Antonio de Solís y Rivadeneyra
| Nombre completo | Antonio de Solís y Rivadeneyra |
|---|---|
| Descripción | Historiador, poeta y dramaturgo español |
| Fecha de nacimiento | 18-07-1610 |
| Lugar de nacimiento | |
| Fecha de fallecimiento | 19-04-1686 |
| Nacionalidad | España |
| Ocupaciones | dramaturgo, escritor, historiador, poeta |
| Idiomas | español |
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Antonio de Solís y Rivadeneyra nació en Alcalá de Henares el 18 de julio de 1610 y dejó de existir en Madrid el 19 de abril de 1686. Integrante destacado de la tradición teatral asociada a la escuela de Calderón, desarrolló una trayectoria que unió la actividad literaria con tareas de corte y con una labor como cronista de Indias. Su vida, atravesada por mecenas, encargos oficiales y una vocación religiosa que iría tomando mayor relieve con los años, dio lugar a una producción diversa y de gran influencia en generaciones sucesivas.
Antonio de Solís y Rivadeneyra nació en Alcalá de Henares el 18 de julio de 1610 y dejó de existir en Madrid el 19 de abril de 1686. Integrante destacado de la tradición teatral asociada a la escuela de Calderón, desarrolló una trayectoria que unió la actividad literaria con tareas de corte y con una labor como cronista de Indias. Su vida, atravesada por mecenas, encargos oficiales y una vocación religiosa que iría tomando mayor relieve con los años, dio lugar a una producción diversa y de gran influencia en generaciones sucesivas.
Biografía
Hijo de Juan Gerónimo de Solís Ordóñez, natural de Torralba en la diócesis de Cuenca, y de Mariana de Rivadeneyra y de la Vega, oriunda de Toledo, Solís emerge de un entorno familiar en el que ya se insinuaba una inclinación hacia las letras. Según una biografía anónima que acompaña a sus Varias poesías, su talento habría mostrado señales tempranas. Su formación académica se forjó en las universidades de Alcalá y Salamanca, donde recibió enseñanza de retórica, filosofía y cánones, mientras cultivaba de forma paralela la poesía y la dramaturgia. A los veintiséis años ya se ocupaba de materias morales y políticas, signos de un pensamiento que buscaría sustancia en el quehacer público. Un valioso protector, el Conde de Oropesa, lo acompañó desde esa fase inicial, facilitando su acceso y su labor como secretario, con una orientación que definiría su itinerario posterior.
La relación de Solís con los poderosos de la época abrió puertas en la corte. En su etapa temprana recibió la designación como oficial de la Secretaría de Estado, aunque optó por no retener esa plaza y cedió la responsabilidad a un primo o allegado cercano. No obstante, la reina madre insistió en su continuidad en la vida diplomática y le devolvió la confianza al nombrarlo nuevamente y, además, al convertirlo en Cronista Mayor de Indias. En Pamplona, con motivo del natalicio del heredero, escribió la comedia Eurídice y Orfeo en 1642, una pieza que prueba su interés por el teatro y su destreza para la escena en un ambiente nobiliario.
Con la madurez, ya en la actualidad de su vida, Solís fue incorporándose a círculos religiosos. A los 55–60 años aproximadamente recibió la ordenación sacerdotal y cultivó la amistad en la Compañía de Jesús, destacando entre sus vínculos Diego Jacinto de Tebar. Su pertenencia a la Congregación de Esclavos de Nuestra Señora del Destierro quedó sellada con su sepultura en la capilla del Convento de Santa Ana. A partir de ese momento, redujo su producción profana y rechazó escribir autos sacramentales para Madrid tras la muerte de Pedro Calderón de la Barca.
