Vida Icónica VIDAICÓNICA

François Truffaut

Nombre completo François Roland Truffaut
Nombre nativo François Roland Truffaut
Descripción Director de cine francés (1932-1984)
Fecha de nacimiento 06-02-1932
Lugar de nacimiento
Fecha de fallecimiento 21-10-1984
Nacionalidad Francia
Ocupaciones director de cine, guionista, actor de cine, productor de cine, crítico de cine, actor, escritor, realizador, guionista de cine, productor
Idiomas francés
ParejasFanny Ardant
EsposasMadeleine Morgenstern
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François Roland Truffaut fue un referente del cine francés cuyo trayecto vital se convirtió en una crónica de cambios estéticos y culturales. Nacido en París en 1932 y fallecido en Neuilly-sur-Seine en 1984, su nombre evoca la renovación de la narrativa cinematográfica, la defensa de la libertad creativa y un legado de aquella corriente que hoy llamamos cine de autor. A lo largo de su carrera, cultivó la figura del autor como figura central, transformando su propia biografía en material de cine y teoría para generaciones posteriores.

François Truffaut — Imagen principal

François Roland Truffaut fue un referente del cine francés cuyo trayecto vital se convirtió en una crónica de cambios estéticos y culturales. Nacido en París en 1932 y fallecido en Neuilly-sur-Seine en 1984, su nombre evoca la renovación de la narrativa cinematográfica, la defensa de la libertad creativa y un legado de aquella corriente que hoy llamamos cine de autor. A lo largo de su carrera, cultivó la figura del autor como figura central, transformando su propia biografía en material de cine y teoría para generaciones posteriores.

Biografía

En su partida de origen, François Truffaut fue registrado como hijo de Roland Truffaut, un delineante de oficio. Jamás conoció a su padre biológico, y su proceso vital quedó marcado por la figura de su progenitora, Jeanine de Montferrand, quien ejercía de secretaria en la redacción de L’Illustration. Este contexto familiar dio lugar a una infancia marcada por la ausencia y por las tensiones que luego se reflejarían en su obra, donde la exploración de la fragilidad humana y de las estructuras familiares ocupan un lugar privilegiado.

Durante la niñez, el cuidado del niño estuvo a cargo de sus abuelos maternos hasta la adolescencia temprana. La sensación de orfandad, presente en varias de sus ficciones, hunde raíces en esa experiencia real que luego fue convertida en una sensibilidad estética y emocional, capaz de convertir lo privado en eje de observación social. Aunque la familia vivía con cierta ambiguity, Truffaut forjó una mirada que miraba hacia lo vulnerable, lo desvalido y lo cotidiano, aquello que rara vez aparece con orgullo en los grandes relatos de la época.

Una investigación privada —solicitada por el propio Truffaut— señaló, en 1968, una hipótesis sobre su origen que lo situaba junto a un dentista de Bayona, Roland Levy, de origen judío. Aunque la familia materna rechazó esa hipótesis, el rumor permaneció en el imaginario de la biografía fílmica y fue recogido por estudios críticos que buscaban entender la raíz de su fascinación por la identidad, la memoria y la verdad como materia narrativa. Este descubrimiento no desvaneció su vínculo con la historia de su familia, sino que añadió capas a la lectura de su obra y de su personaje público.

Una juventud de aprendizaje autodidacta marcó su educación en la escuela de la rue Clauzel y en el liceo Rollin; no obstante, su rendimiento académico fue irregular. A partir de 1939, la atracción por la literatura y la vida del cine lo dominaron, y su curiosidad se extendió a las referencias de un cineasta que escapaba a las normas:»Jean Renoir», «Roberto Rossellini», «Alfred Hitchcock», «Jean Vigo», «Luis Buñuel», «Robert Bresson», «Orson Welles», así como otras figuras que proponen un lenguaje más personal. Esa colección de nombres sería la constelación de influencias que guiaría su búsqueda de un cine que hablara desde la experiencia individual y social.

