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Diego Angulo Íñiguez

Nombre completo Diego Angulo Íñiguez
Nombre nativo Diego Angulo Íñiguez
Descripción Historiador del arte español
Fecha de nacimiento 18-07-1901
Lugar de nacimiento
Fecha de fallecimiento 05-10-1986
Nacionalidad España
Ocupaciones historiador del arte, profesor universitario, escritor, historiador
Grupos Real Academia de la Historia, Real Academia de Bellas Artes de San Fernando, Academia Nacional de Bellas Artes
Idiomas español
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Diego Angulo Íñiguez, nacido el 18 de julio de 1901 en Valverde del Camino y fallecido el 5 de octubre de 1986 en Sevilla, es uno de los historiadores del arte más destacados de España. Su trayectoria universitaria combinó la docencia con una investigación meticulosa, centrada en la platería de la ciudad y en la arquitectura mudéjar del antiguo reino de Sevilla. Su obra abarca un caudal bibliográfico de gran alcance, especialmente orientado al arte barroco español e hispanoamericano, y dejó huella en las prácticas de lectura de la pintura.

Índice de contenidos1. Biografía2. Obras escritas
Diego Angulo Íñiguez — Imagen principal

Diego Angulo Íñiguez, nacido el 18 de julio de 1901 en Valverde del Camino y fallecido el 5 de octubre de 1986 en Sevilla, es uno de los historiadores del arte más destacados de España. Su trayectoria universitaria combinó la docencia con una investigación meticulosa, centrada en la platería de la ciudad y en la arquitectura mudéjar del antiguo reino de Sevilla. Su obra abarca un caudal bibliográfico de gran alcance, especialmente orientado al arte barroco español e hispanoamericano, y dejó huella en las prácticas de lectura de la pintura.

Biografía

En sus primeros años, Valverde del Camino fue el lugar de origen de Angulo, pero la mayor parte de su educación se gestó en Sevilla, donde inició estudios de Derecho y, posteriormente, se adentró en Filosofía y Letras en la Universidad de Sevilla. Tras obtener el doctorado en Madrid, viajó a Berlín para ampliar horizontes académicos, afianzando allí su interés por las artes decorativas y iniciando una tesis sobre la orfebrería sevillana, la cual culminó en Madrid en 1923.

De regreso a España en 1922, se integró como miembro de la Comisión Catalogadora del Museo del Prado, comenzando una trayectoria de servicio al museo que enriquecería su labor durante décadas y configuraría una base clave para su futura visión historiográfica.

Con lazos participativos con el Centro de Estudios Históricos, en 1925 dio forma a una nueva publicación y, al mismo tiempo, asumió la cátedra de Historia del Arte en la Universidad de Granada y, después, la de Arte Hispanoamericano en la Universidad de Sevilla. En la capital hispalense dirigió también el Laboratorio de Arte, una institución decisiva para impulsar una historiografía artística en España que ganaba en rigor metodológico.

Durante la década siguiente, tras consolidar su labor docente en Sevilla, en 1939 emprendió un traslado a Madrid para ocupar la cátedra de Arte Moderno y Contemporáneo en la Universidad Complutense. Más adelante, en 1942, obtuvo la condición de miembro de la Real Academia de la Historia, reconocimiento que afianzó su presencia institucional entre los especialistas y las instituciones rectoras del saber histórico.

En 1949 asumió la dirección de la revista dedicada a la historia del arte y, a partir de 1953, impulsó el Instituto Diego Velázquez dentro del CSIC, fortaleciendo la investigación científica y la promoción de proyectos de estudio que acercaran la historia del arte a un público más amplio.

En 1954 ingresó en la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando, una ambición que consolidó su perfil académico y le permitió orientar a generaciones de investigadores hacia métodos más rigurosos y una lectura más crítica de las obras.

Después de casi tres décadas como participante activo del Patronato del Museo del Prado, Angulo Íñiguez fue nombrado director del museo el 15 de agosto de 1968; su gestión encontró obstáculos y, ante la presión política, tuvo que presentar su dimisión en 1971. Este episodio marcó un punto clave en su vida profesional, que lo devolvió a Madrid y, en los últimos años, a la dedicación a la enseñanza y a la investigación desde otras perspectivas.

Angulo Íñiguez murió en Sevilla en 1986, dejando tras de sí un legado que atravesó varias generaciones de historiadores y que convirtió su figura en referencia para la historia del arte en España.

Obras escritas

  • Un estudio sobre la orfebrería sevillana, que rastrea sus orígenes y su desarrollo a través de las épocas.
  • Una monografía dedicada a la escultura en Andalucía, con atención a las particularidades regionales.
  • Un catálogo de planos de monumentos arquitectónicos de América y Filipinas conservados en el Archivo de Indias de Sevilla.
  • Un análisis de Bautista Antonelli y las fortificaciones americanas del siglo XVI.
  • Una síntesis de la historia del arte hispanoamericano, fruto de una extensa labor de investigación.
  • Un estudio centrado en Alejo Fernández y su aporte en la pintura renacentista hispana.
  • Un análisis sobre la manera en que Velázquez organizaba la composición de sus obras maestras.
  • Una serie de ensayos que introducen y justifican enfoques sobre la historia del arte.
  • Un estudio monográfico sobre Velázquez, con un énfasis metodológico en su evolución pictórica.
  • Una selección de cuarenta dibujos españoles que destaca su calidad y diversidad.
  • Un examen de la pintura madrileña del primer tercio del siglo XVII y sus agentes centrales.
  • Un examen amplio de la pintura del siglo XVII en España, con especial atención a las corrientes dominantes.
  • Un recorrido por la pintura italiana anterior a 1600, con foco en escuelas y maestros relevantes.