Guillén Lombardo
| Nombre completo | Guillén Lombardo |
|---|---|
| Nombre nativo | William Lamport |
| Descripción | Militar y conspirador irlandés en España |
| Fecha de nacimiento | 01-01-1615 |
| Lugar de nacimiento | |
| Fecha de fallecimiento | 19-11-1659 |
| Nacionalidad | Irlanda |
| Ocupaciones | escritor, periodista |
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Guillén de Lampart, figura insólita de la historia colonial, emergió como un viajero irlandés que cruzó mares para apostar por ideales que desafiaban al poder imperante. Nacido en Wexford en 1611 y ejecutado en la Ciudad de México en 1659, su trayectoria fue un cruce de aventuras, conspiraciones y poesía mística, un testimonio viviente de la lucha por la autonomía frente al dominio español. Su biografía entrelaza la pulsión libertaria con una curiosa vocación religiosa y un anhelo de justicia que atravesó continentes y sistemas políticos. Su nombre se asocia, de manera inseparable, a un personaje que dejó una estela de interrogantes sobre el sentido de la lealtad, la traición y la verdad histórica.
Guillén de Lampart, figura insólita de la historia colonial, emergió como un viajero irlandés que cruzó mares para apostar por ideales que desafiaban al poder imperante. Nacido en Wexford en 1611 y ejecutado en la Ciudad de México en 1659, su trayectoria fue un cruce de aventuras, conspiraciones y poesía mística, un testimonio viviente de la lucha por la autonomía frente al dominio español. Su biografía entrelaza la pulsión libertaria con una curiosa vocación religiosa y un anhelo de justicia que atravesó continentes y sistemas políticos. Su nombre se asocia, de manera inseparable, a un personaje que dejó una estela de interrogantes sobre el sentido de la lealtad, la traición y la verdad histórica.
Biografía
Estudios y navegaciones como corsario
Sus orígenes señalan a una familia compuesta por Richard y Anastasia, con un abuelo llamado Patrick que, en su caída económica, siguió siendo un noble católico que desafió la ocupación inglesa. En ese marco, el joven Lampart recibió formación inicial con los agustinos y luego con franciscanos en la zona de Wexford, para más tarde continuar su preparación bajo la guía de los jesuitas en Dublín, donde afianzó habilidades de retórica y latín.
La ruta lo llevó a Londres, ciudad donde, por escribir críticas a la manera en que se enfrentaba la invasión de Irlanda, fue condenado a muerte y obligado a abandonar sus estudios. Emprendió entonces una huida marítima, pues escuchó en los relatos de un marinero historias sobre las injusticias contra los católicos durante el régimen de Oliver Cromwell. En Portsmouth se incorporó a una nave con patente de corso y participó durante meses en incursiones y abordajes, recién dejado ese camino volvió su mirada hacia el Atlántico y recaló en La Coruña adoptando el alias de Guillén Lombardo.
De regreso a la esfera de los Tercios de Flandes, Lampart defendió posiciones en las batallas de Nördlingen y en el asedio de Fuenterrabía. Ese periodo forjó en él una combinación de disciplina militar y de una visión de combate que luego influiría en sus planteamientos políticos y religiosos. Sus encuentros con las cadenas de mando colonial y europeo le enseñaron a medir riesgos, manipular narrativas y valorar la libertad ante un poder que consideraba opresivo.
Estancia en España
Con el tiempo, Lampart fijó su residencia en Santiago de Compostela. Allí solicitó al Marqués de Mancera, gobernador de la región, una beca que finalmente obtuvo para estudiar en el Colegio de San Patricio, un establecimiento jesuita situado en la población. Tras completar esa etapa, continuó su formación en el Colegio de San Patricio de la Universidad de Salamanca y luego se trasladó al Colegio de San Lorenzo de El Escorial en Madrid (1634), que le brindó acceso a una vasta biblioteca. Sus enlaces con los jesuitas resultaron decisivos, pues frecuentó también los Reales Estudios de San Isidro, bajo su influencia, especialmente la de Juan Eusebio Nieberemberg. En sus ratos libres, en la cárcel de la Inquisición, llegó a componer incontables salmos en latín humanístico, testimonio de una vida que combinaba devoción y conciencia crítica.
Antes de incorporarse al ejército español, Lampart ya había militado en regimientos irlandeses y, finalmente, fue ascendido a capitán en las filas de las tropas de la Corona. Participó en la Batalla de Nördlingen de 1634 y en el hostigamiento de Fuenterrabía en el año siguiente. Su talento lo llevó a convertirse en consejero y espadachín del duque de Olivares, a quien asistió preparando estrategias para obtener influencia en el virreinato.
