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Felipe VI de Francia

Nombre completo Felipe VI de Francia
Nombre nativo Philippe VI de France
Descripción Rey de Francia. Primer monarca francés de la Casa Real de Valois rama de la Dinastía de los Capetos.
Fecha de nacimiento 17-11-1293
Lugar de nacimiento
Fecha de fallecimiento 22-08-1350
Nacionalidad Francia
Ocupaciones soberano
Idiomas francés
HermanosCarlos II de Alençon, Isabel de Valois, duquesa de Borbón, Maria de Valois, Isabel de Valois, duquesa de Bretaña, Juana de Valois, condesa de Henao, Blanca Margarita de Valois, Margarita de Valois, condesa de Blois, Catalina de Valois-Courtenay, Juana de Valois, condesa de Beaumont, Lluís de Valois
ParejasBéatrice de la Berruère
EsposasBlanca de Évreux, Juana de Borgoña
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Felipe VI de Valois (conocido también como Philippe VI de Valois) emergió como figura central de Francia a comienzos del siglo XIV. Nacido en Fontainebleau en 1293, asumió la corona en 1328 y dio inicio a la dinastía Valois. Su reinado enfrentó emblemáticas contiendas con Inglaterra, crisis financieras y el azote de la peste, mientras buscaba afianzar la autoridad real en un reino de tensiones administrativas y militares.

Felipe VI de Francia — Imagen principal

Felipe VI de Valois (conocido también como Philippe VI de Valois) emergió como figura central de Francia a comienzos del siglo XIV. Nacido en Fontainebleau en 1293, asumió la corona en 1328 y dio inicio a la dinastía Valois. Su reinado enfrentó emblemáticas contiendas con Inglaterra, crisis financieras y el azote de la peste, mientras buscaba afianzar la autoridad real en un reino de tensiones administrativas y militares.

Biografía

Al asumir la regencia tras la muerte de Carlos IV, Felipe VI consolidó su autoridad sobre múltiples territorios, entre ellos la región de Valois, afirmando su influencia en una Francia inquieta por las disputas de sucesión.

En el mismo año de su ascenso, recibió la sagrada Corona en Reims pese a que Eduardo III de Inglaterra reclamaba el trono por su parentesco con la dinastía de los Capetos. Con ello se convirtió en el primer monarca de la Casa de Valois.

Ese mismo periodo también vio la derrota de una revoltilla popular en Flandes, que buscaba desafiar la autoridad real y amenazar la estabilidad de la Corona. En 1349, adquirió el señorío de Montpellier a Jaime III de Mallorca, clausurando el dominio aragonés y mallorquín en aquella ciudad.

Consideraciones genealógicas

Hijo de Carlos de Valois (1270-1325), hermano menor de Felipe IV el Hermoso, quedó ligado a la ascendencia de una saga de reyes que hicieron frutificar su rama dinástica. En 1328, ante la ausencia de un heredero varón directo, fue reconocido como soberano de Francia, inaugurando la dinastía Valois.

La estipulación de la sucesión que calificó su acceso al trono enfrentó la oposición de Eduardo III de Inglaterra, nieto por la madre de Felipe IV, lo que propició el estallido de la Guerra de los Cien Años.

El 29 de mayo de 1328 recibió la investidura real en Reims, con la bendición del arzobispo Guillermo de Trie. A la vez, como duque de Aquitania, el monarca inglés no asistió a la ceremonia, y la vida de la corte francesa se vio obligada a hacer frente a un nuevo orden de alianzas y conflictos.

La guerra de los Cien Años

La pretensión de Eduardo III se alimentaba de un lazo familiar con los reyes de Francia, lo que llevó a una resolución a favor de la primacía masculina en la sucesión en la asamblea de Vincennes de 1328. Este pronunciamiento bloqueó cualquier aspiración por la corona francesa basada en la línea femenina, evitando así una unión dinástica con Inglaterra.

