Vida Icónica VIDAICÓNICA

Claude Lévi-Strauss

Nombre completo Gustave Claude Levi-Strauss
Nombre nativo Claude Lévi-Strauss
Descripción Antropólogo y etnólogo francés
Fecha de nacimiento 28-11-1908
Lugar de nacimiento
Fecha de fallecimiento 30-10-2009
Nacionalidad Francia, Bélgica
Ocupaciones filósofo, político, antropólogo, fotógrafo, pedagogo, escritor, catedrático, sociólogo, psicólogo, mitógrafo, etnólogo, investigador
Grupos Academia Francesa, Academia Nacional de Ciencias de los Estados Unidos, Academia Noruega de Ciencias y Letras, Real Academia de Artes y Ciencias de los Países Bajos, Academia Británica, Academia Estadounidense de las Artes y las Ciencias, Sociedad Filosófica Estadounidense
Idiomas francés
EsposasDina Lévi-Strauss, Rose Marie Ullmo, Monique Roman
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Claude Lévi-Strauss nació en una ciudad belga y se convirtió, a lo largo de su vida, en una de las figuras más influyentes de la antropología del siglo XX. Su trayectoria atravesó exilios, tensiones ideológicas y una reformulación profunda de la disciplina, gracias a un enfoque que integró ideas de la lingüística, la filosofía y la ciencia social. Su nombre quedó vinculado a una visión estructuralista que buscó comprender las formas universales del pensamiento humano y las configuraciones culturales a partir de relaciones entre elementos, alianzas y tradiciones. Este retrato histórico ofrece una mirada amplia y original sobre su obra y su tiempo.

Claude Lévi-Strauss — Imagen principal
Firma de Claude Lévi-Strauss

Claude Lévi-Strauss nació en una ciudad belga y se convirtió, a lo largo de su vida, en una de las figuras más influyentes de la antropología del siglo XX. Su trayectoria atravesó exilios, tensiones ideológicas y una reformulación profunda de la disciplina, gracias a un enfoque que integró ideas de la lingüística, la filosofía y la ciencia social. Su nombre quedó vinculado a una visión estructuralista que buscó comprender las formas universales del pensamiento humano y las configuraciones culturales a partir de relaciones entre elementos, alianzas y tradiciones. Este retrato histórico ofrece una mirada amplia y original sobre su obra y su tiempo.

Trayectoria

Nacido en Bruselas a finales de 1908, Claude Lévi-Strauss provenía de una familia judía de raíces franco-alemanas, cuyo linaje combinaba la herencia parisina de su padre con la procedencia de Versailles de su madre. Desde pequeño recibió influencias variopintas: un entorno urbano cosmopolita, un hogar que valoraba las artes y, más adelante, una educación que lo acercó a preguntas sobre la sociedad. Sus primeros años estuvieron marcados por una mezcla de culturas y tensiones culturales, que luego se reflejarían en su interés por los nexos entre parentesco, parentesco y organización social.

La niñez transcurrió en París, en un distrito notable por su riqueza cultural, donde creció rodeado de referencias artísticas y literarias que, según él mismo recordaría, dejaron huella en su imaginación. Durante la Gran Guerra, pasó parte de su infancia bajo la tutela de su abuelo materno, quien ejercía como rabino en Versalles. Este periodo dejó una impronta de convivencia entre mundos: la tradición, la religión y una curiosidad intelectual que no quedó quieta ante el silencio de lo sagrado, sino que lo cuestionó desde la adultez. Una sensación de traslación cultural y de preguntas sobre la fe acompañó su juventud.

En la escuela secundaria mostró un temprano interés por la filosofía, y en el último tramo de su formación comenzó a volcarse hacia lecturas de Marx y Kant, trazando ya una orientación política ambivalente —no se convirtió en comunista, pero sí abrazó ideas de izquierda. A partir de 1925, su trayectoria educativa se orientó hacia la preparación para la enseñanza superior, atravesando instituciones prestigiosas y choices que, finalmente, lo llevaron a estudiar filosofía en París. La década de los años treinta consolidó su vocación académica y su compromiso con una crítica social.

