Vida Icónica VIDAICÓNICA

Bartolomé Colón

Nombre completo Bartolomé Colón
Descripción Explorador genovés al servicio de la Monarquía española
Fecha de nacimiento 01-01-1460
Lugar de nacimiento
Fecha de fallecimiento 01-01-1515
Nacionalidad España
Ocupaciones explorador
Grupos Fuerza conquistadora de Colón
Idiomas español
HermanosCristóbal Colón, Giacomo Colombo
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Bartolomé Colón fue un navegante y cartógrafo de origen genovés que, pese a la sombra de su hermano mayor, Cristóbal, dejó huella propia en la historia de las exploraciones del siglo XV y principios del XVI. Desempeñó roles de gran relevancia bajo la égida de la Corona española, desempeñando cargos como adelantado y gobernador general de Indias, y acompañó a su hermano en múltiples travesías que ampliaron el conocimiento europeo sobre el Nuevo Mundo. Su vida transcurrió entre viajes, mapas, tratos con príncipes y reyes, y la compleja dinámica familiar de los Colón, que marcó la configuración de la primera etapa de la era de los descubrimientos.

Bartolomé Colón — Imagen principal

Bartolomé Colón fue un navegante y cartógrafo de origen genovés que, pese a la sombra de su hermano mayor, Cristóbal, dejó huella propia en la historia de las exploraciones del siglo XV y principios del XVI. Desempeñó roles de gran relevancia bajo la égida de la Corona española, desempeñando cargos como adelantado y gobernador general de Indias, y acompañó a su hermano en múltiples travesías que ampliaron el conocimiento europeo sobre el Nuevo Mundo. Su vida transcurrió entre viajes, mapas, tratos con príncipes y reyes, y la compleja dinámica familiar de los Colón, que marcó la configuración de la primera etapa de la era de los descubrimientos.

Biografía

Origen familiar y primeros años

Hijo de Domenico Colombo y Susanna Fontanarossa, Bartolomé era el hermano menor de Cristóbal, figura que eclipsó su nombre en la memoria histórica, aunque ambos compartieron la pasión por la navegación y la cartografía. Aunque existen dudas sobre el lugar exacto de su nacimiento, las fuentes mencionan un origen común en Génova o sus alrededores, y se estima que su llegada al mundo pudo situarse en torno a 1462. La línea familiar de Bartolomé se forjó junto a la de Cristóbal en un entorno mercante y marinero que le dio las primeras herramientas para enfrentarse al mundo desconocido.

Durante su juventud, la vida de la familia Colón se movió entre ciudades europeas y proyectos que superaban las fronteras isleñas. Después de 1480, Bartolomé se trasladó con Cristóbal a Portugal, donde se desempeñó como cartógrafo en Lisboa, una de las grandes plazas de conocimiento náutico de la época. En ese periodo trabajó codo a codo con su hermano, compartiendo la contención de la empresa destinada a hallar una vía hacia Asia navegando hacia el oeste, un plan monumental que buscaba romper el dominio de las rutas orientales controladas por las potencias del momento. Lisboa se convirtió en el centro de su aprendizaje técnico y de las primeras elaboraciones cartográficas que luego se verían en sus viajes.

Entre las posibles experiencias de aquella etapa se mencionan colaboraciones con expediciones como la de Bartolomé Díaz hacia el cabo de Buena Esperanza, entre 1487 y 1488, una empresa que, pese a no concluir con el objetivo buscado, dejó una huella estratégica en las rutas marinas de la época. Tras el intento, Bartolomé viajó hacia Inglaterra y Francia, mientras Cristóbal fijaba su atención en España para proseguir con la tarea de persuadir a las monarquías respectivas de embarcarse en la empresa atlántica que prometía abrir una ruta occidental hacia los mercados de las Indias.

Adelantado y gobernador general de Indias

En el año 1493 Bartolomé trabajaba como cartógrafo para la corte de Ana de Francia cuando recibió, a través de una carta de su hermano, noticias sobre el descubrimiento y la invitación a reunirse con Cristóbal en Barcelona. Para ese momento, Cristóbal ya había partido hacia la continuación de su segunda odisea. La financiación de la Corona española permitió que Bartolomé embarcara una pequeña flota y se dirigiera a La Española, donde desembarcó el 24 de junio de 1494 y asumió el cargo de adelantado y gobernador general en ausencia de su hermano, que regresaba a España tras el segundo viaje en 1496.

