Artajerjes I
| Nombre completo | Artajerjes I |
|---|---|
| Descripción | Quinto Gran Rey del Imperio aqueménida |
| Fecha de nacimiento | 01-01-0500 |
| Lugar de nacimiento | |
| Fecha de fallecimiento | 30-11-0424 |
| Ocupaciones | soberano |
| Hermanos | Rodoguna, Amitis, Artario, Darío, Histaspes |
| Parejas | Alogyne of Babylon, Cosmartidene, Andia |
| Esposas | Damaspia |
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En esta biografía reconstruida se presenta la figura de Artajerjes I Macrocheir, conocido también con el apodo Longímano en algunas tradiciones latinas, soberano de la dinastía aqueménida cuyo dominio se extiende entre la segunda mitad del siglo V a. C. y la primera mitad del siglo IV a. C. Su trayectoria se debate entre narrativas de continuidad dinástica, coreinado con otros príncipes y desafíos internos que marcaron la fortaleza del imperio persa. Este retrato intenta ordenar hechos y testimonios sin ceñirse a una única versión, enfatizando los siglos de interacciones con Grecia, Egipto y la autoridad religiosa y administrativa de la corte.
En esta biografía reconstruida se presenta la figura de Artajerjes I Macrocheir, conocido también con el apodo Longímano en algunas tradiciones latinas, soberano de la dinastía aqueménida cuyo dominio se extiende entre la segunda mitad del siglo V a. C. y la primera mitad del siglo IV a. C. Su trayectoria se debate entre narrativas de continuidad dinástica, coreinado con otros príncipes y desafíos internos que marcaron la fortaleza del imperio persa. Este retrato intenta ordenar hechos y testimonios sin ceñirse a una única versión, enfatizando los siglos de interacciones con Grecia, Egipto y la autoridad religiosa y administrativa de la corte.
Cronología y pruebas históricas
Pruebas de fuentes griegas
Una ruta historiográfica que ayuda a calibrar el inicio de su reino parte de la experiencia de Temístocles, político y militar ateniense que terminó en exilio en Persia. Según Tucídides, Temístocles envió una misiva al monarca hijo de Jerjes para establecer un contacto directo con la corte aqueménida, tal como relatan otros autores antiguos como Plutarco y Carón de Lampsaco. Estos testimonios señalan que, tras la muerte de Jerjes, Temístocles acudió ante el nuevo gobernante, lo que sitúa el inicio efectivo de la autoridad de Artajerjes en un contexto de transición limitada por la influencia de su padre Darío y las crisis de la época. En consecuencia, algunos cronistas sostienen que, al llegar Temístocles, Artajerjes ya ejercía poder, de modo que el trono habría comenzado a estar bajo su control poco antes de la llegada del visitante griego. La lectura de estas fuentes sembró la idea de un inicio de reinado alrededor de 475 a. C.
La tesis de 471/470 a. C. como fecha en que Temístocles se establece en Persia hace también pensar que el reinado de Artajerjes podría haber tenido ya un casi inmediato arraigo en ese periodo, especialmente si se considera que el viaje de Temístocles a la corte persa demandaba tiempo y preparación para ser escuchado ante el monarca aqueménida. En este marco, la crónica de Tucídides y las referencias cruzadas de Carón de Lampsaco tienden a dibujar un inicio de presencia real de Artajerjes en el trono cuando Temístocles ya estaba introducido en la esfera persa, lo que some al periodo de 475 a. C. como cercanía temporal plausible a su ascenso.
Pruebas procedentes de fuentes persas
En Persépolis, la iconografía y las inscripciones dejan ver indicios de una relación de corregencia entre Darío y Jerjes que se prolongó por años. Las representaciones muestran a Jerjes junto a su padre, adoptando una posición de destaque igual, lo que ha sido interpretado como señal de un poder compartido. Esta lectura se refuerza con análisis de textos y ciertas construcciones que no permiten distinguir con claridad la labor de Jerjes de la de Darío, lo que ha llevado a los estudios a proponer una etapa de cogobierno o korrégencia. Un investigador clave señaló que estas escenas y las inscripciones de Persépolis invitan a entender la relación entre los dos reyes como algo más que una sucesión: era una forma de autoridad simultánea. Estas fuentes persas, por tanto, sustentan la idea de un reinado que, en su fase inicial, estuvo marcado por la participación de Jerjes junto a su padre y, posteriormente, por la consolidación de Artajerjes como figura principal.
