Domènec Balmanya
| Nombre completo | Domènec Balmanya |
|---|---|
| Nombre nativo | Domènec Balmanya |
| Descripción | Futbolista español |
| Fecha de nacimiento | 29-12-1914 |
| Lugar de nacimiento | |
| Fecha de fallecimiento | 14-02-2002 |
| Nacionalidad | España |
| Ocupaciones | futbolista, entrenador |
| Idiomas | catalán, español |
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Domingo Balmanya Perera nació en Gerona, España, el 29 de diciembre de 1914, y dejó de existir en Barcelona el 14 de febrero de 2002. A lo largo de su vida, fue protagonista de una trayectoria extensa como jugador y como técnico, en la que dejó huella en clubes emblemáticos y en la selección nacional. Su mandato al frente de la selección española entre 1966 y 1968 figura como uno de los episodios más destacados de su carrera en el fútbol español.
Domingo Balmanya Perera nació en Gerona, España, el 29 de diciembre de 1914, y dejó de existir en Barcelona el 14 de febrero de 2002. A lo largo de su vida, fue protagonista de una trayectoria extensa como jugador y como técnico, en la que dejó huella en clubes emblemáticos y en la selección nacional. Su mandato al frente de la selección española entre 1966 y 1968 figura como uno de los episodios más destacados de su carrera en el fútbol español.
Trayectoria
Como jugador
Inició su andadura futbolística en su tierra natal, Gerona, y formó parte del primer equipo de su ciudad durante la temporada 1934/35, disputando la Segunda División española. Al año siguiente, fue transferido al Girona FC, que dio un paso decisivo en su carrera al entorno del Fútbol Club Barcelona.
Con el conjunto blaugrana, Balmanya alcanzó el cenit regional al proclamarse campeón del Campeonato de Cataluña en 1936. Sin embargo, la llegada de la Guerra Civil frenó las competiciones de Liga y marcó un resurgimiento intermitente de su trayectoria en el Barça, con interrupciones que afectaron la continuidad de su paso por el club.
Persistió en el fútbol fuera de España cuando, inmerso en el exilio bélico, se trasladó a Francia y, en 1937, se unió al FC Sète. Con esta escuadra, alcanzó el título de Liga en la campaña 1938/39, una distinción de alta competencia en una década convulsa para el deporte europeo.
Con el fin de la contienda en su país y mientras Francia atravesaba la Segunda Guerra Mundial, Balmanya regresó a España en 1941 para reintegrarse al Fútbol Club Barcelona. En esta segunda etapa defendió la camiseta azulgrana durante tres temporadas y, en su primera campaña, se coronó campeón de la Copa del Generalísimo en 1942. A lo largo de su paso por el Barça acumularía más de cien encuentros disputados, consolidándose como una pieza recurrente del equipo.
En 1944 se trasladó al Gimnàstic de Tarragona, donde continuó su carrera como jugador y, en su última etapa, dejó entrever la semilla de su futura vocación como entrenador. Con el conjunto tarraconense permaneció hasta 1950 y, al concluir su etapa como futbolista, cruzó brevemente el camino de la Unión Esportiva Sant Andreu. Fue precisamente en el último año de su etapa en Tarragona cuando inició una doble función, combinando las labores de jugador con las de director técnico, lo que marcó el inicio de una prolija trayectoria en los banquillos.
La trayectoria de Balmanya como jugador destaca no solo por la cantidad de clubes en los que dejó su sello, sino por la diversidad de experiencias en España y en el extranjero, que le otorgaron una visión amplia del juego y una base sólida para su posterior desempeño como estratega.
Como entrenador
Retirado ya de las canchas, su primer cometido exclusivo como entrenador fue dirigir al Girona FC en la campaña 1952/53, participando en el Grupo 3 de la Tercera División. Su paso por este club fue solo un punto de partida para una carrera de varias décadas en los banquillos, repartida entre equipos destacados de España y Francia.