Una etapa de estudios y decisiones decisivas lo llevó a la Sorbona y, luego, a la Sorbona y a otros centros del conocimiento. Su elección por la filosofía, en lugar del derecho, marcó el ritmo de una carrera que lo vería combinando docencia, investigación y una activa participación en la vida intelectual parisina. A finales de la década de 1930 obtuvo la agregación en filosofía, destacando como el más joven de su promoción, y se enfrentó a una realidad económica que obligaba a cuidar de sus padres durante una época de crisis económica mundial. Estas circunstancias forjaron su espíritu de investigador y su compromiso con la ética profesional.

Una primera gran etapa de enseñanza y expediciones lo llevó a la enseñanza secundaria y, luego, a una misión cultural francesa en Brasil como profesor visitante de la Universidad de São Paulo. En ese país, organizó junto a su primera esposa, Dina, una serie de expediciones etnográficas a regiones como Mato Grosso y la Amazonia, donde recogió testimonios de comunidades como los caduveos, bororo, nambikwara, mundé y tupí-kawahib. Esta experiencia no solo le ofreció la documentación necesaria para sus publicaciones futuras, sino que consolidó su identidad como etnógrafo y profesional de la antropología. Sus observaciones iniciales en Brasil marcaron un giro metodológico que influiría en toda su obra posterior.

Durante la Segunda Guerra Mundial retornó a Francia cuando la situación se tornó insostenible, fue movilizado y, tras la capitulación de 1940, trabajó en un liceo en Montpellier; sin embargo, las políticas raciales del régimen de Vichy lo marginaron y terminó buscando refugio en nuevos horizontes. Después del armisticio, logró abandonar Francia y se trasladó primero a Martinica y, poco después, a Estados Unidos, donde impartió clases en una institución de investigación y estudios sociales en Nueva York. En ese período, su relación con Roman Jakobson y la proximidad con el trabajo de la lingüística estructural marcaron una etapa decisiva para su método. La experiencia norteamericana amplió su marco conceptual y fortificó su proyecto teórico.

La clave de una reforma metodológica fue la consolidación de L'École Libre des Hautes Études en Nueva York, un proyecto colectivo que permitió a varios intelectuales franceses continuar sus investigaciones durante la guerra. En 1943, comenzaron a gestarse los primeros bocetos de lo que serían las obras centrales de su corpus: una colección de artículos y análisis que presentarían su enfoque estructuralista para las ciencias sociales. Este periodo de exilio fue crucial para que Lévi-Strauss imaginaran la antropología como una disciplina capaz de describir estructuras profundas que operan en distintas culturas. El marco teórico que nacía en la posguerra hallaba, así, su primera manifestación sólida.

La vuelta a Francia y el ascenso académico se produjo tras la liberación en 1944. Recibió un llamado del Ministerio de Asuntos Exteriores y volvió a Estados Unidos brevemente para reacomodar su situación familiar y profesional. En 1945 retomó labores en la capital estadounidense, y entre 1946 y 1947 ejerció como agregado cultural de la embajada francesa en Washington, D. C. Confirman estas etapas su capacidad de moverse entre mundos y administraciones, sin perder de vista su meta académica. Más adelante, regresó a París para completar estudios y presentar trabajos que, con el tiempo, would integrarse en su tesis y publicaciones de gran alcance. La década de 1940 consolidó su regreso y consolidó su autoridad intelectual.

La madurez de su proyecto teórico se cristalizó con la defensa y publicación de su tesis doctoral en la Sorbona, acompañada de trabajos inaugurales como La vida familiar y social de los indios Nambikwara y Las estructuras elementales del parentesco. En 1949 asumió la dirección adjunta del Museo del Hombre y, poco después, ocupó un cargo directivo en la École Pratique des Hautes Études, desde donde impulsó una visión interdisciplinaria de la antropología. Su influencia creció a partir de esta etapa, cuando comenzó a construir una red de colaboraciones que articuló su método con otros campos del saber. La década de 1950 consolidó su presencia institucional y su programa teórico.

La vida personal también dejó huella con varios cambios matrimoniales y la llegada de descendencia que acompañó su trayectoria académica. Sus alianzas personales, a la vez que su carrera pública, se entrelazaron con un compromiso sostenido con la enseñanza y la divulgación de ideas. En 1954 contrajo matrimonio con Monique Roman y, a mediados de la década, dio a conocer una obra que, con el tiempo, sería venerada como un hito de la antropología: Tristes Tropiques. Este libro, escrito con un tono híbrido entre crónica de campo, ensayo filosófico y testimonio etnográfico, catapultó su figura a una audiencia internacional y consolidó su reputación como crítico de la mirada tradicional sobre las culturas no occidentales. La década de 1950 marcó el punto de inflexión entre investigación de campo y difusión pública.