Las descripciones artísticas y las estructuras que acompañan las inscripciones persas también sugieren que el periodo de co-gobierno se articuló a través de un marco ritual y administrativo compartido, donde Jerjes mantenía atributos reales y funciones de representación, incluso cuando Darío seguía presente en las decisiones de gobierno. Este marco de coautoridad se extiende a la interpretación contemporánea sobre el inicio del reinado de Artajerjes, al confirmar una transición que, si bien tuvo un punto de partida claro, se fue consolidando en un proceso que combinaba testimonio de Heródoto y otras voces persas.
Pruebas procedentes de fuentes babilonias
En Babilonia, las excavaciones y las tablillas han aportado datos que sostienen la idea de una corregencia entre Jerjes y Darío y, por extensión, de una transición de poder que se consuma con la llegada de Artajerjes al trono. Los hallazgos en la ciudad revelan palacios atribuidos a Jerjes y fechas de terminación de obras dentro de un marco que sugiere una labor compartida. En particular, un conjunto de documentos comerciales fechados en los años de ascenso o de corrección de Jerjes se sitúan en periodos que permiten entender que el inicio del reinado de Artajerjes pudo implicar una presencia prolongada de Darío como co–regente. Estas pruebas señalan que los años en que Jerjes participó de forma firme en el gobierno se extienden aproximadamente desde el final de la década de 490 a. C. hasta las primeras décadas de la de 480 a. C., de modo que el tránsito hacia la autoridad plena de Artajerjes se vuelve una transición gradual y no un salto abrupto.
Nombre y significados
El nombre Artajerjes aparece en las crónicas clásicas con variantes de significado que han sido motivo de discusión entre especialistas. En fuentes griegas se le conoce con el título Macrocheir, que apunta a la idea de “la mano larga” o, interpretado en una clave heroica, a la capacidad de gobernar con mano firme. En los textos latinos, la denominación Longímano conserva esa idea de alcance y potencia. En la lengua persa, su nombre se vincula con la idea de Ardašīr, que ha sido objeto de interpretaciones que van desde “el que reina en el Arta” hasta “el que rige con verdad y justicia”. El conjunto de denominaciones refleja la importancia de la figura en la tradición dinástica y la forma en que distintas culturas le atribuyen rasgos de liderazgo y legitimidad.
Sucesión y dinastía
Artajerjes era, en su origen, el segundo hijo de Jerjes y de Amestris. Su ingreso al trono se sitúa en un momento de gran inestabilidad política, tras la caída violenta de Jerjes a manos de Artabano, un oficial de la corte, durante agosto de 464 a. C. En ese año Menos de dos meses después, en diciembre, Artajerjes apareció como soberano con una edad que rondaba los veinte años. La narrativa de estas fechas es compleja: varios relatos señalan que, engañado por Artabano, Artajerjes pudo haber ejecutado por error a Darío, el primogénito, creyéndolo culpable de haber asesinado a su padre; más tarde, las crónicas señalan que se castigó a los verdaderos responsables. Este conjunto de hechos da como resultado una sucesión marcada por intriga y por la presencia de un nuevo pretendiente, Histaspes, hijo de Jerjes, que levantó la estandarte en Bactriana para desafiar a su medio hermano, aunque pronto fue derrotado. Todo ello da cuenta de un periodo de transición turbulento que precede a la consolidación de Artajerjes como figura central de la dinastía.
La rebelión egipcia y la consolidación regional
En una etapa de debilidad estructural del imperio, Inaro, líder libio, aprovechó la situación para alzarse en el Bajo Egipto. Acompañado de mercenarios atenienses, la incursión inicial, comandada por Aquemenes, tío de Artajerjes, fracasó en Papremis alrededor de 460 a. C.; las fuerzas persas se retiraron al recinto fortificado de la Ciudadela de Menfis, donde resistieron. En años siguientes, hacia 456 a. C., un cuerpo de sátrapas bajo Megabizo II y Artabazo I logró aplastar la rebelión, y los mercenarios griegos buscaron refugio en Cirene. Inaro fue capturado y ejecutado, y Egipto pasó a integrarse como provincia del imperio. Este episodio no solo demostró la capacidad de respuesta militar de la casa real, sino que reforzó el control central en una periferia que vigilaba estrechamente las rutas del Griego y las provincias africanas.
Relaciones con Grecia y la política continental
La estrategia de Artajerjes frente a la Liga de Delos buscó debilitar su dominio naval para forzar una reorientación de las potencias helenas. Hacia 457 a. C. se envió una misión diplomática a Esparta con la intención de que declare la guerra a Atenas y, con ello, desviar la atención ateniense de Egipto. El intento resultó infructuoso, y tras la derrota persa en Egipto, las hostilidades se reanudaron en la región de Chipre alrededor de 450 a. C. El posterior avance persa se vio limitado por la fricción con la asociación griega, lo que llevó a una posible negociación que recibió el nombre de Paz de Calias alrededor de 449 a. C. Diodoro Sículo transmite cláusulas que han generado debates entre los estudiosos: autonomía de las ciudades jónicas, retirada de la autoridad de los sátrapas en la costa del mar Egeo, prohibición de la navegación persa en el Egeo y una restricción de la intervención de Atenas en territorios persas. Aunque la existencia y los términos exactos de este tratado se prestan a discusión, lo cierto es que la relajación de las tensiones puso de relieve un cambio sustancial en la dinámica entre Persia y las polis griegas.
