Vida Icónica VIDAICÓNICA

Gerty Cori

Nombre completo Gerty Theresa Radnitz
Descripción Bioquímica estadounidense
Fecha de nacimiento 15-08-1896
Lugar de nacimiento
Fecha de fallecimiento 26-10-1957
Nacionalidad Cisleitania, Checoslovaquia, Estados Unidos
Ocupaciones bioquímico, psicólogo, médico, químico, fisiólogo, investigador
Grupos Academia Nacional de Ciencias de los Estados Unidos, Academia Estadounidense de las Artes y las Ciencias, Comité Nacional de Ciencia, Sociedad Filosófica Estadounidense
Idiomas inglés
HermanosLotte Frumi
EsposasCarl Ferdinand Cori
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Gerty Cori nació en Praga el 15 de agosto de 1896 y dejó una huella indeleble en la historia de la bioquímica. Su vida estuvo atravesada por los obstáculos de género, las convulsiones de una Europa convulsa y la lucha constante por un lugar propio en las ciencias. Con una trayectoria persistente y colaboraciones que trascendieron fronteras, se convirtió en la tercera mujer en obtener un Nobel y, a la vez, la primera mujer estadounidense en recibir el Nobel de Ciencias, además de abrir camino al reconocimiento internacional de las investigaciones sobre metabolismo y diabetes.

Gerty Cori — Imagen principal

Gerty Cori nació en Praga el 15 de agosto de 1896 y dejó una huella indeleble en la historia de la bioquímica. Su vida estuvo atravesada por los obstáculos de género, las convulsiones de una Europa convulsa y la lucha constante por un lugar propio en las ciencias. Con una trayectoria persistente y colaboraciones que trascendieron fronteras, se convirtió en la tercera mujer en obtener un Nobel y, a la vez, la primera mujer estadounidense en recibir el Nobel de Ciencias, además de abrir camino al reconocimiento internacional de las investigaciones sobre metabolismo y diabetes.

Biografía

Primeros años y matrimonio

Gerty Theresa Radnitz nació en una familia judía establecida en Praga, donde su padre, Otto Radnitz, trabajaba como químico y terminó dirigiendo una refinería de azúcar tras idear un método de refinación exitoso. Su madre, una mujer culta y con amistades literarias destacadas, conocía a Franz Kafka, lo que aportó un marco cultural creativo a la joven. Recibió educación en casa con tutores y, más tarde, ingresó en un colegio para niñas; a los dieciséis años ya soñaba con ser médica y se matriculó en la Universidad alemana Carl Ferdinand de Praga para estudiar medicina, carrera que culminó en 1920 con la obtención del título.

En esa etapa universitaria conoció a Carl Ferdinand Cori, quien quedó fascinado por su encanto, su vitalidad y su afán por la naturaleza. Se casaron poco después de graduarse, y ella adoptó el catolicismo, religión de su marido. Después de la boda la pareja se trasladó a Viena, donde Gerty trabajó en el Children's Carolinen Hospital y Carl ejercía en un laboratorio cercano. Allí, Gerty combinó tareas clínicas con la investigación, iniciando una etapa de colaboración estrecha que marcaría su carrera.

Durante esa temporada, la investigación en regulación de la temperatura y la comparativa de estados térmicos antes y después de tratamientos tiroideos ocupó parte de su trabajo, además de publicaciones sobre diversos trastornos hematológicos. La experiencia fue marcada por la adversidad: la Primera Guerra Mundial trajo penurias, entre ellas una forma de desnutrición que provocó xeroftalmía en Gerty, evidenciando la vulnerabilidad de la vida en aquellos años y el impacto del conflicto en la salud. Estas circunstancias, sumadas al creciente antisemitismo, empujaron a la pareja a replantear su futuro y buscar nuevas oportunidades fuera de Europa.

Emigración a Estados Unidos y carrera

En 1922, la pareja emprendió rumbo a los Estados Unidos; Gerty llegó seis meses después que Carl, enfrentando la dificultad adicional de conseguir empleo por su condición de mujer. Su destino fue el State Institute for the Study of Malignant Diseases, en Búfalo, New York, donde inició una fase de intensa dedicación a la investigación en cáncer y metabolismos. En 1928 obtuvieron la naturalización como ciudadanos estadounidenses, un hito que consolidó su trayectoria en un país que sería su nuevo hogar científico.

