Curro Romero
Información general
| Nombre completo | Francisco Romero López |
|---|---|
| Descripción | Torero español |
| Fecha de nacimiento | 01-12-1933 |
| Lugar de nacimiento | |
| Nacionalidad | España |
| Ocupaciones | matador, torero |
| Grupos | Real Academia de Bellas Artes de Santa Isabel de Hungría |
| Idiomas | español |
| Esposas | Concha Márquez Piquer |
Francisco Romero López, conocido en el mundo del toreo como «Curro» Romero y apodado «El Faraón de Camas», nació en Camas, provincia de Sevilla, el 1 de diciembre de 1933. Su vida estuvo íntimamente ligada a la pasión por la tauromaquia, y a lo largo de décadas dejó una huella imborrable en la historia de España gracias a un misticismo escénico y una pureza de trazo que muchos aún recuerdan. Este relato repasa los hitos que forjaron su leyenda, sin perder de vista la vertiente humana que acompañó cada lidia.
Biografía
Inició su andadura profesional en el barrio de La Pañoleta, en Camas, el 22 de agosto de 1954, frente a novillos de la ganadería de Ruperto de los Reyes, junto a Limeño. Desde ese instante, su trayectoria empezó a forjarse con una mezcla de templanza y valentía, rasgos que pronto serían característicos de su estilo.
Su salto a la gran escena llegó en la plaza de toros de Las Ventas de Madrid el 18 de julio de 1957. Allí lidió toros de Alipio Pérez-Tabernero, acompañado por Adolfo Aparicio y Vázquez II, y dejó entre el público una impresión de sobriedad y elegancia que pocos han igualado.
La llamada de la alternativa llegó el 18 de marzo de 1959 en la plaza de Valencia, testificada por Gregorio Sánchez, con el toro «Vito» del Conde de la Corte. Aquel día no obtuvo el éxito esperado y recibió un aviso, pero no dejó de avanzar en su aprendizaje ni de buscar la nota exacta que definiría su toreo a partir de entonces.
La confirmación llegó en Las Ventas el 19 de mayo de 1959, con Pepe Luis Vázquez y Manolo Vázquez, ante el toro «Lunito» de Eusebia Galache. La corrida se vio afectada por la lluvia en el tercer componente, suspendiéndose el festejo tras ese trago de inclemencia climática, pero la semilla ya estaba sembrada en la plaza más exigente de España.
A lo largo de su carrera, Sevilla sería escenario de algunas de sus actuaciones más emblemáticas. Salió por la Puerta del Príncipe de la Maestranza en cuatro ocasiones, concretamente en 1966, 1968, 1972 y 1980, quedando grabadas en la memoria de la afición como hitos de una trayectoria capaz de convivir entre la épica y la contención.
En una tarde memorable en Sevilla el 19 de mayo de 1966, Curro Romero cortó ocho orejas a ocho toros, convirtiéndose en el torero que más trofeos cortó en una única sesión en la histórica Plaza de la Maestranza. Esa gesta está entre las cumbres de su legado y ha sido motivo de innumerables relatos en la crónica taurina.
En la siempre exigente arena de Las Ventas, Romero obtuvo la salida por la Puerta Grande en siete ocasiones: 24 de mayo de 1973 (dio dos orejas, aunque renunció a salir en hombros); 24 de mayo de 1965 (una oreja); 26 de mayo de 1967 (dos orejas); 22 de septiembre de 1959 (una oreja); 4 de julio de 1963 (dos orejas); 7 de julio de 1966 (dos orejas) y 28 de mayo de 1966 (dos orejas). A lo largo de su vida recibió unas treinta y cinco alternativas, un reflejo de la reverencia que la afición le profesó en más de una generación. En la ciudad de Sevilla se erigió, además, un monumento en su honor, situado cerca de la casa de la Maestranza. En 2020 recibió el título de Hijo Predilecto de Andalucía, un reconocimiento que selló su influencia en la región.
