Fernando de los Ríos Urriti
| Nombre completo | Fernando de los Ríos Urriti |
|---|---|
| Nombre nativo | Fernando de los Ríos |
| Descripción | Político y catedrático español |
| Fecha de nacimiento | 08-12-1879 |
| Lugar de nacimiento | |
| Fecha de fallecimiento | 31-05-1949 |
| Nacionalidad | España |
| Ocupaciones | político, diplomático, jurista, profesor universitario, escritor, catedrático |
| Idiomas | español |
| Esposas | Gloria Giner de los Ríos García |
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Fernando de los Ríos Urruti emergió como una de las voces más influyentes del pensamiento socialista en España, forjando una propuesta de socialismo humano que buscaba su realización dentro de la democracia liberal y de los cauces reformistas, sin abrazar la vía revolucionaria. Nacido en Ronda, el 8 de diciembre de 1879, su vida transcurrió entre la universidad, la diplomacia y la vida pública, hasta su muerte en Nueva York el 31 de mayo de 1949. Su trayectoria integró la docencia, la política y la defensa de una ética cívica que dialogaba con las grandes transformaciones de su tiempo.
Fernando de los Ríos Urruti emergió como una de las voces más influyentes del pensamiento socialista en España, forjando una propuesta de socialismo humano que buscaba su realización dentro de la democracia liberal y de los cauces reformistas, sin abrazar la vía revolucionaria. Nacido en Ronda, el 8 de diciembre de 1879, su vida transcurrió entre la universidad, la diplomacia y la vida pública, hasta su muerte en Nueva York el 31 de mayo de 1949. Su trayectoria integró la docencia, la política y la defensa de una ética cívica que dialogaba con las grandes transformaciones de su tiempo.
Biografía
Formación y primeros años
El destino de Fernando de los Ríos Urruti comenzó en Ronda, una localidad malagueña, cuando vino al mundo el 8 de diciembre de 1879. Quedó huérfano a una edad temprana, y su educación inicial transcurrió en la ciudad de Córdoba, donde recibió los primeros impulsos académicos que sostendrían su curiosidad intelectual. Al terminar la educación secundaria, la familia se estableció en Madrid, donde el joven continuó su formación en la Institución Libre de Enseñanza, dirigida por su tío, Francisco Giner de los Ríos, figura clave de la educación progresista de la época.
En la metrópoli española, Dios y Derecho se convirtieron en dos vectores de su desarrollo: estudió Derecho y obtuvo la licenciatura en 1901, lo cual le permitió iniciar una trayectoria como docente en la propia Institución Libre de Enseñanza. Tras completar el doctorado en 1907, consiguió una cátedra en la Universidad de Granada en 1911, cargo que lo llevó a enseñar junto a generaciones que incluirían a futuros artistas y pensadores, entre ellos Federico García Lorca, con quien cultivó una extensa amistad y un invaluable intercambio intelectual.
Militante socialista
En 1919 se integró al Partido Socialista Obrero Español (PSOE) y resultó elegido diputado en la circunscripción de Granada durante las elecciones celebradas ese año. En el congreso extraordinario de 1920, recibió la designación para formar parte de la Comisión Ejecutiva y, junto con Daniel Anguiano, viajó hacia la Unión Soviética para explorar la posibilidad de que el PSOE ingresara en la Tercera Internacional. Durante una entrevista con Lenin, él percibió que la respuesta a la libertad ciudadana podía encaminarse hacia un régimen de control; según su interpretación de aquel encuentro, la Revolución Soviética podría derivar hacia un poder autoritario. Este episodio le llevó a oponerse al ingreso del partido en la Internacional y, en consecuencia, a la escisión que derivó en la creación del Partido Comunista de España por un grupo minoritario. En 1923 fue reelecto diputado, representando entonces a la circunscripción de Madrid.
El año 1923 marcó también su testimonio ante una convulsión de la vida política española: observó de cerca el golpe de Miguel Primo de Rivera y, frente a la dictadura, sostuvo una posición de firme oposición a la colaboración con el régimen. En 1925 afrontó un proceso judicial por desacato, del cual salió absuelto gracias a la defensa de Melquíades Álvarez, un jurista de referencia de aquella etapa. Este episodio consolidó su perfil de intelectual crítico y de defensor del Estado de derecho frente a las presiones autoritarias.