Años de formación y primeros pasos, desde 1946 Truffaut dejó los estudios formales para vivir de oficios modestos y, en 1947, creó un cineclub que sería semilla de su futuro como crítico y director. Los problemas económicos, cuando el alquiler de proyecciones le dejó al borde de la insolvencia, lo condujeron a un centro de corrección en Villejuif, donde un encuentro con André Bazin le abrió puertas a una vocación que integraba crítica, divulgación y creación. Bazin se convirtió en su guía vital y le pagó parte de su deuda moral al sostener sus primeros trabajos de escritura y periodismo.

El salto de la crítica a la escritura y el cine, gracias a Bazin, Truffaut inició su labor en el ámbito de la crítica en los años cincuenta, first en Travail et Culture y, a partir de 1953, en Cahiers du Cinéma, donde se convirtió en una voz influyente entre sus colegas innovadores. Aunque su presencia en la crónica cinematográfica fue temprana, su trayectoria como realizador comenzó a delinearse cuando, en 1954, dirigió su primer cortometraje, Une visite, marcando la transición de la crítica a la práctica cinematográfica.

La familia, el matrimonio y la crianza tuvo momentos decisivos: en 1957 contrajo matrimonio con Madeleine Morgenstern, hija de un distribuidor de cine; la pareja fue testigo de bodas de Bazin y Rossellini, y juntos nacieron Laura y Eva, dos hijas que acompañaron su trayectoria. Se separaron formalmente en 1965, aunque mantuvieron una relación cercana por las hijas y la amistad. En una nueva etapa, Truffaut protagonizó la vida artística con una relación vinculante con Fanny Ardant, con quien concibió una hija, Josepha, más adelante, mientras la vida familiar se entrelazaba con su prolífica producción.

La etapa de consolidación para Truffaut comenzó con la realización de cortometrajes que abrían camino al gran relato. En 1957, llevó a cabo Les Mistons, y en 1958, a la pantalla apareció una historia que cambiaría el curso del cine europeo: Los cuatrocientos golpes. Este título inauguró el movimiento de la Nouvelle Vague y consolidó la figura de Truffaut como impulsor de una visión de la adolescencia, la libertad y la marginalidad que dejó una huella imborrable en la historia del cine.

La era de la libertad creativa se consolidó en 1958 con su participación en la dinámica de la Nouvelle Vague junto a compañeros como Claude Chabrol, Éric Rohmer, Jean-Luc Godard, Alain Resnais y Jacques Rivette. La experiencia compartida en estos años reveló una actitud de cambio: el cine debía romper con la rigidez académica y abrazar una mirada más íntima, menos decorosa, que denunciara, a través de la forma, la complejidad de la vida moderna. En sus primeros largometrajes, Truffaut ya exhibía esa tensión entre intimidad y sistema social que caracterizaría su obra.

La vida en la escena internacional tuvo un hito decisivo cuando dirigió su primer largometraje en 1959, Los cuatrocientos golpes, que recibió elogios en Cannes y en festivales de todo el mundo. A partir de ese momento, el transmito de su cine se consolidó como una corriente de renovación: la mezcla de observación social, retrato de la infancia y una sensibilidad que desbordaba las convenciones del cine de la época. Su vínculo con Jean Renoir y André Bazin, junto a su relación comentada con otros grandes cineastas, articuló una red de influencias que fortalecieron su voz personal.

Una etapa de activismo cultural vivió Truffaut en 1968, cuando el gobierno despidió a Henry Langlois de la Cinemathèque Française. Se formó entonces un comité de defensa encabezado por Jean Renoir y con Truffaut como tesorero; esa acción pública reveló al director como un individuo comprometido con las libertades culturales y con la defensa de un patrimonio cinematográfico que debía permanecer libre y accesible. En esa coyuntura, también sostuvo su admiración por Jean-Paul Sartre y su convicción de que el cine podía ser, y debía ser, un espacio de pensamiento crítico y de libertad expresiva.