La fundación de una revista y la ampliación de horizontes en 1961, junto a colegas como Émile Benveniste y Pierre Gourou, dio origen a la revista L'Homme, que se propuso promover un enfoque interdisciplinario y crítico de la etnología y la antropología. Este periodo de intensa producción se vio complementado por una serie de volúmenes en los años sesenta y setenta, centrados en los mitos y las estructuras culturales de pueblos originarios de América. En 1962 apareció El pensamiento salvaje, obra que desestabilizó las certezas aceptadas sobre la racionalidad y el pensamiento humano, al sostener que las personas consideradas “primitivas” emplean lógicas equivalentes a las de las formaciones científicas modernas, aunque expresadas de forma distinta. La recepción universitaria se vio transformada por este giro conceptual.

Las controversias y el debate intelectual continuaron a lo largo de su carrera, especialmente en torno al concepto de estructura. Sus defensores lo vieron como una clave para entender la organización de la cultura, mientras que críticos como Sartre cuestionaron la noción de una estructura rígida que limitara el devenir humano. En contrapartida, otros pensadores, como Althusser, plantearon matices que reforzaron el diálogo entre estructura y necesidad histórica. Este intercambio reflejó la vitalidad de un proyecto que no temió enfrentarse a las grandes preguntas de la filosofía social. El debate teórico fue una de las características centrales de su legado.

Una obra monumental sobre mitología emergió con los cuatro tomos de Las Mitológicas (1964-1971), en los que analizó un conjunto de mitemas que atraviesan miles de relatos de América y que permiten comprender las regularidades del pensamiento humano. El estudio enfatizó el uso de oposiciones y categorías para descifrar la lógica de los mitos y su papel en la organización de las sociedades. Entre otras obras de esa época, destacan Lo crudo y lo cocido, De la miel a las cenizas, El origen de las maneras en la mesa y El hombre desnudo, que consolidaron una visión de la cultura basada en la comparación y la interpretación estructural. Estas investigaciones consolidaron la aportación teórica de Lévi-Strauss a la antropología.

La vida académica y el reconocimiento continuaron en las décadas siguientes con la fundación de una segunda entrega de su proyecto estructural y con la publicación de trabajos que consolidaron la influencia de su método. Su labor editorial y su influencia educativa se extendieron a lo largo de los años, y su figura se consolidó como un referente en la enseñanza universitaria de la antropología social en Francia y en el mundo. La carrera culminó con una serie de honores y reconocimientos que atestiguaron la hondura y la amplitud de su contribución. La consolidación de una autoridad intelectual de alcance mundial fue una de las notas más destacadas de su trayectoria.

La última década de su vida ofreció una mirada de síntesis sobre un camino que había atravesado crisis, migraciones y una constante edición de ideas. Sus trabajos de síntesis, las entrevistas y los ensayos sobre cultura visual, literatura y música ampliaron el alcance de su pensamiento, mientras que su presencia cotidiana en el laboratorio de investigación continuó constituyéndose como un gesto de mentoría para nuevas generaciones. En sus últimos años, su presencia pública se mantuvo como un puente entre la tradición de la antropología francesa y las corrientes contemporáneas que buscaban comprender la diversidad humana desde una perspectiva comparativa. La vida de Lévi-Strauss se convirtió en un testimonio de persistencia intelectual y de curiosidad insaciable.

Tristes trópicos

La publicación de Tristes Tropiques en 1955 supuso un hito en la carrera de Lévi-Strauss. Este libro es, a la vez, una crónica de sus expediciones en Brasil entre 1935 y 1939 y una meditación sobre la naturaleza de la observación etnográfica. Su prosa, que combina reflexión filosófica, experiencia de campo y un relato de viaje, resonó con un público amplio. La obra fue recibida como una síntesis de su estilo investigativo y como una afirmación de que la antropología podía ir más allá de la mera recopilación de datos para convertirse en una reflexión crítica sobre la cultura humana. La crítica y el público respondieron con un notable reconocimiento.

