Fito Páez
| Nombre completo | Rodolfo Páez Avaloz |
|---|---|
| Nombre nativo | Rodolfo Páez |
| Descripción | Músico, compositor, pianista, director de cine y cantante argentino |
| Fecha de nacimiento | 13-03-1963 |
| Lugar de nacimiento | |
| Nacionalidad | Argentina |
| Ocupaciones | cantante, pianista, cantautor, artista discográfico, director de cine, guionista, novelista, productor discográfico |
| Géneros | rock, música de América Latina |
| Idiomas | español |
| Esposas | Cecilia Roth |
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Rodolfo Páez Páez, conocido artísticamente como Fito Páez, nació en Rosario el 13 de marzo de 1963 y desde muy joven se convirtió en una figura crucial de la música de protestación, el pop y el rock latinoamericano. Su trayectoria abarca más de cuatro décadas como intérprete, compositor, pianista, cineasta y novelista. Figura central de la llamada trova rosarina, su voz se ganó el apodo de El trovador del rock argentino y dejó una huella indeleble en el panorama musical de Argentina y toda la región. A lo largo de su carrera ha forjado una discografía que excede los 25 álbumes de estudio y ha explorado múltiples peculiaridades sonoras, desde las raíces folclóricas hasta las texturas más contemporáneas. Su vida pública ha mostrado también un interés permanente por el cine, la escritura y el activismo cultural, ámbitos en los que ha buscado reflejar sus ideas y emociones con una intensidad inquebrantable. En este retrato, se entrelazan los hitos de una biografía marcada por la creatividad, las tempestades personales y una voluntad constante de reinventarse.
Rodolfo Páez Páez, conocido artísticamente como Fito Páez, nació en Rosario el 13 de marzo de 1963 y desde muy joven se convirtió en una figura crucial de la música de protestación, el pop y el rock latinoamericano. Su trayectoria abarca más de cuatro décadas como intérprete, compositor, pianista, cineasta y novelista. Figura central de la llamada trova rosarina, su voz se ganó el apodo de El trovador del rock argentino y dejó una huella indeleble en el panorama musical de Argentina y toda la región. A lo largo de su carrera ha forjado una discografía que excede los 25 álbumes de estudio y ha explorado múltiples peculiaridades sonoras, desde las raíces folclóricas hasta las texturas más contemporáneas. Su vida pública ha mostrado también un interés permanente por el cine, la escritura y el activismo cultural, ámbitos en los que ha buscado reflejar sus ideas y emociones con una intensidad inquebrantable. En este retrato, se entrelazan los hitos de una biografía marcada por la creatividad, las tempestades personales y una voluntad constante de reinventarse.
Biografía
Infancia y adolescencia (1963-1975)
Hijo de una pianista y profesora de matemáticas, Rodolfo Páez vio cómo el hogar familiar se convirtió en su primer escenario de aprendizaje musical. Su madre, Margarita Zulema Ávalos, falleció cuando él tenía apenas ocho meses, y la crianza recayó en su padre y en la abuela paterna. Este saldo trágico marcó de manera profunda el inicio de su historia y dejó una impronta emocional que más tarde emergería en su obra. A la corta edad de 12 años ya lucía anteojos para contrarrestar la miopía, detalle que convivía con una curiosidad insaciable por el piano. Bajo la tutela de la señorita Bustos inició sus primeros acercamientos instrumentales y luego se inscribió en un instituto local donde aprendió las bases del piano mediante métodos heredados de maestros clásicos como Hanón y Czerny. Su talento natural, sin embargo, mostró límites cuando las partituras se tornaron más complejas; a esa coyuntura respondió tocando a oído y desarrollando una sensibilidad musical que no siempre se ajustaba a las partituras escritas. Por esa razón, y observando su desvío respecto a la lectura de partituras, el maestro decidió cambiar de rumbo y él optó por explorar caminos menos formales. En ese periodo, la escena underground de Rosario fue el terreno fértil donde su imaginación comenzó a florecer y a delinear los contornos de una carrera que, en sus propias palabras, sería una búsqueda de identidad y estilo.