El final de una era y el cierre de su ciclo vital tuvo lugar el 21 de octubre de 1984, cuando una lesión cerebral puso fin a su trayectoria a los 52 años. Su lugar de descanso quedó, como estaba previsto, en el cementerio de Montmartre, un sitio que acogía a varios artistas de su tiempo. Su legado perdura en cada una de sus películas, en cada ensayo, en cada libro que dejó como testimonio de una vida dedicada al arte del cine y a la construcción de una memoria compartida a través de la pantalla.

En acción

La faceta de actor y la presencia como escritor no se limitaron a su rol de director; Truffaut expandió su presencia al escenario fílmico con apariciones en títulos de otros proyectos, donde sus personajes aportaban una mirada aguda y un sello personal. También aceptó retos actorales en cintas como La habitación verde, La noche americana y El pequeño salvaje, demostrando una comprensión del lenguaje cinematográfico desde la experiencia de quien dirige y de quien observa. Entre sus incursiones destaca su interpretación en Close Encounters of the Third Kind, donde encarnó al sabio Claude Lacombe, un personaje que aportó una visión de la ciencia y la exploración que resonaba con su curiosidad por el mundo y por las fronteras entre el conocimiento y la emoción.

El libro como extensión del cine, Truffaut dejó constancia de su curiosidad intelectual con un ensayo monumental: El cine según Hitchcock, una conversación extensa y reveladora que se convirtió en un texto de referencia para estudiosos del séptimo arte. cultivó la crítica y el ensayo, escribiendo prólogos para figuras influyentes como André Bazin y acompañando a su equipo creativo, como Néstor Almendros, en su trabajo con el que desarrolló numerosas cineastas colaboraciones. Su relación con la crítica defendió una lectura del cine como arte vivo, capaz de dialogar con la sociedad y, al mismo tiempo, de soñar con mundos posibles a través de la imagen.

El periodo estadounidense también dejó huellas; Truffaut encontró en Estados Unidos un terreno fértil para el aprendizaje del inglés y para el encuentro con colegas y amigos que ampliaron su horizonte. Sus estancias en California no solo sirvieron para descansar y revisar sus proyectos, sino para observar el cine desde otra óptica, alimentando un intercambio cultural que enriqueció su mirada sobre la producción cinematográfica global y que, más tarde, se reflejaría en algunas de sus obras más reconocidas.

Películas

La saga de Antoine Doinel representa la columna vertebral de su trayectoria fílmica. Iniciada con la historia de un joven atrapado entre la escuela, la familia y un mundo que parece no entender su curiosidad, la serie se convirtió en un espejo de la adolescencia contemporánea y, a la larga, en un retrato complejo de un individuo que crece y cambia junto a su entorno. Jean-Pierre Léaud, interpretando al protagonista, se convirtió en la figura icónica de ese universo y en la prolongación de la voz del propio Truffaut.

De Los cuatrocientos golpes a La noche americana, la filmografía de Truffaut abarca una diversidad temática notable. En su debut largo, la mirada recorre la infancia con una honestidad que parecía desafiar las convenciones de la época; en las obras siguientes, la intencionalidad se orienta hacia la exploración de la memoria, la identidad y el deseo de libertad. A lo largo de las décadas, su cine oscila entre la crónica íntima y la reflexión social, manteniendo un pulso narrativo que se atreve a cuestionar las jerarquías y a repensar la forma de narrar en el cine comercial.

Obras destacadas y su alcance temático abarcan desde la exploración de la pasión y la relación conyugal en títulos como Domicilio conjugal y El amor en fuga, hasta la mirada crítica sobre el mundo del espectáculo y la creación cinematográfica en La noche americana, que rinde homenaje al oficio y a los engranajes del rodaje. En Fahrenheit 451, adaptó una novela de ciencia ficción para examinar la cultura de la censura y la libertad de pensamiento, conectando su visión con un debate social más amplio. El legado, por tanto, se revela en la capacidad de traducir ideas complejas en imágenes que tocan lo cotidiano, sin perder la agudeza emocional que le era propia.

