Vida Icónica VIDAICÓNICA

Giorgio Strehler

Nombre completo Giorgio Strehler
Nombre nativo Giorgio Strehler
Descripción Actor y director de teatro italiano
Fecha de nacimiento 14-08-1921
Lugar de nacimiento
Fecha de fallecimiento 25-12-1997
Nacionalidad Italia, Reino de Italia
Ocupaciones director de teatro, político, mánager de teatro, actor, realizador, director de ópera
Grupos Academia de las Artes de Berlín, Academia de las Artes de la RDA, Academia Estadounidense de las Artes y las Ciencias
Idiomas italiano
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Giorgio Strehler se levantó como una de las voces más influyentes del teatro contemporáneo, combinando interpretación, dirección y reflexión teórica para renovar el escenario. Figura clave del Piccolo Teatro di Milano, transformó la mirada hacia los clásicos y las dramaturgias modernas, y además exploró el mundo de la ópera con una sensibilidad que trascendió fronteras. Su legado se asienta en una ética de trabajo rigurosa y una mirada audaz que siguió marcando tendencias en diferentes lenguajes expresivos.

Giorgio Strehler — Imagen principal

Giorgio Strehler se levantó como una de las voces más influyentes del teatro contemporáneo, combinando interpretación, dirección y reflexión teórica para renovar el escenario. Figura clave del Piccolo Teatro di Milano, transformó la mirada hacia los clásicos y las dramaturgias modernas, y además exploró el mundo de la ópera con una sensibilidad que trascendió fronteras. Su legado se asienta en una ética de trabajo rigurosa y una mirada audaz que siguió marcando tendencias en diferentes lenguajes expresivos.

Primeros años y formación

Giorgio Strehler nació el 14 de agosto de 1921 en Barcola, un enclave costero perteneciente a Trieste. Su entorno familiar estaba imbuido de arte y música: el abuelo era músico y su madre, Alberta, se dedicaba al violín. Este ambiente fecundó desde temprano una inquietud artística que lo acompañó toda la vida. Tras perder a su padre siendo aún un niño, quedó rodeado de mujeres que influirían de forma decisiva en su concepción del escenario y de la escena como espacio de conexión humana.

Más adelante, la familia se trasladó a Milán, donde su formación continuó en instituciones locales y luego en el internado Liceo Longone Parini. Aunque inició estudios de Derecho, su verdadera vocación lo llevó a inscribirse en la Accademia dei Filodrammatici, centro al que acudió para pulir su trayectoria teatral. Durante la década de la Segunda Guerra Mundial, encontró refugio en Suiza para continuar su labor creativa y evitar la represión del conflicto.

Entre 1942 y 1945, ya exiliado, llevó a escena montajes como Murder in the Cathedral de T. S. Eliot, Calígula de Camus y Small Town de Thornton Wilder, experiencias que le sirvieron para afianzar una voz escénica personal, crítica y profundamente humana.

Piccolo Teatro

En mayo de 1947, Strehler, junto a Paolo Grassi y Nina Vinchi, inauguró el Piccolo Teatro di Milano, institución que coprodujo un nuevo modelo de teatro estable en Italia y que recibió apoyo del Estado y de las autoridades locales para funcionar como una continuidad cultural pública. La primera obra del nuevo recinto fue L’albergo dei poveri, de Máximo Gorki, y marcó el inicio de una senda de experimentación y compromiso social.

Desde entonces, la trayectora del director se fortaleció con lecturas intemporales de grandes dramaturgos. Incorporó a Goldoni, Pirandello, Chejov y Brecht a un repertorio que fue consolidándose como un marco de interpretación contemporánea. También realizó montajes de ópera en la Scala, ampliando la alcance de su visión más allá del teatro hablado.

