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Franz Anton Mesmer

Nombre completo Franciscus Antonius Mesmer
Descripción Médico alemán
Fecha de nacimiento 23-05-1734
Lugar de nacimiento
Fecha de fallecimiento 05-03-1815
Nacionalidad Sacro Imperio Romano Germánico
Ocupaciones médico, magnetizer, astrónomo
Grupos Academia de Ciencias de Baviera
Idiomas francés, alemán, latín
EsposasAnna Maria von Posch
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Franz Anton Mesmer, también conocido como Friedrich Anton Mesmer, nació en Iznang, en la región de Suabia, Alemania, un 23 de mayo de 1734 y murió en Meersburg, Alemania, el 5 de marzo de 1815. Fue un destacado médico y pensador de su tiempo cuya labor dio origen a una teoría sobre un fluido vital que atraviesa el cuerpo y dio forma al llamado magnetismo animal, cuyo desarrollo influyó de forma profunda en la historia de la medicina y de la psicología. Su trayectoria, plagada de innovaciones, controversias y una vigencia conceptual que resurgió a lo largo de los siglos, abrió el camino a la investigación de procesos terapéuticos orientados a la mente y al cuerpo por medio de influencias sutiles y dinámicas entre profesionalismo y creencia.

Franz Anton Mesmer — Imagen principal
Firma de Franz Anton Mesmer

Franz Anton Mesmer, también conocido como Friedrich Anton Mesmer, nació en Iznang, en la región de Suabia, Alemania, un 23 de mayo de 1734 y murió en Meersburg, Alemania, el 5 de marzo de 1815. Fue un destacado médico y pensador de su tiempo cuya labor dio origen a una teoría sobre un fluido vital que atraviesa el cuerpo y dio forma al llamado magnetismo animal, cuyo desarrollo influyó de forma profunda en la historia de la medicina y de la psicología. Su trayectoria, plagada de innovaciones, controversias y una vigencia conceptual que resurgió a lo largo de los siglos, abrió el camino a la investigación de procesos terapéuticos orientados a la mente y al cuerpo por medio de influencias sutiles y dinámicas entre profesionalismo y creencia.

Biografía

Juventud y formación

Friedrich Anton Mesmer llegó al mundo en una pequeña aldea de la región imperial de Suabia y pronto mostró interés por las ciencias y la curación. Sus estudios iniciales transcurrieron bajo la tutela de instituciones jesuitas en Dilinga e Ingolstadt, tras lo cual se matriculó en la facultad de medicina de una de las universidades más prestigiosas de la época, la de Viena, donde concluyó sus estudios en 1759. En 1766 presentó una tesis escrita en latín dedicada a explorar la influencia de la Luna y de ciertos cuerpos celestes sobre el organismo humano y las enfermedades, un examen de los móviles de la salud que en su tiempo integraba nociones de astrología médica y fisiología emergente. Aunque la autoría de esa obra ha sido objeto de debate, algunas pruebas históricas señalan la posibilidad de que Mesmer recurriera a ideas de otros autores famosos para sostener sus planteamientos. En este marco, su formación académica y su curiosidad por las fuerzas invisibles que gobiernan el cuerpo marcaron un rumbo que combinaría medicina, física y filosofía.

Imanes

Años después, Mesmer comenzó a experimentar con imanes con el objetivo de inducir una suerte de “marea” terapéutica en una persona aquejada de dolencias. En una de sus pruebas, la paciente ingirió una preparación con hierro y recibió la aplicación de imanes en varias regiones del cuerpo, lo que provocó una experiencia subjetiva de corrientes energéticas y alivio temporal de los síntomas. En aquel momento él interpretó que la clave residía en equilibrar los humores mediante fuerzas externas, y prolongó estas prácticas durante un periodo considerable. Más adelante, modificó su explicación y afirmó que el motor curativo residía en una especie de magnetismo dentro de su propio organismo, capaz de transmitir esa energía terapéutica a los pacientes. Con esa convicción, cesó el uso de imanes físicos y se volcó hacia técnicas de contacto directo y otras modalidades de “energía” corporal, sosteniendo que la capacidad sanadora provenía de su propia naturaleza magnética y su habilidad para canalizarla.

Huida de Viena

En 1775, Mesmer fue invitado ante la Academia de Ciencias de Múnich para debatir las prácticas de exorcismo llevadas a cabo por un sacerdote-curandero, y allí defendió la idea de que las manifestaciones curativas estaban ligadas a una poderosa capacidad magnética que él poseía. Este choque entre las perspectivas secularizadoras de Mesmer y las creencias religiosas de sus críticos marcó un giro decisivo en su carrera y tensó las relaciones con sus contemporáneos. Poco después, debido a un conflicto de esas disputas, el impulso de su trabajo en Viena se vio afectado y, finalmente, se vio obligado a abandonar la ciudad para refugiarse en otros territorios.