Próximas temporadas lo llevaron al Real Zaragoza, con el que debutó en la Primera División, y al Real Oviedo, dos escuadras que le permitieron consolidar su trayectoria en el máximo nivel. En 1955 regresó al Fútbol Club Barcelona en calidad de entrenador, iniciativa en la que logró su primer título de renombre como técnico, la Copa del Generalísimo de 1957.
Tras su etapa en Barcelona, Balmanya volvió a colaborar con el fútbol francés al tomar las riendas del FC Sète durante dos campañas, proceso que le permitió reencontrar un clima competitivo en el extranjero. Regresó después a España y asumió el mando del Valencia CF durante dos años, periodo en el que el equipo realizó una notable participación y, en 1962, conquistó la Copa de Ferias, un título continental para la estructura valencianista.
Su siguiente paso lo llevó al Real Betis en la campaña 1963/64, donde aportó su experiencia para lograr un ascenso del CD Málaga a la Primera División, un logro que subrayó la capacidad de Balmanya para impulsar proyectos en distintas regiones de la península. En 1965 aceptó la propuesta del Atlético de Madrid, club en el que apenas completó una temporada; sin embargo, ese curso dejó como saldo la conquista de la Liga española en la campaña 1965/66, un hito que consolidó su prestigio como técnico de alto rendimiento.
Tras la consecución de aquel título, Balmanya recibió la noticia de su designación como seleccionador nacional, cargo al que accedió tras la erradicación de la etapa anterior en el club rojiblanco. Su labor al frente de la selección se desarrolló entre 1966 y 1968, período en el que dirigió un conjunto capaz de competir a nivel internacional, aunque no logró la clasificación para la Eurocopa de Italia 1968. En total, logró dirigir a España en once encuentros, ocho de ellos oficiales, con un balance de victorias, empates y derrotas que reflejaba un equipo en proceso de consolidación.
Terminada su vinculación con la selección, Balmanya se tomó un lapso de descanso antes de regresar al Real Zaragoza para dirigir al equipo durante un tramo breve de la campaña 1970/71, con apenas diez jornadas disputadas. Posteriormente, asumió el mando del Cádiz CF en dos campañas consecutivas (1972-1974), y, como en sus años de jugador, volvió a dar un último impulso a la Unión Esportiva Sant Andreu, donde cerraría su etapa como entrenador.
En clave de reconocimiento institucional, Balmanya dejó constancia de su figura como seleccionador en un periodo decisivo para la España de aquella época, al asumir la responsabilidad de guiar a la selección en una fase de clasificación que no culminó en la clasificación para el gran torneo continental. Su labor se enmarcó en una generación de técnicos que buscaban afianzar el estilo y otras bases técnicas que hoy se recuerdan por su etapa de transición.
Secretario técnico
Una vez retirado de las tareas puramente técnicas de los banquillos, Balmanya continuó vinculado al fútbol desde la trinchera administrativa. Desempeñó funciones de secretario técnico para entidades de élite como el Barcelona y el Espanyol, y ejerció la dirección de la Escuela Catalana de Entrenadores, instancia formativa fundamental para la continuidad del gremio en la región. Su labor fue reconocida y valorada por las estructuras que potenciaron nuevas generaciones de técnicos.
Adicionalmente, mantuvo una presencia constante en la radio deportiva, donde ejerció como comentarista para los programas conducidos por José María García, uno de los comunicadores más influyentes de la época. Su voz y su criterio siguieron influyendo en la afición y en la formación de una opinión crítica sobre el desarrollo del fútbol en España.
Equipos
Como jugador
- Ligue française: 1938/39 (FC Sète)
- Copa del Generalísimo: 1942 (FC Barcelona)
- Campeonato de Cataluña: 1936 (FC Barcelona)
Como entrenador
- Liga española: 1965/66 (Atlético de Madrid)
- Copa del Generalísimo: 1957 (FC Barcelona)
Títulos
Como jugador
- Ligue 1: 1938/39 (con FC Sète)
- Copa del Generalísimo: 1942 (con FC Barcelona)
- Campeonato de Cataluña: 1936 (con FC Barcelona)
Como entrenador
- Liga española: 1965/66 (Atlético de Madrid)
- Copa del Generalísimo: 1957 (FC Barcelona)