A lo largo de su carrera, Strehler llevó a cabo una labor de revisión constante de autores couldos: Shakespeare (con títulos como Ricardo III, Julio César, Coriolano, El Rey Lear y La Tempestad), Goldoni (Arlequín, servidor de dos patrones; Le baruffe chiozzotte), Pirandello (Los gigantes de la montaña; Como tú me deseas), Chejov (El jardín de los cerezos; Platónov) y Brecht (La ópera de los tres centavos; La vida de Galileo; El alma buena de Szechwan). Su enfoque buscaba convertir textos atemporales en experiencias vivas para el público moderno. En su proyecto final para el Piccolo Teatro, trabajó en Il progetto Faust, una ambiciosa lectura del Faust de Goethe que se construyó en dos fases entre 1989 y 1992, donde llevó la dirección y asumió el papel principal en las dos partes de la obra goethiana.

Teatro Azione

Entre 1968 y 1972, Strehler impulsó un nuevo proyecto mediante la creación del Gruppo Teatro e Azione, una agrupación que se gestó con criterios cooperativos y de autogestión para experimentar con la organización y la práctica teatral fuera de los circuitos convencionales.

Odéon–Théâtre de l'Europe

En 1983, presentó al ministro francés de Cultura, Jack Lang, una visión para convertir al Odéon en un centro de coproducción y circulación de producciones europeas, con proyección hacia París. Su gestión como director del Théâtre de l'Europe, una institución nacida con apoyo de la Comunidad Económica Europea y del gobierno galo, marcó un capítulo de intercambio continental que dio a conocer obras emblemáticas como La Tempestad de Shakespeare. Su mandato se extendió hasta 1989, momento en el que cedió el lugar a su entonces asistente Lluís Pasqual.

Política

En el terreno público, Strehler participó de la actividad institucional italiana y europea como miembro del Parlamento Europeo y del Senado italiano, donde llevó su experiencia escénica y su visión de la cultura como bien común a distintos foros legislativos y de debate cultural.

Fallecimiento

Giorgio Strehler murió por un infarto el 25 de diciembre de 1997, en su domicilio de Lugano, Suiza. Sus cenizas descansan en Trieste, en el cementerio de Santa Ana, como un retorno simbólico a sus orígenes y a la ciudad que lo vio nacer como artista y pensador del teatro.

Producciones de teatro (parcial)

  • Una primera etapa centrada en la infancia de la escena: Los bajos fondos, de Máximo Gorki, estrenada en 1947, que abrió una línea de puesta en escena marcada por la tensión social.
  • Arlequín, servidor de dos patrones, de Carlo Goldoni, llevada a escena como juego de máscaras y humor crítico.
  • Los gigantes de la montaña, de Luigi Pirandello, propuesta en varias fechas (1947, 1966, 1994) que exploró la dualidad entre apariencia y verdad.
  • Ricardo II, de William Shakespeare, primera de sus lecturas shakesperianas para un teatro contemporáneo (1948).
  • Julio César, de Shakespeare, una revisión que enfatizó el poder y la traición en el mundo político.
  • Coriolano, de Shakespeare, un retrato de ambición y caída protagonizado desde una mirada moderna.
  • La villeggiatura, de Carlo Goldoni, una comedia que recibió nuevo tratamiento escénico en 1954.
  • La casa de Bernarda Alba, de Federico García Lorca, presentada en 1955 dentro de una lectura social de la represión.
  • El jardín de los cerezos y Platónov, de Antón Chéjov, montajes realizados en varias temporadas (1954, 1959) que exploraron la memoria y el desarraigo.
  • La ópera de los tres centavos, de Brecht, llevada al escenario en 1956 y reformulada en 1972, en un marco de crítica social y musicalidad.
  • El alma buena de Szechwan, de Brecht, versionada en 1958, 1980 y 1996, que situó al espectador frente a la ética y la responsabilidad humana.
  • Platónov, de Chéjov, presentado en 1959 como una mirada cruda a las tensiones de las relaciones humanas.
  • La visita de la anciana dama, de Friedrich Dürrenmatt, en 1960, un texto sobre la justicia y la corrupción que resonó en su puesta en escena.
  • La vida de Galileo, de Brecht, en 1963, un retrato de la ciencia frente a la autoridad.
  • Rey Lear, de Shakespeare, 1972, un encuentro entre la furia del mundo y la vulnerabilidad del hombre.
  • La Tempestad, de Shakespeare, 1978, un paisaje de poder, magia y reflexión filosófica.
  • Simon Boccanegra, de Verdi, 1978, integrando canto y drama histórico en una lectura teatral de gran presencia.
  • La tormenta, de August Strindberg, 1980, un estudio de conflicto y destino humano.
  • Como tú me deseas, de Pirandello, 1988, una mirada irónica sobre la identidad y el deseo.
  • Faust, de Goethe, y fragmentos del proyecto fausto en distintas fases (1989; 1990–1991), una revisión radical de la búsqueda de sentido.
  • La isla de los esclavos, de Pierre de Marivaux, 1994, un juego de poder y libertad en clave contemporánea.

