Vida Icónica VIDAICÓNICA

Charles Perrault

Nombre completo Charles Perrault
Nombre nativo Charles Perrault
Descripción Escritor francés
Fecha de nacimiento 12-01-1628
Lugar de nacimiento
Fecha de fallecimiento 16-05-1703
Nacionalidad Reino de Francia
Ocupaciones escritor, poeta, poeta abogado, coleccionista de cuentos fantásticos, crítico, escritor de literatura infantil, teórico del arte
Géneros cuento de hadas
Grupos Academia Francesa, Academia de Inscripciones y Bellas Letras
Idiomas francés
HermanosPierre Perrault, Claude Perrault, Nicolas Perrault
EsposasMarie Guichon
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El retrato de Charles Perrault propone a un personaje clave en la transición entre la erudición cortesana y la literatura infantil. París, 12 de enero de 1628, marcaría su origen y un itinerario marcado por la vida de la administración y la educación. Su legado no se limita a los relatos que hoy leemos como ingenuos cuentos de niños, sino que es el puente entre las solemnidades de la corte y la imaginación que daría forma a generaciones de lectores. En ese cruce, su nombre quedó íntimamente ligado a una tradición narrativa que, con el tiempo, se convertiría en un símbolo de la cultura francesa.

Charles Perrault — Imagen principal

El retrato de Charles Perrault propone a un personaje clave en la transición entre la erudición cortesana y la literatura infantil. París, 12 de enero de 1628, marcaría su origen y un itinerario marcado por la vida de la administración y la educación. Su legado no se limita a los relatos que hoy leemos como ingenuos cuentos de niños, sino que es el puente entre las solemnidades de la corte y la imaginación que daría forma a generaciones de lectores. En ese cruce, su nombre quedó íntimamente ligado a una tradición narrativa que, con el tiempo, se convertiría en un símbolo de la cultura francesa.

Biografía

El destino de Perrault comenzó en la capital francesa, en una familia cuyo sostén era el derecho y la burocracia. Su hermano gemelo, François, falleció cuando apenas contaba unos meses, una pérdida que dejó huella en la memoria de su entorno familiar. Su progenitor ejercía como abogado en el Parlamento, circunstancia que facilitó a su hijo una educación de primer nivel y el acceso a instituciones de prestigio desde la infancia. En 1637 ingresó al colegio de Beauvais, etapa decisiva donde descubrió su facilidad para las lenguas muertas, una predisposición que marcaría su manera de entender la tradición clásica y su futuro que combinaría servicio público y reflexión intelectual.

A la juventud le siguió la formación en Derecho, iniciada en 1643, con el respaldo de su hermano mayor, Pierre, quien ejercía como recaudador general y velaba por las oportunidades profesionales de la familia. Este amparo fue determinante para que Perrault entrara en la carrera administrativa del reino, una trayectoria que lo sitúo en contacto directo con las estructuras del poder y le permitió, con el paso de los años, influir en proyectos culturales y científicos de primer orden. Su vocación administrativa se convirtió en la plataforma desde la que expandiría su influencia y su capacidad de convocar a otros literatos y científicos.

En 1654 recibió un encargo público que consolidó su estatus dentro de la maquinaria del Estado. A partir de entonces participó en iniciativas para la creación y fortalecimiento de instituciones científicas y culturales, entre ellas la Academia de las Ciencias y la Academia de Pintura, dos organismos que simbolizaban la alianza entre el saber práctico y las artes. Su habilidad para maniobrar en un entorno político impredecible le permitió conservar un perfil de funcionario respetado, a la vez que cultivaba contactos con figuras de la corte.

Durante años su vida se movió entre la labor institucional y la producción literaria orientada a elogiar a la Corona. En sus primeros libros, como Los muros de Troya, se aprecia un tono distante y menos ligado a la fantasía infantil que más adelante lo caracterizaría. Su labor como funcionario privilegiado le brindó un caudal de reconocimientos y un status social que aprovechó para sostener a su familia y ampliar su círculo de benefactores, sin emprender una confrontación abierta con el régimen.