En 1926 ingresó en la masonería, afiliarse a la Logia Alhambra de Granada dentro del conjunto del Gran Oriente Español, adoptando como nombre simbólico Jugan. Entre 1927 y 1929 fue elegido para representar a la Gran Logia Regional del Mediodía en las asambleas anuales del Gran Oriente Español, un periodo en el que su actividad institucional se integró a proyectos de carácter espiritual y cultural que se entrelazaban con su visión social. En 1927 formó parte, junto a otros cinco socialistas, de la Asamblea Nacional Consultiva de la dictadura, decisión que rechazó al negarse a tomar posesión de ese cargo, en sintonía con su postura de no colaborar con regímenes antidemocráticos.
Universidad de Columbia
En junio de 1929, De los Ríos se trasladó a Nueva York para realizar una estancia académica de un año. En aquella etapa, estableció un acuerdo con el padre de Federico García Lorca para que el joven poeta acompañara al profesor a la Universidad de Columbia, con el propósito de aprender inglés y recibir un nuevo impulso vital. Se embarcaron a bordo del buque RMS Olympic y arribaron a la Gran Manzana el 26 de junio de 1929, iniciando un periodo decisivo en su vida y en su tratamiento del exilio.
Ministro de la Segunda República
En el marco del proceso político que culminó en la Segunda República, participó en el Pacto de San Sebastián de 1930, cuyo desarrollo desembocó en la fallida sublevación de Jaca y en la posterior orden de encarcelamiento por razones políticas. Liberado antes de la proclamación de la República, pasó a formar parte de las elecciones de 1931 y fue nuevamente elegido por la provincia de Granada, integrándose al Gobierno Provisional que dirigía Niceto Alcalá Zamora como ministro de Justicia. Más tarde, mantuvo la mismo cartera en el Bienio Reformista con la presidencia de Manuel Azaña, hasta que se produjo el cambio de gobierno tras la dimisión del propio Azaña y la llegada de Alejandro Lerroux.
Durante el debate de la Constitución de 1931, fue el portavoz del grupo socialista en el parlamento. En su intervención inicial defendió con vehemencia la libertad de culto y la secularización del Estado, sosteniendo que el marco constitucional debía garantizar la libertad religiosa sin convertir a la Iglesia en una Corporación de Derecho Público, sino propiciando un acuerdo pragmático con la Iglesia para evitar enfrentamientos. Su análisis quedó anclado en la idea de un modus vivendi con la Iglesia Católica, inspirado en precedentes como el arreglo con Francia en 1924. Al terminar su discurso, dirigió un mensaje a los católicos de la Cámara, llamando a la convivencia entre la heterodoxia española y la Iglesia, que había sido objeto de una durísima campaña de hostigamiento por parte de sectores conservadores. Tras la aprobación de la Constitución el 9 de diciembre de 1931, volvió a ocupar la cartera de Instrucción Pública y Bellas Artes en un nuevo gobierno encabezado por Manuel Azaña, y el 29 de mayo de 1933 inauguró el parador nacional de Mérida, símbolo de la expansión turística del país y de su propia vocación cultural.
Durante ese periodo, ocupó de manera intermitente el área de Estado, la cartera que dejó en manos de otros cuando surgió la recomposición gubernamental en 1933, y fue reemplazado tras la remodelación de septiembre de ese mismo año. En las elecciones de 1933 volvió a presentarse como candidato y resultó elegido diputado por Granada, consolidando su influencia en el ámbito parlamentario. En las elecciones generales de 1936, obtuvo el acta de diputado por la misma provincia con un respaldo importante, que fue revisado y aumentado tras una nueva votación en mayo de ese año.
