Amaya Uranga
| Nombre completo | Amaya Uranga |
|---|---|
| Descripción | Cantante española |
| Fecha de nacimiento | 18-02-1947 |
| Lugar de nacimiento | |
| Nacionalidad | España |
| Ocupaciones | cantante |
| Géneros | pop |
| Grupos | Mocedades |
| Idiomas | español, euskera |
| Hermanos | Roberto Uranga, Izaskun Uranga, Estíbaliz Uranga, Iñaki Uranga, Idoia Uranga Amézaga |
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María Icíar Amaya Uranga Amézaga nació en la ciudad de Bilbao un 18 de febrero de 1947 y es una de las voces más representativas de la música española. Conocida en el ámbito artístico simplemente como Amaya, su carrera ha transcurrido entre agrupaciones icónicas, incursiones como solista y, desde 1993, su protagonismo dentro de El Consorcio. Su trayectoria incluye un paso destacado por Mocedades y una amplia labor de interpretación y colaboración internacional.
María Icíar Amaya Uranga Amézaga nació en la ciudad de Bilbao un 18 de febrero de 1947 y es una de las voces más representativas de la música española. Conocida en el ámbito artístico simplemente como Amaya, su carrera ha transcurrido entre agrupaciones icónicas, incursiones como solista y, desde 1993, su protagonismo dentro de El Consorcio. Su trayectoria incluye un paso destacado por Mocedades y una amplia labor de interpretación y colaboración internacional.
Biografía
María Icíar Amaya Uranga Amézaga es la mayor de un nutrido clan familiar cuya afición musical fue el motor de su juventud. En su casa, la práctica vocal y la melodía estaban presentes a diario, ya que los progenitores eran artistas y varios de sus hermanos también se dedicaron a cantar, entre ellos Roberto, Izaskun, Idoia, Edurne, Estíbaliz y Iñaki; en distintos momentos, todos aportaron su voz a proyectos conjuntos o personales. la conexión con el mundo del cine se ve fortalecida por la relación familiar con el director Pablo Berger.
Amaya dio sus primeros pasos en la música al formar, junto a sus hermanas Izaskun y Estíbaliz, un trío que bautizaron Las hermanas Uranga, donde ejercía como guitarrista y cantante principal en un repertorio de armonías envolventes. Este inicio íntimo marcó un sello que perduraría a lo largo de su carrera, ya que la unión de voces femeninas se convirtió en una marca de identidad para sus proyectos futuros.
En la década de los sesenta, mientras combinaba estudios y trabajo, Amaya se dedicaba a impartir clases de inglés y a preparar ensayos familiares que darían forma al proyecto que más tarde se transformaría en Mocedades. Así, la escena musical española conoció una nueva propuesta vocal cuando el grupo comenzó a consolidarse, con Amaya asumiendo la función de solista principal durante un largo tramo de dieciséis años.
La potencia de su timbre fue determinante para dar identidad a un repertorio firmado por compositores como Juan Carlos Calderón. Esta alianza produjo grandes éxitos que quedaron grabados en la memoria de varias generaciones, entre ellos canciones que se convertirían en himnos. En el marco del Festival de la Canción de Eurovisión de 1973, Mocedades llevó al escenario la interpretación de Eres tú, logrando uno de los segundos lugares que catapultó al grupo a audiencias de Europa y América. Ese año marcaría una etapa de proyección internacional sin precedentes para la agrupación.
Tras una trayectoria de crecimiento artístico, en 1984 Amaya dejó Mocedades para empezar una etapa en solitario. Su primer álbum, Volver, apareció en 1986 e incluyó la grabación de Palabras de Amor (versión en español de Paraules d'amor), una colaboración destacada con Joan Manuel Serrat. Este movimiento personal abrió la puerta a colaboraciones diversas y a la exploración de un sonido propio dentro de un marco de reconocida calidad.
El segundo proyecto discográfico de la intérprete, Sobre el latido de la ciudad, mostró una fusión de influencias y la participación de otros creadores, entre ellos Joaquín Sabina, que dejó su firma en un tema destacado. En su tercer álbum, Seguimos juntos, Armando Manzanero asumió la producción y dio pie a un dúo memorable con el compositor. el dúo Después de hablar contigo consolidó una conexión musical con Manzanero que trascendió fronteras.
