Fidel Pagés
| Nombre completo | Fidel Pagés |
|---|---|
| Descripción | Médico militar español |
| Fecha de nacimiento | 26-01-1886 |
| Lugar de nacimiento | |
| Fecha de fallecimiento | 21-09-1923 |
| Nacionalidad | España |
| Ocupaciones | médico, médico militar, inventor, fundador |
| Idiomas | español, alemán |
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Fidel Pagés Miravé emergió como uno de los médicos militares más innovadores de España a comienzos del siglo XX, conocido por haber delineado una técnica de anestesia que cambió para siempre la cirugía: la epidural. Nacido en Huesca en 1886 y fallecido en Quintanapalla en 1923, su trayectoria unió la experiencia de combate con la investigación clínica, dejando una huella indeleble en la sanidad militar y en la modernización de los procedimientos quirúrgicos de su país.
Fidel Pagés Miravé emergió como uno de los médicos militares más innovadores de España a comienzos del siglo XX, conocido por haber delineado una técnica de anestesia que cambió para siempre la cirugía: la epidural. Nacido en Huesca en 1886 y fallecido en Quintanapalla en 1923, su trayectoria unió la experiencia de combate con la investigación clínica, dejando una huella indeleble en la sanidad militar y en la modernización de los procedimientos quirúrgicos de su país.
Primeros años y educación
El doctor Pagés creció en una familia de clase media-alta asentada en Huesca. Sus padres fueron Juan Pagés Marqué y Concepción Miravé Sesé; la muerte de su padre cuando él tenía siete años y el posterior intento de su madre por rehacer su vida influyeron notablemente en su carácter y en su forma de enfrentarse a las dificultades. Huesca fue también el entorno en el que inició sus estudios básicos, que lo condujeron más adelante hacia la medicina.
Maximizó su formación académica en la Universidad de Zaragoza, donde obtuvo el título en Medicina y Cirugía con honores en 1908, certificado Summa cum Laude. Durante esos años ya dominaba el francés y, con el tiempo, amplió su conocimiento en alemán, una habilidad que le permitiría intercambiar experiencias con cirujanos de origen germano y ampliar horizontes profesionales más adelante.
La trayectoria universitaria de Pagés no fue meramente teórica: su vocación de servicio clínico se fortaleció con prácticas y criterios que más tarde aplicaría en escenarios de conflicto. Su formación catalana y su curiosidad científica se consolidaron en un contexto en el que la medicina operaba en estrecha relación con la estrategia militar y la organización de la salud en las filas del ejército.
Carrera profesional
Inició su servicio en el cuerpo médico del ejército el 30 de septiembre de 1908, pasando por la Academia de Sanidad Militar en Madrid y una estancia inicial en el Hospital Militar de Carabanchel. En julio de 1909 fue destinado a Melilla, cuando la segunda fase de la Guerra del Rif exigía ampliar y reorganizar las estructuras sanitarias en la ciudad. Pagés formó parte del equipo que se desplegó para crear hospitales militares de campaña y atender a las tropas en un escenario de combate y de gran presión logística.
Durante su estancia en Melilla (dos años) ejerció como ayudante de cirujano durante la campaña y luego se dedicó a optimizar el equipo de ambulancias de montaña y a instruir a los reclutas del cuerpo médico en el Hospital Militar, con el grado de segundo oficial médico. Su labor fue recompensada con una Cruz militar de primera clase, reconocimiento a la experiencia adquirida en emergencias quirúrgicas y en la organización de la atención médica en el frente.
Regresó a la península tras un ascenso en 1911 que le otorgó el rango de primer oficial médico. Sus destinos fueron Tarragona, Toledo y Madrid, donde inició una faceta de divulgación científica: en 1912 publicó su primer trabajo, centrado en la lucha contra enfermedades infecciosas en campañas, basado en técnicas que países como Japón habían desarrollado durante conflictos previos y que él ya había aplicado en Melilla. En 1913 obtuvo el doctorado en la Universidad Central de Madrid y contrajo matrimonio con Berta Concepción Bergenmann y Quirós, una ciudadana de origen hispano-alemán.
La vida profesional de Pagés lo llevó a nuevos destinos: Mahón, Ciudad Real y Alicante, para regresar luego a Madrid en 1915 y aportar su experiencia en el Ministerio de la Guerra. Ese año superó el proceso de oposición para trabajar en el Hospital Provincial de Madrid, y su prestigio creció lo suficiente como para atender, en diferentes momentos, a la reina María Cristina, con quien forjó una amistad personal que reflejaba su solvencia y su calidez humana.
Con la entrada de la Primera Guerra Mundial en 1916, su dominio del alemán y su experiencia en atender heridas de guerra motivaron una comisión para inspeccionar los campos de prisioneros del Imperio Austrohúngaro. Recibió la orden el 24 de febrero y partió hacia Viena el 11 de abril, alojándose en el Hospital No. 2 de la ciudad. Aunque estuvo expuesto a experiencias de alto nivel, la salud pública europea enfrentaba condiciones precarias: Pagés enfermó y debió ser repatriado, pero tras su recuperación le concedieron la Medalla de Segunda Clase de la Cruz Roja para lucirla en su uniforme.