La diversidad de enfoques no impidió que la coherencia estética atravesara su trayectoria. En La piel suave, La novia vestía de negro, Besos robados y otros títulos, la escritura de Truffaut, a veces en colaboración con Suzanne Schiffman o Jean Gruault, dio forma a relatos donde la intimidad y la moral se entrelazan con la atmósfera de un tiempo que dejaba huellas profundas en la memoria afectiva de sus personajes. La diversidad de atmósferas convive con un hilo conductor que apunta al ser humano en su vulnerabilidad, a la ternura y a la fragilidad frente a las presiones sociales y la historia.

La pieza que exalta el cine llega con La Nuit américaine, un documento amoroso y crítico sobre el oficio que obtuvo reconocimiento internacional y se convirtió en un símbolo de la capacidad del cine para celebrar su propio arte. Y en El último metro, Truffaut aborda la vida de un teatro durante la ocupación, logrando una síntesis entre historia y sensibilidad íntima que muestra su talento para combinar lo político con lo emocional. Su obra también incluye proyectos de producción y guion que ampliaron su influencia en la industria y en las nuevas generaciones.

Un pensamiento de autor único se resume en una frase que a menudo se cita de manera simple, pero que encierra un núcleo de praxis: el cine no requiere historias universales, sino películas que logren comunicar algo verdadero para la experiencia humana. Esa convicción fue la guía de su carrera y se convirtió en uno de los cimientos de la explicación de su estilo, que mezcla claridad formal, una mirada compasiva hacia el mundo y una curiosidad insaciable por las vidas ajenas.

Balance

La identidad del movimiento que Truffaut cofundó fue una respuesta a la rigidez académica de la época y a la tradición que parecía repasar los mismos patrones. Su crítica apuntaba a un cine que, para él, debía renovar la manera de contar una historia, enfocarla desde lo humano y lo real y, cuando fuera posible, acercarse a la experiencia cotidiana con una mirada menos artificiosa. Este planteamiento situó a Truffaut entre los pocos directores franceses que lograron convertir su lenguaje en una voz radicalmente personal sin renunciar a la claridad del cine clásico.

El diálogo entre generaciones marcó una relación compleja con otros protagonistas de la época. Si bien inicialmente colaboraron y se influenciaron mutuamente, con el tiempo surgieron tensiones que llevaron a rupturas notables. Godard, por ejemplo, alternó elogios y ataques, y su enfrentamiento público dejó una herida que simbolizó una división entre dos conceptos cercanos pero opuestos de entender el cine. Aun así, esa tensión no impidió que el legado de Truffaut se mantuviera vivo como un espejo para la crítica y la práctica posterior.

La consolidación de un canon del cine de autor se vio reforzada por la capacidad de Truffaut para atravesar fronteras culturales. Sus trabajos encontraron público y reconocimiento en festivales y salas de todo el mundo, lo que favoreció una apertura de perspectivas hacia otras tradiciones cinematográficas. Su influencia se extendió más allá de Francia, inspirando a cineastas extranjeros que vieron en su método una forma de entender la cámara como una herramienta de descubrimiento humano y social.

El legado artístico de Truffaut no se limita a una filmografía abundante; su figura continúa siendo un referente para la crítica, la enseñanza y la investigación. Su dominio de la puesta en escena, su habilidad para construir personajes memorables y su vocación de acercar el cine a la vida cotidiana configuran una herencia que sigue animando debates sobre la libertad creativa, la ética de la representación y la relación entre cine y sociedad.