El proyecto Lilura Urdinak representó para Amaya una incursión singular: todo el material fue grabado en euskera, acercándola a las raíces culturales de su región. En estas grabaciones, colaboraron grandes nombres como Kepa Junquera, Ana Bejerano y su compañero de El Consorcio, Iñaki Uranga. Este periodo subraya su interés por explorar lenguajes y modos expresivos diversos, manteniendo la coherencia de su voz al servicio de un repertorio variado.
A lo largo de su trayectoria, Amaya ha compartido escenario y estudio con figuras de renombre internacional, entre las que destacan Plácido Domingo, Alfredo Kraus, Pablo Milanés y Armando Manzanero. Su versatilidad no se limita a la interpretación musical: en distintos momentos también ha sido reconocida por su habilidad culinaria, ganando reputación como una cocinera destacada junto a su talento artístico.
La reedificación de su proyecto musical a finales de los noventa y comienzos del nuevo siglo llevó a la unión de nuevas fuerzas; en 1993, para grabar un disco propuesto por Rosa León, se integraron sus hermanos Estíbaliz y Iñaki, junto a Sergio Blanco Rivas y Carlos Zubiaga, todos veteranos de Mocedades. Aunque Iñaki Uranga no coincidió en Mocedades, el reencuentro desembocó en la formación de El Consorcio, un conjunto vocal que siguió activo pese a la pérdida de Sergio y Estíbaliz en 2015.
Discografía
Con Mocedades (1967-1984)
Amaya se convirtió en la voz más asociada a Mocedades durante una época dorada del grupo, cuando la música coral y el folclore se entrelazaban con la emergente sensibilidad pop. Su presencia definió un estilo que llevó el sonido del conjunto a escenarios internacionales.
En los primeros años, la agrupación registró un repertorio de tintes coral y folklórico, con voces que se superponían para crear una texturización rica en cada disco. En ese contexto, la voz de Amaya se convirtió en el timbre que delineaba la identidad del conjunto, acompañada por las líneas de otros componentes.
La separación de Sergio y Estíbaliz hacia una exploración folk dejó paso a una orientación más cercana al pop, sin perder la esencia de un grupo que imponía un sello vocal característico. En este periodo, la voz de Amaya fue el faro que marcó la apuesta estética de Mocedades hacia temas comerciales de gran recepción.
Entre los grandes logros de la banda se cuenta la canción Eres tú, que no solo abrió el primer álbum de la nueva alineación, sino que se convirtió en un símbolo de Mocedades en mercados europeos y americanos, consolidando la popularidad del grupo fuera de España. La interpretación de Eres tú y otras piezas como Tómame o déjame, El vendedor, La otra España o Amor de hombre quedó grabada como parte esencial de la historia del pop en español, y también dejó constancia de la calidad interpretativa de Amaya.
En colaboración con artistas de renombre, Mocedades dejó grabaciones de gran repercusión, como Maitechu mía en dúo con placido Domingo o Amor primero junto a Patxi Andión, que mostraron la capacidad del grupo para interpretar dúos con figuras destacadas del mundo de la lírica y de la canción.
En solitario
La discografía de Amaya en solitario reúne un conjunto de obras que combinan versiones de canciones populares en español con creaciones propias, destacando su interés por adaptar ritmos ajenos al castellano y por preservar un pulso emocional en cada interpretación. En este tramo, la artista exploró un abanico de formatos y colaboraciones que enriquecieron su propuesta artística.
Su primer disco, Volver, vio la luz en 1986 e inició una línea de canciones que iban desde baladas hasta adaptaciones de clásicos. Entre los temas de la placa se contaron piezas como Volver, Palabras de Amor (versión en castellano de una pieza catalana) y varias canciones de corte romántico o nostálgico, que mostraban una proyección íntima de su voz.
El proyecto siguiente, Sobre el latido de la ciudad, añadió una lectura más cruda de las emociones urbanas y siguió revelando la habilidad de Amaya para incorporar autores de diversos estilos, desde el bolero hasta el relato musical contemporáneo. Entre los temas, se percibían influencias de la canción de autor y de la música popular que marcaba su trayectoria personal.
Con Seguimos juntos, la intérprete continuó su experimentación con repertorios de autoría variada y la producción de Armando Manzanero dejó una huella distintiva en la colección; la aproximación a la balada romántica y a la canción de corte intimista fue una constante. El dúo Después de hablar contigo representó un punto de encuentro entre su timbre y la sensibilidad de Manzanero, que dejó una marca indeleble en su desarrollo artístico.
