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Celeste Carballo

Nombre completo Celeste Carballo
Descripción Cantante, compositora y música argentina
Fecha de nacimiento 21-09-1956
Lugar de nacimiento
Nacionalidad Argentina
Ocupaciones músico, cantante, compositor de canciones, guitarrista
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Celeste Primavera Carballo, nacida en la gran Buenos Aires el 21 de septiembre de 1956, emergió como una voz disruptiva en el rock y el blues de Argentina. Apodada simplemente Celeste Carballo, su trayectoria abarca décadas de experimentación, producciones y presentaciones que la ubicaron entre las voces más reconocidas del rock nacional. Desde sus inicios en un entorno familiar con raíces culturales diversas, su camino fue marcando un sello propio en cada escenario que pisó.

Celeste Carballo — Imagen principal

Celeste Primavera Carballo, nacida en la gran Buenos Aires el 21 de septiembre de 1956, emergió como una voz disruptiva en el rock y el blues de Argentina. Apodada simplemente Celeste Carballo, su trayectoria abarca décadas de experimentación, producciones y presentaciones que la ubicaron entre las voces más reconocidas del rock nacional. Desde sus inicios en un entorno familiar con raíces culturales diversas, su camino fue marcando un sello propio en cada escenario que pisó.

Biografía

Primeros años

En el barrio de Devoto, dentro de la capital argentina, nació una artista que pronto se convertiría en referencia. Celeste es la menor de ocho hermanos y proviene de una línea familiar con profundas raíces judías, ligada al tango y a las tradiciones de su tierra. Durante la niñez, gran parte de su vida se vivió entre la pampa húmeda y los ritmos de la ciudad, experiencias que mezclaron influencias folclóricas con la perseverancia del rock. Creció en Coronel Pringles, para luego regresar a la ciudad y completar sus estudios secundarios en un colegio que la conectó con el ámbito académico de San Martín, donde ya empezaba a delinear su temperamento artístico.

Comienzos artísticos

A los diecinueve años, mientras estudiaba Psicología en la Universidad de Buenos Aires, dio un giro decisivo a su vida: formó Alter Ego, su primera banda, junto a un amigo de la época y con Pedro Aznar en la batería, mientras su colega Oscar Mangione se desempeñaba en la guitarra. El grupo comenzó a forjar un repertorio que, a pesar de su juventud, ya mostraba una mirada crítica y personal sobre el rock de la época. Su primer material apareció en recitales en sitios emblemáticos de la escena porteña, incluyendo una actuación recordada en el Auditorio Kraft, que dejó claro que lo suyo sería romper moldes.

Tras la disolución de Alter Ego al año siguiente, Celeste continuó su ruta como solista en la costa atlántica de Villa Gesell, un centro de la entonces movida hippie que le sirvió para afianzar su presencia en vivo. Su música recibió las influencias de grandes referentes argentinos de los setenta, como Pappo’s Blues y La Máquina de Hacer Pájaros, además de Pescado Rabioso y Aquelarre. Paralelamente, prestó su voz para coros de grupos y colaboraciones, mientras practicaba y adquiría su propio timbre mediante trabajos en televisión y publicidad. Con el tiempo consiguió su primera guitarra, una Ovation, que la acompañó en las primeras etapas de su carrera.

Década de 1980

La década comenzó con un salto discográfico: en 1982 Celeste grabó su primer álbum completo, Me vuelvo cada día más loca, un trabajo que la consolidó como intérprete con carácter propio. Entre las piezas que definieron esa época destacó la canción que da título al álbum y el dúo Una Canción Diferente, compartido con David Lebón, además de una versión de Desconfío con la participación de su compositor, Pappo. El proyecto fue acompañándose de giras por todo el país y atisbos de una escena roquera que la estaba esperando para desafiar normas. Su voz y su actitud en escena desbordaban lo que se esperaba de una artista de ese momento, abriendo espacio para un rock más transgresor y honesto.