Filmografía

Director

  • 1959: Los cuatrocientos golpes. Una mirada cruda, íntima y poderosa sobre la infancia y la rebeldía que define a un joven frente a la autoridad y la estructura familiar.
  • 1960: Disparen al pianista. Un retrato agudo de la memoria y del trauma, que experimenta con la forma para sugerir la carrera de un reputado músico en medio de tensiones personales.
  • 1961: Una historia de agua (codirigida con Jean-Luc Godard). Una exploración de la fragilidad de las alianzas y de la fluidez de las emociones en un marco experimental.
  • 1961: Tire-au-flanc 62. Un ejercicio de sátira y recuperación de la infancia a través de una mirada lúdica y crítica.
  • 1962: L’amour à vingt ans (El amor a los veinte años), Episodio Antoine et Colette. Una reflexión sobre los primeros amores y las promesas teñidas por la juventud.
  • 1962: Jules et Jim (Jules y Jim). Una tríada de amantes y una historia que desafía las convenciones morales con una estética libre y una estructura fluida.
  • 1964: La piel suave. Un thriller emocional que explora la atracción, el deseo y la violencia de la pasión en la vida adulta.
  • 1966: Fahrenheit 451. Adaptación de la novela de ciencia ficción que cuestiona la censura y la libertad de pensamiento a través de una sociedad distópica.
  • 1967/1968: La novia vestía de negro. Un drama erótico y policial con una atmósfera de suspense y una mirada a la imposibilidad de la venganza sin costo.
  • 1968: Besos robados. Una comedia sombría sobre el amor, la memoria y las pequeñas traiciones que revelan la complejidad de las relaciones humanas.
  • 1969: La sirena del Mississippi. Una epopeya de amor y engaño situada en un marco de aventuras con un trasfondo social que marca un punto de inflexión en su cine.
  • 1969/1970: L’enfant sauvage. Un retrato del aprendizaje, la ética y la construcción de la identidad a través de la mirada de un niño salvaje, inspirado por la intuición del bien y del mal.
  • 1970: Domicile conjugal (Domicilio conyugal). Un estudio de matrimonio y su desgaste en un ambiente urbano, con un enfoque realista y una sensibilidad íntima.
  • 1971: Les deux anglaises et le continent (Las dos inglesas y el continente). Un tríptico de amor y distancia que desafía las convenciones de la comedia y la pasión.
  • 1972: Une belle fille comme moi (Una chica tan decente como yo). Una comedia con humor y observación de la vida cotidiana.
  • 1973: La nuit américaine (La noche americana). Una meditación sobre el cine mismo y la creación de la ilusión, con un tono afectuoso y autoparódico.
  • 1975: L’histoire d’Adèle H. (Diario íntimo de Adèle H.). Un retrato histórico en el que la pasión y la obsesión devienen motor de una biografía femenina.
  • 1976: L’argent de poche (La piel dura). Un retrato social que, desde la mirada de un niño, aborda la complejidad de la vida cotidiana y la crudeza de las expectativas.
  • 1977: L’homme qui aimait les femmes (El amante del amor). Una exploración de la sexualidad, la relación y el deseo humano en clave de comedia y drama.
  • 1978: La chambre verte (La habitación verde). Una fábula íntima que combina lo emocional con un tono de suspense poético.
  • 1979: L’amour en fuite (El amor en fuga). Un retrato de una pareja y su historia de amor a través de la temporada de cambios.
  • 1980: Le dernier métro (El último metro). Una crónica de la vida en un teatro durante la ocupación, que equilibró lo histórico con una mirada emocional al mundo del espectáculo; obtuvo reconocimientos en César y consolidó su relación con la gran crítica nacional.
  • 1981: La femme d’à côté (La mujer de al lado). Un drama de deseo, celos y límites morales que revela la intensidad de las relaciones humanas.
  • 1983: Vivement dimanche! (Vivamente el domingo). Una comedia íntima que refleja la madurez y la cercanía de una pareja frente al paso del tiempo.
  • 1983: Vivir sin aliento (Vivir sin aliento). Una incursión en una estética más cruda y experimental que muestra su permanente búsqueda formal.