Como respuesta, Felipe VI buscó recobrar el ducado de Guyena, un dominio francés en la península que estaba en manos de la Corona de Inglaterra. Cuando Eduardo III ofreció refugio a Roberto III de Artois, enemigo político de Felipe, París respondió con nuevas confiscaciones del ducado para ejercer presión.

Para cortar las rutas de abastecimiento inglesas, la Corona francesa impulsó un bloqueo naval que afectó el comercio británico de vino, sal y lana. Las fuerzas francesas y sus mercenarios genoveses sufrieron un revés en la batalla que se desplegó al este del mar del Norte, conocida como la batalla de La Esclusa, en las orillas de la actual Bélgica y los Países Bajos, en 1340.

Con la muerte de Juan III de Bretaña en 1341 estalló la guerra de sucesión bretona entre Juan de Montfort y Carlos de Blois, en la que Felipe VI actuó como árbitro y favoreció a su sobrino Carlos de Blois, mientras que Juan Montfort encontró apoyo en Inglaterra. En Brest, tropas inglesas desembarcaron en 1342 y dominaron el este de Bretaña durante décadas.

La amenaza inglesa se redobló cuando David II de Escocia decidió invadir el norte del reino vecino, buscando desviar fuerzas para sostener su propia campaña. Fue derrotado en la batalla de Neville’s Cross en 1346, una derrota que, pese a su impacto, no impidió que la guerra continuara.

En 1346, Eduardo III desembarcó en el continente con una flota numéricamente inferior, pero su caballería ligera, apoyada por arqueros galeses protegidos por estacas, golpeó con fuerza a las formaciones francesas en la célebre batalla de Crécy. La derrota dejó huellas profundas en la percepción de la invencibilidad de la nobleza gala ante las batallas frontales.

Tras Crécy, Eduardo III inició el asedio de Calais, mientras Felipe VI evitaba enfrentamientos directos que podrían decidir la guerra de manera decisiva. La ciudad quedó en manos inglesas durante casi dos siglos, recuperándose solo mucho más tarde por otros monarcas, mientras Francia aceptaba una tregua que se extendió hasta la muerte del rey.

Las finanzas del reino se vieron tensionadas por la guerra: devaluación monetaria, aumento de la deuda real y gravámenes como la gabela de la sal para sostener campañas y funcionamiento de la administración. Estas medidas dejaron al borde de la quiebra la economía real y alimentaron el malestar social que acabaría explotando años después.

Balance

La desaparición de Felipe VI en 1350 cerró un periodo de ambiciones dinásticas que, si bien apuntaron a la consolidación, dejaron un legado de desequilibrios y costos humanos y financieros. La Peste Negra irrumpió en 1348 y obligó a ambos contendientes a una tregua prolongada, tras la cual Francia, ya desestabilizada, entró en una etapa de conflictos internos y revueltas que presagiaron nuevas luchas civiles.

La combinación de crisis demográfica, descontento social y tensiones políticas devino en un escenario de fragmentación de fuerzas en el interior de la corona, mientras las fronteras y las posiciones del reino quedaban debilitadas por el peso de la lucha prolongada y la presión de potencias vecinas.

Matrimonios

En la primavera de 1313, Felipe de Valois contrajo matrimonio con Juana de Borgoña, hija de Roberto II de Borgoña e Inés de Francia, y de esta unión nacieron ocho hijos que fortificaron la estabilidad dinástica y la descendencia para futuras dinastías.

Tras enviudar, el monarca contrajo segundas nupcias en Brie-Comte-Robert con Blanca de Navarra, conocida también como Blanca de Évreux, quien era hija de Felipe III y de Juana II de Navarra. De ese vínculo nació una hija póstuma que cerró ese capítulo familiar y dejó una posible continuación para las líneas dinásticas.

Ascendencia

Hijo de Carlos de Valois, hermano menor de Felipe IV, Felipe VI fue primo de los tres reyes que precedieron la llegada de la dinastía Valois al trono. Su ascenso en 1328 representó la consolidación de la Casa de Valois, una rama de los Capetos que asumió la responsabilidad de gobernar un reino que buscaba estabilización tras años de tensiones y conflicto.

Imágenes de Felipe VI de Francia