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Enrico Caruso

Nombre completo Enrico Caruso
Descripción Tenor italiano
Fecha de nacimiento 24-02-1873
Lugar de nacimiento
Fecha de fallecimiento 02-08-1921
Nacionalidad Reino de Italia
Ocupaciones cantante de ópera
Géneros ópera
Idiomas italiano
EsposasDorothy Caruso
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Enrico Caruso nació en Nápoles, el 25 de febrero de 1873, y murió en la misma ciudad el 2 de agosto de 1921. Este tenor italiano dominó la escena entre 1900 y 1920 y fue pionero de la grabación musical. Su voz poderosa y su dominio técnico lo convirtieron en la figura más destacada de la ópera de su tiempo, visible también en la prensa y en el cine naciente.

Enrico Caruso — Imagen principal

Enrico Caruso nació en Nápoles, el 25 de febrero de 1873, y murió en la misma ciudad el 2 de agosto de 1921. Este tenor italiano dominó la escena entre 1900 y 1920 y fue pionero de la grabación musical. Su voz poderosa y su dominio técnico lo convirtieron en la figura más destacada de la ópera de su tiempo, visible también en la prensa y en el cine naciente.

Biografía

Creciendo en Nápoles, provino de una familia humilde que integró a siete hijos, de los cuales solo tres lograron llegar a la adultez. Su padre ejercía un oficio manual y, a fuerza de esfuerzo, el joven asumió responsabilidades para sostener a la familia desde muy temprano, trabajando como reparador de fuentes públicas y luego como trabajador textil.

Gracias a la perseverancia de su madre, pasó algún tiempo en la escuela y recibió una educación básica impartida por un sacerdote local. Se integró al coro de la parroquia y su voz fue considerada prometedora, lo suficiente como para vislumbrar un posible camino musical.

Para ayudar a su familia, inició actuaciones como cantante callejero, interpretando melodías populares en la ciudad, en cafés y encuentros nocturnos. A los dieciocho años logró comprarse sus primeros zapatos nuevos y comenzó a soñar con una vida diferente a la que le ofrecían las circunstancias.

Estudios de técnica vocal se realizaron durante tres años bajo la guía de Guglielmo Vergine; pese a una técnica inicial aún por pulir, pronto se aventuró a trabajar partituras completas y, a los 22 años, dio su primer salto al escenario con L'Amico Francesco, una interpretación de Domenico Morelli.

Con su estilo propio, Caruso fijó un estándar para muchos tenores de Italia y Francia durante años. Su trayectoria profesional se extendió de 1895 a 1920 e incluyó numerosas presentaciones en la Metropolitan Opera de Nueva York, donde dejó una huella indeleble en la historia de la ópera.

Durante la Primera Guerra Mundial, cuando Estados Unidos intervino en el conflicto, el tenor llevó a cabo una intensa labor solidaria: conciertos y donaciones para causas patrióticas y campañas de bonos Liberty. Demostró, además, que sabía convertir su popularidad en un motor para la caridad y la inversión personal, gestionando derechos de grabación y honorarios de forma estratégica. El biógrafo Michael Scott señala que, al finalizar la contienda, sus ingresos gravables alcanzaban cifras sustanciales.

Antes de ese periodo bélico, mantuvo una relación con Ada Giachetti, una soprano italiana mayor que él y ya casada entonces. Juntos procrearon cuatro hijos, de los cuales solo dos sobrevivieron: Rodolfo Caruso y Enrico Caruso, Jr. Ada dejó a su marido y convivió con el tenor por años; distintas publicaciones históricas sugieren que ella podría haber actuado también como su maestra vocal. La relación terminó tras once años, y las demandas posteriores por daños y perjuicios no prosperaron en los tribunales.

Hacia el final de la guerra, Caruso conoció a Dorothy Park Benjamin, una joven de la alta sociedad de Nueva York. Se casaron el 20 de agosto de 1918 y, al año siguiente, nació Gloria Caruso. Dorothy escribió dos biografías del cantante, publicadas en 1928 y 1945, que incluyen cartas de Caruso dirigidas a su esposa.