En 1983 llegó Mi voz renacerá, segundo disco grabado por el cuarteto que la acompañaba en esa etapa: Tweety González en teclados, Lito Epumer en guitarra, Paul Dourge en bajo y Lucio Mazaira en la batería, preparando el terreno para una presentación memorable en Obras Sanitarias. Su música, cargada de energía y recortes de intimidad, consolidó una gira que atravesó fileteando el país y consolidando su estatus de figura relevante en la escena local.

La participación de Celeste en ferias y festivales en España marcó un nuevo hito. En 1984 realizó una gira promocional por aquel país, compartiendo cartel con bandas de peso internacional y presentándose en escenarios de alto perfil como el estadio del Real Madrid, además de actuaciones en Valencia y Pamplona. Este tránsito internacional fortaleció su presencia y le permitió cruzar fronteras con su propuesta, que ya incorporaba una mezcla de rock contundente y toques de blues. En esa misma etapa, formó parte de shows televisivos en España y aprovechó para conocer de cerca a grandes intérpretes, incluyendo colaboraciones y encuentros con leyendas de la música.

La década también dejó su huella en el plano musical a través de nuevas alianzas. En Madrid y otros escenarios de Europa compartió escenarios con figuras icónicas y, más allá de las giras, se reunió con Juan Carlos Baglietto, Nito Mestre y otros artistas para registrar proyectos en vivo. En ese periodo emergió una nueva etapa en la que Celeste decidió apostar por una música más personal y menos comercial, comenzando a transitar por un terreno de rock puro y punk, que la llevaría a consolidarse como una artista independiente y con voz propia.

Con la idea de explorar nuevas rutas, en 1985 apareció Celeste y La Generación, otro salto en su carrera. A partir de ese material, la artista encontró la mediación con Charly García, quien se ofreció como director artístico para la grabación y producción en Panda. Así nacieron canciones como Los Poetas de Latinoamérica, Sabemos que Vuelvo Pronto, Buscábamos Vida, Autosuficiencia y No me voy a olvidar, que mostraron su capacidad para atravesar formatos y convertir su propuesta en un punto de giro para el rock argentino. Con esta etapa, Celeste dio un paso definitivo hacia un rock más extremo y una postura independiente que perduraría en su carrera. El show de Obras fue un hito, y la dupla que nacía marcó un antes y un después en su trayectoria.

En diciembre de 1987 llegó una colaboración clave con Sandra Mihanovich y Ludovica Squirru, bajo el nombre Sandra, Celeste y yo, un proyecto que se convirtió en un fenómeno de temporada en Mar del Plata y luego en Buenos Aires. La experiencia llevó a la grabación de un álbum que dio continuidad a su dupla en vivo, y al año siguiente el dúo logró un disco de oro llamado Somos mucho más que dos, que llevó sus voces a escenarios latinoamericanos, con Chile destacándose como una plaza sensible para su música. La fusión entre rock y balada encontró un terreno fértil en esa alianza, que mostró la versatilidad de la artista para moverse entre estilos sin perder su proyección. El segundo disco de la pareja, Mujer contra mujer, consolidó un sonido más roquero gracias a la producción de Fito Páez y la participación de Tweety González, Pappo, Pedro Aznar, Andrés Calamaro, María Gabriela Epumer y otros artistas invitados. Al terminar ese ciclo, la dupla se disolvió, pero su influencia en la escena quedó intacta y latente para futuras exploraciones.

Accidente y tragedia

En 1989 vivió un hecho que dejó una marca imborrable: un grave accidente automovilístico en Cañuelas que terminó con la vida de su madre, y dejó a Celeste con lesiones menores. Este episodio fue un parteaguas emocional y profesional, que la llevó a replantear su repertorio y, de algún modo, a reforzar su determinación de seguir adelante con su música y sus proyectos, a la vez que abrazaba una visión más madura de su carrera.

Década de 1990

La década comenzó con un reensamblaje de su banda junto a María Gabriela Epumer y Claudia Sinesi, para dar forma al disco Celeste en Buenos Aires. En esa época compuso piezas como La otra orilla y Tu amor es lila, y trabajó arreglando una versión tecno del tema Yo no te pido, de Pablo Milanés. Una estadía en Alemania la conectó con Mercedes Sosa, a quien invitó a cantar en ciudades como Berlín, Hamburgo y Colonia.