Nueva España
En 1640 se embarcó hacia la Nueva España en compañía del virrey Diego López Pacheco, llevando consigo informes sobre la corrupción y la mala administración, aunque su verdadera aspiración era distinta a la de sus superiores: concebir la entidad de ese territorio fuera de la autoridad del rey Felipe IV, pues para Lampart la posesión de la corona española sobre esa región no respondía a una conquista legítima ni a una jurisdicción adquirida por derecho divino.
En 1642 ideó un plan audaz: hacerse pasar por un hijo natural de Felipe III para desplazar al virrey y apoderarse del poder. Contó con la confidencia de un capitán, Felipe Méndez, quien sin embargo denunció sus intenciones ante la Inquisición. El Santo Oficio descubrió que el acusado practicaba hechicería y había realizado un embrujo para consolidar su posición. El Caso se llevó al Consejo de Indias y el rey dejó que la Inquisición actuara. En el registro de su casa aparecieron manuscritos guardados en un baúl de Michoacán, entre ellos la Propuesta al Rey Felipe IV para la liberación de Irlanda, la Proclama Insurreccional para la Nueva España y el Pregón de los justos juicios de Dios, que castigue a quien lo quitare.
El primero de esos textos resumía un acuerdo de la nobleza irlandesa para convertir Irlanda en un protectorado autónomo bajo la órbita de Castilla. El segundo proponía la emancipación de los indígenas y de los esclavos en Nueva España, y su separación del imperio, anticipando de forma precursora los trazos de lo que más tarde sería la independencia mexicana. Después de ocho años de cautiverio, logró escapar del presidio al serrar un candado y clavó su Pregón en la catedral de la Ciudad de México, logrando difundir copias entre los círculos de poder, hasta que volvió a caer cuando viajaba hacia San Lorenzo de los Negros, hoy conocida como Yanga. En ese viaje fue capturado otra vez y murió finalmente, tras ser ejecutado a la hoguera el 19 de noviembre de 1659.
Obras
- Propuesta al Rey Felipe IV para la liberación de Irlanda.
- Proclama Insurreccional para la Nueva España.
- Pregón de los justos juicios de Dios, que castigue a quien lo quitare.
- Cristiano desagravio y retractaciones.
- 918 Salmos en latín humanístico.
Trascendencia
Con el paso de los años, algunos historiadores han discutido si las acciones de Lampart constituyen un antecedente directo de la Independencia de México; sin embargo, su figura ganó una presencia notable en la memoria nacional gracias a una estatua que se ubica dentro del mausoleo del Monumento a la Independencia en la Ciudad de México. La escultura lo muestra atado al cadalso, como guardián de los restos de los insurgentes, y ha sido objeto de debates ante la interpretación de su carga simbólica.
El escritor e historiador Vicente Riva Palacio dio a conocer Memorias de un impostor. Don Guillén de Lampart (1872), una pieza que, al estilo de las novelas históricas de aventura, reinterpreta su figura. Más tarde, en 1919, Johnstone McCulley, periodista neoyorquino, creó La maldición de Capistrano, un relato que, pese a basarse en aquella novela de Riva Palacio, adoptó como base la figura de un mexicano que vivió en el siglo XIX y se transformó en un personaje popular llamado El Zorro. Este fenómeno literario contribuyó a proyectar un aura de mito alrededor de Lampart y su supuesto parentesco con las historias de rebelión y libertad.
La historiografía reciente ha seguido explorando su memoria. En 1908, Luis González Obregón publicó Don Guillén de Lampart: La Inquisición y la independencia en el siglo XVII, una obra que entrelaza la figura del
Según el crítico Ramón Alvarado, la novela de Lizardo busca devolverle voz a Lampart, permitiendo que, a través de una conversación entre voces, el lector emita su propio juicio sobre la veracidad histórica y la complejidad del pasado novohispano. Este enfoque literario sostiene que la figura de Lampart, más que un simple precursor de la independencia, representa una constelación de deseos y tensiones que atravesaron la frontera entre la lealtad a la Corona y la aspiración a la libertad.
En la actualidad, el historiador Raúl S. de Gortari dio continuidad a estas iniciativas con una investigación de alcance considerable titulada Guillén de Lampart. Un reclamo de justicia, un ensayo que se ha expandido a seis tomos y más de mil páginas para reconstruir, con múltiples fuentes, la trayectoria y las motivaciones del irlandés, así como su legado en la memoria histórica de México y la región. Este compendio ha contribuido a situar a Lampart en un lugar central dentro de las discusiones sobre identidad, colonización y resistencia en el siglo XVII.