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Ignacio F. Iquino

Nombre completo Ignacio Farrés Iquino
Descripción Director de cine español (1910-1994)
Fecha de nacimiento 25-10-1910
Lugar de nacimiento
Fecha de fallecimiento 29-04-1994
Nacionalidad España
Ocupaciones guionista, productor de cine, director de cine
Idiomas español, catalán
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Ignacio Ferrés Iquino es una de las figuras más versátiles del cine ibérico, cuyo talento abarcó la escritura de guiones, la dirección y la producción en una carrera que dejó huella durante varias décadas. Nacido en Valls el 25 de octubre de 1910 y fallecido en Barcelona el 29 de abril de 1994, su recorrido estuvo marcado por la obsesión de reinventarse. A lo largo de su trayectoria adoptó numerosos seudónimos para firmar sus proyectos, entre ellos Iquino, Ignacio Iquino, Ignacio F. Iquino, Steve MacCohy, Steve McCohy, Steve McCoy y John Wood, una práctica que respondía a una visión teatral de su propio devenir artístico.

Ignacio F. Iquino — Imagen principal

Ignacio Ferrés Iquino es una de las figuras más versátiles del cine ibérico, cuyo talento abarcó la escritura de guiones, la dirección y la producción en una carrera que dejó huella durante varias décadas. Nacido en Valls el 25 de octubre de 1910 y fallecido en Barcelona el 29 de abril de 1994, su recorrido estuvo marcado por la obsesión de reinventarse. A lo largo de su trayectoria adoptó numerosos seudónimos para firmar sus proyectos, entre ellos Iquino, Ignacio Iquino, Ignacio F. Iquino, Steve MacCohy, Steve McCohy, Steve McCoy y John Wood, una práctica que respondía a una visión teatral de su propio devenir artístico.

Biografía

Orígenes y familia procedía de un entorno vinculado al arte y al espectáculo, ya que su padre fue Ramón Ferrés Musolas y su madre se desempeñaba como actriz Teresa Idel, lo que dejó en él una intuición temprana por la imagen y la puesta en escena. Desde joven cultivó la mirada fotográfica y, con el tiempo, dio el salto hacia el mundo del cine para experimentar con la cámara y la narrativa en primera persona.

Primeros pasos en el oficio inició su andadura profesional como fotógrafo y, hacia la década de los treinta, asumió la realización de un documental que observaba Toledo y su grandeza medieval, un proyecto que marcó el inicio de una discografía encabezada por la exploración formal y el afán de contar historias con rigor. En esa época aún convivían la imagen fija y la luz del cine, y él supo aprovechar esa transición para perfilar su estilo.

Episodio de producción y versatilidad la trayectoria de Ignacio Ferrés Iquino superó las cien entregas entre dramas, comedias y thriller, sin renunciar a las fórmulas populares de la época ni a las curvas de evolución social que atravesaba España. Aun cuando su tono oscilaba entre lo comercial y lo experimental, dejó discernir una inquietud constante por explorar la realidad, la moral y las tensiones de la época en la que trabajó.

Impacto y reconocimiento la crítica ha sostenido que su figura reúne dos rasgos: una productividad insaciable y una cierta irregularidad en el pulso formativo, que a veces parecía navegar por corrientes distintas. En el conjunto de su generación, se le ha ubicado junto a creadores de renombre como Rafael Gil y José Luis Sáenz de Heredia, como un referente capaz de abrirse camino entre tradiciones y modernidad, con un ojo puesto en el público y otro en la mesa de ideas que sostenía el cine español.

Etapas notables de su filmografía a principios de la década de 1940 emergió como figura de público, gracias a títulos que combinaron la adaptación de obras teatrales con una voz propia. Entre esas obras destacó la versión cinematográfica de una conocida pieza teatral en la que el parentesco entre el teatro y el cine se hizo evidente —un puente entre la escena y la pantalla que lo situó entre los nombres más visibles de la época—. Su trayectoria, sin embargo, no se circunscribió a una sola fórmula, sino que se movió con destreza entre dramas íntimos y ejercicios de estilo para el público español.