En 1919 asumió la tarea de editor fundador de la Revista Española de Cirugía, y en 1921 publicó su ya célebre artículo sobre la anestesia epidural, a quien él llamaba “anestesia metamérica”. En esa obra detalló cuarenta y tres operaciones realizadas bajo esa técnica, mostrando su promesa como pionero de una vía novedosa para aliviar el dolor durante intervenciones quirúrgicas.
A partir de 1920 fue designado para trabajar en el Hospital Militar de Urgencia de Madrid, con una breve misión en Melilla en 1921 como consecuencia del Desastre de Annual. En 1922 obtuvo el grado de Comandante Médico, y el 21 de septiembre de 1923 su vida se truncó en un accidente de tráfico al regresar de unas vacaciones en la población de Cestona, cercana al término municipal de Quintanapalla, en la provincia de Burgos.
Reconocimiento y legado
Durante mucho tiempo, su aportación quedó ensombrecida por la barrera de la traducción y la difusión internacional, de modo que cuando otros colegas publicaron hallazgos afines, la paternidad del descubrimiento quedó litigiosa. En 1931, el cirujano italiano Dogliotti atribuyó a su propio equipo el hallazgo de la anestesia epidural, y sólo años después la veracidad de Pagés fue reconocida por la comunidad científica gracias a la intervención de colegas extranjeros.
En 1932, el cirujano argentino Alberto Gutiérrez señaló en la Revista de Cirugía de Buenos Aires que Pagés había sido el verdadero descubridor de la técnica epidural, lo que permitió que la Academia de Cirugía de Madrid adoptara, de forma posterior, la denominación Pagés-Dogliotti para la técnica combinando aportes de ambos médicos. Este giro en la valoración científica consolidó el lugar de Pagés en la historia de la anestesia regional.
Con el paso de las décadas, el reconocimiento institucional fue creciendo. En 1957 la Sociedad Española de Anestesiología, Reanimación y Terapéutica del Dolor instauró un premio que lleva su nombre, como homenaje a su labor y a su legado en la anestesia y la medicina militar.
En 2007, el Ministerio de Defensa de España creó el Premio a la Investigación en Sanidad Militar Fidel Pagés Miravé, destinado a estimular trabajos que redunden en la mejora de la atención sanitaria de los militares y en la exploración de innovaciones clínicas vinculadas a la salud de las Fuerzas Armadas.
El reconocimiento a su figura no se limitó al ámbito académico: el 22 de febrero de 2024 Correos emitió un sello de homenaje, conmemorando la aportación de Pagés a la medicina; poco después, el 7 de junio de 2024, la Excma. Asamblea de la Ciudad de Melilla autorizó la reedición de su nombre en una calle que homenajea a la figura de un Comandante Médico de esa ciudad, al renombrar la Ramal del Docker como Calle Comandante Médico Fidel Pagés.
Premio Fidel Pagés Miravé
En el marco de la Revista Sanidad Militar se ha instaurado desde hace años un reconocimiento que lleva su nombre para distinguir trabajos destacables en el ámbito de la salud militar y la anestesiología, reforzando la idea de que Bellas ideas requieren de continuidad académica y difusión. El galardón se concede en intervalos regulares y ha servido para proyectar a nuevos autores que aportan conocimiento práctico y teórico en la sanidad castrense.
Entre las contribuciones premiadas se encuentran investigaciones que, desde la historia de la atención médica en las fuerzas armadas hasta la evaluación del estrés profesional y su impacto en el rendimiento, aportan enfoques relevantes para la gestión de la salud de las tropas. Estos trabajos reflejan la línea de Pagés: combinar la experiencia clínica con un marco analítico que propicie avances útiles y aplicables en contextos de conflicto y de paz.
La propuesta de honor a Fidel Pagés mira también a la medicina de la población en servicio: estudiar las condiciones, los riesgos y las prácticas que mejoran la seguridad de quienes trabajan en entornos de alta exigencia. Con ello, el premio no sólo celebra un hito técnico, sino que reafirma la continuidad de una tradición que asocia la exploración clínica con la responsabilidad social de la sanidad militar.
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La trayectoria académica de Pagés dejó abierto un camino de interacción entre práctica clínica, docencia y administración sanitaria. En los años siguientes a su fallecimiento, las publicaciones y las referencias que se le atribuyen, junto con las de sus colegas, contribuyeron a consolidar la epidural como técnica aceptada y a difundir su enfoque pragmático de la cirugía en contextos bélicos y civiles. El impacto de su labor se extendió más allá de las fronteras españolas, alimentando debates y desarrollos en la anestesia regional a nivel internacional.