Vida Icónica VIDAICÓNICA

Gregorio Mayans

Nombre completo Gregorio Mayans
Nombre nativo Gregorio Mayans
Descripción Historiador, lingüista y escritor español
Fecha de nacimiento 09-05-1699
Lugar de nacimiento
Fecha de fallecimiento 21-12-1781
Nacionalidad España
Ocupaciones historiador, bibliotecario, catedrático, escritor de no ficción, latinista
Grupos Academia de Ciencias de Gotinga
Idiomas español
HermanosJuan Antonio Mayáns
Sugerencias y correcciones ¿Hay algún error, actualización pendiente o falta alguna biografía?
Ayúdanos a mejorar VidaIcónica escribiéndonos desde la página de contacto.

Gregorio Mayans y Siscar (1699-1781) fue una figura cardinal de la Ilustración española. Nacido en Oliva y fallecido en Valencia, cultivó un perfil polifacético como jurista, historiador, lingüista y polígrafo. Su trayectoria se asocia a la renovación cultural impulsada por la primera etapa ilustrada, compartiendo espacio con grandes nombres como Benito Jerónimo Feijoo. Su vida entre ciudades y academias dejó una huella indeleble en la manera de entender el derecho, la lengua y la historia de España.

Gregorio Mayans — Imagen principal

Gregorio Mayans y Siscar (1699-1781) fue una figura cardinal de la Ilustración española. Nacido en Oliva y fallecido en Valencia, cultivó un perfil polifacético como jurista, historiador, lingüista y polígrafo. Su trayectoria se asocia a la renovación cultural impulsada por la primera etapa ilustrada, compartiendo espacio con grandes nombres como Benito Jerónimo Feijoo. Su vida entre ciudades y academias dejó una huella indeleble en la manera de entender el derecho, la lengua y la historia de España.

Biografía

Nacido en un contexto de cambios políticos, Gregorio Mayans vino al mundo en Oliva, en plena década de 1690, bajo un estatus familiar cuyos derroteros se vieron marcados por la Guerra de Sucesión y sus secuelas. Su padre, Pascual Mayans, participó del bando austracista y acompañó al archiduque Carlos a Barcelona en 1706, experiencia que influyó en la posición de la familia durante los primeros años del siglo XVIII. Este entorno le condicionó, a la postre, en una España bajo la égida de los Borbones, y desde allí surgió su inquietud por comprender y transformar la realidad cultural del reino.

La educación inicial y la matriz jesuita marcó sus primeros años académicos. A salvo de la marginación que seguiría pesando sobre su linaje, regresó a Oliva en 1713 y allí recibió indicaciones de su abuelo, el abogado Juan Siscar, para orientar sus estudios hacia el Derecho. En la Universidad de Valencia se integró al ambiente de los novatores, un círculo emergente que defendía la innovación intelectual frente a moldes arcaicos. Entre sus compañeros y guías figuraron Tomás Vicente Tosca, Juan Bautista Corachán y Baltasar Íñigo, quienes le abrieron lecturas clave y le introdujeron en el pensamiento de autores clásicos y modernos. La influencia de Locke y Descartes resultó decisiva para su concepción de la filosofía jurídica y la ética pública.

Profundización jurídica en Salamanca (1719) lo llevó a la Universidad de Salamanca, donde recibió instrucciones de docentes destacados. Uno de sus maestros, José Borrull, lo acercó a Manuel Martí, un deán alicantino que se convertiría en su mentor y puente hacia las lecturas clásicas y humanistas. Martí le orientó hacia el Renacimiento y los grandes humanistas españoles del siglo XVI, alentándolo a rescatar la tradición intelectual de Nebrija, Vives, Fray Luis de Granada y otros, como un antídoto frente a lo que él percibía como debilitamiento cultural. Con este bagaje, Mayans consolidó su vocación por las humanidades y la historia de su nación. El Renacimiento y los humanistas españoles pasaron a ocupar un lugar central en su proyecto formativo.

Encuentros con la vida académica madrileña y la consolidación de una voz crítica se produjeron tras su paso por Salamanca. En 1720-1721 se trasladó a Salamanca y, más tarde, a Madrid, donde el contacto con figuras de la corte y de las academias sofisticó su estilo y su red de amistades intelectuales. En la capital recibió invitaciones y elogios de organismos como la Real Academia Española y la Biblioteca Real; se hizo conocido por su audacia para cuestionar formulaciones pedagógicas y su deseo de replantear la educación jurídica desde una óptica más propia de la tradición española. La crítica constructiva y la apertura institucional marcaron esta etapa de su vida.

Reforma jurídica y lucha institucional fue otro eje de su acción. Mayans abogó por desplazar el peso del derecho romano hacia un estudio más intenso del derecho autóctono, entendiendo que la legislación española merecía un lugar central en la enseñanza universitaria. Sus propuestas, que buscaban descentralizar la erudición y situar a la lengua y la tradición españolas en el centro, provocaron tensiones con colegas y autoridades. En este periodo escribió y publicó piezas críticas, entre ellas panfletos y discursos que defendían la claridad y la sobriedad de la elocuencia hispana frente a los excesos barrocos. Defender la autenticidad de la tradición jurídica fue una constante en sus denuncias y propuestas.

