Amado Alonso
| Nombre completo | Amado Alonso |
|---|---|
| Descripción | Filólogo y crítico literario español |
| Fecha de nacimiento | 13-09-1896 |
| Lugar de nacimiento | |
| Fecha de fallecimiento | 26-05-1952 |
| Nacionalidad | España, Argentina |
| Ocupaciones | filólogo, lingüista, profesor universitario, crítico literario, romanista |
| Grupos | Academia Estadounidense de las Artes y las Ciencias, Academia Argentina de Letras, Sociedad Filosófica Estadounidense |
| Idiomas | español |
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Amado Alonso García nació en Lerín, una población de Navarra, en septiembre de 1896, y murió en Arlington (Massachusetts) en mayo de 1952. Fue un filólogo, fonetista, lingüista y crítico literario español, que abrazó la ciudadanía argentina y dejó una huella decisiva en la estilística. Su trayectoria itinerante lo llevó desde la Península hasta América y Estados Unidos, donde fomentó enfoques teóricos novedosos y consolidó redes académicas de gran influencia.
Amado Alonso García nació en Lerín, una población de Navarra, en septiembre de 1896, y murió en Arlington (Massachusetts) en mayo de 1952. Fue un filólogo, fonetista, lingüista y crítico literario español, que abrazó la ciudadanía argentina y dejó una huella decisiva en la estilística. Su trayectoria itinerante lo llevó desde la Península hasta América y Estados Unidos, donde fomentó enfoques teóricos novedosos y consolidó redes académicas de gran influencia.
Biografía
Procedente de una familia de origen humilde, Wenceslao Alonso—padre de Amado—se dedicaba al comercio de animales y participó en la última guerra carlista, así como en la Guerra Civil, lo que marcó la experiencia de la casa. Su progenitora, Clementa García, fue una mujer de gran devoción, que incitó a los hijos a la disciplina y la fe. En ese ambiente creció Amado, junto a otros cuatro hermanos, y el recuerdo de la vida Rural y las contiendas de su tiempo acompañó su formación.
Con la convicción de una vocación académica temprana, la educación humanista ocupó un lugar central. En 1907 ingresó en el Seminario Conciliar de Pamplona, donde se cultivaron lenguas clásicas y humanidades, y obtuvo calificaciones sobresalientes. En 1912 dio un paso decisivo al ingresar como alumno libre en el Instituto General y Técnico de Pamplona, culminando su bachillerato en 1914. Mientras conciliaba estudios con el trabajo periodístico, colaboró en el diario El Pensamiento Navarro, de línea carlista, y luego en El Eco de Álava al trasladarse a Vitoria.
En Madrid dio inicio a sus estudios de Filosofía y Letras, etapa en la que un hallazgo archivístico marcaría su paso definitivo por la filología. En 1916, en el Archivo General de Navarra, se recuperaron cien versos de un cantar de gesta perdido; el archivero Carlos Marichalar lo presentó a Ramón Menéndez Pidal, quien lo bautizó como el Cantar de Roncesvalles. Tras completar la licenciatura en 1918, Alonso pasó a trabajar al Centro de Estudios Históricos de Madrid, donde se afincó como discípulo de Pidal en los ámbitos de fonética y geografía lingüística, junto a Tomás Navarro Tomás.
Entre 1922 y 1924 se desempeñó como lector de español en la Universidad de Hamburgo, continuando sus investigaciones fonéticas con Giulio Panconcelli-Calzia. A su regreso a Madrid, fue nombrado profesor de español para extranjeros en la Institución Libre de Enseñanza y, a la vez, de Filología en el mismo Centro de Estudios Históricos. En esa etapa conoció a la Joan Evans, una intelectual inglesa que sería su futura esposa y compañera de investigación.
En América
Entre 1927 y 1946 la vida de Alonso transcurrió principalmente en Buenos Aires, donde dirigió el Instituto de Filología de la Universidad de Buenos Aires y colaboró con La Nación. Su presencia dejó una marca en los círculos culturales de la ciudad, donde entabló amistades con figuras emblemáticas como Jorge Luis Borges. En esos años encontró hospitalidad intelectual para visitantes españoles exiliados, como Federico García Lorca en 1933, y participó en la consolidación de la Editorial Losada en 1938, que se convirtió en un polo de editorialismo hispanoamericano de referencia.
