Andrés Calamaro
| Nombre completo | Andrés Calamaro Massiel |
|---|---|
| Descripción | Cantautor, músico, compositor, poeta y productor discográfico argentino |
| Fecha de nacimiento | 22-08-1961 |
| Lugar de nacimiento | |
| Nacionalidad | Argentina, España |
| Ocupaciones | cantante, compositor de canciones, productor discográfico, compositor, director de cine, poeta, artista |
| Géneros | rock, pop |
| Grupos | Raíces, The Morgan, Los Abuelos de la Nada, Los Rodríguez |
| Idiomas | español, inglés |
| Hermanos | Javier Calamaro |
| Parejas | Cecilia Roth |
| Esposas | Julieta Cardinali, Teresa Arellano |
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Andrés Calamaro, nacido en la ciudad de Buenos Aires el 22 de agosto de 1961, es una figura clave del rock en español que ha forjado una trayectoria versátil como cantautor, intérprete, compositor y productor. Su recorrido artístico ha atravesado distintas etapas, proyectos y geografías, alternando entre Argentina y España, y dejando una impronta que trasciende generaciones de oyentes. Su vida artística combina la improvisación, la experimentación y una constante búsqueda de nuevos sonidos y enfoques.
Andrés Calamaro, nacido en la ciudad de Buenos Aires el 22 de agosto de 1961, es una figura clave del rock en español que ha forjado una trayectoria versátil como cantautor, intérprete, compositor y productor. Su recorrido artístico ha atravesado distintas etapas, proyectos y geografías, alternando entre Argentina y España, y dejando una impronta que trasciende generaciones de oyentes. Su vida artística combina la improvisación, la experimentación y una constante búsqueda de nuevos sonidos y enfoques.
Biografía
Comienzos
Desde muy joven, Calamaro se acercó a la música con un primer instrumento poco convencional para un futuro compositor de éxito: el bandoneón, regalo de su infancia que encendió su curiosidad sonora a los ocho años. Más tarde, consolidó su interés por la ejecución con la guitarra eléctrica y el piano, herramientas que cultivó junto a su maestro Osvaldo Caló. Fue en su surroundings de juventud, en la orilla de la frontera entre la Argentina y el exterior, donde empezaron a tomar forma sus primeros proyectos y su red de contactos.
Con el tiempo, su voz aventurera lo llevó a Uruguay, donde grabó su primer disco como teclista en la banda Raíces, un grupo recomendado por el cantante Sergio Makaroff. El conjunto dio origen a la grabación de su primera placa, B.O.V. Dombe, que marcó un hito al abrir el camino hacia su carrera como solista. En esa etapa inicial apareció la figura de Calamaro como músico de sesión para distintos artistas, experiencias que le permitieron experimentar con diversas sonoridades y estilos.
De regreso a Buenos Aires, se integró a varias agrupaciones que bebían de la tradición del rock y de la música popular. Su paso por Chorizo Colorado Blues Band, y luego su impulso hacia una banda que tomaba la estela de The Platters, lo llevó a afianzar una identidad rítmica que sería clave para su posterior desarrollo. En esa búsqueda, formó Elmer’s Band, que terminó conectando con Eduardo Cano, futuro bajista de Los Twist, y lo situó en un circuito de músicos que compartirían miradas y proyectos.
Actuó como músico de sesión para nombre destacados de la escena, y su contacto con Zeta Bosio —a quien ya conocía de otras experiencias— lo llevó a integrarse a The Morgan junto a Charly Amato y Sandra Baylac, donde también participaba Gustavo Cerati. Más tarde, Calamaro participó en Stress, una banda que aglutinaba a varias voces emergentes en aquel momento. Este periodo sería decisivo para que se gestaran las redes y las colaboraciones que definirían su trayectoria futura.
La trayectoria de aquel entonces desembocó en la formación de Proyeco Erekto, que terminó transformándose en Soda Stereo con la llegada de Gustavo Cerati y otros músicos. A pesar de los vaivenes y cambios, Calamaro dejó una huella como figura de transición en una escena en fermento, donde su papel como tecladista y compositor se afianzó a la par de la consolidación de bandas que marcarían el rock argentino de la década.