Este libro también marcó un giro en la relación entre teoría y literatura, al integrar la voz personal del antropólogo con una mirada analítica sobre las sociedades que estudia. Fue, en efecto, una invitación a comprender la vida sociocultural de otra forma, sin renunciar al rigor técnico, y abrió un campo de diálogo entre la ética del investigador y la representación de otros pueblos. Su recepción en ámbitos diversos —desde la academia hasta el ensayo de divulgación— evidenció el carácter plural de su proyecto y su deseo de acercar el pensamiento estructural a públicos amplios. Tristes Tropiques se convirtió en un punto de inflexión en la crítica de campo.

La obra recibió elogios de figuras destacadas y ocupó un lugar central en la conversación sobre la posguerra y la renovación de las ciencias humanas. Autores de distintas corrientes contemporáneas reconocieron su valor y su audacia para proponer una lectura de la cultura que no se limitaba a describir, sino que buscaba entender las razones profundas de las prácticas humanas. Con su publicación, Lévi-Strauss consolidó una reputación internacional basada en un compromiso con la verdad empírica y la creatividad teórica. La obra se convirtió en una referencia ineludible para la antropología moderna.

El pensamiento salvaje

El pensamiento salvaje, de 1962, representó otra revolución en la manera de entender la mente y la organización social. En este ensayo, Lévi-Strauss desvela las estructuras que subyacen a procesos que quizá se consideren arcaicos, pero que comparte con los métodos de la ciencia moderna. Argumenta que las lenguas, las sociedades y las prácticas cotidianas de las culturas no occidentales operan con principios lógicos equivalentes a los de la racionalidad científica, solo que expresados en códigos distintos. Esa tesis impulsó un giro en la manera de estudiar la cultura y cuestionó la frontera entre lo “civilizado” y lo “primitivo”. La noción de pensamiento humano como conjunto de estructuras compartidas fue central para su proyecto.

Las discusiones sobre estructura y devenir humano se intensificaron en este periodo, con debates que abrazaron tanto la filosofía como la sociología. En particular, se enfrentó a críticas que señalaban un posible mecanicismo en su propuesta, y respondió defendiendo la plasticidad histórica y la capacidad de la cultura para transformarse con el tiempo. Sus interlocutores, desde Sartre hasta Althusser, enriquecieron una conversación que siguió evolucionando durante años y que dejó un legado que aún late en los debates contemporáneos sobre estructura, agencia y devenir histórico. El pensamiento salvaje abrió una vía para repensar la creatividad cultural en términos estructurales.

Las Mitológicas

La serie Las Mitológicas (1964-1971) se convirtió en una de las obras más influyentes del siglo XX en la antropología, al presentar un estudio minucioso de la mitología americana a través de una lente estructural. En estos volúmenes, Lévi-Strauss descompone, compara y reconstruye miles de relatos, explorando cómo los elementos recurrentes—mitemas—organizan el pensamiento humano. Su método se apoyó en oposiciones binarias, configuraciones de alto/bajo, crudo/cocido, entre otros pares, para desentrañar la lógica subyacente de los relatos míticos. La investigación introdujo una nueva forma de comprender el simbolismo y su función social.

Entre los títulos que componen la serie destacan trabajos como Lo crudo y lo cocido, De la miel a las cenizas, El origen de las maneras en la mesa y El hombre desnudo, que recorren, con distintos énfasis, el mosaico de culturas americanas y las variaciones de sus tradiciones culinarias, estéticas y rituales. Estas obras no solo ampliaron el alcance de la antropología estructural, sino que también consolidaron la idea de que las reglas que rigen las sociedades humanas pueden entenderse a partir de patrones de pensamiento comunes. Los volúmenes de Las Mitológicas redefinieron la forma de estudiar mitos y su función social.

Otras obras

La producción de Lévi-Strauss siguió expandiéndose con publicaciones de menor tamaño pero igual de complejas. A mediados de los años setenta y ochenta, surgió una segunda entrega de la colección Terre Humaine y apareció una serie de volúmenes dedicados a temas específicos, acompañados por artículos que profundizaban su marco teórico. Sus ensayos sobre temas como la maskedografía y la historia de ciertos oficios moldearon una comprensión más amplia de la cultura material y simbólica. La diversidad de formatos no restó profundidad a su pensamiento.

Entre los hitos de su labor editorial se cuentan entrevistas y colecciones de ensayos, donde explicó de manera accesible las ideas centrales de su proyecto. Estos textos, que incluyen charlas y diálogos con otros intelectuales, permiten ver la evolución de su pensamiento y su deseo de acercar la antropología a lectores ajenos a la disciplina. En suma, su obra de madurez proyectó una imagen de la antropología como una ciencia humana que dialoga con la historia, la filosofía y el arte. La reflexión publicada en estos años consolidó su estatus de pensador multidimensional.