Aunque las oportunidades para trabajar de forma conjunta estaban limitadas, los Cori continuaron colaborando estrechamente, centrando su interés en el metabolismo de los carbohidratos y, en particular, en la forma en que la glucosa se maneja en el cuerpo humano y qué hormonas influyen en ese proceso. Durante su tiempo en Roswell Park, publicaron una cantidad notable de artículos; Gerty, en particular, destacó por sus aportes como autora principal en varias publicaciones claves, incluso al margen de su relación con Carl. Esta etapa consolidó la idea de que la investigación en biología molecular era posible gracias al esfuerzo compartido, incluso cuando las circunstancias institucionales parecían no favorecer la presencia de una mujer en posiciones de liderazgo.

En 1929, los Cori plantearon un modelo teórico que más tarde sería célebre como el ciclo de Cori. Este marco describe cómo, durante la contracción muscular, ciertos pasos metabólicos permiten descomponer el glucógeno en glucosa y lactato, a la vez que se generan procesos de resíntesis que permiten almacenar y movilizar energía. A lo largo de esa década, identificaron el estado intermedio llamado éster de Cori, que desempeña un papel esencial en la ruta del glucógeno. Sus descubrimientos establecieron vínculos entre las rutas metabólicas y la regulación de la energía en el organismo.

Algunas instituciones les ofrecieron oportunidades a Carl, pero la contratación de Gerty se volvió un obstáculo; en varias entrevistas se insinuó que era inapropiado que una pareja de cónyuges trabajara junto en la misma línea de investigación, y a ella se le ofrecían puestos prácticamente marginales. Este sesgo reservado ante la capacidad de una mujer para liderar proyectos científicos impulsó a los Cori a buscar destinos donde su talento fuera reconocido sin trabas. En 1931 se trasladaron a San Luis, Misuri, para que Carl asumiera un puesto como investigador en la Universidad de Washington en San Luis.

En ese periodo, Gerty recibió una posición de menor rango y con un sueldo significativamente inferior al de su esposo, un ejemplo inequívoco de la desigualdad de género que estaba extendida en la academia. Aun así, su compromiso con la investigación no flaqueó; en 1943 fue ascendida a profesora asociada de Investigación en Bioquímica y Farmacología, y apenas meses antes de recibir el Nobel se convirtió en profesora titular, cargo que mantuvo hasta su fallecimiento en 1957. Este progreso reflejó su capacidad para consolidar una carrera científica sostenida en un entorno desafiante.

La colaboración entre Gerty y Carl continuó en la Universidad de Washington, donde se destacaron por sus experimentos en músculo de rana molido. Identificaron un intermediario metabólico, el glucosa-1-fosfato, conocido también como éster de Cori, que representa un paso clave en la descomposición del glucógeno y su conversión en glucosa. Este hallazgo, junto con la elucidación de la enzima glucógeno fosforilasa, demostró la capacidad del cuerpo para realizar convertibilidad entre glucógeno y glucosa, revelando cómo estas rutas se integran en la regulación energética del organismo. Sus investigaciones contribuyeron a comprender la naturaleza reversible de estas transformaciones y su importancia en el metabolismo.

Gran parte de la obra de los Cori se desarrolló en régimen de colaboración, lo que les permitió acumular un cuerpo de trabajo sólido. En 1947, obtuvieron el Nobel de Fisiología o Medicina compartido con el fisiólogo Bernardo Houssay por su descubrimiento sobre la conversión catalítica del glucógeno. Este reconocimiento marcó un hito en la historia de la ciencia, al situar a una mujer en la cúspide de la investigación biomédica, junto a un marido que había sido su coprotagonista en la búsqueda de respuestas a preguntas fundamentales sobre el metabolismo. su aporte se valoró como parte de un esfuerzo colectivo para aclarar las bases moleculares de la diabetes y de otros trastornos metabólicos que impactan en millones de personas.

Durante la década siguiente, la pareja siguió profundizando en la biología de los carbohidratos y en la fisiología de su almacenamiento y liberación de energía. Sus esfuerzos sentaron bases para enfoques terapéuticos orientados a la regulación del azúcar en la sangre y al tratamiento de desórdenes metabólicos, abriendo vías para futuras investigaciones clínicas y farmacológicas que hoy forman parte de la medicina moderna.

Últimos años, muerte y remembranzas

Justo antes de recibir el Premio Nobel y durante una expedición de escalada, emergió una noticia decisiva: Gerty fue diagnosticada con mieloesclerosis, una enfermedad de la médula ósea que cambiaría el curso de su vida. A lo largo de los años siguientes requeriría transfusiones de sangre y, en una intervención posterior, fue sometida a una esplenectomía. A pesar de estas complicaciones, mantuvo su curiosidad científica y continuó enfocada en el estudio de las glucogenosis, temas que dieron forma a su último artículo y a una última fase de investigación desde la casa y el laboratorio.