El álbum Lilura urdinak marcó un giro notable: toda la grabación se realizó en euskera, acercando a la artista a la tradición musical de su región y a un público curioso por la fusión de lenguas y relatos sonoros. En este proyecto trabajó con el acordeonista Kepa Junquera y contó con colaboraciones de otros artistas cercanos a Mocedades, como Ana Bejerano y Iñaki Uranga.
La labor en solitario de Amaya ha estado íntimamente ligada a la amistad con Rosa León, con quien grabó varios temas y piezas para anuncios, consolidando una amistad creativa que trascendió proyectos puntuales. En este periodo, la cantante también participó en grabaciones de otros artistas y aportó su voz a diferentes productos culturales que ampliaron su ecosistema artístico.
- Volver (1986). Incluye piezas como Mira ira, Mago, Me juego todo, Palabras de amor, Fuiste un trozo de hielo en la escarcha, entre otras, que muestran la intensidad emocional de la interpretación.
- Sobre el latido de la ciudad (1988). Contiene cintas como Malasombra, Quién me va a creer, Huapango torero, Como un bolero sobre tu piel, Cantante y Prometo regresar, que configuran una mirada urbana y literaria de la música pop.
- Seguimos juntos (1989). Temas como Ya no vive aquí, Seguimos juntos, Nuestro amor perdió, Luego de hablar contigo, y Ahora que estoy sola componen una crónica de relaciones y crecimiento.
- Lilura urdinak (1992). Dispone de canciones en euskera que evocan el folclore vasco, con títulos como Nausikaa y Amodioa, y colaboraciones de figuras cercanas a la escena regional.
- Proyectos de colaboración en 1985-2003. Entre otros, Para vivir (con Pablo Milanes) y participaciones en álbumes con artistas de renombre que sumaron voces y matices a la obra de Amaya.
Con El Consorcio (1993-2016)
El Consorcio nació como una nueva agrupación para registrar canciones clásicas de los años cuarenta y cincuenta, manteniendo el espíritu de la arquitectura vocal que Amaya había desarrollado previamente y que ahora se potenciaba en un formato coral. El proyecto reagrupó a antiguos miembros de Mocedades, en un reencuentro que buscaba la continuidad de aquel legado.
En 1995, se lanzó un disco dedicado a la memoria de Nino Bravo, donde la voz de Amaya se integró a un elenco de intérpretes que incluía a Francisco, Javier Andreu, Lolita, Paloma San Basilio y Sergio Dalma, entre otros. Esta entrega ofrecía un homenaje a una generación de cantantes y compositores que habían marcado la escena pop y romántica.
Al año siguiente, la colaboración con Paloma San Basilio para la grabación Maitechu mía en un compilatorio especial fortaleció la presencia de las voces femeninas dentro del repertorio del grupo. En ese periodo, también se sumaron figuras como Cristina del Valle y el dúo dinámico, enriqueciendo la paleta artística de la agrupación.
En 1996, El Consorcio incorporó una interpretación de Vaya con Dios junto a María Dolores Pradera y otros invitados de renombre, ampliando el alcance de su propuesta a audiencias de diversa procedencia. Una de las colaboraciones destacadas fue la grabación de Miña Nai Dos Dous Mares con Juan Pardo para un proyecto que exploraba la identidad gallega y su cruce con el cancionero popular europeo.
El repertorio de la agrupación se enriqueció con versiones de tango y boleros, como Mi Buenos Aires querido y Por una cabeza, registradas en una producción que rindió tributo al género. En el año 2002 emergió un dúo de alto impacto con Raúl di Blasio, dando lugar a la colección Di Blasio-Gardel: Tango, donde se exploró la tradición del tango desde la mirada vocal de la agrupación.
El proyecto conservó su impulso a lo largo de los años, manteniendo presentes las voces y la memoria de sus integrantes, hasta que las circunstancias personales y la pérdida de algunos de sus pilares obligaron a una reflexión sobre la continuidad del repertorio. Aún así, la presencia de El Consorcio persiste en escenarios y grabaciones que recuerdan la solvencia vocal y la elegancia de sus intérpretes.
Nota final: a lo largo de décadas, la figura de Amaya se sostuvo como un puente entre tradiciones y evoluciones del pop hispano, con una capacidad notable para adaptarse a distintos lenguajes y colaboraciones sin perder su sello interpretativo. Su legado, tejido con la memoria de Mocedades y la continuidad de El Consorcio, continúa siendo referencia en la música de la Península y más allá.