Vida Icónica VIDAICÓNICA

Gilbert N. Lewis

Nombre completo Gilbert Newton Lewis
Nombre nativo Gilbert Newton Lewis
Descripción Químico estadounidense
Fecha de nacimiento 23-10-1875
Lugar de nacimiento
Fecha de fallecimiento 23-03-1946
Nacionalidad Estados Unidos
Ocupaciones químico, físico, profesor universitario, escritor de no ficción
Grupos Royal Society, Academia Nacional de Ciencias de los Estados Unidos, Real Academia de las Ciencias de Suecia, Academia Estadounidense de las Artes y las Ciencias, Academia de Ciencias de Rusia
Sugerencias y correcciones ¿Hay algún error, actualización pendiente o falta alguna biografía?
Ayúdanos a mejorar VidaIcónica escribiéndonos desde la página de contacto.

Gilbert Newton Lewis nació en Weymouth, Massachusetts, y vio la luz el 23 de octubre de 1875. Su vida se desarrolló entre laboratorios y aulas, y terminó en Berkeley, California, el 23 de marzo de 1946. Su figura destaca por haber impulsado una visión química que vincula estructura y energía, con aportes que cambiaron las bases de la teoría de enlaces y de la radiación. Sus investigaciones dejaron una huella indeleble en la fisicoquímica y en la forma en que se entienden las moléculas y sus interacciones.

Gilbert N. Lewis — Imagen principal

Gilbert Newton Lewis nació en Weymouth, Massachusetts, y vio la luz el 23 de octubre de 1875. Su vida se desarrolló entre laboratorios y aulas, y terminó en Berkeley, California, el 23 de marzo de 1946. Su figura destaca por haber impulsado una visión química que vincula estructura y energía, con aportes que cambiaron las bases de la teoría de enlaces y de la radiación. Sus investigaciones dejaron una huella indeleble en la fisicoquímica y en la forma en que se entienden las moléculas y sus interacciones.

Biografía

La educación inicial de Lewis transcurrió en casa hasta los ocho años, y luego recibió educación pública hasta los catorce. A esa edad ingresó a la Universidad de Nebraska para completar tres años de estudios previos y, poco después, se trasladó a la Universidad de Harvard, donde comenzó a interesarse por la economía antes de centrarse plenamente en la química. Durante su trayectoria universitaria obtuvo su bachillerato en 1896 y culminó con el doctorado en 1898, periodo en el que ya publicaba trabajos que reflejaban un intenso quehacer en su disciplina. Su curiosidad abarcaría tanto la teoría como la experimentación, y su productividad fue notable a lo largo de toda su carrera.

La muerte de Lewis marcó el cierre de un camino de exploración intelectual: falleció a los setenta años a causa de un ataque cardíaco mientras trabajaba en su laboratorio de Berkeley. En su vida dejó claro que la química y la física no son esferas separadas, sino campos que se retroalimentan para explicar la naturaleza. Entre sus grandes logros figura la interpretación de los electrones periféricos en los átomos, que en 1916 dio a entender la covalencia de manera novedosa. También acuñó, en 1926, el término fotón para referirse al cuanto de energía electromagnética, consolidando una pieza clave de la teoría cuántica.

A lo largo de su trayectoria, las ideas de Lewis influyeron de manera decisiva en la obra de colegas como Irving Langmuir y en el desarrollo de los enfoques de Linus Pauling. Su legado no se limitó a una teoría puntual; fue una invitación a pensar la química desde la física de manera integrada. En ese sentido, su figura se mantiene como puente entre conceptos teóricos y métodos experimentales que hoy dan forma a multitud de aplicaciones, desde la síntesis de compuestos hasta la comprensión de las propiedades moleculares.

Actividad profesional

Tras obtener su Ph.D., Lewis permaneció un año activo como instructor y, luego, emprendió un periplo internacional para ampliar perspectivas. Viajó para estudiar con el físicoquímico Wilhelm Ostwald en Leipzig y con Walther Nernst en Gotinga, experiencias que afianzaron su visión de la química desde la óptica de la termodinámica y la física. Al regresar a Estados Unidos, regresó a Harvard para completar un tramo adicional de formación y, en 1904, dejó la universidad para asumir la cargo de superintendente del área científica en las Islas Filipinas, con sede en Manila.