Durante los años 1496 a 1498, Bartolomé exploró la desembocadura del Ozama, en la costa meridional de la isla, y fundó Nueva Isabela en la ribera oriental del río. Después de un devastador ciclón, la ciudad fue trasladada en 1502 a la orilla opuesta y rebautizada por el nuevo gobernador Nicolás de Ovando como Santo Domingo, hoy capital de la República Dominicana. En aquellos años, la presencia de Bartolomé como líder administrativo y su papel de enlace entre la autoridad real y las poblaciones coloniales fueron fundamentales para sostener la presencia española en la región.

En 1497 estalló una revuelta encabezada por Francisco Roldán, un descontento que surgió ante la ausencia de remuneraciones. En la lucha por el control de la única carabela disponible, Roldán y sus seguidores se retiraron al interior de la isla, desatando diversos desórdenes. Cristóbal Colón regresó a Santo Domingo en agosto de 1498 para forjar un acuerdo con Roldán y, acompañando su informe, solicitó a la Corona el envío de autoridades reales para estabilizar la situación.

Prisión y confiscación de los bienes

La llegada de Francisco de Bobadilla a La Española el 23 de agosto de 1500 marcó un punto de quiebre en la historia de los Colón. A su llegada, Diego Colón ya se encontraba en la isla, y dos días después leyeron en la iglesia el nombramiento del juez pesquisidor y gobernador. Ante la negativa de Diego a reconocer la autoridad de Bobadilla, se ordenó la prisión de los hermanos y la confiscación de sus bienes. La acción puso en marcha una investigación secreta impulsada por los enemigos de los Colón, que reunió testimonios de veintidós personas sobre posibles sublevaciones, impedimentos al bautismo de los indígenas y prácticas de justicia.

Con el inicio de este proceso, Cristóbal regresó a Santo Domingo y, desde Jaragua, respondió a su hermano Bartolomé para que acudiera pacíficamente a la ciudad y aceptara las órdenes del pesquisidor. A su llegada, Cristóbal y sus hermanos fueron encarcelados y enviados a España a comienzos de octubre de 1500, poniendo de relieve la frágil seguridad de la autoridad de los Colón ante las instituciones reales.

Indulto real y confirmación como adelantado

El 25 de noviembre, Bartolomé y Cristóbal llegaron a la península y quedaron presos hasta que los Reyes Católicos ordenaron su liberación y la entrega de una suma de dos mil ducados para aliviar las penalidades padecidas. El 17 de diciembre de 1500 comparecieron ante los monarcas en Granada, y la escena de la audiencia mostró el contraste entre la aflicción de Cristóbal y la actitud desafiante de Bartolomé, que expuso su disgusto por el tiempo perdido y exigió el pago de sus emolumentos. Su postura era inequívoca: había sacrificado años en una empresa que, a su juicio, ya estaba consolidada y merecía reconocimiento y retribución.

Con el indulto real, Bartolomé acompañó de nuevo a Cristóbal en el cuarto viaje (1502-1504). En 1506 emprendió una misión a Roma para obtener apoyo de la Orden de los Jerónimos y del Papa Julio II, llevando una copia de una carta de su hermano dirigida al rey Fernando en 1503. El resultado fue moderadamente favorable: el Papa escribió cartas elogiosas que se dirigieron al monarca aragonés y al Cardenal Cisneros, y se exhortó al Cardenal a respetar las capitulaciones y privilegios del nuevo almirante, Diego Colón, quien ya había heredado parte de la autoridad. En este periodo, la relación entre Bartolomé y las autoridades papales y eclesiásticas se convirtió en un canal importante para sostener la legitimidad de la empresa colombina.

La muerte de Pedro de Estopiñán el 3 de septiembre de 1505, antes de un posible traslado al Nuevo Mundo, dejó a Nicolás de Ovando como gobernador general hasta 1509. En ese marco, Bartolomé continuó usando el título de primer adelantado con confirmación real, que legitimaba su papel en la gestión de las Indias durante los años siguientes, incluso cuando su inspiración y liderazgo debían enfrentarse a nuevas realidades políticas. La continuidad de su título demuestra que, aunque las circunstancias eran cambiantes, su nombre seguía ligado de forma indeleble a la estructura de gobierno de las tierras descubiertas.

