Ígor Markévich
| Nombre completo | Ígor Markévich |
|---|---|
| Nombre nativo | Маркевич Игорь Борисович |
| Descripción | Compositor y director de orquesta ucraniano (1912–1983) |
| Fecha de nacimiento | 09-08-1912 |
| Lugar de nacimiento | |
| Fecha de fallecimiento | 07-03-1983 |
| Nacionalidad | Francia, Italia, Reino de Italia, Imperio ruso |
| Ocupaciones | compositor, director de orquesta, profesor universitario, pianista |
| Géneros | música clásica |
| Idiomas | francés, ucraniano |
| Hermanos | Dimitry Markevitch |
| Esposas | Kyra Nijinsky |
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Ígor Borísovich Markévich emergió como una figura polifacética del siglo XX: compositor, director de orquesta, pianista y maestro que dejó una huella profunda en el repertorio europeo, especialmente en las tradiciones francesa y rusa, así como en la renovación de la música de cámara y orquestal. Su vida atravesó continentes y épocas convulsas, y su obra, además de sus logros personales, refleja una búsqueda constante de lenguaje y forma. Su memoria persiste en la historia de la música por su intento de fusionar la intuición poética con una arquitectura sonora rigurosa y visionaria.
Ígor Borísovich Markévich emergió como una figura polifacética del siglo XX: compositor, director de orquesta, pianista y maestro que dejó una huella profunda en el repertorio europeo, especialmente en las tradiciones francesa y rusa, así como en la renovación de la música de cámara y orquestal. Su vida atravesó continentes y épocas convulsas, y su obra, además de sus logros personales, refleja una búsqueda constante de lenguaje y forma. Su memoria persiste en la historia de la música por su intento de fusionar la intuición poética con una arquitectura sonora rigurosa y visionaria.
Vida
Markévich nació en la ciudad de Kiev, en una familia que lo empujó hacia el mundo de las prácticas musicales desde muy joven. En los primeros años de la década de 1910, su entorno cambió radicalmente: la circunstancia de la época obligó a migrar con los suyos y terminaron estableciéndose en un entorno europeo que acabaría marcando su destino artístico. En Suiza, la sensibilidad que ya mostraba encontró un terreno fértil para su desarrollo. Fue en París donde su talento recibió una crianza formal y disciplinada: bajo la tutela de maestros reputados, el joven comenzó a perfilarse como compositor y pianista. En esa ciudad, su nombre empezó a resonar con fuerza gracias a una labor que combinó el estudio meticuloso y la exploración expresiva. En ese periodo de formación, adquiriò visión de conjunto sobre la música de cámara y la orquesta, y su avance se hizo audible en los escenarios de la capital francesa. Su debut profesional a cargo de un concierto en la ciudad consolidó la reputación de un director con criterio propio y sensibilidad para con las texturas sonoras más delicadas. En París también se alimentó de la influencia de figuras relevantes de la pedagogía musical, cuyas ideas le brindaron técnicas y enfoques para abordar tanto la composición como la interpretación. En medio de ese proceso, un reconocimiento público llegó en 1929, cuando su Concerto Grosso dejó constancia de su voz personal y de su capacidad para dialogar con las tradiciones clásistas y modernas. Montaigne escucha su tiempo: el cosmopolitismo musical que emergía en Europa favoreció que su nombre fuera asociado a una renovación del lenguaje orquestal. En palabras de destacados críticos y colegas, Markévich era visto como una figura de gran influencia y potencial, a la vez que una personalidad de intensa presencia en el panorama musical contemporáneo.
En su vida personal, contrajo matrimonio en tres ocasiones distintas. Su primera esposa fue Kyra Nijinska, hija del célebre bailarín Vaslav Nijinski; juntos enlazaron la experiencia de la danza con la de la música y engendraron un hijo llamado Vaslav, antes de separarse. Su segundo enlace fue con Topazia Caetani, de quien nació un hijo que siguió sus pasos en la dirección orquestal. Tras la desaparición de Caetani, el compositor inició una relación con Carlota Garriga, que cerró una etapa afectiva de su vida. Markévich encontró su modo de seguir creando a lo largo de estas alianzas, que también aportaron perspectivas distintas sobre la vida familiar y las responsabilidades artísticas. Abandonó la vida parisina y, a lo largo de los años, su trayectoria lo llevó a otros lugares, hasta terminar sus últimos días en el sur de Francia. Falleció repentinamente en Antibes en 1983, dejando tras de sí un acervo artístico que siguió siendo objeto de estudio por generaciones de intérpretes e investigadores.