Un año más tarde, recibió una invitación para integrarse a un grupo de fisicoquímica en Cambridge, donde el MIT le ofreció un puesto para colaborar con Arthur Amos Noyes. Con ese entorno, Lewis inició una trayectoria que lo llevaría a la docencia universitaria y a puestos de dirección. En 1907 se desempeñó como profesor asistente, en 1908 como profesor adjunto y en 1911 ya era profesor titular. En 1912 dejó el MIT para aceptar una cátedra de fisicoquímica y la decanatura del Colegio de Química en la Universidad de California, asentándose en la vida académica de Berkeley.

Desde comienzos de su actividad académica, Lewis fue publicando trabajos que exploraban la relatividad y sus implicaciones en la física y la química. En 1908 dio a conocer su primer artículo sobre la Teoría de la relatividad, sugiriendo una ruta distinta para la relación masa–energía que, de forma paralela, dialogaba con las ideas de Einstein sin copiar su enfoque. Este tema se convertiría en un hilo conductor de su curiosidad teórica.

En 1916 presentó un modelo atómico cúbico y afirmó que el enlace covalente nace de un par de electrones que comparten entre sí, al tiempo que introdujo la noción de una molécula impar cuando aparece un electrón no compartido. Sus ideas se extenderían y servirían de inspiración para el desarrollo posterior de Langmuir y, en su tiempo, para los trabajos de Pauling. En ese mismo año, junto a Max Trautz, impulsó una teoría de las colisiones que explicó la energía necesaria para que ocurra una reacción química, articulando así una visión más completa de las reacciones a nivel cuántico y cinético.

Además de esos avances, Lewis enunció la regla del octeto, una pauta que facilitaría la predicción de estructuras químicas estables. A partir de entonces, sus esfuerzos se orientaron a comprender las condiciones termodinámicas que gobiernan las transformaciones químicas, vinculando energía y libre de una manera que cambiaría la práctica de la química de su tiempo.

En 1919, examinando las propiedades magnéticas de soluciones de oxígeno en nitrógeno líquido, descubrió la formación de una molécula de O4, lo que constituyó la primera evidencia de un oxígeno tetraatómico y abrió preguntas sobre la organización de los átomos en estados no habituales. Más adelante, en 1923, formuló la teoría del par electrónico para reacciones ácido–base, permitiendo distinguir de forma clara entre los ácidos y bases de Lewis y ampliando el marco conceptual para analizar estas transformaciones.

A partir de las investigaciones de Josiah Willard Gibbs, se sabía que las reacciones químicas tienden a equilibrarse en función de la energía libre de las sustancias intervinientes. Lewis dedicó veinticinco años a estimar la energía libre de diversas sustancias y, junto a Merle Randall, publicó en 1923 artículos que formalizaron la química termodinámica y acercaron estas ideas a la práctica cotidiana de los químicos. En 1926, además, acuñó el término fotón para referirse al cuanto elemental de radiación.

Una de sus hazañas experimentales más destacadas fue la obtención de un suministro prácticamente puro de óxido de deuterio (agua pesada) en 1933. Mediante la aceleración de deuterones en el ciclotrón de Ernest Lawrence, pudo estudiar las propiedades de los nucleones y avanzar en la comprensión de la estructura nuclear. En los últimos años de su vida, demostró que la fosforescencia de moléculas orgánicas se debe a estados excitados de triplete y llevó a cabo mediciones de sus propiedades magnéticas. Estas aportaciones consolidaron una visión amplia y experimental de la interacción entre energía y estructura molecular.