Retrato bíblico y administración de Esdras
Artajerjes encargó a Esdras, sacerdote-escriba judío, una misión de gran alcance: dirigir la restauración de la vida cívica y religiosa de la comunidad judía, coordinando la reconstrucción del templo y la organización de sus instituciones. El decreto real que lo habilita aparece en el Libro de Esdras, ampliando la autoridad a las esferas eclesiásticas y civiles. Esdras partió de Babilonia en el primer mes del séptimo año del reinado de Artajerjes, encabezando un grupo de judíos que incluía sacerdotes y levitas; llegaron a Jerusalén al inicio del quinto mes del mismo septenio. Este proceso formó parte de un proyecto más amplio de retorno y reorganización de la comunidad judía en Jerusalén, proceso que había comenzado ya en la época de Ciro el Grande cuando permitió a los cautivos regresar y reedificar el Templo de Salomón. En ese marco, las palabras de Esdras recuerdan el mandato de apoyar a la comunidad que retornaba y de facilitar las condiciones para su culto y su vida cívica.
Actividad constructora y memorias reales
En Persépolis, Artajerjes dio continuidad a la magna obra de su predecesor Jerjes al erigir un palacio monumental cuyo estado actual se conserva principalmente en cimientos. culminó la Sala de las Cien Columnas, la cámara del trono, que ya había iniciado Jerjes; se sugiere que el enterramiento del monarca podría haber tenido lugar en Naqsh-e Rostam, una tumba sin marca inequívoca. La mayor parte de las inscripciones reales de Artajerjes están preservadas en Persépolis, donde se emplean escrituras en persa antiguo, acadio y elamita. En conjunto, estas inscripciones no alcanzan la magnitud y el repertorio de textos de sus antecesores, pero sí confirman la continuidad de la administración centralizada y el esfuerzo por documentar sus logros y campañas.
Familia real y corte
La ética y la vida de la corte de Artajerjes aparecen a través de las narraciones helenísticas y de las crónicas que entrelazan la política exterior con las intrigas de la casa real. Aunque es común atribuir a Artajerjes una firmeza en su política exterior, varias fuentes señalan que la vida de la corte y las redes de poder dentro de la familia real estuvieron marcadas por tensiones, alianzas y, a veces, conflictos de interés. Entre las figuras que desempeñaron roles centrales se cuentan su madre Amestris y su hermana Amitis, vinculada a Megabizo; Damaspia fue la reina madre y dio a luz a un heredero que sería Jerjes II. La dinastía Aqueménida mostró, a través de los hijos y las alianzas, que la lucha por el trono podía prolongarse con disputas entre distintas ramas de la casa. Otros hijos, como Sogdiano y Darío II Oco, emergerían como rivales potenciales, mientras Parisátide, hija de Artajerjes, jugaría un papel decisivo en la alianza consanguínea con Darío II para la continuidad de la dinastía. En este entramado, la figura de Artajerjes se perfila tanto por su poder como por la compleja red de parentelas que rodea su reinado.
Los hijos de Artajerjes
- Jerjes II
Entre las concubinas de la corte se mencionan figuras como Alogine, Cosmartidene y otras madres de posibles herederos, entre ellos Darío II Oco y Arsites, quienes podrían haber participado en las tramas de sucesión. Parisátide, hija de Artajerjes, aparece como figura central en la relación dinástica con Darío II, consolidando una descendencia que incluyó a Artajerjes II. Este mosaico de nombres y alianzas ilustra la compleja composición de la corte persa, donde los vínculos familiares se entrelazan con los intereses del imperio y la estabilidad de la línea reinante.
Titulatura
La identidad de Artajerjes en las fuentes antiguas está marcada por los epítetos Macrocheir y Longímano, que han atravesado tradiciones griegas y latinas para denotar su talante de gobernante. El primer título se interpreta como una referencia a la magnitud de su autoridad o a una característica física simbólica, mientras que el segundo sugiere, como en otros reyes de la dinastía, la “larga mano” que extiende su poder a lo largo de provincias y territorios. Estas denominaciones muestran una imagen de un monarca que buscó legitimar su reinado por medio de títulos que resonaban en distintas culturas y tradiciones historiográficas.