Guionista

  • 1959: Los 400 golpes. Guion que abrió la senda de una nueva manera de narrar la infancia y la memoria en el cine.
  • 1960: Disparen al pianista. Guion que se adentra en la psicología de un artista y la fragilidad de su mundo interior.
  • 1960: Al final de la escapada (historia). Colaboración con otros autores en la construcción de una narrativa que cuestiona la identidad y la libertad de elección.
  • 1962: Antoine y Colette (episodio de El amor a los veinte años). Coautoría junto a otros cineastas en un mosaico de historias sobre amor y juventud.
  • 1962: Jules et Jim (guion compartido). Colaboración que dio forma a la icónica novela de su trilogía emocional, con aportes de varios cineastas de la época.
  • 1964: Mata-Hari, agente H21 (Jean-Louis Richard). Un guion que combina intriga con un retrato histórico de espionaje y deseo.
  • 1964: La piel suave (guion). Adaptación de un guion propio que profundizó en el entramado emocional de la historia.
  • 1966: Fahrenheit 451 (guion). Traslado de una novela distópica a la pantalla con su firma narrativa.
  • 1968: La novia vestía de negro (guion). Construcción de un thriller de emociones en el que el amor y la venganza se entrelazan.
  • 1968: Besos robados (guion). Nueva entregra de su universo de pasiones y desencantos, con una mirada lírica y mordaz.
  • 1969: El pequeño salvaje (guion). Continuación de su interés por la ética, la educación y la complejidad de la relación entre adultos y niños.
  • 1969: La sirena del Mississippi (guion). Narrativa que entrelaza aventura y afecto en un escenario inolvidable.
  • 1970: Domicilio conjugal (guion). Un guion que profundiza en la vida en pareja y los desencuentros que surgen con el tiempo.
  • 1971: Las dos inglesas y el amor (guion). Una exploración de la distancia emocional y el deseo compartido entre protagonistas opuestos.
  • 1972: Une belle fille comme moi (guion). Una comedia de situaciones que revela la mirada irónica del autor sobre el amor y la apariencia.
  • 1973: La noche americana (guion). Reiteración de su idea central acerca del cine como arte y oficio, con una reflexión sobre la fábrica de imágenes.
  • 1975: Diario íntimo de Adèle H. (guion). Guion que acompaña la biografía de una mujer apasionada, a la vez que estudia la obsesión amorosa.
  • 1976: La piel dura (guion). Continuación de su exploración de las complejidades de la experiencia humana a través de diálogos y escenas intensas.
  • 1977: El amante del amor (guion). Un estudio de la pasión, la sexualidad y las tensiones morales que surgen en las relaciones.
  • 1977: Close Encounters of the Third Kind (guion). Participación en una cinta de ciencia ficción, traducida a un lenguaje más humano por su aporte en la construcción de la escena.
  • 1978: La habitación verde (guion). Un proyecto que conjuga lo personal con una atmósfera de misterio y descubrimiento emocional.

Productor

  • 1958: Paris nous appartient (Paris nos pertenece). Una obra de Jacques Rivette que Truffaut apoyó en su desarrollo, fortaleciendo la red de cineastas de la época.
  • 1959: Los 400 golpes. Producción de la pieza fundacional de la Nouvelle Vague y de la saga que definiría su voz.
  • 1970: L’enfance nue (La infancia desnuda), de Maurice Pialat. Un proyecto destacado por su aproximación a una etapa delicada de la vida infantil.
  • 1978: La habitación verde. La participación como productor reforzó la preferencia por proyectos que combinan intensidad emocional y poesía visual.
  • 1980: El último metro. Una película de gran peso histórico y humano, que recibió múltiples reconocimientos y consolidó su prestigio como director.
  • 1981: La mujer de al lado. Otra incursión que muestra su capacidad para atravesar géneros y estilos manteniendo un sello característico.

