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Alonso de Ávila

Nombre completo Alonso de Ávila
Descripción U.t. s. XV - s. XVI
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Alonso de Ávila emergió como figura clave entre los conquistadores españoles de principio del siglo XVI. Nacido alrededor de 1486 en Ciudad Real, su trayectoria lo llevó a participar en las campañas decisivas que forjaron la primera fase de la presencia española en México y la península de Yucatán. Sus crónicas señalaban un perfil de mando mixto entre joven audacia y experiencia administrativa, capaz de combinar acción militar con responsabilidades de gobierno en territorios recién sometidos. Este texto reimagina su biografía preservando los hechos fundamentales y reorganizando su relato para presentar una visión distinta de su vida y actividades.

Alonso de Ávila — Imagen principal

Alonso de Ávila emergió como figura clave entre los conquistadores españoles de principio del siglo XVI. Nacido alrededor de 1486 en Ciudad Real, su trayectoria lo llevó a participar en las campañas decisivas que forjaron la primera fase de la presencia española en México y la península de Yucatán. Sus crónicas señalaban un perfil de mando mixto entre joven audacia y experiencia administrativa, capaz de combinar acción militar con responsabilidades de gobierno en territorios recién sometidos. Este texto reimagina su biografía preservando los hechos fundamentales y reorganizando su relato para presentar una visión distinta de su vida y actividades.

Expedición de Grijalva

La empresa que siguió al primer intento de penetrar la región fue impulsada desde Cuba para ampliar los hallazgos iniciales. En ese esfuerzo participaron hombres de confianza como Pedro de Alvarado y Francisco de Montejo, cada uno con su propio dueño de naves y provisiones. Al frente quedó Juan de Grijalva, quien recibió la responsabilidad de dirigir la expedición. Durante el recorrido exploraron las costas de la Península de Yucatán y
efectuaron encuentros con poblaciones mayas en zonas como Chakán Putum, donde las corrientes de resistencia local se volvieron un reto notable para los extranjeros.

La ruta seguida llevó a la comitiva por la costa oriental y luego por tramos de la costa occidental de la península. En Chakán Putum, las fuerzas mayas de los chontales ofrecieron fuerte resistencia, tradicionalmente lideradas por un líder conocido como halach uinik. Aunque los defensores tallaron una resistencia significativa, los expedicionarios europeos lograron sostener el impulso inicial, y la expedición prosiguió sus movimientos hacia la costa de Tabasco, donde el contacto con Tabscoob y otros caciques fue una de las escenas más densas de la empresa. En última instancia, la decisión fue regresar a Cuba para garantizar refuerzos y reconsiderar la estrategia de asentamiento militar en la región.

Conquista de México

En noviembre de 1518 se integró a la expedición encabezada por Hernán Cortés como uno de los diez capitanes que se aventuraron desde Cuba. La empresa partió en febrero de 1519 y culminó en 1521 con la caída de Tenochtitlán, un hito que transformó la geografía política y social de Mesoamérica. En este marco, Ávila, junto a Pedro de Alvarado y Gonzalo de Sandoval, llevó a cabo reconocimientos en Potonchán, en la costa de Tabasco, y se vio obligado a afrontar emboscadas de pueblos mayas conocidos como chontales, en las que dejó constancia de su pericia táctica y capacidad para sostener las operaciones en terrenos hostiles.

La campaña continuó bajo la presión de combates en la región de Centla, donde las fuerzas conquistadoras demostraron su capacidad para someter a los pueblos rivales y fundar asentamientos. En la nueva organización de las estructuras de autoridad, Cortés dispuso la participación de Ávila en la dirección administrativa de la campaña alrededor de la Vera Cruz, con atribuciones para la gestión de recursos y la supervisión de las labores de control sobre la población indígena.

En San Juan de Ulúa se fortaleció la coordinación entre Cortés y sus capitanes para establecer un marco de autoridad que consolidara la empresa. Una vez creada la Villa Rica de la Vera Cruz, surgió la designación de Ávila como tesorero del Quinto Real, cargo orientado a vigilar los tributos y la circulación de recursos destinados a sostener la expedición. En noviembre de 1519, durante la impresionante asamblea que reunió a los capitanes en Tenochtitlán, formó parte de las gestiones que culminaron en el arresto de Moctezuma y en la custodia del tlatoani junto a otros exploradores de la comitiva.

De acuerdo con crónicas de la época, el 30 de junio de 1520, poco después de la expulsión de los conquistadores de la ciudad mexica, Ávila vivió un momento de la llamada Noche Triste. Se recuerda que encontró a Cortés en llanto, y que pronunció una frase que, según la tradición, buscaba infundir valor para la retirada. La respuesta de Cortés subrayó la necesidad de encontrar una salida segura y sostenida para la tropa. Ante la coyuntura, Ávila y otros capitanes se negociaron para erigir un puente levadizo improvisado que permitió la retirada mediante una ruta previamente analizada, reacondicionando la moral de la fuerza expedicionaria.

En 1520 ocurrió otra coyuntura: la viruela fue una peste que asoló Tenochtitlán. Cortés envió a Ávila a La Española con Diego de Ordás y Alonso de Mesa para coordinar la defensa de intereses y tramitar refuerzos que sostuvieran las campañas. Este movimiento respondió a la necesidad de equilibrar recursos entre las campañas en territorio mexicano y las rutas de abastecimiento hacia Castilla y otros puertos estratégicos.