En su vida privada, llevó una rutina cuidada: se bañaba dos veces al día, cuidaba su vestimenta y disfrutaba de buena comida y compañía alegre. Mantenía una amistad estrecha con Antonio Scotti, barítono napolitano y colega en el Metropolitan y en Covent Garden. Caruso era supersticioso y solía llevar amuletos cuando subía a cantar. Su afición por los álbumes de recortes, su colección de sellos raros, monedas, relojes y tabaqueras antiguas eran parte de su mundo, y fumaba cigarrillos egipcios con frecuencia. Estas costumbres, sumadas a un calendario de presentaciones exigente, pudieron afectar su salud en la recta final de su vida.

Muerte y posteridad

La muerte llegó en 1921 por complicaciones de pleuresía, y fue enterrado en Nápoles, con un funeral multitudinario. Su cuerpo fue embalsamado y expuesto en un féretro de vidrio para que los dolientes pudieran despedirse; en 1929 su viuda hizo que fuera trasladado de manera definitiva a una tumba de piedra tallada y sellada.

Como curiosidad, solo una película de 1951 intentó retratar su figura: El gran Caruso, dirigida por Richard Thorpe, con Mario Lanza en el papel de Caruso y Ann Blyth como coestelar. Se trata de una biografía de enfoque clásico, con un atractivo notable para el público.

En 1986, Lucio Dalla escribió la canción Caruso, en honor al mítico tenor, cuando se encontraba alojado en la habitación en la que se cuenta que murió; la interpretación de la pieza fue popularizada por Luciano Pavarotti en numerosos escenarios.

Trayectoria

La carrera operística de Caruso lo llevó a escenarios tan emblemáticos como el Teatro San Carlo de Nápoles, el Teatro Cervantes de Tánger, La Scala de Milán, el Teatro Colón de Buenos Aires, el Teatro Solís de Montevideo y el Covent Garden de Londres, registrando su presencia como uno de los primeros tenores en convertirse en figura global gracias a la Metropolitan Opera de Nueva York, donde brilló durante diecisiete años.

Articulado por Toscanini, el célebre director italiano consideró a Caruso entre los artistas más grandiosos con quienes había trabajado, subrayando su capacidad de comunicar emoción a través de una voz de extensión y claridad únicas. Su repertorio abarcaba unas sesenta óperas, en su mayoría en italiano, con incursiones en francés e inglés, siempre destacando un sello característico.

Además, reunió un extenso repertorio de unas quinientas canciones, que cubrían desde folclor napolitano hasta temas populares contemporáneos, demostrando una versatilidad extraordinaria.

La revolución de las grabaciones marcó un hito decisivo en su carrera: fue el primer cantante en registrar canciones de forma masiva, logrando cerca de 260 grabaciones y amasando fortunas considerables por ventas de discos de 78 rpm. En 1902 rompió récord con Vesti la giubba, y en 1904 Mattinata, de Leoncavallo, abrió un nuevo camino al ser concebida específicamente para el formato de disco.

Grabaciones en español incluyen La partida, Noche feliz, A Granada y A la luz de la luna, llevando su arte a audiencias hispanohablantes junto a Emilio de Gogorza.

Con el paso de los años, el timbre de su voz se oscureció y, a partir de 1916, sumó papeles heroicos como Sansón, Juan de Leyden y Eleazar a su repertorio, demostrando su capacidad para asumir roles de gran intensidad dramatic.

Viajes y conciertos, una gira sudamericana en 1917 por Argentina, Uruguay y Brasil, y una actuación en Ciudad de México en 1919, ampliaron su influencia. En 1920, La Habana pagó diez mil dólares por una noche de interpretación, cifra que en su momento fue extraordinaria.

Legado, su impacto en la ópera y en la cultura de la grabación convirtió su vida en un ejemplo paradigmático de la celebridad musical global, trascendiendo su época y resonando en generaciones posteriores.

Muestras musicales

Selección de fragmentos de óperas y canciones interpretadas por Enrico Caruso.

  • Mattinata (Leoncavallo) — grabada en 1904, un hito en la historia de la grabación por su finalidad comercial.
  • Vesti la giubba (Pagliacci) — uno de los discos más vendidos de la era de los 78 rpm.
  • La partida — versión en español que amplió su alcance entre audiencias iberoamericanas.
  • Noche feliz — registro navideño que se mantiene entre sus interpretaciones más recordadas.
  • A Granada y A la luz de la luna — interpretaciones en dúo con Emilio de Gogorza, que muestran su dominio de otras lenguas y estilos.
  • Fragmentos de arias y canciones napolitanas que ilustran la amplitude de su repertorio y su habilidad para pasar de la ópera al repertorio popular con la misma intensidad.