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Guillermo Enrique Hudson

Nombre completo Guillermo Enrique Hudson
Descripción Naturalista y escritor
Fecha de nacimiento 04-08-1841
Lugar de nacimiento
Fecha de fallecimiento 18-08-1922
Nacionalidad Reino Unido de Gran Bretaña e Irlanda
Ocupaciones ornitólogo, novelista, guionista, escritor, naturalista
Idiomas español, inglés
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Guillermo Enrique Hudson, conocido también como William Henry Hudson, fue un naturalista y escritor nacido en la Argentina que dejó una huella singular en la crónica de la vida silvestre y en la memoria de los paisajes pampeanos. Su trayectoria vital lo llevó desde una estancia familiar cercana a Quilmes hasta Londres, donde cimentó una obra que fusiona observación científica y relato literario. En su tiempo fue considerado un pionero de la ornitología y de la literatura de naturaleza, cuyas páginas atraviesan continentes y épocas.

Guillermo Enrique Hudson — Imagen principal

Guillermo Enrique Hudson, conocido también como William Henry Hudson, fue un naturalista y escritor nacido en la Argentina que dejó una huella singular en la crónica de la vida silvestre y en la memoria de los paisajes pampeanos. Su trayectoria vital lo llevó desde una estancia familiar cercana a Quilmes hasta Londres, donde cimentó una obra que fusiona observación científica y relato literario. En su tiempo fue considerado un pionero de la ornitología y de la literatura de naturaleza, cuyas páginas atraviesan continentes y épocas.

Biografía

Sus progenitores, Daniel Hudson y Carolina Augusta Kimball, contrajeron matrimonio en Boston en 1825 y emprendieron un viaje que los condujo al litoral del Río de la Plata a bordo del vapor Potomac. Se asentaron en una zona rural que hoy forma parte de Bosques, en aquel entonces perteneciente al partido de Quilmes y que actualmente está dentro del partido de Florencio Varela. Adquirieron una modesta estancia de alrededor de 0,33 km de frente por más de 8 km de extensión, bautizada como Los Veinticinco Ombúes; la propiedad les fue vendida por Tristán Nuño Valdez, cuñado del gobernador Juan Manuel de Rosas. Allí iniciaron una vida de hacendado dedicada a la ganadería vacuna y ovina, con esfuerzo y paciencia que definirían su futuro.

La familia contó con seis hijos, de los cuales cuatro fueron varones y dos niñas. Los pequeños fueron bautizados en la Primera Iglesia Metodista de la ciudad de Buenos Aires, un registro bautismal conserva constancias de esas primeras partidas.

Guillermo Enrique Hudson, el cuarto en nacer, se tornó célebre más tarde por las descripciones de los alrededores de su rancho natal, plasmadas en su autobiografía Allá lejos y hace tiempo, escrita en tierras británicas y publicada en 1918.

En 1874, aquejado por una grave dolencia cardíaca, decidió trasladar su residencia a Londres. Dos años después contrajo matrimonio con la británica Emily Wingrave, propietaria de la pensión donde residía. En 1889 impulsó la fundación de una de las primeras sociedades dedicadas a la protección de las aves: la Royal Society for the Protection of Birds. En 1916, cuando ya existía la Aves Argentinas (entonces Sociedad Ornitológica del Plata), fue reconocido como su primer socio honorario. Sus publicaciones sobre aves dejaron una impronta decisiva en la ornitología del país.

El reconocimiento a sus esfuerzos se formalizó con la obtención de la ciudadanía británica el 4 de julio de 1900, un hito que simbolizó su integración entre dos mundos y su dedicación a la observación de la naturaleza desde una óptica global.

Falleció en 40 St Luke's Road, en Londres, el 18 de agosto de 1922. Su cuerpo fue sepultado en el Broadwater and Worthing Cemetery, junto a su esposa, quien había partido el año anterior.

Legado

Hoy se le recuerda como uno de los narradores más destacados de su época en la lengua inglesa. La primera muestra de su escritura apareció como un relato breve que, con el tiempo, se integraría en la obra El Ombú. Este texto vio la luz en la afamada revista The Cornhill Magazine en enero de 1884, marcando el inicio de una trayectoria multifacética que abarcó géneros diversos y viñetas de la vida natural.

A lo largo de su producción literaria, Hudson exploró la novela (con títulos como Mansiones verdes), el cuento (entre otros Un viejo espino, Marta Riquelme y El Ombú), la novela histórica (La Tierra Purpúrea), la utopía (la edad de Cristal), la autobiografía (Allá lejos y hace tiempo), el ensayo científico (El naturalista en el Plata, Aves del Plata), la poesía (El gorrión de Londres) y una correspondencia que revela una devoción constante por la naturaleza y la literatura. En novelas y ensayos entrelazados, dio lugar a obras híbridas que combinan experiencia de viaje, reflexión científica y memoria afectiva de sus lugares.

Entre sus aportes también figuran esfuerzos para rescatar la tradición oral y convertirla en materia literaria; en ese sentido, sus relatos y recopilaciones de cuentos populares nacieron como un intento de preservar un patrimonio inmaterial que conecta la vida cotidiana de Inglaterra y Argentina, y que la crítica posterior ha valorado como una anticipación de las investigaciones folklóricas modernas.

La recepción de su obra se enriqueció con la mirada de figuras eminentes. Entre sus admiradores figuran Jorge Luis Borges, quien reconoció su herencia literaria; Theodore Roosevelt, quien lo elogió como un contemporáneo inmortal; Ezequiel Martínez Estrada, Joseph Conrad y Unamuno, que lo situaron entre los grandes retratistas de la naturaleza y la existencia humana. Su figura continúa inspirando a lectores y estudiosos que lo consideran un referente insoslayable para comprender la relación entre país, paisaje y palabra.

