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Eduardo de la Barra

Nombre completo Eduardo de la Barra
Nombre nativo Eduardo de la Barra
Descripción Diplomático chileno
Fecha de nacimiento 09-02-1839
Lugar de nacimiento
Fecha de fallecimiento 09-04-1900
Nacionalidad Chile
Ocupaciones diplomático, escritor, geógrafo
Idiomas español
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Eduardo de la Barra Lastarria nació en Santiago el 9 de febrero de 1839 y partió hacia Valparaíso el 9 de abril de 1900. Este polígrafo chileno combinó funciones diplomáticas, geografía, filosofía, crítica literaria y periodismo, sin abandonar la creación literaria. Su compromiso con la masonería y su entrega a la educación configuraron hitos decisivos para la vida intelectual de Chile durante la segunda mitad del siglo XIX.

Eduardo de la Barra — Imagen principal

Eduardo de la Barra Lastarria nació en Santiago el 9 de febrero de 1839 y partió hacia Valparaíso el 9 de abril de 1900. Este polígrafo chileno combinó funciones diplomáticas, geografía, filosofía, crítica literaria y periodismo, sin abandonar la creación literaria. Su compromiso con la masonería y su entrega a la educación configuraron hitos decisivos para la vida intelectual de Chile durante la segunda mitad del siglo XIX.

Biografía

El nacimiento de Eduardo de la Barra Lastarria se dio en Santiago el 9 de febrero de 1839, hijo de José María León de la Barra y López de Villaseñor y Juana Lastarria y Munizaga.

Completa sus estudios en el Colegio Británico de Valparaíso y en el Instituto Nacional de Santiago, y en 1860 obtuvo el título de ingeniero agrimensor, iniciando una trayectoria que integró ciencia, docencia y militancia política.

Como miembro activo del Partido Radical, participó en debates religiosos de su tiempo y plasmó su visión liberal en la obra El radicalismo chileno (1875).

Ejerció como docente en el Instituto Nacional José Miguel Carrera y, en 1877, el presidente Aníbal Pinto lo designó Rector del Liceo de Valparaíso, institución que hoy se conoce como Liceo Eduardo de la Barra de Valparaíso.

Representó a Chile en Uruguay como encargado de negocios en 1882 y vivió un periodo de exilio en Argentina entre 1891 y 1895 tras la caída de José Balmaceda. En ese tramo de su biografía contrajo matrimonio con una hija de José Victorino Lastarria.

Su quehacer literario abrió con la estética del romanticismo, centrada en la naturaleza, la pasión y el desengaño; con el tiempo abrazó el modernismo gracias a la amistad con Rubén Darío, a quien prologó la primera edición de Azul (Valparaíso, 1888).

Traduciendo al castellano a Edgar Allan Poe y Sully Prudhomme, dejó huella como poeta de oficio, cuidando la métrica con rigor. Sus volúmenes Poesías (1889, en dos tomos) y Rimas chilenas (1890) consolidaron su figura dentro de la lírica, al tiempo que su labor crítica destacaba por estudios sobre la versificación castellana, como Estudios sobre la versificación castellana (1889).

Colaboró como correspondiente de la Real Academia Española, y participó en la reflexión sobre el origen de las lenguas romances con Las lenguas celto-latinas (1899). También dedicó esfuerzos a la reconstrucción del Poema del Cid y publicó obras como Ensayos filológicos americanos (1894), carta abierta a Rodolfo Lenz, además de publicaciones como Estudios sobre el cólera (1887) y Elementos de métrica castellana (1887).

Influencias

Su formación se desarrolló en un marco liberal heredado del siglo XIX, y el vínculo con José Victorino Lastarria por la vía materna, unido a su matrimonio con la hija de aquel pensador, reforzaron su compromiso con la libertad de pensamiento y la educación pública.

Entre las lecturas que alimentaron su temperamento literario destacan autores británicos y británicos-escoceses como Lord Byron, Walter Scott y Thomas Moore, que marcaron su entramado estético y ético.

Durante la administración de José Joaquín Pérez, ocupó funciones ministeriales de nivel subordinado en el Ministerio de Hacienda, mientras mantenía su labor como docente en el Instituto Nacional, un periodo en que la creación poética, como Poesías Líricas, iniciaba su publicación en 1866 y delineaba su doble vocación de burócrata y escritor.

Tuvo una ruptura notable con Manuel Antonio Matta en torno a la reforma electoral impulsada por Federico Errázuriz Zañartu, ruptura que fue interpretada por sus contemporáneos como una traición a las ideas básicas del Partido Radical.

Masonería

En el mundo de la masonería, su trayectoria se fue forjando desde las logias capitalinas. Aunque las fechas exactas de su iniciación no están claras, sí se sabe que en 1868 ya ocupaba cargos en la logia Deber y Constancia N° 7 de Santiago, antes de su consagración oficial en 1869 y de ser elegido Venerable Maestro en 1870.

Se vinculó además a la masonería uruguaya, recibiendo el grado 33 de Gran Inspector General en el Gran Oriente del Uruguay, y existe constancia de una posible afiliación a la logia Justicia y Libertad N° 5.

Más adelante, recibió la autoridad suprema del Gran Oriente argentino, con lo que consolidó su influencia en la reestructuración del Supremo Consejo chileno, asumiendo el cargo de Soberano Gran Comendador hasta su muerte.

En memoria de su legado, el Consistorio del grado XXXII del Supremo Consejo del Grado 33° para la República de Chile lleva su nombre.

Cargos importantes

  • Redactor del Diario La Unión.
  • Rector del Liceo N°1 de Hombres de Valparaíso (1877), institución rebautizada como Liceo Eduardo de la Barra de Valparaíso.
  • Uno de los fundadores del Cuerpo de Bomberos de Santiago.
  • Miembro de la Real Academia Española.
  • Encargado de Negocios ante Uruguay en 1882.
  • Fundador del Círculo de Amigos de las Letras.
  • Soberano Gran Comendador del Supremo Consejo del Grado 33 para la República de Chile (1899-1900).

Publicaciones

La relación de de la Barra con la literatura fue extensa y variada. Fundó el Círculo de Amigos de las Letras y colaboró con la Real Academia Española, difundiendo su labor en Chile y en Argentina. A lo largo de su trayectoria acumuló una ingente cantidad de obras, alcanzando un total cercano a 478 títulos, que muestran la amplitud de su interés por la lengua, la métrica y la crítica.

Obras

Entre sus obras se destacan diversas entregas que recorren la lírica, la prosodia y la crítica filológica.

  • Los gastos de traslado
  • Poesías Líricas (1866)
  • Saludables advertencias a los verdaderos católicos y al clero político, selección de sus artículos bajo el seudónimo V. Erasmo Gesuit. (1871)
  • Francisco Bilbao ante la sacristía: refutación de un folleto (1872)
  • El radicalismo chileno (1875)
  • Estudios sobre el cólera (1887)
  • Elementos de la métrica castellana (1887)
  • Poesías (dos volúmenes, 1889)
  • Estudios sobre la versificación castellana (1889)
  • Rimas chilenas (1890)
  • Ensayos filológicos americanos. Carta al profesor don Rodolfo Lenz (1894)
  • Las lenguas celtolatinas (1899)

Imágenes de Eduardo de la Barra

Vídeo sobre Eduardo de la Barra