Apariciones en el Madrid cultural de la década de 1730 fortalecieron su reputación: en 1732 vio la luz la edición de Epistolarum libri sex, una obra que le abrió puertas entre los humanistas de Europa central y del mediterráneo. Un año después apareció Orador Cristiano. Durante siete años ejerció como oficial de la Biblioteca Real, adquiriendo experiencia administrativa y bibliográfica que más tarde influiría en sus proyectos de catalogación y edición. En 1740 decidió regresar a Oliva para dedicarse a la investigación, sin abandonar por completo la correspondencia con figuras eruditas de España y del extranjero. La Biblioteca Real y la vida de la correspondencia articuló su red de contactos y su agenda intelectual.

La Academia Valenciana y la oposición a ciertos consensos fue otra línea de su trayectoria. En 1742 fundó la Academia Valenciana, concebida para recoger y divulgar memorias de España, una institución que buscaba integrar la historia antigua y moderna en un único marco de estudio. Su enfoque crítico hacia ciertas publicaciones, como España Primitiva de la Huerta Vega, le generó discrepancias con otras academias y con la Inquisición. Su edición de la Censura de historias fabulosas de Nicolás Antonio consolidó ese perfil controversial que intentaba, al mismo tiempo, salvar la memoria histórica y exigir estándares de veracidad. La defensa de la verdad histórica y el choque con instituciones religiosas y académicas se volvieron rasgos distintivos de su carrera.

Renovación educativa y reconocimiento real llegó con la llegada de Fernando VI al trono. El ministro Ensenada logró rescatarle del retiro forzado y, con el apoyo de Carlos III, Mayans fue nombrado Alcalde de Casa y Corte. En este cargo se enfrentó a las consecuencias de la expulsión de los jesuitas en 1767 y a la tarea de delinear un nuevo plan educativo que, sin embargo, fue desmembrado por los rectores universitarios. Su etapa en la corte y su labor institucional mostraron una figura que conciliaba la erudición con las exigencias administrativas de la Corona. La educación como proyecto nacional fue su norte, aun cuando las resistencias fueron persistentes.

Relación con la Real Sociedad Económica Valenciana de Amigos del País y con un círculo de ilustrados lo situaron en el centro de una red regional de actividad cultural. En Oliva y Valencia siguió recibiendo visitas de pensadores destacados como Andrés Piquer y Francisco Pérez Bayer, así como de Muñoz, Cerdá Rico, Cavanilles y Blasco. Sus últimos años los dedicó a la edición de la Obra Completa de su admirado Juan Luis Vives, proyecto al que le faltó tiempo para verlo culminado: falleció en 1781, octogenario, y fue sepultado en la catedral de Valencia. La figura de Mayans siguió anclada en la Valencia ilustrada, con una presencia constante en círculos académicos y literarios.

Más allá de las obras ya citadas, Mayans publicó las Advertencias a la historia del padre Mariana de Gaspar Ibáñez de Segovia y las obras de Antonio Agustín. Admirador de Ambrosio de Morales y Páez de Castro, colaboró en el Diario de los Literatos bajo el seudónimo «Placido Veranio». Entre sus aportes figura la monumental edición de Orígenes de la lengua española (1737), donde dio a conocer por primera vez el Diálogo de la lengua de Juan de Valdés, y donde reimprimió las reglas de ortografía de Antonio de Nebrija. Su labor también incluyó una Rhetórica (1757), que se convirtió en una antología de la literatura española y en un análisis exhaustivo de la prosa castellana. En esta línea, Mayans consolidó la primera biografía de Miguel de Cervantes, publicada en 1738. Un linaje editorial que abrió cauces para la crítica y la Historia.

La correspondencia como fuente de su influencia muestra a un Mayans activo y dialogante, manteniendo intercambio con numerosos contemporáneos. Entre sus interlocutores se cuenta el obispo Josep Climent, a quien expuso en 1768 sus inquietudes y propuestas para el desarrollo cultural del país. Este diálogo de ideas, hecho de preguntas y respuestas, revela a un pensador que no se cerró a la polémica, sino que la convirtió en motor de su labor intelectual. La vida de correspondencia es, a la vez, espejo de su compromiso con una España más culta y crítica.

Obras y legado

  • Orígenes de la lengua española (1737): obra culminante donde recupera y revaloriza la tradición lingüística española, con la difusión de textos clave como el Diálogo de la lengua de Juan de Valdés y la reimpresión de las Reglas de Ortographía de Nebrija; además, inaugura una línea de pensamiento sobre el estatuto de la lengua y su historia.
  • Rhetórica (1757): antología de prosa y reflexión crítica sobre la elocuencia, que dialoga con Capmany y anticipa debates sobre la buena expresión en castellano.
  • Advertencias a la historia del padre Mariana (publicadas dentro de su repertorio de edición histórica): intervención crítica que sitúa la labor historiográfica en el marco de una ética de la representación.
  • Edición de la Censura de historias fabulosas de Nicolás Antonio: revisión que enfrentó a la Academia Valenciana y a la Inquisición, reflejo de su carácter contestatario y riguroso.
  • Biografía de Miguel de Cervantes (1738): primera biografía moderna del autor, resultado de su proyecto de rescatar figuras clave de la literatura española.
  • Oradores, epistolarios y correspondencia: sus epistolarios y sus discursos marcaron la forma en que se conocía y difundía el saber en su tiempo.

Sin duda, Mayans dejó un sabor de intensidad intelectual y de desafío a las estructuras académicas de su época. Su esfuerzo por recuperar y renovar la memoria cultural de España, junto a su empeño por convertir la educación en un motor de progreso, hicieron de él una figura que aún hoy se estudia para entender la transición entre el barroco y la Ilustración en el mundo hispano. Su memoria y sus obras continúan siendo referencias para quienes estudian la lingüística, la historia y la filosofía del derecho en el siglo XVIII.

Imágenes de Gregorio Mayans