Inicios musicales (1975-1980)
Durante la primaria formó un pequeño trío de raíz folclórica, en el que, armado con un bombo heredado de su padre, empezó a atesorar su primera experiencia de concierto. Posteriormente, sentado frente al piano, se unió a un dúo que acompañaba a guitarras acústicas para interpretar repertorio de la escena progresiva y del rock de la época en el patio de la escuela. En 1979 dio vida a Neolalia, un proyecto que mostró su interés por un “nuevo idioma” musical y que, a pesar de su limitada trayectoria en vivo, dejó constancia de su energía creadora. A partir de ahí surgieron otros proyectos breves —Sueñosía, Gno el Bizarro, Graf y Arcana— que no lograron grabar discos, pero sirvieron para pulir su voz y su forma de componer. En 1980 creó Staff, una agrupación que ganó un premio importante en un concurso de música progresiva, con jurado integrado por personalidades de la escena local, y ese logro le dio la oportunidad de iniciar un camino profesional. Más adelante fue invitado a integrarse a El Banquete, junto a figuras como Rubén Goldín, Silvina Garré y otros músicos, un episodio que le permitió nutrirse de distintas corrientes yografías de la escena porteña. Paralelamente, también participó en Acalanto, un conjunto de folclore, que aportó una dimensión otra a su formación.
La trova rosarina y la etapa con Charly García (1981-1985)
En los primeros años ochenta se incorporó a la escena de la trova rosarina, un movimiento que reunía a talentos de Rosario y alrededores y que sería decisivo para la consolidación de su voz. En ese tejido coincidieron músicos que, como él, buscaban una identidad propia al margén de las corrientes comerciales. En 1981, Juan Carlos Baglietto lo incluyó como tecladista y arreglador de su banda, un vínculo que marcó el primer contacto de Páez con una productiva industria discográfica y con una audiencia más amplia. Participó en un megarecital destacado por la revista Humor en el estadio Obras Sanitarias, un evento histórico por la presencia de bandas del interior del país en un escenario porteño, señalando un momento fundacional de la Trova rosarina. En 1982 Baglietto grabó Tiempos difíciles, donde Páez aportó varias composiciones que alcanzaron gran éxito y le valieron reconocimiento en la escena. Su participación en el proyecto coincidió con presentaciones en escenarios emblemáticos como el Teatro Astral. En 1983 colaboró en nuevos temas para Baglietto y, hacia 1985, se despidió de ese proyecto para cohabitar otras makeas creativas más lejanas a la identidad que había cultivado allí. Su trayectoria con Baglietto se destacaría por una serie de recitales en Rosario y en Buenos Aires, marcando un cruce entre el rock emergente y la poesía de la trova.
Durante ese mismo periodo, la cercanía de el cantante Andrés Calamaro abrió un nuevo cauce para Páez, que se unió a la banda de Charly García para la gira de Clics modernos en 1983. Esa experiencia le permitió entrar en un círculo de artistas que compartirían el imaginario de un rock argentino renovado. En 1984 participó en Piano Bar y allí conoció a Fabiana Cantilo, quien se convertiría en su pareja durante varios años y en una figura central de su vida personal y profesional.
Carrera como solista (1983-presente)
Del 63, Giros y Lalalá (1983-1986)
En 1984 firmó un acuerdo de cinco años con EMI y lanzó su primer larga duración, Del 63, grabado en los estudios Panda de Floresta, Buenos Aires. Entre sus temas se destacaron Del 63, Tres agujas y La rumba del piano, que apuntalaron su identidad como compositor. Poco después, entre 1984 y 1985, apareció Giros, un álbum de gran recepción que consolidó su estatus en Argentina. Sus composiciones —Giros, Yo vengo a ofrecer mi corazón, 11 y 6 y Cable a tierra— dibujaron una línea que mezclaba rabia, ternura y un atisbo de experimentación rítmica que sorprendió a la prensa y al público. La gira de presentación alcanzó escenarios como el Luna Park y La Falda, llevándolo a Rosario para una actuación a beneficio de inundados. En 1986, trabajó en Río de Janeiro el maxisencillo Corazón clandestino, que incluyó una versión en portugués de La rumba del piano, con la colaboración de Caetano Veloso. Durante ese año alternó actuaciones con su banda y proyectos de Charly García y Las Ligas. En agosto-octubre de 1986 grabó junto a Luis Alberto Spinetta el álbum La la la, en los estudios ION. Parte de la obra contenía la canción Parte del aire, una pieza litoraleña escrita para honrar la memoria de su padre y para imaginar un encuentro post mortem con su madre. Las presentaciones desembocaron en escenarios como Obras Sanitarias y Santiago de Chile.