En 1663 recibió la responsabilidad de servir como secretario de la Académie Française, posición que lo acercó a Colbert, el influyente asesor de Louis XIV. Dos años después, su situación profesional experimentó un avance notable cuando fue promovido al rango más destacado entre los empleados reales, obteniendo privilegios y ventajas que prolongaron su influencia en la corte. En 1667, gracias a su posición, facilitó que los planos del Observatorio Real fuesen diseñados por su hermano Claude, un gesto que reunía ciencia y progenie familiar bajo el paraguas del prestigio real.

La vida de Perrault en el ámbito académico dio un giro definitivo en 1671, cuando fue admitido como académico, y al año siguiente contrajo matrimonio con Marie Guichon. Su ascenso continuó en 1673 al asumir la función de canciller de la Academia y, apenas un año después, en calidad de bibliotecario de la misma institución. En esa misma época nació su primera hija, y entre 1675 y 1678 vendrían tres hijos más; la familia recibió un golpe doloroso cuando su esposa falleció tras el nacimiento del último de ellos. Este periodo, cargado de responsabilidades, no impidió que Perrault siguiera acumulando honores en un ambiente cultural tenso y cambiante.

En 1680 el peso de la jerarquía le llevó a ceder su puesto privilegiado a la siguiente generación, el hijo de Colbert, lo que supuso una pérdida de influencia útil para su proyecto personal. A estas desventuras se añadieron debates intelectuales que marcaron su trayectoria: la llamada “controversia de los antiguos y los modernos” lo enfrentó a la crítica de Boileau y lo impulsó a expresar su visión en la obra crítica Paralelo entre los Antiguos y los Modernos, donde aborda las artes y las ciencias desde una perspectiva contemporánea. Este episodio demostró que su labor no se limitaba a la administración, sino que también formaba parte de un debate cultural relevante para la época.

En 1687 emergió su poema El siglo de Luis el Grande, y al año siguiente vino Comparación entre antiguos y modernos, un alegato en favor de los autores modernos frente a las corrientes tradicionales. Este conjunto de textos se gestó en el marco de la Academia Francesa y consolidó su reputación como un figura influyente en la discusión entre continuidad y renovación en las artes y las letras. Su producción total ascendió a cuarenta y seis obras, de las que ocho se publicaron póstumamente; fuera de sus cuentos infantiles, el resto de su obra se orientó principalmente hacia elogios y facetas políticas de la monarquía.

El desenlace biográfico de Perrault llegó el 16 de mayo de 1703, cuando expiró en su residencia de la Rue de l'Estrapade en la Montaña Santa Genoveva, dentro del entorno urbano de París. Su cuerpo fue inhumado al día siguiente en la iglesia de referencia de la urbe, en un acto que contó con la presencia de uno de sus hijos, Charles Perrault, sellando una trayectoria marcada por el servicio público y la creación literaria que dejó huella en la memoria cultural de Francia.

Los cuentos de Perrault

En 1683, cuando contaba 55 años y ya había perdido simultáneamente su lugar en la Académie y a su esposa, tomó la decisión de dedicar sus esfuerzos a la crianza de sus hijos y a la recopilación de relatos que, años después, cristalizarían en su obra más difundida. Fue así como emergió la recopilación Cuentos de Mamá Ganso, publicada en 1697, con el subtítulo Historias o cuentos del tiempo pasado, con moralejas y dedicada a la educación de las jóvenes. Esta colección alberga relatos de diversas procedencias.

El material reunido se apoya tanto en la tradición oral, donde la figura de Mamá Ganso funciona como cuentista de la infancia, como en tradiciones literarias previas y en leyendas de origen exótico. A cada historia se añade una moraleja, concebida para resaltar valores educativos y orientar a las jóvenes lectoras sobre las conductas adecuadas. En este sentido, Perrault convirtió el cuento en una herramienta pedagógica, además de deleite narrativo.