En los años anteriores a la Guerra Civil, su posición sobre la política internacional fue explícita: ante el ascenso del nazismo en Alemania y del fascismo en Italia, defendió la necesidad de orientar la política exterior de España hacia una alianza defensiva con las potencias democráticas de Occidente, especialmente Francia e Inglaterra. Su trayectoria estuvo marcada también por campañas de desinformación y ataques de tinte antisemita difundidos por algunos medios de la derecha; publicaciones como El Siglo Futuro y otros editados por la CedA se referían a él de maneras que buscaban descalificar su papel liberal y su identidad. En Gracia y Justicia, revista satírica vinculada a ese sector conservador, se le representaba como un personaje de rasgos judíos, humillando así su figura ante la opinión pública. Estas campañas, sin embargo, no lograron torcer su trayectoria ni su compromiso con un Estado plural y laico.
Embajador
Con el estallido de la Guerra Civil, su labor diplomática lo llevó primero a Ginebra, donde estaba1 trabajando Pablo de Azcárate y desde allí se trasladó para reorganizar la embajada española en Francia. En ese proceso, ocupó de manera interina la jefatura de la legación republicana hasta la llegada de Álvaro de Albornoz, quien tomó las riendas de la misión. Durante la etapa inicial de la contienda, desempeñó funciones de rector de la Universidad Central de Madrid por un breve periodo, cuando la guerra obligó a la institución a trasladarse a Valencia. Posteriormente recibió la designación de Embajador en los Estados Unidos, cargo que mantuvo hasta el fin del conflicto en 1939. A partir de ese año, pasó a impartir clases en la New School for Social Research de Nueva York, estableciendo allí su residencia permanente hasta su fallecimiento.
La depuración de su título académico, ordenada por el bando sublevado en febrero de 1939, se cumplió sin un proceso contradictorio y junto a otros catedráticos, mediante una Orden Ministerial. Este episodio marcó el inicio de su exilio definitivo, que abrió una nueva fase en su vida dedicada a la enseñanza y al pensamiento público lejos de la patria. En aquellos años de guerra y exilio, su presencia dejó de ser meramente institucional para convertirse en un referente de la defensa de la democracia y de la educación como herramientas de progreso.
Acción política en el exilio
Tras abandonar la embajada española en marzo de 1939, aceptó la cátedra de Alvin Saunders Johnson, rector de la New School for Social Research de Nueva York, para trasladar a su familia a la ciudad estadounidense. Su esposa, Gloria Giner de los Ríos, ejercía como profesora de lengua y estilo español en Columbia University y publicaba trabajos sobre la cultura y la civilización de España, reforzando así los vínculos entre el exilio y los centros académicos de su país. En 1940, lideró un comité académico que elaboró un esbozo de lo que llamaron la Constitución de los Estados Unidos de Europa, un proyecto visionario que contemplaba la creación de un ejército profesional para la defensa de la unidad continental y un Banco Central Europeo como columna vertebral de una economía común. Este documento informal, aunque no llegó a adoptarse, refleja su aspiración de construir estructuras supranacionales para evitar nuevas guerras.
Entre 1945 y 1946 formó parte del gobierno en el exilio que presidió José Giral, en calidad de ministro de Estado, hasta que la salud le obligó a renunciar. Su vida terminó en Nueva York el 31 de mayo de 1949, dejando tras de sí una trayectoria marcada por la defensa de la libertad, el avance educativo y la búsqueda de soluciones institucionales que hicieran permeable la democracia en tiempos de crisis. Tres décadas después, en 1980, sus restos fueron trasladados al cementerio civil de Madrid, cerrando un ciclo que había atravesado continentes y conflictos.
Obra escrita
La faceta intelectual de De los Ríos quedó plasmada en una selección de obras que intertwina análisis político, reflexión filosófica y estudio histórico. La crisis actual de la democracia (1917) abre un marco crítico sobre las formas de gobierno y su legitimidad; Mi viaje a la Rusia sovietista (1921) recuenta el viaje político y humano que llevó a cuestionar el rumbo de la revolución; El sentido humanista del socialismo (1926) propone un socialismo centrado en la dignidad humana y la justicia social; Religión y Estado en la España del siglo XVI (1927) rastrea la compleja relación entre poder civil y religión a lo largo de los siglos.
- La crisis actual de la democracia (1917).
- Mi viaje a la Rusia sovietista (1921).
- El sentido humanista del socialismo (1926).
- Religión y Estado en la España del siglo XVI (1927).