Durante esa época, su camino también incluyó la participación en la banda Los Abuelos de la Nada, guiada por Miguel Abuelo. En esa órbita, Calamaro aportó con composiciones propias y tuvo la oportunidad de tocar con la banda de apoyo de Charly García durante presentaciones en vivo. Este periodo consolidó su estatus de músico versátil, capaz de transitar entre la composición, la interpretación y la producción.
La década de los ochenta dejó para Calamaro un conjunto de experiencias que culminaron en el lanzamiento de su primera entrega en solitario en 1984, Hotel Calamaro, una propuesta que recibió el impulso de Charly García. Paralelamente, la actividad con Los Abuelos de la Nada permitió que surgieran temas propios de gran arraigo, como Mil horas y Costumbres argentinas, piezas que se convirtieron en hitos de la memoria colectiva de la música argentina.
Los Abuelos y la primera etapa solista (1982-1989)
En el marco de Los Abuelos de la Nada, Calamaro integró una alineación que buscaba explorar nuevas rutas musicales bajo la dirección de Miguel Abuelo. En esa franja, la banda también contó con Cachorro López en el bajo, Daniel Melingo en saxofón y clarinete, la guitarra de La Máquina de Hacer Pájaros, Gustavo Bazterrica y Polo Corbella en la batería. En ese entramado, Calamaro aportó con composiciones propias y participó en la grabación de un primer material discográfico que dejó entrever su potencial como creador y arreglista.
Su aportación al conjunto dio lugar a piezas destacadas, como la canción 'Sin gamulán', y a un creciente reconocimiento de su talento para la escritura musical. El disco de la banda recogió la recepción inicial de un público que empezaba a comprender la singularidad de su enfoque. En esa etapa temprana, Calamaro ya mostraba su brújula hacia una estética que combinaríarock, pop y una sensibilidad melancólica que asomaba en sus letras.
Una vez que la banda dio paso a nuevas formaciones, Calamaro continuó experimentando con proyectos que oscilaban entre el rock y la exploración de otros ritmos. En esa senda, formó Elmer’s Band junto a Gringui Herrera, un grupo que pretendía recuperar el pulso de la escena y que se vinculó, de forma natural, con la banda de Gabriel García, entre otros. Estos años fueron una especie de laboratorio donde apareció la idea de colaborar con músicos de renombre y consolidar un repertorio propio.
Durante esos años, Calamaro también dejó huella como músico de sesión. Colaboró con artistas como Los Hermanos Makaroff y Julián Petrina, y fue invitado por Zeta Bosio para integrarse a The Morgan, un escenario que reunía a figuras relevantes de la música de la época, incluyendo a Gustavo Cerati. En paralelo, formó parte de Stress, un grupo que aportó al nacimiento de Los Estereotipos, un proyecto que quedó en el imaginario de la época como un esbozo de lo que vendría a ser su ruta creativa posterior.
Con el paso del tiempo, Calamaro dejó claro que su potencia residía en la capacidad de fusionar géneros y conceptos: desde el pop rock de memoria de sus inicios, hasta la experimentación más audaz que marcaría su firma en los años siguientes. En ese marco, su colaboración con otros artistas y la amplia red de contactos que fue construyendo le permitieron posicionarse como una figura polifacética, capaz de liderar proyectos propios y de aportar a bandas ajenas con una impronta personal.
Los Rodríguez (1990-1996)
En 1990, tras una experiencia previa en solitario y en distintas agrupaciones, Calamaro emprendió una nueva etapa que lo llevó a Europa. Se trasladó a España para un proyecto conjunto con Ariel Rot y Julián Infante, exintegrantes de Tequila, que desembocó en la creación de Los Rodríguez. El grupo recuperó el espíritu de resonancias latinas y el rock hispano en un marco internacional, estableciendo un puente musical entre Argentina y España.
La formación se consolidó con la incorporación de Germán Vilella en la batería y Daniel Zamora en el bajo. Con esa alineación, Los Rodríguez grabaron tres álbumes de estudio: Buena suerte, Sin documentos y Palabras más, palabras menos, además de dos discos en directo, Disco pirata y Los Rodríguez en las Ventas 1993. El conjunto alcanzó un éxito masivo que resonó tanto en el Viejo Continente como en América, consolidando a Calamaro como una figura central en la escena del rock en español.