Entre las criaturas y protagonistas que pueblan sus relatos figuran hadas, ogros, animales que hablan, brujas, príncipes encantados y princesas. La moda de los cuentos de hadas atravesaba los salones de la alta sociedad, donde la gente acudía a escuchar relatos y a discutir sus posibles significados. La publicación de estas historias impulsó la popularidad de un nuevo repertorio literario, que se convertiría en un pilar de la tradición narrativa europea y, a la larga, en un referente de la cultura popular mundial.

Para la construcción de sus cuentos, Perrault tomó como marco lugares y escenarios que le eran familiares: el castillo de Ussé inspiró el argumento de La bella durmiente del bosque, y un bosque cercano proporcionó la ambientación para Caperucita Roja, entre otros relatos. Estas elecciones geográficas y ambientales no eran meras decoraciones: comunicaban un sentido de plausibilidad y de tradición que fortalecía la percepción de la moral contenida en cada historia.

Cronología de las ediciones

  • 1691: publica una novela en verso titulada La Marquise de Salusses ou la Patience de Griselidis, un gesto literario que amplía su presencia en la escena poética y crítica de la época.
  • 1693: presenta su primer cuento en verso en la publicación Mercure Galant: Los deseos ridículos, una pieza que introduce su manejo del lenguaje y de la ironía moral.
  • 1694: reúne en una edición única las obras anteriores junto con otro cuento en verso, Piel de asno, ampliando el corpus de su prosa poética.
  • 1696: en Mercure Galant aparece un cuento en prosa: La Bella durmiente del bosque, que marca un hito en su transición hacia la prosa narrativa para niños.
  • 1697: la imprenta de Claude Barbin difunde un volumen titulado Cuentos de antaño o Histoires ou contes du temps passé, avec des moralités, consolidando la colección.
  • Ese mismo año se producen dos falsificaciones: una edición en Ámsterdam y otra en Trévoux, ambas atribuidas a la colección y acompañadas de moralidades, pero sin autorización oficial.

Autoría de los Cuentos

La colección de relatos se publicó bajo el nombre de su tercer hijo, Pierre Darmancour o d’Armancour, nacido en 1678, quien aspiraba a convertirse en secretario de Mademoiselle, sobrina de Luis XIV y a quien se dedicó el libro. Esta decisión respondió, en parte, al deseo de evitar una nueva contienda entre los llamados Antiguos y los Modernos, una disputa que él ya había resuelto en 1694 y que podría reavivarse con la publicación de los Cuentos. El nombramiento de su hijo, en muchos aspectos, funcionó como una estrategia para desactivar controversias.

No obstante, la cuestión de la autoría de los Cuentos en prosa persiste en la mirada crítica. Muchos estudios señalan que tales relatos parecían demasiado crudos, rudimentarios o incluso inmorales para haberse generado únicamente por la pluma de un padre. Hoy las evaluaciones históricas aceptan, con evidencia detallada, la posibilidad de una participación sustancial de su hijo en la gestación de estas piezas, aunque la controversia permanece en cierta medida entre los especialistas.

Inspiración y alteración posterior de los cuentos de Perrault

Perrault concibió sus cuentos como una respuesta deliberada a la postura de los Antiguos frente a los Modernos, manteniéndose en un diálogo con autores de su tiempo como La Fontaine y Fénelon, así como con Marie-Jeanne L'Héritier y, en menor medida, Catherine Bernard. Su producción revela una importante influencia de modelos latinos y de autores antiguos, de los que tomó herramientas narrativas y morales para reformular la tradición narrativa de la época. En particular, se ha destacado su prolongada afinidad con Virgilio y Apuleyo, además de la influencia de Straparola y Basile, cuyas colecciones y relatos dejaron huellas en su modo de estructurar las historias y en la incorporación de elementos fantásticos y didácticos.