En 1992, Fito Páez la invitó a participar en su exitoso El amor después del amor, en la interpretación de Dos días en la vida junto a Fabiana Cantilo. En ese mismo periodo, Celeste compartió escena con Pedro Aznar para una interpretación de Don't give up de Peter Gabriel y produjo Chocolate inglés, un álbum en el que su sello como productora quedó plenamente visible. En esa producción, consolidó el perfil de su estudio ION con la etiqueta de Productora y contuvo la participación de BMG, sumando a su trayectoria un apoyo que facilitaría nuevas exploraciones. El repertorio incluyó obras como Todo empieza, coescrita con Dany Tomas; El chino, elaborado junto a Andrés Calamaro; y un conjunto de temas que cruzaban el tango con la música contemporánea. También versionó un tango de Gardel y Le Pera, El día que me quieras, junto a Charly García, y dirigió un video en el que participaron músicos de renombre y un bailarín destacado. Este disco recibió el Premio ACE a la Mejor Producción de Rock del año, reconocimiento que consolidó su estatus como una creadora de referencia.

En 1993 fue invitada a participar en el Secret World Tour de Peter Gabriel en Argentina, actuando ante una multitud de cuarenta mil personas en Vélez Sársfield y presentando piezas emblemáticas como Don’t give up, Blood of Eden e In your eyes, con ovación de la audiencia. En 1995 montó un tributo a Janis Joplin en el Roxy porteño, y ese mismo homenaje se convirtió en un registro después de la gira que siguió, titulado Live at the roxy. Su presencia en festivales y escenarios internacionales continuó con un salto importante: fue invitada al Womyn Music Festival de Michigan, donde ofreció un set destacando su identidad musical ante una audiencia mayoritariamente femenina y multicultural. Esta presencia internacional se consolidó con una nominación al Konex, y el reconocimiento de la Fundación Konex como una de las grandes voces femeninas del rock en cuatro décadas.

A mediados de los noventa, Celeste integró la banda de Charly García para la gira Say No More y viajó a Atlanta para componer música para la película Inn Trouble. Su paso por esa ciudad estadounidense la acercó a productores y artistas que ampliarían su red de colaboraciones, y reforzó su deseo de gestionar su propio proyecto discográfico de manera independiente.

En enero de 1997 presentó un concierto en Buenos Aires Vivo, frente a una multitud de 25 mil personas en la Plaza de las Naciones Unidas, con Jarabe de Palo como invitado de lujo. Ese año incursionó en la actuación en la serie Poliladron, dando vida a un personaje juvenil y rebelde que dejó huella entre el público. consolidó una nueva formación de banda para tocar y experimentar con arreglos y grooves para un repertorio que luego cristalizó en Tercer infinito, un disco que recogió su raíz blues y su exploración de ritmos funkies y temas narrativos centrados en la vida portuaria de la ciudad. En octubre de 1998 apareció Tercer infinito, un álbum que mostró la madurez de su propuesta y la consolidación de su identidad como intérprete y compositora.

En 1999, Celeste llevó su banda del Oeste a Puerto Madero para el Buenos Aires Vivo III, compartiendo cartel con Fabiana Cantilo. En esa misma temporada, La Fura dels Baus la invitó a actuar colgándose de un arnés en una experiencia escénica frente a decenas de miles de espectadores, una experiencia que desafió la física del escenario y dejó una marca en su historia de escenarios. En mayo de ese año participó en el primer Festival Argentino en Miami con su banda, y poco después emprendió su primera visita a Los Ángeles para presentar la música de Tercer Infinito ante oyentes y productores del país.

