Vida Icónica VIDAICÓNICA

Evaristo Valle

Nombre completo Evaristo Valle
Descripción Pintor español (s. XIX)
Fecha de nacimiento 11-07-1873
Lugar de nacimiento
Fecha de fallecimiento 29-01-1951
Nacionalidad España
Ocupaciones pintor
Idiomas español
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Evaristo Valle nació en Gijón el 11 de julio de 1873 y murió en la misma ciudad el 29 de enero de 1951. Su manera de vivir la vida estuvo marcada por un comportamiento nómada y por una dedicación obsesiva a la pintura que atravesó etapas de viaje, exilio voluntario y reencuentro con su tierra. Este relato recrea, a partir de hechos verificables, una trayectoria que combina esfuerzos artísticos, batallas personales y un legado que sigue siendo relevante para la memoria cultural de Asturias.

Evaristo Valle — Imagen principal

Evaristo Valle nació en Gijón el 11 de julio de 1873 y murió en la misma ciudad el 29 de enero de 1951. Su manera de vivir la vida estuvo marcada por un comportamiento nómada y por una dedicación obsesiva a la pintura que atravesó etapas de viaje, exilio voluntario y reencuentro con su tierra. Este relato recrea, a partir de hechos verificables, una trayectoria que combina esfuerzos artísticos, batallas personales y un legado que sigue siendo relevante para la memoria cultural de Asturias.

Biografía

Con apenas diez años, Valle dejó su entorno natal para iniciar una experiencia en San Juan de Puerto Rico, y el acercamiento a la ciudad caribeña no fue duradero: su regreso a Asturias llegó poco después, impulsado por la muerte de su padre. En aquellos años tempranos, su vida laboral se entrelazó con distintas ocupaciones: trabajó en una casa de banca, desempeñó funciones en una refinería de petróleo y ejerció en una litografía, aprendizajes que aportaron una visión práctica del oficio y de las dinámicas de producción que más tarde influirían en su mirada de artista.

En 1896 dio un paso decisivo al trasladarse a París, ciudad que le ofrecía un laboratorio de sensaciones y experiencias. En la capital francesa compartió barrio y tiempo con otros creativos, incluso se convirtió en vecino de Amedeo Modigliani, circunstancia que enriqueció su contacto con el mundo pictórico y le permitió cultivarse dentro de un ambiente artístico cosmopolita. Fue en ese periodo cuando consolidó su vocación de pintor y entendió que la dedicación exclusiva a la pintura era la ruta adecuada para su expresión personal. En 1900, ya en suelo español, decidió fijar su destino profesional en la pintura y comprometerse de forma total con su desarrollo artístico.

La influencia de una fase institucional marcó un nuevo giro: en 1903 recibió una pensión del Ayuntamiento de Gijón, estímulo que le permitió regresar a París para profundizar en su formación. Su estancia en Francia se extendió hasta 1905, momento en el que volvió a su patria con la intención de encauzar su carrera de manera más autónoma y consciente. Este vínculo entre la experiencia parisina y la realidad asturiana sería una constante en su itinerario, que alternó periodos fuera y dentro de su tierra.

El año 1912 supuso un hito dramático y decisivo: tras la muerte de su madre, Valle se retiró de la vida pública y permaneció en su casa durante años, episodio que estuvo motivado por una agorafobia que se agudizó y que condicionó de manera notable su cotidianeidad. A lo largo de ese prolongado encierro, llevó a cabo prácticas literarias: escribió obras de teatro y novelas, transformación que evidenció su volcada creatividad incluso en la soledad forzada por sus propias limitaciones. En aquel periodo la escritura funcionó como un refugio y una forma de enfrentar la introspección.

Un hito literario llegó en 1919, cuando apareció la novela Oves e Isabel. A pesar del esfuerzo invertido, las ventas no respondieron como esperaba y, ante la decepción comercial, decidió desechar las copias que quedaban arrojándolas al mar. Este episodio ilustra la tensión entre la búsqueda personal de Valle y las exigencias del mercado editorial, así como su postura frente a la difusión de su obra, que no siempre coincidió con el reconocimiento inmediato de su prestigio artístico.

Ya entrada la década de 1930, Valle volvió a la escena creativa con una nueva iniciativa dramática: en 1935 escribió El Sótano, una comedia dramática en dos actos que se inspira en la Revolución de octubre de 1934 en Asturias. La pieza, que aborda tensiones sociales y personales desde una mirada satírica, no llegó a publicarse ni a estrenarse en vida del autor, lo que subraya las limitaciones que enfrentaba a la hora de ver sus textos en el circuito público durante su época.

A finales del siglo XX, el legado de Valle recibió un nuevo impulso institucional. En 1981, el museo dedicado a su figura, creado por su sobrina María Rodríguez del Valle, dio un paso importante al convertirse en la Fundación Museo Evaristo Valle, con sede en la parroquia de Somió (Gijón). Este cambio fortaleció la continuidad de su memoria y facilitó que un público más amplio accediera a su patrimonio, a las colecciones y a la interpretación de su trayectoria artística.

La vida de Valle no se reduce a una secuencia de movimientos geográficos; es, sobre todo, un testimonio de perseverancia frente a la adversidad y de una curiosidad constante por el paisaje humano y natural. Su historia, atravesada por la experiencia de viajar, por la intimidad de la creación y por la confrontación con las propias limitaciones, revela un artista que buscó en cada etapa una forma de expresar lo que sentía frente al mundo. Su dedicación dejó una impronta duradera en la cultura asturiana y en la memoria de quienes estudian el desarrollo del arte en la región.

La huella de Valle se mantiene visible no solo en las obras que produjo, sino también en la forma en que su trayectoria sirvió para acercar la experiencia creativa a la gente de su tiempo y a las generaciones posteriores. A lo largo de su vida, el eje central fue la pintura como vocación absoluta, un camino que fue modulándose con los cambios de contexto y con las distintas circunstancias personales que afrontó. En todos sus movimientos, Valle conservó una vocación sostenida de mirar, de observar y de traducir lo observado en imágenes y textos que siguen invitando a la reflexión.

Obras destacadas

  • Baile de carnaval (1934)
  • Carnavalada (1930)
  • Máscaras en el campo (1944)
  • Cipriano, el hojalatero (1945)
  • Las tres brujas (1945)
  • Carnavalada de los lobos (1949)
  • Mi amigo Pedro, el pescador (1946)
  • La mujer de azul (1950)
  • Tipos de mar (1950)

Imágenes de Evaristo Valle