Posesión de la isla de Mona y fallecimiento

En 1509, Bartolomé emprendió un nuevo viaje a las Antillas acompañado de su sobrino Diego Colón Moniz Perestrello para confirmar textual y políticamente la posesión de la isla Mona, situada próxima a Puerto Rico. Tras aquel periplo, regresó a Castilla y el regente Fernando II de Aragón ratificó formalmente la posesión de la isla, fortaleciendo así el acto de ocupación en nombre de la Corona. La isla Mona pasó a formar parte de los dominios que la Corona asignaba a la autoridad de los adelantados, consolidando la presencia española en esa región.

El 11 de diciembre de 1514, Bartolomé Colón murió en la ciudad de Concepción de La Vega, en La Española, dejando a su sobrino Diego Colón como heredero único. Su sepultura tuvo lugar en el convento de San Francisco de Santo Domingo, primer monasterio de la orden en la isla. Esta tumba fue mencionada por Diego Colón Muñiz en su segundo testamento, fechado en 1523, cuando se dispuso que Sancho de Matienzo y otros administraran los bienes familiares en nombre del apellido Colón. Con ese legado, la figura de Bartolomé quedó inscrita en la memoria de la colonización y en los archivos que narran la compleja relación entre los primeros actores de la empresa americana.

Actividad como cartógrafo

Cartografía y documentos

La atribución de mapas a Bartolomé Colón ha sido objeto de debate entre los especialistas. Según diversas fuentes contemporáneas, este navegante dejó numerosos croquis y proyectos cartográficos que fueron enviados a la Corona, y hacia 1513 se sabe que entregó al rey una cartografía de las islas junto con una carta vinculada a ellas. A la vista de antiguos testimonios, Pietro Mártir observó un mapa iniciado por Cristóbal y completado por su hermano Bartolomé, aunque no se conserva ninguna cartografía firmada por Bartolomé. Este conjunto de trabajos documentales ha alimentado la discusión sobre la autoría de ciertas representaciones.

Existen atribuciones a Bartolomé de dos mapas manuscritos de la Española que muestran una notable cantidad de iglesias y que se incorporaron a copias de las Décadas de Mártir, así como un mapa impreso de las Indias en otras ediciones del mismo libro; sin embargo, otras visiones señalan que esas obras podrían corresponder a Andrés Bernáldez, renombrado historiador de la época. La disputa entre estas interpretaciones ha llevado a la cautela en la atribución de los mapas sin firma.

Durante un tiempo, se mantuvo la hipótesis de que Bartolomé Colón fuese autor de tres bocetos de mapas de tierras ecuatoriales conservados en el Códice Zorzi, obra del veneciano Alessandro Zorzi. Este códice, compuesto en la biblioteca de Florencia y fusionando textos variados, contiene una sección de informatione que describe el viaje de Bartolomé a Veragua y la carta de Cristóbal Colón desde Jamaica. La interpretación correcta de estas imágenes sigue siendo objeto de revisión crítica entre los historiadores, pues las marcas y topónimos de los bocetos no son coincidentes con los de los nombres usados por Bartolomé, y se ha planteado que parte de esos dibujos pertenezcan al propio Zorzi.

Aun así, la tradición documental señala que Bartolomé sí habría dibujado un mapa de ciertos sectores del Caribe, aunque ninguno de estos trabajos ha sobrevivido en forma íntegra con su firma. En la actualidad, la mayoría de expertos coincide en que los tres esbozos atribuidos en su momento podrían no ser suyos y corresponder a la recopilación de Zorzi. No obstante, el testimonio de Zorzi deja constancia de que Bartolomé realizó, al menos, un boceto de áreas caribeñas que hoy se ha perdido en su totalidad. La evidencia conservada sugiere que su labor cartográfica tuvo un alcance importante, aunque la preservación no haya logrado perdurar en documentos firmemente identificables.

En conjunto, la obra de Bartolomé Colón como cartógrafo se entiende como una parte complementaria de la labor de su hermano, integrada por diseños que buscaban desentrañar las costas y configuraciones de las tierras recién descubiertas. A través de cartas, notas marginales y menciones en recopilaciones históricas, se vislumbra un hombre que, si bien no dejó mapas firmados que se puedan atribuir con certeza, participó de la gestación de un saber geográfico que marcaría a la cartografía de la época. La memoria de su aporte persiste como un vestigio de las rutas que, con el tiempo, se consolidaron como las arterias de un nuevo universo territorial.

Imágenes de Bartolomé Colón