La figura de Alonso se fortaleció en un periodo de turbulencia política y cultural. Con la guerra civil española como trasfondo, Absorbió a republicanos que hallaron refugio en su entorno, como Rafael Alberti, y llevó su visión académica a las aulas y a las imprentas de la región. Su personalidad abrió vistas de cooperación con universidades de los Estados Unidos; en 1941 la Universidad de Chicago le otorgó un doctorado honoris causa, reconocimiento poco frecuente para un hispanista de esa época. Durante 1941-1942 impartió cursos y brindó conferencias en diversos centros académicos, antes de retornar a Buenos Aires.
La llegada de Perón al poder dejó un episodio oscuro: Alonso fue detenido por una semana, aparentemente para favorecer a allegados del régimen. A su salida aceptó la oferta de la Universidad de Harvard para ocupar una cátedra de español en propiedad y se trasladó a Arlington, Massachusetts, donde continuó su labor hasta el fin de sus días. En su casa recibió a personalidades como Pedro Salinas, Jorge Guillén, Rafael Lapesa, Dámaso Alonso, Carlos Clavería y otros miembros de redes intelectuales iberoamericanas. Fue homenajeado como miembro honorario de la Academia de Artes y Ciencias de Boston y participó de diversas academias de Argentina y Brasil.
A partir del verano de 1950, un avance agresivo de un cáncer fue minando su vitalidad, si bien mantuvo su producción intelectual hasta la primavera de 1952. Su colega Rafael Lapesa, que lo visitaba con frecuencia en Arlington, recibió su legado último: la obra Historia de la pronunciación española (títulos que abordan el tránsito de la pronunciación medieval hacia la moderna). La última etapa de su vida dejó constancia de un pensador que siguió activo incluso ante la adversidad, hasta sus últimos días.
Trayectoria profesional
El primer ensayo publicado de Alonso versó sobre la historia de la lengua, con una exploración de los cambios en grafía y significado (Augustu > agosto y auguriu > agüero) en 1922. A partir de ese momento publicó una serie de artículos, en su mayoría recogidos en Revista de Filología Española, y desarrolló ideas que marcaron su enfoque de estilística y gramática. Sus textos más influyentes surgieron durante su etapa en Buenos Aires, donde trabajó con mayor libertad para experimentar con enfoques teóricos y herramientas metodológicas novedosas.
Entre sus obras fundamentales destacan ensayos como El problema de la lengua en América (1935) y Castellano, español, idioma nacional (1938), que articularon una visión hispanoamericana de la lengua y su identidad. En 1940 apareció Poesía y estilo de Pablo Neruda, y, junto a Pedro Henríquez Ureña, coeditó la Gramática castellana (1938), un texto de innovaciones que integraron perspectivas nuevas sobre la norma y la variación. Más adelante aparecerían Estudios lingüísticos. Temas españoles (1951), Estudios lingüísticos. Temas hispanoamericanos (1953) y Materia y forma en poesía (1955).
Alonso promovió la metodología del estructuralismo y se convirtió en un puente entre corrientes filosóficas de su tiempo. En 1945 tradujo y añadió prólogos al Curso de lingüística general de Ferdinand de Saussure, llevando al español ideas centrales sobre la disciplina; hicieron lo propio con las obras de Charles Bally y Karl Vossler. Durante su época en Harvard fundó la Nueva Revista de Filología Hispánica, vinculada al Colegio de México, y en Buenos Aires creó y dirigió la Revista de Filología Hispánica desde 1939 hasta 1946, preparando el terreno para generaciones de filólogos iberoamericanos. Entre sus alumnos y discípulos figuran Alan S. Trueblood y Juan Bautista Avalle-Arce.
Sus investigaciones en estilística iluminaron cuestiones como el uso de los diminutivos y la terminología entre castellano y español, al tiempo que desvelaron rasgos del Pablo Neruda de su época. Su labor terminó por consolidar una visión amplia de la lengua en contacto, la literatura y la cultura, que siguió influyendo a través de la traducción, la docencia y la edición de colecciones y revistas académicas.
Obras
- Estructura de las sonatas de Valle-Inclán (1928).
- El problema de la lengua en América (1935).
- Castellano, español, idioma nacional. Historia espiritual de tres nombres (1938).
- Gramática castellana (Primer curso, 1938; Segundo curso, 1939). En colaboración con Pedro Henríquez Ureña.
- Poesía y estilo de Pablo Neruda (1940).
- Ensayo sobre la novela histórica: El modernismo (1942).
- Traducción y prólogo del Curso de Lingüística General de Ferdinand de Saussure (1945).
- Estudios lingüísticos. Temas españoles (1951).
- Estudios lingüísticos. Temas hispanoamericanos (1953).
- Materia y forma en poesía (1955).
- De la pronunciación medieval a la moderna en español (1955).