En paralelo, a finales de 1986, el grupo dio un giro hacia nuevas colaboraciones y la vida de la banda continuó en la escena nacional con presentaciones en distintas ciudades. El periodo también dejó una influencia de profundización en la composición y el sonido, que consolidaría el estilo de Páez en los años siguientes.
Un episodio crucial de esa época fue su encuentro con la escena de Charly García y la apertura hacia un público más vasto, que preparó el terreno para su futura carrera de solista y sus proyectos colaborativos.
La etapa de Ciudad de pobres corazones, Ey! y Tercer Mundo (1986-1991)
En 1986, Páez vivió un episodio personal traumático que influiría en el tono de su obra posterior. Una tragedia familiar dejó una marca indeleble, y a partir de ese momento sus letras comenzaron a explorar con mayor crudeza la violencia y la fragilidad emocional. En 1987 lanzó Ciudad de pobres corazones, un trabajo que recibió atención por su voz áspera y sus textos que dibujaban una especie de retrato social de la Buenos Aires que vivía entre la esperanza y la desesperación. En 1988 añadió Ey!, un disco que continuó profundizando en su mundo sonoro y lírico, y que marcó un hito en su trayectoria por su mezcla de intensidad y melodía. Su última colaboración con EMI asociado a esa época fue Ey!, un proyecto que Páez, además de componer y arreglar, produjo con un sello muy personal. En 1990 dio a luz Tercer mundo con Warner, un álbum que puso a Páez en el centro de la escena internacional y que sirvió de puente hacia su auge de la década de los noventa. En esa etapa, su narrativa sonora oscilaba entre letras que rozaban la rabia y la esperanza, sin perder la capacidad de construir imágenes sonoras memorables.
Entre el final de esa etapa y el inicio de la siguiente, Páez consolidó una presencia cada vez mayor en la escena de la música en español, con colaboraciones que sumarían peso a su discurso artístico y una creciente reputación como compositor de canciones que, con su propia firma, lograban un alcance masivo.
El amor después del amor, Circo Beat y Euforia (1992-1998)
El amor después del amor, publicado en 1992, representó la consagración definitiva de Fito Páez como figura central del rock en español. El álbum, íntegramente escrito por Páez, convocó a nombres señeros de la música latinoamericana y dejó una impronta de optimismo y de vitalidad. Temas como El amor después del amor, Brillante sobre el mic, Dos días en la vida y A rodar mi vida se convirtieron en himnos que definieron una era. Este trabajo, que contaba con una producción de Carlos Narea y la participación de un equipo de renombre, se convirtió en uno de los sellos más importantes del rock argentino, con ventas que superaron las cifras de un millón de copias para el primer lanzamiento. La gira que siguió a la salida del disco llevó su música a escenarios masivos, incluyendo presentaciones en Argentina y otros países, y marcó un punto de inflexión en su proyección internacional.
En 1994 llegó Circo Beat, un disco que muchos consideran entre los más radiantes de su carrera. Canciones como Mariposa tecknicolor, Soy un hippie y Piluso eran mostraciones de una creatividad que fluía con claridad, y el álbum recibió elogios por su construcción meticulosa, sus arreglos y su energía. Phil Manzanera participó en la producción, y el proyecto se nutrió de grabaciones realizadas en distintos lugares —desde Argentina hasta Italia y Londres—, lo que aportó una dimensión cosmopolita a su sonido. Circo Beat, editado en varios territorios, mostró también versiones en portugués para el mercado brasileño y abrió vías a colaboraciones con artistas de diversas latitudes. En ese periodo, Páez se consolidó como un referente del rock con una sensibilidad que abrazaba lo pop, lo latino y lo experimental. En 1996 lanzó Euforia, un registro en vivo y acústico que experimentó con el formato MTV Unplugged y que rindió homenaje a su capacidad para reinventar su sonido sin perder la identidad. Este álbum incluía tres canciones inéditas (Cadáver exquisito, Tus regalos deberían de llegar y Dar es dar), y marcó un hito por su estilo íntimo, íntimamente ligado a una poética de la desesperación y la esperanza.