La última década de su vida dejó una sensación de continuidad entre la investigación de campo y la reflexión teórica. Sus entrevistas, conferencias y ensayos sobre temas tan diversos como la cultura visual, la literatura y la música mostraron un interés por cómo las representaciones culturales configuran la experiencia humana. En este tramo final, su personalidad pública estuvo marcada por la cercanía a los jóvenes investigadores y la voluntad de compartir su saber para estimular nuevas líneas de indagación. Su legado como mentor perdura en las aulas y laboratorios de todo el mundo.

Teorías sobre la antropología

La producción teórica de Lévi-Strauss se expone en Antropología estructural (1958) y en textos posteriores que continúan el hilo de su investigación. Influido por Durkheim y por Mauss, su proyecto abogó por un método estructural que busca explicar los fenómenos sociales a partir de sus reglas internas. En su discurso, la ciencia humana debe revelar relaciones profundas entre elementos culturales, más que limitarse a describir apariencias aisladas. La idea de que la estructura sostiene el tejido social fue un eje fundamental.

Una tesis de alcance histórico y comparativo sostiene que los patrones culturales y las conductas humanas comparten estructuras universales a lo largo de culturas diversas. Este enfoque llevó a cuestionar enfoques etnocéntricos y a promover comparaciones entre tecnologías, prácticas y sistemas simbólicos de pueblos distantes. Su obra defendió una visión global de la humanidad, en la que las similitudes se explican por regularidades profundas más que por simples coincidencias. La antropología se convirtió, para él, en una ciencia que busca leyes generales sin perder la diversidad.

La recepción crítica fue diversa, con respuestas que van desde elogios a objeciones. Sartre cuestionó la rigidez de las estructuras y la posibilidad de un devenir humano autónomo, mientras que otros críticos señalaron límites en la aún discutida bipolaridad entre subestructura y superestructura. A la vez, Goody y otros contemporáneos aportaron matices que enriquecieron una conversación que no se agotaba en una sola definición. El debate fue, en sí mismo, parte del valor de su propuesta.

Quienes analizan la historia de la idea social señalan un giro crucial: la atención a las posibilidades del neolítico y la centralidad de la agencia en la formación de las culturas, más allá de una lectura lineal del progreso. En esa línea, su lectura de la cultura y la historia se convirtió en una invitación a entender la diversidad humana como una estructura en constante recomposición. La manera de ver la cultura como sistema se consolidó en su trayectoria.

Obras

  • La vie familiale et sociale des indiens Nambikwara (Vida familiar y social de los indios Nambikwara)
  • Les structures élémentaires de la parenté (Las estructuras elementales del parentesco)
  • Race et histoire (Raza e historia)
  • Tristes tropiques (Tristes Tropiques)
  • Anthropologie structurale (Antropología estructural)
  • Le totémisme aujourd'hui (El totemismo en la actualidad)
  • La pensée sauvage (El pensamiento salvaje)
  • Les mythologiques 1: Le cru et le cuit (Lo crudo y lo cocido)
  • Les mythologiques 2: Du miel aux cendres (De la miel a las cenizas)
  • Les mythologiques 3: L'origine des manières de table (El origen de las maneras en la mesa)
  • Les mythologiques 4: L'homme nu (El hombre desnudo)
  • Anthropologie structurale deux (Antropología estructural dos)
  • La voie des masques (La ruta de las máscaras)
  • Myth and Meaning (Mito y Significado)
  • Race et culture (Raza y cultura)
  • Le regard éloigné (La mirada alejada)
  • La potière jalouse (La alfarera celosa)
  • De près et de loin (Desde cerca y desde lejos)
  • Histoire de lynx (Historia de lince)
  • Regarder, écouter, lire (Mirar, escuchar, leer)
  • Saudades do Brasil (Saudades [nostalgia] del Brasil)
  • Le Père Noël supplicié (El Padre Navidad suplicado)
  • Saudades de São Paulo (Saudades de São Paulo)
  • Œuvres (Obras)
  • L'anthropologie face aux problèmes du monde moderne (La antropología ante los problemas del mundo moderno)
  • L'autre face de la lune. Écrits sur le Japon (La otra cara de la luna. Escritos sobre Japón)
  • Nous sommes tous des cannibales (Todos somos caníbales)

Premios y reconocimientos

Su trayectoria académica estuvo acompañada de cargos docentes y roles institucionales. A lo largo de su vida ocupó puestos directivos en centros de investigación, enseñó en destacadas instituciones y lideró proyectos que fortalecieron la investigación en antropología social. Su liderazgo académico y su contribución a la vida intelectual de Francia y del mundo le valieron reconocimientos que se tradujeron en cargos honoríficos y en un lugar destacado en la historia de la disciplina.