Retiro
Con alrededor de novecientas corridas a sus espaldas, Romero colgó el capote en un festival celebrado en La Algaba, en la provincia de Sevilla, el 22 de octubre de 2000, donde volvió a dejar constancia de su valía al cortar dos orejas. Aún cuando ese acto parecía encajar con una despedida solemne, la última vez que vistió la ropa de luces fue en Murcia el 10 de septiembre de 2000, compartiendo ruedo con El Juli y Pepín Jiménez, ante toros de la ganadería de Luis Algarra, cerrando así un ciclo interminable que dejó una estela de admiración y debate entre aficionados.
La vida de Curro Romero estuvo marcada por una polaridad entre admiradores incondicionales, a los que se les llamó curristas, y detractores que no compartían su enfoque. Esa dicotomía se convirtió en una parte esencial de su leyenda, acompañando su salida de los ruedos tras más de cuatro décadas de servicio al toreo.
El 3 de marzo de 2001, un jurado integrado por cronistas y aficionados lo situó entre los diez toreros más importantes del siglo XX, junto a nombres que habían marcado periodos singulares de la tauromaquia. Este reconocimiento, aunque controvertido para algunos, ratificó su posición en la memoria histórica del toreo y consolidó su condición de símbolo de una escuela de refinamiento y duende.
Estilo
Ha sido descrito como un torero de arte soberbio, portador de una pureza que la tauromaquia ha celebrado como una encarnación de la nobleza del toreo. El crítico Díaz Cañabate, entre otros, destacó que Curro Romero parecía invocar un duende que se insinuaba en el capote, detrás de una muleta que parecía obedecer más al sentimiento que a la técnica bruta. Sus tardes, con luces y sombras, acababan por convertirse en escena de un toreo que algunos entendieron como una danza entre el silencio y la emoción desbordada, con partidarios fervientes que le siguieron sin reservas.
Su presencia en la arena dejó para siempre la imagen de un artista que priorizó la sinceridad por encima de cualquier estridencia, y que convirtió cada pase en una conversación entre el toro y el torero, más allá de la simple faena, en un ritual de pureza que sigue inspirando a muchas nuevas generaciones.
Vida privada
El 26 de octubre de 1962 contrajo matrimonio en la iglesia de San Jerónimo el Real de Madrid con la cantante Concha Márquez Piquer, hija de Concha Piquer, relación que dio lugar a dos hijas: Concha y Coral, esta última fallecida en un accidente en EE. UU. en 1986. Dicho vínculo terminó en 1982 tras su separación. El 16 de febrero de 2003 se unió en Espartinas con Carmen Tello Barbadillo, nacida el 16 de octubre de 1955, en un nuevo compromiso que también dejó huella en su biografía familiar.
La vida de Curro Romero dio un giro cuando un magistrado de la jurisdicción laboral de Andalucía definió el fenómeno conocido como currismo como una actitud de fuerte arraigo y altruismo hacia el diestro, capaz de crear una ilusión permanente y una esperanza incondicional entre la gente que lo sigue. Esa definición legal casó con la percepción popular de su influencia en el mundo del toreo y de su relación con la afición.
El 18 de diciembre de 2022, tras la pérdida de su primera esposa, contrajo matrimonio por la iglesia con Carmen Tello en la Capilla de la Casa de Pilatos, en Sevilla, consolidando una unión que habían nutrido durante años. Su vida personal, entre luces y sombras, siguió siendo objeto de análisis público, siempre dentro de un marco de respeto por la figura que representó para muchos aficionados.
Distinciones
Entre los reconocimientos que acompañaron su trayectoria destacan distinciones que situaron su nombre en la órbita de la más alta consideración institucional. En su palmarés figuran galardones que coronan una carrera marcada por la constancia y la dedicación.
- 1993 — Medalla de Andalucía, otorgada por su labor y méritos excepcionales en beneficio de la sociedad andaluza y de la cultura compartida entre la gente.
- 2005 — designación como Hijo Predilecto de la provincia de Sevilla, una distinción que reconoce su arraigo y su influencia en el territorio.
- 1997 — Medalla de Oro al Mérito en las Bellas Artes, reconocimiento nacional a su aportación artística y a su papel de embajador de la cultura española.
- 2008 — ingreso como Académico de la Real Academia de Bellas Artes de Santa Isabel de Hungría, en Sevilla, el primer torero en recibir ese honor por parte de la institución.
- 2020 — Hijo Predilecto de Andalucía, distinción que celebra su legado y su identidad como referente regional.