Durante su trayectoria profesional, publicó una gran cantidad de trabajos que abarcaron desde los fundamentos de la óptica cuántica y la radiación hasta aspectos más prácticos de la economía de precios y la estabilización de sistemas químicos. Aunque su nombre compitió repetidamente para el Premio Nobel, fue nominado en muchas ocasiones sin obtener la distinción. El 23 de marzo de 1946 fue encontrado en su laboratorio de Berkeley, rodeado de la atmósfera de trabajo que había sido su casa. Se rumoreó entonces que la causa podría haber sido un suicidio, una hipótesis que nunca se confirmó de manera concluyente. Después de su muerte, sus hijos continuaron, como él, la senda de la química.

Logros científicos

Termodinámica

En sus años de Harvard emergió su interés profundo por la termodinámica, un campo que para entonces ya tenía bases consolidadas pero carecía de un marco lógico único capaz de derivar relaciones a partir de una sola ecuación. Lewis buscó esa estructura unificada y, para ello, introdujo conceptos que cambiarían la interpretación de las reacciones químicas. Su idea central fue ampliar el alcance de la termodinámica desde el calor hacia la energía libre, para que las transformaciones químicas pudieran computarse con mayor precisión en condiciones reales, no sólo en sistemas ideados.

Entre sus logros teóricos se cuenta la introducción de la actividad y la coagulación del concepto de fugacidad, una función con dimensiones de presión que describía la tendencia de una sustancia a pasar entre fases. Este planteamiento pretendía fundamentar un conjunto de relaciones termodinámicas para líquidos y gases reales, más allá de las simplificaciones ideales. Aunque la visión completa de esa red de relaciones no se materializó en su forma más ambiciosa, la fugacidad logró permanecer como herramienta útil para analizar gases reales y soluciones, y su aporte dejó huella en la enseñanza y la práctica de la termodinámica.

Las ideas de Gibbs y Duhem sobre energía libre y potencial termodinámico ya eran conocidas por físicos y matemáticos, pero no tan difundidas entre químicos de oficio. Lewis, consciente de esa brecha, dedicó parte de su carrera a traducir esos conceptos al lenguaje de la química práctica. Aun cuando la ruta hacia una forma exacta para la entropía en condiciones químicas fue difícil, la vocación de Lewis por hacer accesibles estas ideas útiles dejó una impronta duradera, que inspiró a generaciones posteriores a abordar la termodinámica con rigor y curiosidad.

Un episodio temprano en su carrera mostró su interés por la radiación y la física de los cuerpos negros. En un artículo teórico de Harvard, anticipó la idea de que la luz ejerce presión, aunque la publicación quedó sin salida en ese momento porque otros colegas conservadores no reconocían aún esa pista. Aún así, ese esfuerzo temprano alimentó su curiosidad por la radiación, la cuántica y, más adelante, por la relatividad. Desde sus orígenes, Lewis se consideró un químico con inclinaciones físicas, y su trayectoria demostró que la frontera entre ambas disciplinas puede ser el motor de innovaciones ambiciosas.

Teoría de la valencia

La teoría de la valencia que impulsó Lewis se convirtió en un pilar conceptual para explicar cómo se enlazan los átomos dentro de las moléculas. Su enfoque se centró en describir los pares de electrones compartidos entre átomos como la base misma de los enlaces químicos, lo que llevó a una representación estructural clara y ampliamente utilizada. Este marco permitió predecir formas, reactividad y estabilidad de moléculas con mayor precisión que muchos modelos anteriores, y sentó las bases para una comprensión más rigurosa de la química orgánica e inorgánica.

La estructura que se asoció con su nombre recibió un impulso particular cuando se popularizaron las ideas de la geometría molecular y la distribución de electrones. Aunque otras corrientes complementaban estas percepciones, la propuesta de Lewis sobre el enlace covalente y la regla del octeto se volvieron herramientas didácticas para estudiantes y profesionales. Su visión integrada de la estructura y la energía permitió avanzar hacia una teoría más coherente de la reactividad y la organización de las moléculas, que luego sería enriquecida por trabajos de Langmuir, Pauling y otros referentes de la química moderna.

Imágenes de Gilbert N. Lewis