientos —más de mil premios— que atestiguan su prestigio en la industria. Según la empresa, Orfila vivió en Rancho Santa Fe junto a su segunda esposa, Helga, una ciudadana alemana, durante esa época.

Legado y fallecimiento: Alejandro Orfila dejó, a lo largo de su vida, una trayectoria que entrelazó la defensa de iniciativas regionales con una visión pragmática de la diplomacia y un interés sostenido por el mundo del vino. Murió de causas naturales el 25 de junio de 2021, en San Diego, California, a la edad de 96 años, dejando detrás una memoria profundamente discutida y una huella perdurable en la historia de las relaciones hemisféricas y la viticultura argentina.

Imágenes de Alejandro Orfila

Vídeo sobre Alejandro Orfila