Década del 2000

El comienzo del nuevo siglo la encontró enfocada en la escritura de tangos y en colaborar con el maestro José Colángelo para componer Buenos Aires no tiene la culpa, un tango que resumía su visión de la ciudad y su compleja identidad. Mientras tanto, llevó su música a giras por el interior, tendiendo un puente entre mujeres jóvenes y músicos locales para ampliar las escenas regionales. En cada ciudad que visitaba, intentaba acompañarse de bandas locales y de nuevas voces, estimulando una red de talentos emergentes.

Durante 2001, registró un disco en Circo Beat llamado Celesteacústica, una producción en coproducción con Popart que versionaba sus canciones en formato acústico con arreglos de cuerdas a cargo de Alejandro Terán. En ese trabajo participaron invitados como Los Ratones Paranoicos y Charly García, y apareció una versión de Paloma, de Andrés Calamaro. Este proyecto recibió nominaciones en los premios Grammy Latinos, subrayando su calidad de producción y su ambición artística.

Al año siguiente, viajó a Los Ángeles para trabajar en su edición estadounidense y, al cerrar 2002, presentó Celesteacústica en el Teatro Coliseo de Buenos Aires. En 2003 llevó su música a San Francisco Pride, presentándose en formato power trio eléctrico, y luego regresó a Europa para presentarse en Viena, ampliando su presencia internacional y afinando su propuesta entre ritmos de rock y toques de blues.

2004 fue el año de grabar Celesteacusticados en Del Cielito, un proyecto que llevó su exploración acústica a nuevas colisiones de género. Esta producción superó a Celesteacústica en complejidad y alcance, con arreglos de cuerdas, versiones de canciones del rock argentino y una visión que desbordó fronteras. Entre los temas destacan el homenaje a Charly García, Aprendizaje; la versión de Agua de Los Piojos; Yo vengo a ofrecer mi corazón de Fito Páez; y la revisión del tango Buenos Aires no tiene la culpa, junto a Colángelo. También llevó al dúo con Gardel y Le Pera, El día que me quieras, acompañado de Charly García, y dirigió un video en el que participaron bailarines y músicos de renombre.

En 2005 continuó explorando la fusión de mundos, cantando junto a Facundo Ramírez (hijo de Ariel Ramírez) y Jorge Giuliano, y rearmando su banda para ampliar el espectro de canciones con ritmos sudamericanos. Esa etapa también la llevó a recibir nuevamente el reconocimiento de la Konex como mejor cantante de la década 1995-2004, afianzando su estatus de figura clave en la historia del rock femenino de Argentina. Paralelamente, participó en proyectos con Adicta, grabando la canción Allí estaré para el disco Día de la fiebre, demostrando su voluntad de colaborar y cruzar géneros.

En 2006 presentó un espectáculo de tangos nuevos que luego quedó registrado para su posterior edición en DVD. También fue invitada a participar en un compilado de cuarenta años de rock argentino, Escuchame Entre El ruido, junto a figuras como Luis Alberto Spinetta, Indio Solari, Gustavo Cerati y Claudia Puyó, entre otros. En 2007, Eternal Sunday dio a conocer un sencillo digital llamado Preludio Para El Año 3001, marcando su continuidad de búsqueda y renovación.

En 2008 lanzó el álbum Celos, disponible en formato CD y DVD, que recibió diversas lecturas críticas por su madurez y por consolidar una paleta sonora más amplia. En 2009 recibió el Premio Gardel a Mejor Álbum Femenino de Tango por Celos, y la nominación a Mejor Álbum Nuevo Artista de Tango, destacando la recepción del público y la industria ante su propuesta. Este periodo consolidó una de las fases más sobrias y potentes de su carrera, donde el tango y el rock convivían con una naturalidad sorprendente para una artista de su generación.

En 2010 comenzó a gestarse lo que sería su siguiente gran proyecto, Mujer de piedra, un disco de rock con claros guiños al blues que contaría con diez canciones creadas durante años de silencio discográfico. El lanzamiento fue acompañado por presentaciones en vivo y por la elección de Cruz del sur como primer sencillo, promocionado por la radio Mega. Paralelamente, escribió y produjo un video para Quema tóxica, una pieza que trataba de visibilizar la problemática ambiental de la quema de basura y su impacto en la salud y el paisaje urbano. El álbum sería presentado en el ND Ateneo de Buenos Aires en mayo de 2011, consolidando su regreso al estudio con un proyecto sólido y contundente.