Con Los Rodríguez, Calamaro volvió a experimentar con la combinación de letras intensas y melodías envolventes. Su participación en el proyecto también se extendió a la grabación de material para escenarios y la realización de colaboraciones que enriquecieron el legado de la banda. En esa etapa, el grupo se convirtió en un punto de quiebre y un referente de la música popular en español, abriendo la puerta a una nueva generación de oyentes que encontrarían en su repertorio un puente entre distintas tradiciones.
Segunda etapa solista y El salmón (1997-2000)
Tras la disolución de la primera etapa de Los Rodríguez, Calamaro emprendió una nueva fase como solista que lo llevó a grabar en Estados Unidos y España. En ese periodo surgieron trabajos como Alta suciedad, un álbum capitulado por un conjunto de temas que consolidaron su retorno a un sonido más crudo y directo. Las colaboraciones se multiplicaron, con la participación de músicos notables que dejaron una marca indeleble en la producción y la interpretación.
El álbum Alta suciedad se convirtió en un fenómeno comercial, con ventas que superaron medio millón de copias en todo el mundo. Esa cifra lo situó entre los discos más exitosos del rock argentino de la época, sólo por detrás de los hitos de Fito Páez. Calamaro llevó a cabo numerosos conciertos junto a personalidades como Fito Páez y Joaquín Sabina, y su popularidad creció de forma sostenida, acompañada de una importante atención de la crítica musical.
Paralelamente, dio continuidad a su labor como creador, integrando proyectos paralelos y participando en otras grabaciones. En esa década finalizó el ciclo con la edición de Las otras caras de Alta Suciedad, un conjunto de material que recogía caras B y grabaciones inacabadas de aquella etapa, dejando a la vista su compulsión por explorar y ampliar su universo sonoro. Este periodo también incluyó la participación en la banda sonora de la película Caballos salvajes, con la canción Algún lugar encontraré, que contribuyó a ampliar su presencia en el cine y la televisión.
La producción y la composición continuaron siendo su lenguaje dominante, con una mirada que absorbía influencias diversas y que, con el tiempo, sería reconocida por la crítica y por el público. Su objetivo era no solo construir canciones, sino también experimentar con formatos y estructuras, lo que se tradujo en una propuesta que desbordaba las fronteras del rock tradicional y abrazaba referencias de otros estilos musicales de la región y del mundo.
En cuanto a reconocimiento, Honestidad brutal, publicado a finales de la década, fue presentado como un ambicioso proyecto que desbordaba la norma de la duración típica de un álbum. Este desarrollo, que lo llevó a considerar la obra de mayor envergadura en ese momento de su carrera, recibió elogios de la prensa especializada y es recordado como una de las piezas que consolidó su estatus entre la vanguardia de la escena hispana.
Tercera etapa solista (2001-2010)
Con la llegada de la nueva década, Calamaro vivió un periodo de mayor exploración y de consolidación en solitario. En esa fase, la producción estuvo marcada por proyectos de alta visibilidad y por una serie de colaboraciones que reforzaron su perfil de artista versátil. Entre 2001 y 2010, el compositor dio a luz diversos proyectos que combinaron homenajes, versiones y nuevas composiciones, manteniendo su presencia activa en los escenarios de España y Argentina, así como en giras por otras regiones.
A partir de 2003, su presencia en la industria se fortaleció mediante la banda sonora de diferentes producciones y la edición de trabajos que ampliaron su repertorio de intérprete. En 2004, publicó El cantante, un disco centrado en boleros y temas del cancionero latinoamericano, que llevó su voz hacia una constelación de ritmos y arreglos que mostraban su madurez artística. En ese momento, Calamaro también exploró la vertiente de la producción, incorporando a músicos de renombre y continuando su compromiso con la creación de material propio que pudiera dialogar con esas interpretaciones ajenas.
La gira de La lengua popular, iniciada en 2007, marcó un retorno notable al formato de concierto con una escenografía sobria y una selección de piezas que conectaban con su legado y con nuevas audacias. A lo largo de esa gira, Calamaro consolidó una relación de colaboración con artistas de renombre y presentó versiones de su repertorio que resonaron en múltiples ciudades de América Latina y Europa. En 2005, su figura recibió un reconocimiento destacado en Argentina, y durante ese periodo continuó su labor de composición, producción y presencia mediática, fortaleciendo su estatus como una de las voces centrales del rock en español de esa época.