Actor

  • 1956: Le coup du berger (Rivette). Una participación que mostró su interés por explorar roles menores pero significativos dentro de un marco experimental.
  • 1969: El pequeño salvaje. Una interpretación que amplió su abanico de facetas y reveló su capacidad para comunicar complejas emociones a través del gesto.
  • 1971: Las dos inglesas y el amor. Colaboración que aportó una dinámica de pareja y deseo a la narrativa.
  • 1973: La noche americana. Su presencia en pantalla aportó la mirada de un director que conoce cada ángulo de la puesta en escena.
  • 1977: Close Encounters of the Third Kind. En esta cinta de Steven Spielberg, su interpretación de un sabio aporta una dimensión de sabiduría y trascendencia al relato.
  • 1978: La habitación verde. Su actuación reforzó la atmósfera de intimidad y descubrimiento que caracteriza la película.

Libros de Truffaut

  • Les 400 Coups (con M. Moussy), guion y estudio del inicio de su voz cinematográfica.
  • Le Cinéma selon Alfred Hitchcock (1967); traducción al español: El cine según Alfred Hitchcock. Un texto que se ha convertido en referente para la crítica y la enseñanza.
  • Les Aventures d’Antoine Doinel (1970). Recorrido escrito que acompaña a la serie y compila las ideas y guiones que dieron vida al personaje.
  • Jules et Jim (1971), guion. Una visión detallada de la construcción narrativa de la célebre obra y su influencia amplia.
  • La Nuit américaine et le Journal de Fahrenheit 451 (1974), guion. Ensayo y testimonio sobre el cine y la cultura de la época.
  • L’Argent de poche (1976), guion. Una mirada al mundo de los jóvenes y la economía emocional de las relaciones.
  • L’Homme qui aimait les femmes (1977), guion. Exploración de la psicología masculina a través de la pasión y la construcción de vínculos.
  • Les Films de ma vie (1975); traducción Las películas de mi vida, artículos. Colección de textos que recorren su trayectoria y sus influencias.
  • Le plaisir des yeux (1987), artículos reunidos por Jean Narboni y Serge Toubiana, en continuidad de Las películas de mi vida.
  • Correspondance (1988). Cartas que iluminan la relación entre Truffaut y otros pensadores y cineastas de su tiempo.
  • Le Cinéma selon François Truffaut (1988), editado por Anne Gillain. Compendio que reúne su visión del cine y su método de trabajo.
  • Belle époque (1996) con Jean Gruault. Recopilación de textos y fragmentos que evocan el esplendor de una era artística para el cine.

Libros sobre Truffaut

  • Andrew Sarris, Entrevistas con directores de cine, recopilación de textos y entrevistas donde Truffaut figura como figura central.
  • Dominique Fanne, L’Univers de François Truffaut, Cerf, 1972. Estudio que sitúa su obra en un universo creativo y humano.
  • Carlos Balagué, François Truffaut, 1988. Análisis y biografía crítica que sitúa su trayectoria en el contexto de la historia del cine.
  • VV. AA., La Nouvelle Vague, Paidós, 2004. Estudio y entrevistas con Truffaut, Chabrol, Godard y Rohmer, que permiten entender el fenómeno colectivo.
  • Dominique Rabourdin, Truffaut par Truffaut, Chêne, 1985. Un diálogo entre la figura y su obra, con reflexiones propias y ajenas.
  • Hervé Dalmais, Truffaut, Rivages, 1987. Monografía que acompaña la vida del autor con un análisis de su filmografía.
  • Anne Gillain, Le cinéma selon François Truffaut, Flammarion, 1988. Estudio crítico que detalla su concepción del cine.
  • Antoine de Baecque y Serge Toubiana, François Truffaut, Madrid, Plot, 2005. Investigación exhaustiva que recorre su biografía y su trayectoria artística.
  • Truffaut/París. El París de las películas de François Truffaut, T&B editores, 2014. Ensayo que explora la relación entre el cine y la ciudad.
  • 813, Truffaut por Paula Bonet. Editorial La Galera, 2014. Visión contemporánea sobre la vida y la obra del autor.

Imágenes de François Truffaut