La memoria de Hudson encontró una continuidad en Quilmes, donde el médico y notable ciudadano Fernando Pozzo impulsó su homenaje. Pozzo organizó una conferencia en la Facultad de Medicina y, junto a su esposa, identificó y señaló el rancho natal. En 1941 se fundó la Asociación de Amigos de Hudson, que plantó un ombú y erigió un monolito en la esquina de la antigua estanzuela Los 25 Ombúes, celebrando la donación del solar natal del primer naturalista argentino en aquella región. En 2000, la provincia de Buenos Aires declaró ese terreno Reserva Natural, dando lugar al Museo Histórico y Reserva Natural Provincial Guillermo Enrique Hudson. Su primera directora ad honorem fue la profesora Violeta Shinya, sobrina nieta del escritor, quien desarrolló una trayectoria educativa dedicada a difundir su obra y a promover el lugar. Bajo su gestión y con aportes de diversas donaciones, se ampliaron las cuatro hectáreas originales y se consolidó un modelo de Eco-museo que conectó ciencia, memoria y comunidad. Posteriormente, el museo fue dando forma a su vínculo con la gente a través de proyectos culturales y educativos, consolidando una identidad de centro ambiental y social.

Hoy la reserva natural ocupa aproximadamente 54 hectáreas y está atravesada por arroyos como Las Conchitas y Santo Domingo, albergando ecosistemas diversos y especies autóctonas. Este paisaje remite, en su esencia, al que Hudson conoció en su infancia y que lo convirtió en un observador minucioso de la naturaleza. En reconocimiento a su trayectoria, la localidad de Hudson en el municipio de Berazategui toma su apellido como homenaje y señal de la influencia que ejerció sobre la región.

Obras

  • 1875: Se requiere una canción de cuna.
  • 1883: El gorrión de Londres.
  • 1883: La confesión de Pelino Viera.
  • 1885: La Tierra Purpúrea (The Purple Land that England Lost. Travels and Adventures in the Banda Oriental, South America).
  • 1887: A Crystal Age.
  • 1888: Argentine Ornithology.
  • 1892: Un naturalista en el Río de la Plata.
  • 1893: Días de ocio en la Patagonia (Idle Days in Patagonia).
  • 1893: Birds in a Village.
  • 1894: Lost British Birds.
  • 1895: Aves británicas.
  • 1898: Birds in London.
  • 1900: Nature in Downland.
  • 1901: Los pájaros y el hombre.
  • 1903: El ombú.
  • 1904: Mansiones verdes.
  • 1905: A Little Boy Lost.
  • 1908: Land's End. A Naturalist's Impressions in West Cornwall.
  • 1909: Afoot in England.
  • 1909: South American sketches.
  • 1910: Shepherd's Life. Impressions of the South Wiltshire Downs.
  • 1913: Adventures Among Birds.
  • 1913: Aventuras entre pájaros.
  • 1916: Tales of the Pampas.
  • 1918: Birds and man.
  • 1918: Allá lejos y hace tiempo.
  • 1919: The Book of a Naturalist.
  • 1919: Birds in Town and Village.
  • 1920: Aves del Plata.
  • 1920: Dead Man's Plack and An Old Thorn.
  • 1921: A Traveller in Little Things.
  • 1922: Una cierva en el parque de Richmond.
  • 1922: Hind in Richmond Park.
  • 1922–1923: The Collected Works (24 vols.).
  • 1923: Rare Vanishing & Lost British Birds.
  • 1923: 153 Letters from W. H. Hudson.
  • 1923: Ralph Herne.
  • 1925: Men, Books and Birds.
  • 1925: The Disappointed Squirrel (extracto de The Book of a Naturalist).
  • 1926: Fan-The Story of a Young Girl's Life.
  • 1929: Mary's Little Lamb.
  • 1930: South American Romances.
  • 1931: Far Away and Long Ago - A History of My Early Life.
  • 1941: W. H. Hudson's Letters to R. B. Cunninghame Graham.
  • 1946: Tales of the Gauchos.
  • 1951: Letters on the ornithology of Buenos Ayres.
  • 1958: Diary Concerning his Voyage from Buenos Aires to Southampton on the Ebro.
  • 1963: Gauchos of the Pampas and Their Horses.
  • 1964: English Birds and Green Places: Selected Writings.
  • 1981: Birds of a feather: unpublished letters of W. H. Hudson.

Versiones fílmicas

La novela Allá lejos y hace tiempo fue adaptada al cine en dos ocasiones. La primera versión, dirigida por Ricardo Becher, se rodó en 1969 pero nunca se terminó por obstáculos de edición y doblaje entre los coproductores estadounidenses.

La segunda versión de la misma historia llegó con la dirección de Manuel Antín y se estrenó el 25 de mayo de 1978, ofreciendo una mirada distinta a la obra y a su mundo narrativo.

La novela Mansiones verdes, por su parte, dio origen a un filme estrenado en 1959 bajo la batuta de Mel Ferrer; la interpretación de Audrey Hepburn en el papel de Rima y la de Anthony Perkins como Abel constituyeron una combinación destacada del proyecto. Aunque la música inicial era de Heitor Villa-Lobos, la partitura final se trabajó con Bronislau Kaper, buscando acentuar el tono exótico y onírico de la obra. La película, considerada una rareza dentro de la filmografía de Hepburn, fue recibida con opiniones mixtas y no logró consolidar una taquilla sólida pese a contar con virtudes notables.

Imágenes de Guillermo Enrique Hudson