Durante la década, la vida personal de Fito se cruzó con su carrera; Cantilo fue una presencia constante y el dúo artístico que formaron dejó una marca en la historia del rock en español. La ambición y la libertad creativa de Páez se vieron reflejadas en sus giras y en las producciones que dio a luz, que lo mantuvieron en el centro de la atención pública y crítica.
Abre, Rey Sol y Naturaleza sangre (1999-2004)
En 1999 lanzó Abre, un disco que mostró su avanzada madurez como compositor y su interés por dejar espesor a su voz frente a arreglos orquestales. El disco llevó a la canción Al lado del camino al puesto de sencillo, y su video promocional ofreció una visión de Buenos Aires a través de imágenes urbanas de gran intensidad emocional. Ese periodo marcó una transición hacia una matriz más reflexiva, sin perder la energía emocional que lo caracterizaba. En 2000 publicó Rey Sol, un trabajo que registró en gran parte durante la gira y que siguió la senda de Abre, manteniendo esa combinación de melodía y contundencia lírica. La relación con Warner se cerró al cabo de esa década, cuando Páez decidió explorar otras vias creativas y, de hecho, se embarcó en un proyecto de mayor autonomía. En 2003 apareció Naturaleza sangre, un disco que dio la bienvenida a colaboraciones con artistas como Rita Lee, Charly García y Luis Alberto Spinetta, y que también marcó una etapa de introspección y reencuentro con el rock de antaño. El álbum se enmarcó en la autogestión de Circo Beat-DBN y registró su música en sus propios estudios, reforzando su identidad como artista que controla su propio destino.
Estas entregas se dieron además en un contexto personal que incidió en su producción: tras la separación de Cecilia Roth en 2002, su estado emocional se volcaría en Naturaleza sangre, con letras que evocan el desamor, la esperanza y la reconfiguración de una vida afectiva. A lo largo de esa década, Páez volvió a reunirse con Charly García en proyectos y colaboraciones, y se reencontró con viejos colegas para realinear su mundo artístico en un escenario cada vez más internacional.
El mundo cabe en una canción, Rodolfo y Confiá (2005-2011)
El nuevo milenio trajo cambios en su relación con la industria musical: en 2005 lanzó Moda y pueblo, un proyecto en el que popularizó su sello Circo Beat-DBN y abrió la puerta a colaboraciones con una constelación de autores como Lito Nebbia, Spinetta y Charly García. En 2006 apareció El mundo cabe en una canción, un registro celebrado por la crítica y los fans por su capacidad para fusionar lo personal y lo universal, así como por la electrónica suave que imbuyó varias piezas. El corte que sirvió de avance, Eso que llevas ahí, mostró una voz que, pese a los años, conservaba la agudeza de su imagen musical. En 2007, después de un diálogo frustrante con una gran discográfica, optó por un camino de independencia que le permitió explorar nuevos enfoques y producir con mayor libertad. Ese tránsito dio lugar al disco En 2007, y a una gira extensa que llevó a Páez y su banda a recorrer Latinoamérica y Europa, consolidando su estatus de embajador de un rock de mirada amplia. Un detalle importante fue su reencuentro con Joaquín Sabina, con quien colaboró en la producción de un álbum y de una gira que dejó huella en su trayectoria. En ese periodo, Páez también lanzó Confiá, un álbum que, grabado entre Córdoba, Buenos Aires y Río de Janeiro, ofreció doce canciones inéditas y mostró una fórmula renovada de su música. Sus presentaciones incluyeron cambios en la banda y la introducción de nuevos guitarristas y percusionistas, que aportaron una sonoridad fresca para la promoción de este proyecto. A nivel visual, el videoclip de Eso que llevas ahí, filmado en su ciudad natal, reforzó su imagen de autor que vive y canta en el interior de su propio mundo. En 2007, su actuación en Viña del Mar dejó un recuerdo imborrable cuando compartió escenario con artistas locales e internacionales y recibió reconocimientos por su trayectoria. En 2010, Confiá se presentó en un teatro de Buenos Aires y también dio pie a una gira por otros continentes, consolidando un periodo de renovación que mezclaba rock, pop y una sensibilidad acústica. En 2011, Canciones para aliens, un proyecto destinado a la exploración de versiones y traducciones de canciones célebres para enviar al espacio, mostró su faceta más lúdica y conceptual. La producción estuvo a cargo de Leo Sujatovich y el disco reunió colaboraciones con destacadas voces del ámbito hispanoamericano.