En abril de 1522 Cortés designó a Ávila alcalde mayor de México. Ese mismo año fue enviado a Castilla junto a Antonio Quiñones para gestionar el traslado del quinto del rey relacionado con la conquista de Tenochtitlán. En su trayecto, la expedición fue interceptada por una escuadra pirata francesa al mando de Jean Fleury, que les sustrajo metales preciosos y tres carabelas. Ávila quedó privado de libertad en Francia durante dos años hasta que se resolviera su rescate y pudiera regresar a España para atestiguar ante las audiencias sobre el contencioso entre Velázquez de Cuéllar y Cortés.

En su vuelta a la península, cobró encuentro con su antiguo compañero Francisco de Montejo, quien había obtenido el título de Adelantado para la conquista de Yucatán. El monarca Carlos I valoró los servicios de Ávila y ordenó que se respetaran sus encomiendas en Nueva España, consolidando así un trato privilegiado que reconocía su experiencia y lealtad a la Corona. Las crónicas señalan que, según Bernal Díaz del Castillo, la villa de Cuautitlán quedaría bajo la encomienda de Ávila, una mención que resalta su estatus entre los expedicionarios y administradores de la época.

Conquista de Yucatán

De regreso a América, Ávila participó en la empresa que lideraba Montejo para la conquista de la península de Yucatán. En la campaña inicial, que tuvo lugar entre 1527 y 1529, colaboró en operaciones facilitadas por un líder maya, Nahum Pat, en zonas orientales de la península, entre Cozumel, Xel-Há y Xamanhá. En este periodo, él y Montejo sentaron las bases de la presencia española mediante la fundación de las primeras villas, entre ellas Salamanca, en la región peninsular.

La segunda etapa de la campaña, comprendida entre 1530 y 1535, llevó a Ávila a atravesar la península de occidente a oriente, estableciendo guarniciones en Tulúm y en Salamanca de Bacalar. Estas plazas representaron nodos estratégicos para la explotación de recursos y para la proyección de las operaciones militares que continuarían ampliando el dominio español en la zona.

Conquista de Tabasco

En 1535, desde Tabasco, Montaño (un nombre simbólico para la figura asociada a Montejo) envió a Ávila para iniciar una campaña contra las provincias mayas de Acalán y Mazatlán en el oriente tabasqueño. El conocimiento adquirido por Cortés durante su ruta por Hibueras proporcionó a Ávila una base geográfica útil para avanzar en esa región. Al llegar, reforzó la Villa de Santa María de la Victoria y se desplazó con prontitud hacia Acalán, donde enfrentó ataques repetidos de las fuerzas mayas y estableció Salamanca de Acalán como una cabeza de playa destinada a futuras operaciones conjuntas en la conquista de Yucatán.

Sin embargo, la resistencia maya se intensificó y, tras meses de combates, decidió abandonar la población para buscar nuevas rutas de ofensiva. Aun así, el esfuerzo dejó una impronta de estructura colonial en la región oriental. Un año después, en 1536, se integró oficialmente a las campañas de Las Hibueras (entonces Honduras) y, posteriormente, su carrera militar lo llevó a participar en las campañas de Nueva Galicia, territorio que abarcaba áreas de Jalisco, Aguascalientes, Nayarit, Colima, Sinaloa, Zacatecas y San Luis Potosí. Fue en este último territorio donde encontró la muerte en 1542, cerrando un itinerario de combates, administración y desplazamientos por la vasta geografía de la Nueva España.

Descendencia

Su primer matrimonio fue con Elvira Guillén, con quien procreó un hijo llamado Esteban; ese vínculo fue considerado ilegítimo en su tiempo. Posteriormente contrajo matrimonio con Juana López, figura socialmente reconocida como su esposa legítima, con quien tuvo varios vástagos. Hay indicios de una posible relación con Teresa Martínez de Bastidas, hija de otro conquistador, de la que habría surgido un trío de hijas: Damiana, Isabel y Teresa.

Su hermano fue Gil González Dávila, quien contrajo matrimonio con Leonor de Alvarado, hermana de Pedro de Alvarado. Sus sobrinos Alonso y Gil González de Ávila sufrieron la suerte de la decapitación en la Ciudad de México el 3 de agosto de 1566, tras verse involucrados en la conjura del marquesado del Valle, una intriga que estremeció a la élite de la época. Este linaje muestra la dispersión de la influencia de Ávila a lo largo de generaciones y su permanencia en la memoria de la historia colonial.

  • Esteban (hijo de Elvira Guillén) — primer descendiente reconocido de su primer matrimonio.
  • Vástagos con Juana López — múltiples hijos que consolidaron su legado en distintas redes de la nobleza y la hacienda colonial.
  • Damiana, Isabel y Teresa — las posibles descendientes de una conexión familiar sitiada entre Álvar y Bastidas.
  • Alonso y Gil González de Ávila — sobrinos que protagonizaron uno de los episodios más oscuros de la historia urbana mexicana al ser ejecutados por motivos políticos.