La renuncia al anonimato institucional fue una constante de su carrera: formó parte de la dirección del Museo del Hombre, asumió funciones de director en la École Pratique des Hautes Études, y se convirtió en profesor en el Collège de Francia, cargo que ocupó durante décadas. Su influencia sobre generaciones de estudiantes y su participación en proyectos editoriales consolidaron su papel como figura central de la antropología humana. La influencia docente fue tan significativa como la aportación teórica.

La internacionalización de su reconocimiento se vio reflejada en su admisión como miembro extranjero de academias y sociedades científicas de distintos países, así como en su designación para dirigir o asesorar organizaciones culturales y científicas. Su presencia internacional reafirmó la validez de su método y la relevancia de su análisis para la comprensión de las culturas de todo el mundo. La expansión de su red de reconocimiento fue amplia y sostenida.

La trayectoria galardonada se ensanchó con condecoraciones y distinciones, que incluyeron altas condecoraciones nacionales y extranjeras. Estas distinciones reflejaron, de manera inequívoca, el valor de su obra para la ciencia social y para la reflexión sobre la diversidad humana. Su nombre quedó vinculado a honores que reconocen tanto su legado teórico como su contribución al conocimiento intercultural. La colección de distinciones atestigua una recepción mundial.

Además de las distinciones, la carrera reverbera en doctorados honoris causa otorgados por universidades de distintos continentes, que reconocieron la amplitud de su labor y su capacidad para dialogar con distintos escenarios académicos. Sus doctorados honoris causa incluyen instituciones de renombre en América, Europa, Asia y África, lo que subraya la dimensión planetaria de su influencia científica. Su formación y su legado fueron celebrados por una comunidad internacional.

Condecoraciones

  • Gran Cruz de la Legión de Honor (Francia).
  • Orden nacional del Mérito (Francia).
  • Comendador de la Orden de las Palmas Académicas (1972, Francia).
  • Comendador de la Orden de las Artes y las Letras (Francia) 1981.
  • Comendador de la Orden de la Corona (Bélgica).
  • Comendador de la Orden Nacional de la Cruz del Sur (Brasil).
  • Gran Cruz Decó de la Orden Nacional del Mérito Científico (Brasil).
  • Estrella de Oro y Plata de la Orden del Sol Naciente (Japón).

Premios y medallas

  • Medalla en memoria de Huxley (1965).
  • Medalla de Oro y Premio Viking Fund (1966).
  • Medalla de Oro del CNRS (1967).
  • Premio Erasmus (1973).
  • Premio de la Fundación Nonino (1986).
  • Premio Aby Warburg (1996).
  • Premio Maestro Eckhart (2003).
  • Premio Internacional de Cataluña (2005).

Doctorado honoris causa

Entre las universidades que otorgaron este reconocimiento se cuentan instituciones de renombre internacional, como Bruselas, Chicago, Columbia, Harvard, Johns Hopkins, Laval, la Universidad Nacional Autónoma de México, Montreal, Oxford, São Paulo, Stirling, Uppsala, la Universidad Visva-Bharati, Yale, Harvard, Johns Hopkins y Columbia. Estos doctorados reflejan la amplitud y la resonancia de su obra.

La vida de Lévi-Strauss culminó en París en 2009, tras un itinerario que abarcó la crítica de ideas, la investigación de campo y la enseñanza universitaria. Su legado permanece en una obra que continúa siendo leída y discutida en seminarios y cursos de todo el mundo. Sus aportes a la antropología estructural, el estudio de los mitos y la reflexión sobre la cultura siguen siendo referencias para las nuevas generaciones. Con su muerte se consolidó la memoria de un pensamiento que cruzó continentes y generaciones.

Imágenes de Claude Lévi-Strauss