Entre 2012 y 2015, Páez expandió su horizonte artístico con proyectos de cine y música: estrenó material que dialogaba con su memoria, promovió conciertos benéficos y lanzó Dreaming Rosario, un registro que documentó una cita memorable en su ciudad natal para apoyar a víctimas de una tragedia local. También apareció Yo te amo, un álbum que significó otra muestra de compromiso emocional y de un lenguaje que no rehúye discutir el amor en todas sus dimensiones. En este periodo inició una de sus fases más ambiciosas, combinando álbumes, giras y proyectos colaborativos en múltiples ciudades de América y Europa, que le permitieron explorar nuevas texturas sonoras sin perder su voz personal.
El Sacrificio, Dreaming Rosario y la revolución del rock (2012-2015)
En 2013 llegó El sacrificio, un disco que ofreció nuevos enfoques y que se integró a un ciclo de lanzamientos donde se mezclaba la música con el compromiso social. Dreaming Rosario, ese año, recogió el espíritu de una ciudad que, pese a la adversidad, ha sido capaz de convertirse en un faro de creatividad, y su edición sirvió para difundir un mensaje de esperanza. En ese marco, Páez llevó a cabo una gira de gran magnitud y protagonizó conciertos en lugares emblemáticos de Argentina y de otros países, fortaleciendo su estirpe de intérprete que sabe llevar la música a un público plural y diverso. En el plano artístico, la película que acompañó esa etapa integró su visión de director y guionista y permitió mostrar al público otro aspecto de su creatividad.
Asimismo, esa época consolidó su vínculo con Fabiana Cantilo y otros colaboradores cercanos, que participaron en distintas audiciones, grabaciones y presentaciones en vivo, contribuyendo a la continuidad de una carrera que parecía imparable.
Locura total, La ciudad liberada y La conquista del Espacio (2015-2020)
En 2015 vio la luz Locura total en colaboración con el músico brasileño Paulinho Moska; el proyecto nació con una impronta de fusión y se grabó en ciudades de América y de Norteamérica, con una propuesta que combinaba el pop-rock con un pulso electrónico. La producción estuvo a cargo de Liminha, un nombre imprescindible de la escena brasileña, y el registro se nutrió de sesiones en Buenos Aires, Río de Janeiro y Miami. A partir de ese momento, Páez inició una gira de grandes proporciones que celebró tres décadas desde su icónico Giros y llevó su música a Brasil, México, Estados Unidos y varios países europeos. En 2017 inició la grabación de un proyecto con una impronta electrónica y experimental, que provocó un interés renovado en su público y en la crítica. En noviembre de ese año llegó La ciudad liberada, un disco de once canciones que provocó debates por la portada, donde Fito aparece maquillado y con una imagen que desbordó de ambigüedad. A nivel musical, esa obra recibió elogios por su riqueza orquestal, su uso de texturas y la actitud vanguardista que mantuvo a lo largo de los años. Entre los sencillos se destacaron Aleluya al sol, Tu vida mi vida y La ciudad liberada; este último tema terminó premiado en los Grammys Latinos de 2018 con el galardón a la mejor canción de rock. En 2019 volvió a grabar en los míticos Capitol Studios de Los Ángeles uno de los hitos de su producción reciente, y ese periodo lo llevó a ampliar su círculo de colaboradores internacionales. En 2020 lanzó La conquista del espacio, un trabajo concebido para registrar la experiencia de un artista que se movería con fluidez entre su mundo y el de la industria global. El disco fue grabado en Estados Unidos y contó con músicos reconocidos y una orquesta de Nashville, dibujando un paisaje sonoro que combinaba su personalidad con una visión internacional. El sencillo Resucitar dio inicio a ese ciclo y marcó la entrada de una nueva etapa creativa.