Producciones de ópera

  • Juana de Arco en la hoguera, de Arthur Honegger, 1946, un enfrentamiento entre fe y vocación de libertad.
  • La traviata, de Verdi, 1947, en versión que acercó el melodrama a lecturas modernas junto a la soprano Margherita Carosio.
  • Lulu, de Alban Berg, 1949, presentada en un marco que combinó intensidad expresiva y búsqueda estructural.
  • La fábula del hijo cambiado, de Gian Francesco Malipiero, 1952, una reflexión musical sobre la identidad y la memoria.
  • El ángel de fuego, de Sergei Prokófiev, 1955, dentro de un festival de música contemporánea en Venecia.
  • La historia del soldado, de Igor Stravinski, 1957, una fábula escenificada con recursos dramáticos y musicales innovadores.
  • Il cappello di paglia di Firenze, de Nino Rota, 1958, una ópera de cámara que favoreció la claridad de la dramaturgia.
  • Ascenso y caída de la ciudad de Mahagonny, de Kurt Weill, 1964, una lectura coral de la marginalidad y la corrupción.
  • Die Entführung aus dem Serail, de Mozart, 1965, un ejercicio de claridad musical y teatralidad comedida.
  • Teatro della Piccola Scala y la inauguración con Il matrimonio segreto, de Domenico Cimarosa, 1955, un hito de infraestructura y repertorio.
  • Fidelio, de Beethoven, 1969, presentado en el Maggio Musicale Fiorentino, para explorar la libertad y la dignidad humana.
  • Simon Boccanegra, de Verdi, 1971, un drama político y humano contado con una puesta de gran intensidad.
  • Le nozze di Figaro y Die Zauberflöte, de Mozart, 1973 y 1974, eventos que consolidaron la presencia de la dirección en el ámbito operístico internacional y cerraron con la intervención en el festival de Salzburgo.
  • Macbeth, Falstaff y otros títulos de Verdi, 1975, 1980, que mostraron una lectura contemporánea del repertorio verdiano.
  • Lohengrin, de Wagner, 1981, una visión que combinó espectacularidad sonora y profundidad psicológica.
  • Don Giovanni, de Mozart, 1987, con el Palacio de la Scala como escenario, cerrando un ciclo de reinvenciones operísticas.
  • Così fan tutte, de Mozart, inaugurando el nuevo Piccolo Teatro de Milán en 1997, una síntesis entre estructura clásica y lectura contemporánea.

Obra literaria

Entre sus aportes intelectuales, figura la obra colectiva Yo, Strehler: Conversaciones Con Ugo Ronfani, publicada en Barcelona por Ultramar en 1987, en la que se recogen reflexiones y dialogaciones que revelan su pensamiento sobre el oficio teatral y su ética de trabajo, además de su visión sobre la escena como espacio de encuentro humano.