Entre 2006 y 2010, su proyecto homólogo alternó con la celebración del tributo Calamaro querido! Cantando al salmón, que rindió homenaje a su propia trayectoria y reunió a una constelación de artistas que reinterpretaron su música. En ese marco, las premiaciones y reconocimientos se multiplicaron, y su figura quedó consolidada como una referencia indiscutible de la escena musical de la región. La década terminó con una serie de conciertos y la consolidación de un repertorio que continuó expandiéndose a través de nuevos proyectos y colaboraciones.
Actualidad (desde 2010)
A partir de 2010, Calamaro mantuvo una agenda artística intensa y notable por la diversidad de proyectos. En junio de ese año apareció On the rock, un esfuerzo que reunió a distintos intérpretes en un esfuerzo por grabar un disco de estudio con un elenco de colaboradores variados. En ese periodo, y de forma coincidente con su vida personal, atravesó un proceso de consolidación de su visión musical que lo llevó a explorar intercambios culturales y géneros distintos, siempre con la impronta de una voz singular.
La década reciente ha estado marcada por incursiones con artistas de diversas escenas y geografías. En 2013, Bohemio recogió la atención de la crítica y del público, con el sencillo Cuando no estás marcando el pulso de una propuesta que combinaba baladas y arraigos populares. Poco después, la edición de singles y la continuación de proyectos colaborativos consolidaron su presencia en el mapa de la música contemporánea. Entre 2014 y 2016, sus giras y apariciones públicas reforzaron su estatus de referente histórico y, a la vez, de artista en permanente revisión de su propio archivo musical.
En 2016, anunció el lanzamiento de Volumen 11, con una salida prevista para diciembre, que consolidó su receta de mezclar canciones propias y versiones con invitados de distintas procedencias. En 2018, Cargar la suerte recibió elogios de la crítica, y algunos medios lo compararon con sus trabajos más icónicos, situándolo en un plano de continuidad con Honestidad brutal. En 2021, dio muestra de su versatilidad al colaborar con el artista C. Tangana en la canción Hong Kong, incluida en El Madrileño, y tejió nuevas colaboraciones que ampliaron su espectro artístico.
En los años siguientes, Calamaro continuó enriqueciendo su discografía con nuevas colaboraciones y proyectos. En mayo de 2021 publicó un álbum doble en el que reúne diez de sus temas reinterpretados junto a artistas de renombre internacional, entre ellos Julio Iglesias, Alejandro Sanz y Raphael, entre otros. Este periodo también incluyó apariciones en videoclips y proyectos de homenaje a otros artistas de la música hispana. En 2024, Demostrando su interés por la generación más joven y las colaboraciones intergénero, participó junto a Dillom en la canción Mi peor enemigo, y entre 2023 y 2024 amplió su influencia con más apariciones y acercamientos a nuevas escenas.
En el terreno público, Calamaro ha sido foco de controversias y debates a lo largo de su carrera. Sus posiciones políticas y sociales han generado discusiones en distintos ámbitos, y sus posturas han sido objeto de análisis mediático. A lo largo de los años, ha mantenido un perfil que, si bien ha suscitado aprobación y admiración, también ha enfrentado críticas, lo que ha contribuido a forjar una figura que provoca opinión y reflexión entre el público y los pares.
Más allá de la polémica, su legado artístico sigue en abierto crecimiento. En los últimos años ha seguido publicando discos y colaborando con artistas de diversas corrientes, manteniendo una presencia activa en festivales y escenarios globales. Su carrera continúa como una constelación de momentos reflectivos y de celebración de la música popular en español, con un hilo conductor que siempre ha sido su voz, su escritura y su capacidad para reinventarse sin perder la identidad.