Trilogía Los años salvajes, Canciones para aliens y The Golden Light (2021-2022)
En 2021 lanzó Los años salvajes, primer volumen de una trilogía nacida en tiempos de pandemia y concebida con paciencia y ambición. El proyecto recopiló canciones nuevas grabadas en prestigiosos estudios de Los Ángeles y Hollywood, e incorporó una pluralidad de músicos de renombre; su producción estuvo a cargo de Páez, Diego Olivero y Gustavo Borner, con una línea estética que mezclaba el impulso eléctrico con un toque experimental. La continuación, Futurología Arlt, siguió en 2022, y fue un proyecto instrumental grabado junto a la Orquesta Sinfónica Checa Nacional, en un hito que subrayó su interés por las formaciones orquestales de gran envergadura. En el mismo periodo llegó The Golden Light, un trabajo que reunió nuevas canciones interpretadas con un enfoque íntimo, donde el piano y el propio talento de Páez se impusieron con claridad. A mediados de 2022 inició la gira El Amor 30 años Después del Amor para celebrar la memoria del disco que cambió su carrera años atrás, presentándose en escenarios de Estados Unidos, América Latina y Europa. En mayo de 2023 presentó EADDA9223, una nueva regrabación de El amor después del amor con colaboraciones que incluyeron grandes voces de la escena latinoamericana y europea. En 2024 anunció la continuación de su labor creativa con una presentación gratuita en la Ciudad de México, y en septiembre de 2024 ofreció un concierto histórico para conmemorar la música de su formación. En 2025, lanzó Novela, una segunda novela musical que dotó a su narrativa de una atmósfera novelística y que reforzó su proyección como creador de relatos sonoros y literarios.
Tránsito hacia nuevos formatos (2021-2025)
En paralelo a sus grabaciones, Fito ha profundizado en la exploración de formatos audiovisuales y literarios. En 2023 inició la serie biográfica El amor después del amor para Netflix, un proyecto que aborda los primeros treinta años de su vida y que propone una mirada íntima y crítica sobre su trayecto artístico y personal. Este capítulo añadió una dimensión televisiva a su ya amplia paleta creativa y amplió su alcance a audiencias que consumen contenido bajo demanda en todo el mundo.
Vida privada
Parejas y relaciones
La vida sentimental de Fito Páez ha estado entrelazada con su quehacer artístico y con colaboraciones musicales de larga data. Su primer vínculo significativo fue con Fabiana Cantilo, con quien compartió años de creación y un vínculo que coincidió con las etapas de mayor efervescencia de su carrera. Se conocieron cuando él integraba la banda de Charly García y, con el tiempo, la relación se volvió una historia de amor que también influyó en su música a través de canciones y colaboraciones. Posteriormente, su separación se dio en el marco de un proceso creativo intenso que dejó huellas en su obra, incluyendo piezas en Ey! y Tercer mundo. En 1991, su vida dio un giro cuando conoció a la actriz Cecilia Roth durante una estancia en Uruguay; ocho meses después, y tras el divorcio de Roth, inició una relación que llamó la atención de la opinión pública y que terminó casándose en 2002 en un acto íntimo. A partir de ese momento y hasta 2004, la pareja construyó una vida que incluía la adopción de un hijo, y su vínculo fue motivo de especulación y análisis público. En 2004, tras el nacimiento de su hija Margarita, la pareja decidió trilateralizar su familia, y el matrimonio terminó en un cierre que dejó un impacto en su vida creativa y personal. Posteriormente, Romina Ricci, actriz más joven que él, dio continuidad a su historia sentimental y en 2004 nació su segunda hija, Margarita, lo que dejó una estela de composiciones que aparecieron en su disco El mundo cabe en una canción. La relación con Romina se distendió alrededor de 2007, dejando una impronta de madurez y una nueva sensibilidad en su obra. En los años siguientes, mantuvo vínculos afectivos con la periodista y abogada Julia Mengolini (2012-2013) y, desde 2014, mantiene una relación con la actriz Eugenia Kolodziej, que ha acompañado su vida y su trabajo en varios proyectos.