En 2014 participó en Tu cara me suena 2, un programa de televisión donde asumió el homenaje a la figura de Janis Joplin, demostrando una vez más su potencia vocal y su capacidad para reinventarse en distintos formatos. Su rendimiento fue tan destacado que recibió elogios del jurado y del público, manteniéndose como una de las referencias más potentes de la escena. En 2015 recibió su cuarto Konex, y la Fundación Konex la situó como una de las mejores solistas femeninas del rock argentino a lo largo de cuatro décadas, un reconocimiento que consolidó su legado en la cultura musical de la nación.

El 2 de octubre de 2015, Celeste presentó en el Teatro Opera de la Ciudad un espectáculo titulado Se vuelve cada día más loca, donde realizó una lectura de su repertorio inicial, interpretando en vivo canciones de Me vuelvo cada día más loca con arreglos originales y recuperando derechos de obra para remasterizar aquel material. El show también sumó clásicos y nuevas composiciones, y contó con la participación de Palito Ortega para interpretar Sabor a nada, una colaboración que tensó la memoria musical entre generaciones y estilos.

En agosto de 2016 salió a la luz Se vuelve cada día más loca por amor al blues, un proyecto que fusionó presentaciones en vivo con grabaciones en estudio, con 12 temas que mezclan lo antiguo y lo nuevo. Entre las canciones destacadas figuraron Amanecer de un día García, Por amor al blues, Alfonsina volvé a nacer y Debajo del aguarybay, entre otros. La gira de presentación llevó estas piezas al ND Teatro de la Ciudad de Buenos Aires en septiembre de 2016, con un recibimiento cálido y críticas elogiosas por parte de la prensa especializada.

En octubre de ese año, Celeste llevó su propuesta a Tecnópolis, first en la ciudad de Santiago del Estero para su debut en la obra musical El Libertador, junto a figuras como Raúl Lavié y Germán Barceló. Luego repitió la experiencia en Tecnópolis, esta vez en La Rioja, con la participación de Fernando Dente, ampliando su presencia en escenarios federales y mostrando su capacidad para dialogar con producciones de gran formato y alcance regional.

Rango vocal

La voz de Celeste Carballo es ampliamente reconocida por su timbre único y por la amplitud de su registro. A lo largo de su carrera se le ha destacado por cubrir un rango que va desde el bajo cercano a la nota B2 hasta un extremo agudo en F#6, con una potencia que le permite sostener notas en cabeza durante pasajes complejos. Su voz alcanza aproximadamente tres octavas y media, una elasticidad que ha sido clave para interpretar tanto rock como blues y tango con la misma convicción.

Discografía

  • Me vuelvo cada día más loca — 1982
  • Mi voz renacerá — 1983
  • Celeste y La Generación — 1985
  • Somos mucho más que dos (con Sandra Mihanovich) — 1987
  • Mujer contra mujer — 1989
  • Celeste en Buenos Aires — 1991
  • Chocolate inglés — 1992
  • Tercer infinito — 1998
  • Celesteacústica — 2001
  • Celesteacusticados! — 2004
  • Celos — 2009
  • Mujer de piedra — 2011 (proyecto en desarrollo hacia 2011-2012)

Videografía

  • Celos — 2009

Sencillos

  • Me vuelvo cada día más loca / Qué suerte que viniste (1982)
  • Una canción diferente / Querido Coronel Pringles (1982)
  • Me vuelvo cada día más loca (1984, España)
  • Sabemos que no es fácil (1988, con Sandra Mihanovich)
  • Corazón de neón (1990, con Sandra Mihanovich)
  • Preludio Para el Año 3001 (Renaceré) (2008, sencillo digital)
  • Lucille (2020, Cece Digital)
  • La voz de Iemanjá (2021, Cece Digital)

Imágenes de Celeste Carballo