Período de la década de 1950 y los años siguientes durante esa etapa consolidó proyectos relevantes como Brigada criminal, un thriller que supo explorar la intriga en un país en proceso de cambio, y El Judas, que significó una culminación histórica al ser el primero en rodarse en catalán tras la Guerra Civil. Asimismo, Buen viaje, Pablo, con elenco internacional, se convirtió en una da la piezas que resaltaron su gusto por combinar contextos culturales con temáticas contemporáneas, siempre con una mirada que apuntaba a la reflexión social.

Visión histórica y mirada a la Guardia Civil entre sus obras destaca la que aspiró a ser un retrato realista de las instituciones y su historia: El primer cuartel, filmada para acercar al público un periodo fundacional de la Benemérita y sus orígenes. En su conjunto, estos títulos muestran un intento sostenido por capturar la vida española de distintas épocas, desde el peso de la memoria hasta las exigencias de un cine que quería dialogar con su tiempo sin perder de vista la verosimilitud histórica.

Los sesenta y la evolución del cine popular la década de los sesenta supuso un punto de inflexión: la cantidad de obras creció, pero la crítica percibió una merma en la consistencia de algunas propuestas. En esa etapa se acercó al fenómeno del spaghetti western gracias a coproducciones con Italia, Alemania y Francia, intentando renovar su lenguaje y ampliar horizontes, sin renunciar a la crítica social que había marcado su sello en décadas anteriores.

Renovación en los setenta y ochenta en los años setenta emergió un nuevo impulso temático con obras que abordaron la sexualidad, el deseo y las complejidades de la vida cotidiana desde una mirada más atrevida para la época. Aborto criminal (1973) y Chicas de alquiler (1974) mostraron su interés por explorar el límite entre lo moral y lo permitido, mientras que Los violadores del amanecer (1978) y Las que empiezan a los quince años (1978) reforzaron su reputación en el terreno de la ficción erótica de autor en la España de transición. En la década siguiente, consolidó su estatus dentro de ese campo con títulos que, pese a la polémica, son recordados como parte de una etapa audaz y líder de un cine que desbordaba las fronteras de la censura.

Últimos años y legado hacia el final de su carrera continuó aportando con cintas que combinaban ambición comercial y una voluntad de experimentar, incluida la producción de obras que hoy permiten entender la transición cultural y social que vivió España. Su figura, reconocida por su capacidad para adaptarse a los cambios del cine, dejó una impronta en varias generaciones de creadores y una bibliografía que ayuda a comprender la evolución de un cine español en constante reinvención.

Fallecimiento el 29 de abril de 1994 cerró un ciclo vital de 83 años en Barcelona, dejando tras de sí una memoria de obras y colaboraciones que siguieron dialogando con la historia del cine español durante décadas posteriores.

Filmografía destacada

  • 1933: Toledo y el Greco
  • 1941: El difunto es un vivo
  • 1941: Alma de Dios
  • 1942: Los ladrones somos gente honrada
  • 1942: El pobre rico
  • 1943: Un enredo de familia
  • 1944: Hombre sin honor
  • 1945: El obstáculo
  • 1950: Brigada criminal
  • 1951: El sistema Pelegrín
  • 1952: El Judas
  • 1955: La patrulla
  • 1959: Buen viaje, Pablo
  • 1966: El primer cuartel
  • 1973: Aborto criminal
  • 1974: Chicas de alquiler
  • 1978: Los violadores del amanecer
  • 1978: Las que empiezan a los quince años
  • 1981: La caliente niña Julieta
  • 1981: Dos pillos y pico
  • 1981: La desnuda chicas del relax
  • 1984: Yo amo la danza

Vídeo sobre Ignacio F. Iquino