Durante la década final de su vida, la salud de Gerty declinó lentamente, pero su labor no cesó por completo. Falleció en su casa de Glendale el 26 de octubre de 1957, a la edad de 61 años, dejando atrás a su esposo, Carl, y a su único hijo, Thomas Cori. Su pérdida fue lamentada por la comunidad científica, que reconoció su potencial y su capacidad para impulsar cambios sustantivos en la comprensión del metabolismo y la medicina.

En el marco de las conmemoraciones de la ciencia, Severo Ochoa —también Nobel y contemporáneo de los Cori— elogió la influencia de su trabajo, y Bernardo Houssay, en un tributo póstumo, resaltó la importancia de la colaboración entre científicos de diferentes naciones para avanzar en la biología y la medicina. Sus palabras, compartidas en los actos de homenaje, fortalecieron el legado de una pareja que supo convertir la curiosidad en descubrimientos que perduran.

Premios y reconocimientos

En 1947, Gerty Cori logró un hito singular al convertirse en la primera mujer estadounidense y la tercera en el mundo en ser galardonada con el Nobel de Ciencias, destacando por su aporte en la comprensión del metabolismo de los carbohidratos junto a su esposo. El reconocido reconocimiento se completó con la participación de Bernardo Houssay, premio compartido en aquella edición, y dejó claro que las investigaciones sobre el glucógeno y su conversión tenían un impacto profundo en la medicina.

Dos años después, en 1948, recibió la Medalla Garvan-Olin, una distinción que la Academia de Química de Estados Unidos concede a mujeres químicas destacadas. Su trayectoria fue reconocida también a nivel institucional: el presidente Harry S. Truman la nombró miembro de la junta del National Science Foundation, cargo que ocupó durante un periodo que acompañó su vida activa como investigadora. formó parte de la Academia Nacional de Ciencias de Estados Unidos, como una de las primeras mujeres en obtener ese honor, reconocimiento que subrayó la trascendencia de su labor para las ciencias del país.

En 2004, tanto Gerty como Carl fueron designados National Historical Chemical Landmark por la American Chemical Society, en reconocimiento a su contribución para el entendimiento del metabolismo de los carbohidratos. Más adelante, el Departamento de Energía de Estados Unidos bautizó un supercomputador como NERSC-8 en su honor, una máquina Cray XC40 instalada en el Laboratorio Nacional Lawrence Berkeley, que se convirtió en una de las más potentes del mundo y simbolizó la continuidad de su legado en la era de la computación avanzada.

La historia de los Cori también se vio reflejada en la cultura popular y en las distinciones urbanas: un cráter en la Luna recibió su nombre, y en la lista de reconocimientos figura la mención de su labor compartida en la St. Louis Walk of Fame. En el ámbito postal, en 2008 el Servicio Postal de los Estados Unidos emitió una estampilla que reconocía a Gerty y a Carl por sus aportes a la bioquímica y la medicina, con la nota de que existía un pequeño error de impresión en la fórmula de glucosa-1-fosfato, error que no empañó el valor de su legado científico.

Entre los reconocimientos que consolidaron su estatus encontramos la declaración de la National Historic Chemical Landmark en 2004 y la distinción que la enlaza con una trayectoria de servicio a la sociedad a través de la ciencia. Su nombre quedó asociado a una línea de investigación que cambió la percepción sobre el metabolismo humano y que continúa hasta nuestras eras como base para tratamientos modernos de la diabetes y trastornos relacionados.

La magnitud de su impacto también se refleja en que la historia de la ciencia recuerda su ejemplo, no solo por los logros técnicos, sino por la perseverancia ante obstáculos institucionales. Su vida es hoy un testimonio de cómo la curiosidad, la colaboración y la disciplina pueden abrir puertas para generaciones de científicas y científicos que siguen explorando los misterios del cuerpo humano.

  • Nobel de Fisiología o Medicina (1947): reconocimiento a la conversión catalítica del glucógeno y a la comprensión del metabolismo de carbohidratos.
  • Medalla Garvan-Olin (1948): distinción para una destacada química estadounidense.
  • National Historic Chemical Landmark (2004): homenaje institucional a su aporte en química y bioquímica.
  • Estampilla del Servicio Postal (2008): reconocimiento a su trayectoria, con una nota sobre un pequeño error tipográfico en la fórmula.
  • Cráter Cori en la Luna y mención en el St. Louis Walk of Fame como símbolos de su legado científico.
  • Nombre del supercomputador NERSC-8 en honor a la pareja Cori, una señal de la continuidad de su influencia en la ciencia y la tecnología.

Imágenes de Gerty Cori