Discografía
Álbumes de estudio
- Hotel Calamaro (1984)
- Vida cruel (1985)
- Por mirarte (1988)
- Nadie sale vivo de aquí (1989)
- Alta suciedad (1997)
- Honestidad brutal (1999)
- El salmón (2000)
- El cantante (2004)
- Tinta roja (2006)
- El palacio de las flores (2006)
- La lengua popular (2007)
- On the rock (2010)
- Bohemio (2013)
- Volumen 11 (2016)
- Cargar la suerte (2018)
- Dios los cría (2021)
Álbumes en vivo
- El regreso (2005)
- Made in Argentina-Made in Spain (2006)
- Dos son multitud (2008) – con Fito & Fitipaldis
- Jamón del medio (2014)
- Pura sangre (DVD, 2014)
- Hijos del pueblo (2015) – con Enrique Bunbury
- Razzmatazz (2023)
Álbumes recopilatorios
- El álbum (1988)
- Grabaciones encontradas, Vol. 1 (1993)
- Grabaciones encontradas, Vol. 2 (1996)
- Completo (1997)
- Inéditos + rarezas + canciones (1998)
- Obras cumbres (con Los Enanitos Verdes) (2001)
- Lo mejor de Andrés Calamaro (2001)
- Duetos (2001)
- Lo mejor de Andrés Calamaro (incluye los éxitos de Los Abuelos de la Nada) (2001)
- 81-91 (solo editado en España) (2001)
- Nada se pierde (2009)
- Obras incompletas (2009)
- Salmonalipsis now (2011)
- Obras cumbres (2013)
- Romaphonic Sessions con Germán Wiedemer - Grabaciones encontradas, Vol. 3 (2016)
Colaboraciones, participaciones y homenajes
- Con Charly García - órgano en Filosofía barata y zapatos de goma (1990).
- Con Sandra y Celeste - compositor en Una sola vez (1990).
- Con Upa! - Lejos (1991).
- Con Fabiana Cantilo - Mi enfermedad (en vivo) (1992).
- Con Kiko Veneno - Échate un cantecito (Lobo López) (1992).
- Con Celeste Carballo - Chocolate inglés y El chino (1993).
- Con Vargas Blues Band - Blues latino, Amapola negra (1994).
- Con la Selección - Convocatoria I, Rock de la mujer perdida (1995).
- Con Suéter - Extraño ser (1995).
- Con Los Ronaldos - Tú sólo piensa en ti (segunda voz) (1996).
- Con Charly García - Necesito un gol (coautor y voz) (1996).
- Con Vox Dei - La Biblia II (segunda voz, guitarra y teclados) (1997).
- Con Andy Chango - Voy a la playa (1998).
- Con El Tri - Fin de siglo (voz en Cásate o muérete) (1998).
- Con Sabina y Páez - Enemigos íntimos (Más guapa que cualquiera) (1998).
- Con Coki & The Killer Burritos - Joselito (1998).
- Con diversos intérpretes - Marinero en tierra Vol. 1 (El toro) (1999).
- Con Emanuel Ortega - Quiero (A escondidas) (1999).
- Con Christina Rosenvinge y Los Subterráneos - Pálido (1999).
- Con Celeste Carballo y otros - Chocolate inglés, El chino (1993-1994).
- Colaboraciones múltiples con Vicente Amigo, Juanes, Julieta Venegas, y otros en proyectos diversos (2000-2024).
Filmografía
Actor
- Sonata de la Muerte (cortometraje, 1977).
- Buenos Aires - Esquina (1990).
Banda sonora
- Vivir a los 17 (1986) – obra audiovisual.
- Caballos salvajes (1995) – banda sonora y participación en la música del proyecto.
Canciones
- Caín y Abel - Libros Sapienciales (2010).
Premios y reconocimientos
Premios Konex
Entre las distinciones recibidas por su trayectoria, Calamaro obtuvo el Premio Konex de Platino como mejor autor-compositor de rock de la década y, una década antes, obtuvo un Diploma al Mérito como uno de los cinco más destacados entre 1985 y 1994. Estas distinciones subrayan la constancia de su aporte musical a lo largo de años de intensa producción y presencia pública.
Premios Gardel
La trayectoria de Calamaro se vio reconocida en múltiples ocasiones en la ceremonia de los Premios Gardel, donde recibió el Gardel de Oro y otras distinciones por álbumes y por su interpretación en distintos proyectos. Este enceque de reconocimientos acompaña una carrera que ha sabido conservar relevancia entre las figuras centrales del rock en español.
Con una trayectoria que abarca más de cuatro décadas, Andrés Calamaro ha dejado una marca indeleble en la música popular de habla hispana. Su capacidad para combinar innovación y arraigo, su afán por experimentar con formatos y lenguajes, y su voluntad de colaborar con una constelación de artistas de distintas generaciones, han forjado una biografía que continúa escribiéndose.