Obra teatral
Solís inició su andadura dramática con una obra producida en su juventud: Amor y obligación, escrita a los 17 años. Su trayectoria siguió la estela de PEDRO CALDERÓN DE LA BARCA, pero con una mirada que articulaba escenas amorosas de un modo más directo y, a la vez, mordaz. Su teatro se distingue por un tono satírico y un énfasis costumbrista que se aparta de la grandeza caballeresca de la tradición del Siglo de Oro, favoreciendo una lectura ágil, irónica y menos idealizada de las pasiones humanas. En su repertorio figuran títulos como La Gitanilla de Madrid, Un bobo hace ciento y El doctor Carlino, entre otros. Su obra más celebrada es El Amor al uso, una comedia vivaz que logró gran éxito en su tiempo y que se difundió a través de traducciones, como L’Amour à la Mode, llevada al francés por Scarron. cultivó la poesía de tono gongorino, en variantes sagradas y profanas, y escribió numerosas epístolas. En el terreno de la colaboración, trabajó junto a Pedro Calderón de la Barca en la traducción y adaptación de Il Pastor Fido de Giovanni Guarini.
Obra histórica y literaria
Entre sus aportaciones históricas se destaca la Historia de la conquista de México, población y progresos de la América septentrional, conocida como Nueva España, publicada en 1684. Este relato recoge influencias de las crónicas de Hernán Cortés, Francisco López de Gómara y Bernal Díaz del Castillo, entre otros. A diferencia de cronistas anteriores que habían viajado a las tierras americanas, Solís compuso su texto desde una perspectiva erudita y aprendida, lo que le otorga una calidad de artificio y de investigación, más que una experiencia directa de campo. Dentro de su obra lírica dejó desde cantos místicos hasta piezas burlescas y composiciones para ocasiones diversas.
Paralelamente, desplegó una prolífica producción de Cartas y de piezas poéticas que se conservan dispersas. Su influencia literaria fue recogida por Juan de Goyeneche, quien agrupó parte de su poesía en la colección Poesías sagradas y profanas, que dejó escritas Don Antonio de Solís y Ribadeneyra (1692). Más allá de los géneros estrictamente teatrales o históricos, su voz dejó un rastro de reflexión moral y crítica social que superó la mera restitución de hechos.
En el plano vocacional, Solís ejerció como capellán de la congregación de Nuestra Señora del Destierro y, en 1667, recibió la ordenación sacerdotal para abrazar una vida contemplativa. Su cambio de rumbo no sólo se tradujo en una reducción de la producción secular, sino también en una orientación más marcada hacia lo espiritual, algo que cristalizó en su laxo desapego de la escritura profana y en la elección de dedicarse a ámbitos de fe y devoción. Sus amistades dentro de la Compañía de Jesús y en círculos cortesanos contribuyeron a perfilar una figura plenamente integrada en la vida religiosa y cultural de su tiempo.
Cartas, poesía y legado
La obra de Solís no se agota en el escenario o en la historia; su correspondencia y sus cantos constituyen un legado de gran riqueza. Las Cartas y la poesía, recogidas y editadas en siglos posteriores, muestran un autor versátil capaz de moverse entre lo didáctico, lo satírico y lo devocional. La figura de Solís, combinando erudición, ingenio y una mirada cándida o mordaz a la vez, dejó una impronta en la escena teatral española y en la historiografía de su país; su influencia se hizo tangible en generaciones que leyeron su obra como una ventana a un mundo en transición, entre la tradición y la modernidad inevitable del siglo XVII.
Obra teatral (recapitulación de títulos)
- Amor y obligación (1626)
- El amor al uso (1640)
- Eurídice y Orfeo (1643)
- Amparar al enemigo (1651)
- El alcázar del secreto (1651)
- Un bobo hace ciento (1651)
- Las amazonas (1655)
- La gitanilla de Madrid (1656)
- Triunfos de amor y fortuna (1657)
- El doctor Carlino
- Entremés del casado sin saberlo (1659)
- Traducción y adaptación de El Pastor Fido de Giovanni Guarini (con Pedro Calderón de la Barca)