París

El año siguiente, Mesmer llevó su actividad a París, donde alquiló una vivienda en un área de marcado prestigio y abrió un consultorio para atender a una clientela diversa. La ciudad vivía una polarización entre quienes lo consideraban un innovador y quienes lo veían como un charlatán. Sus esfuerzos por obtener reconocimiento oficial ante la Real Academia de Ciencias o la Real Academia de Medicina no dieron frutos, al menos en esos primeros años. Sin embargo, logró atraer a un discípulo de alto estatus, Charles d’Eslon, y extendió su red de atención mediante nuevas salas de consulta. En este periodo creó un sistema de tratamiento colectivo que denominó “baquet”, una estructura extraña que incorporaba componentes metálicos y cuerdas para facilitar la transmisión de la influencia terapéutica entre el médico y los pacientes. También atendía a quienes no podían pagar amortiguando costos mediante prácticas comunitarias, y llegó a magnetizar árboles cercanos para extender la sesión terapéutica. En 1779, bajo la influencia de su interlocutor D’Eslon, escribió un cuaderno de 88 páginas titulado Mémoire sur la découverte du magnétisme animal, en el que expuso de forma sintética sus ideas y las 27 proposiciones que describían el fundamento de su sistema. Dejó claro que su enfoque buscaba activar una energía vital capaz de reconducir el curso de la salud.

Juicio

En 1784, el monarca Luis XVI encargó a una comisión de la Facultad de Medicina la indagación sobre el magnetismo practicado por D’Eslon, y se sumaron al grupo otros cuatro expertos de la Academia Real de Ciencias, entre ellos Lazaro, Lavoisier, Guillotin y Bailly, junto con un enlace del ámbito internacional como Franklin. La labor de la comisión consistió en someter a experimentos para verificar la existencia de un supuesto fluido magnético animal, no para evaluar la eficacia clínica del tratamiento. El resultado concluyó que no había pruebas concluyentes de la existencia de tal fluido, y que los beneficios observados derivaban principalmente de la imaginación de los pacientes. En 1785 Mesmer decidió abandonar Francia, atribuyendo su emulación y el costo de los debates a diferencias de carácter económico dentro de la sociedad de Harmonie. Acordó un acuerdo financiero y partió, descontento con las disputas internas y las tensiones, prefiriendo alejarse del país.

En 1793 regresó a París tras el periodo del Terror y, buscando estabilidad, se desplazó a Viena, donde tuvo que enfrentar sospechas de simpatías revolucionarias: fue detenido durante dos meses y liberado en diciembre. Tras ese episodio, decidió radicarse en Suiza, país que le otorgó la ciudadanía en 1794 y donde estableció su última residencia. Repercutió en su vida un giro notable al verse obligado a sostener su existencia entre la reputación y la controversia de su trabajo.

París y más allá

En 1798 volvió a la capital francesa durante la época del Directorio con la esperanza de recuperar bienes y derechos perdidos. Pasó varios años entre París y Versalles, y logró acumular una considerable fortuna gracias a la gestión de inversiones y a la aceptación entre ciertos clientes adinerados. El gobierno le concedió una pensión de crédito en reconocimiento de servicios, y siguió publicando materiales en torno a su sistema. Entre 1799 y 1801 escribió nuevas memorias sobre sus descubrimientos y cartas sobre el origen de ciertas enfermedades infecciosas, reforzando su estatus como figura polémica y venerada por igual. En febrero de 1801 se trasladó a Versalles, consolidando su presencia social y profesional en esos círculos de alta jerarquía.

Últimos años

Entre 1809 y 1812 Mesmer se retiró a Frauenfeld, Suiza, donde continuó atendiendo a pacientes pobres de forma voluntaria y gratuita desde su casa, demostrando una faceta de beneficencia que contrasta con su intensa actividad pública. En aquel periodo trabajó para difundir sus ideas mediante traducciones de sus manuscritos al alemán, labores a cargo de Wolfart que hizo posible la difusión de su pensamiento a través de ediciones posteriores. Después de 1812 vivió en Constanza, en el edificio Zum Hardthaus, que funcionó como oficina de correo en años posteriores, manteniendo su taller y su consulta. En 1815, aquejado por un derrame cerebral, perdió la vida en Meersburg.

Durante estos años finales, Mesmer dejó un rastro de publicaciones y de correspondencia que consolidaron su legado como precursor de una corriente de curación basada en la interacción entre el cuerpo y la mente, y su figura fue objeto de debates, críticas y admiración en igual medida.

Obra

  • De planetarum influxu in corpus humanum (1766)
  • Sendschreiben an einen auswärtigen Arzt über die Magnetkur (1775)
  • Mesmerismus oder System der Wechsel-beziehungen. Theorie und Anwendungen des thierischen Magnetismus (1814)

Imágenes de Franz Anton Mesmer