Discografía
Álbumes de estudio
- Del 63 (1984)
- Giros (1985)
- La La La (con Luis Alberto Spinetta) (1986)
- Ciudad de pobres corazones (1987)
- Ey! (1988)
- Tercer mundo (1990)
- El amor después del amor (1992)
- Circo Beat (1994)
- Enemigos íntimos (con Joaquín Sabina) (1998)
- Abre (1999)
- Rey Sol (2000)
- Naturaleza sangre (2003)
- Moda y pueblo (2005)
- El mundo cabe en una canción (2006)
- Rodolfo (2007)
- Confiá (2010)
- Canciones para aliens (2011)
- El sacrificio (2013)
- Dreaming Rosario (2013)
- Yo te amo (2013)
- Rock and Roll Revolution (2014)
- Locura total (con Paulinho Moska) (2015)
- La ciudad liberada (2017)
- La conquista del espacio (2020)
- Los años salvajes (2021)
- Futurología Arlt (2022)
- The Golden Light (2022)
- EADDA9223 (2023)
- Novela (2025)
Álbumes en vivo
- Euforia (1996)
- Mi vida con ellas (2004)
- No sé si es Baires o Madrid (2008)
- El amor después del amor 20 años (2012)
Maxisencillos
- Corazón clandestino (1986)
Bootlegs
- Café de las artes, Baglietto, Páez, Goldin y Garré (1981)
- Staff EP (1981)
- Chapa y pintura Páez-Vadalá (1990)
- Novela (1990)
- Acústico (1996)
- Fito en Miami (2001)
- Fito en Rosario (2010)
Filmografía
Como director y guionista
- La balada de Donna Helena (1994)
- Vidas privadas (2001)
- ¿De quién es el portaligas? (2007)
Como intérprete
- Sur (1988) —de Fernando E. Solanas
- El viaje (1992) —de Fernando E. Solanas
- De eso no se habla (1993) —de María Luisa Bemberg
Libros
- La puta diabla (Editorial Mansalva, 2013)
- Diario de viaje (Editorial Planeta, 2015)
- Los días de Kirchner (Emecé Editores, 2018)
- Infancia & Juventud. Memorias (Autobiografía, Libros Cúpula, 2023)
Premios y reconocimientos
Con una trayectoria que ha atravesado múltiples generaciones, Fito Páez ha recibido distinciones que atestiguan su impacto en la música y la cultura. Sus logros incluyen la conquista de Grammys y Grammys Latinos por obras como El amor después del amor y otras entregas que destacaron por su calidad creativa, así como premios Konex que lo situaron entre los grandes compositores de rock de la década en Argentina y como solista destacado. A lo largo de su carrera recibió, además, reconocimientos por su producción, su interpretación vocal y su labor como director. En el año 2015 recibió un reconocimiento internacional por Master Of Latin Music, en una ceremonia celebrada en Boston, que consolidó su posición como un referente de la música latinoamericana en el exterior. su trayectoria no solo se ha medido por los grandes éxitos comerciales, sino por la continuidad de su influencia y por su capacidad para reinventarse a lo largo de los años.
Serie
En 2023 apareció en el panorama audiovisual una serie de Netflix titulada El amor después del amor, basada en los primeros 30 años de vida de Fito Páez. Este proyecto profundiza en su trayectoria creativa y personal, articulando pasajes de su niñez, su ascenso, sus vínculos artísticos y las experiencias que detonaron su desarrollo artístico, al tiempo que ofrece una mirada íntima de su proceso como creador. La producción ha sido recibida con interés por audiencias de distintas latitudes, que han encontrado en la historia de Páez un relato que trasciende generaciones y culturas para adentrarse en las complejidades de la creación artística y la vida personal.