Según diversas investigaciones, Perrault se distanció de un enfoque exclusivamente didáctico para abrazar una mezcla de sabiduría clásica y juego literario, en la que los pasajes de humor, ingenio y sorprendente ambigüedad moral cohabitaban con enseñanzas explícitas. Marc Soriano ha destacado que el propio Perrault suele quedar subvalorado: su fama de “cuentista” contrasta con la complejidad de su visión, que modifica las versiones posteriores de los relatos y difumina la idea de una simple tradición folclórica. En este marco, la famosa Caperucita Roja de Perrault difiere notablemente de las versiones que llegarían a popularizarse en la tradición alemana y en la literatura infantil posterior, especialmente en el desenlace y en la intervención de protagonistas masculinos que, en otras versiones, desempeñan papeles distintos. Del mismo modo, la Cenicienta de Perrault, en su lectura clásica, no presenta necesariamente el elemento de la rescate del príncipe en la versión que hoy suele asociarse con otros adaptadores; el tratamiento de la historia y el papel de la autora en la construcción de la moraleja han sido objeto de debate entre estudiosos modernos, como Balzac y Littré, que aportaron interpretaciones relevantes sobre la identidad del zapato y su simbolismo.

Con el paso del tiempo, la tradición crítica ha sostenido que la verdadera esencia de estos relatos reside en lo que Perrault llamó el “cuento a secas”: la estructura del cuento de hadas que encierra una moraleja, en ocasiones tan contundente como para servir de guía ética para los lectores jóvenes. A la vez, la crítica ha subrayado la importancia de las moralejas como componente equidistante del placer narrativo y la enseñanza, colorando el legado de Perrault con una doble función que perdura en la memoria cultural de la literatura para la infancia y más allá de ella.

Algunas publicaciones

  • 1653: Los muros de Troya, un texto complejo que explora orígenes y burlescos mecanismos estéticos.
  • 1659: Portrait d’Iris, una obra que revela su interés por la retratística humana y la forma en que la pintura dialoga con la literatura.
  • 1660: Ode sur la paix, un poema que reflexiona sobre la paz y sus efectos para la sociedad.
  • 1663: Ode sur le mariage du Roi, un tributo poético al vínculo con la monarquía y su simbolismo político.
  • 1668: Dialogue de l’amour et de l’amitié y Discours sur l’acquisition de Dunkerque par le Roi, piezas que muestran su oficio de orador y su interés por los temas de honor y estrategia nacional.
  • 1669: Le Parnasse poussé à bout, un texto crítico que dialoga con las corrientes poéticas de su tiempo.
  • 1674: Courses de têtes et de blagues... y Critique de l’Opéra, reflejos de su fanatismo por la escena y el gusto por la observación satírica de la corte.
  • 1679: Harangue faite au roi après la prise de Cambrai, un discurso de apoyo a las gestas militares y la legitimación del poder monárquico.
  • 1683: Épître chrétienne sur la pénitence, un poema de tono religioso y moralista.
  • 1685: Ode aux nouveaux convertis, otra composición que celebra cambios y adhesiones religiosas o culturales.
  • 1686: Saint-Paulin, évêque de Nolee, pieza que enfoca biografías y figuras del clero en clave literaria.
  • 1687: El siglo de Luis el Grande, poema de gran alcance histórico y político.
  • 1688: Ode de le Dauphin sur la prise de Philisbourg y Parallèle des Anciens et des Modernes en ce qui regarde les Arts et la Science, obras que subrayan su interés por las artes, la ciencia y la controversia entre antiguos y modernos.
  • 1691: Au Roi, sur la prise de Mons, dedicación a un hecho bélico significativo y a la figura del monarca.
  • 1692: La Création du Monde, una visión explícita de origen y universo desde una perspectiva literaria y filosófica.
  • 1693: Ode du Roi, Dialogue d’Hector et d’Andromaque, ejemplos de su versatilidad en formas diversas.
  • 1694: L’Apologie des Femmes, Le Triomphe de Sainte Geneviève, L’idylle à Monsieur de la Quintinie

    Imágenes de Charles Perrault