Carrera
El debut de Markévich como director tuvo lugar a los dieciocho años, al frente de la Orquesta Real del Concertgebouw, una aparición temprana que anticipaba una carrera marcada por una intuición clara para el conjunto y una precisión técnica notable. Su trayectoria se consolidó en el siglo XX como una de las más respetadas entre los directores que se ocupaban de repertorios franceses y rusos, con especial atención a las obras de finales del periodo romántico y del primer impulso moderno. En ese marco, su estilo fue reconocido por su claridad estructural y su gusto por las timbres brillantes y conteniendo una densidad expresiva compleja. Aunque su base se formó en Italia, Markévich adquirió la ciudadanía italiana y cimentó allí gran parte de su identidad profesional, lo que le permitió interactuar con la escena musical mediterránea y alentar conexiones nuevas entre tradiciones nacionales. Durante la Segunda Guerra Mundial participó activamente en la resistencia italiana, una experiencia que dejó su impronta en su visión de la función social del artista y su responsabilidad ante la historia. Después de la contienda, la vida lo llevó primero a Londres y luego a Suiza, etapas que coincidieron con un periodo de reencuentro con el circuito europeo de intérpretes y sellos discográficos. En París, la Orquesta Lamoureux fue el escenario donde su dirección adquirió una notoriedad rotunda: entre 1957 y 1961, desarrolló una relación creativa de gran intensidad con la agrupación, registrando una cantidad notable de obras que contribuyeron a perfilar su legado interpretativo. Años después, su actividad se amplió al podio de la Orquesta Sinfónica de RTVE, donde asumió responsabilidades docentes y artísticas que fortalecieron lazos con nuevas generaciones de músicos. En paralelo, el hermano de Markévich, Dmitri, se destacó en el mundo de la musicología y el violonchelo, lo que reforzó el entorno familiar como una coalición intelectual dedicada a la exploración de la música desde múltiples vertientes.
En el ámbito creativo, Markévich exploró una amplia paleta sonora, moviéndose con naturalidad entre modernas estructuras de concierto y piezas de cámara de alto vuelo. Su repertorio abarcó desde adaptaciones y relecturas de obras clásicas hasta estrenos que respondían a un siglo de cambios estéticos y tecnológicos. Su presencia en la escena musical no se limitó a la dirección: su labor como compositor dejó una serie de obras que mostraban una búsqueda sostenida de claridad formal y de un lenguaje capaz de sostener la emoción sin recurrir a la grandilocuencia gratuita. Su obra refleja, en síntesis, un intento de sostener la tensión dramática de la música a través de una arquitectura que armoniza tradición y modernidad, en un diálogo continuo con figuras de renombre y con las corrientes que se respiraban en aquella época.
Con la enseñanza, Markévich ejerció un papel crucial, transmitiendo su experiencia a estudiantes y a jóvenes intérpretes que buscaban comprender las complejidades del orquestar y del interpretar con voz propia. Su labor docente se integró a su actividad directiva y compositiva, de modo que su influencia se extendió más allá de las salas de concierto y se propagó por academias y conservatorios donde su experiencia se convirtió en un recurso valioso para quienes deseaban construir una carrera sólida en un campo tan competitivo.
Obras
Composiciones
Entre las realizaciones de Markévich destacan puestas que combinan el tratamiento de la orquesta con la sensibilidad de la cámara y la voz humana. Su producción inicial dio forma a piezas de cámara con orquestación consciente, mientras que sus obras para orquesta y solistas mostraron una preocupación constante por la claridad de la textura y la expresividad. Su catálogo incluye conciertos, suites y ballets, así como cantatas y oratorios que, en su conjunto, revelan una voz que se esfuerza por dialogar entre lo clásico y lo contemporáneo. En su trayectoria se observan piezas que exploran la danza como motor expresivo, suites que tienen un carácter lírico, y travelings por territorios donde la palabra y la música se entrelazan para crear imágenes sonoras de gran plasticidad. A lo largo de estas obras, se aprecia una atención al color y al ritmo que lo sitúa entre los creadores que buscaron, en su tiempo, una renovación serena y audaz a la vez.
- Partita (1931) para piano y pequeño conjunto instrumental.
- Noces, suite para piano (1925)
- Sinfonietta (1928–29)
- Piano Concerto (1929)
- Cantata para soprano, coro y orquesta (1929–1930), texto de Jean Cocteau.
- Concerto Grosso (1930)
- Partita (1931) para piano y pequeño conjunto.
- Serenata para violín, clarinete y oboe (1931)
- Rébus, ballet (1931)
- Cinéma-Ouverture (1931)
- Galop para ocho o nueve solistas (1932)
- L'envol d'Icare, ballet (1932); revisado como Icare (1943)
- Hymnes (1932–33) (revisado en 1980)
- Petite suite d’apres Schumann para orquesta de cámara (1933)
- Psaume para soprano y orquesta de cámara (1933)
- Le paradis perdu, oratorio (1934–35) (texto de Markevitch adaptado de John Milton)
- Trois poèmes para voz y piano (1935) (textos de Cocteau, Platón y Goethe); n.º 3 orquestado en 1936 como Hymne à la mort, incorporado en 1980 a los Hymnes para orquesta
- Cantique d’amour para orquesta (1936)
- Le nouvel âge, sinfonía concertante con 2 pianos (1937)
- La Taille de l’homme, 'concierto inacabado' para soprano y 12 instrumentos (1938–39, primera parte completa)
- Stefan le poète, 'impressions d’enfance' para piano (1939–40)
- Lorenzo il magnifico, sinfonía concertante para soprano y orquesta (1940) (textos de Lorenzo de Medici)
- Variations, Fugue et Envoi on a Theme of Handel para piano (1941)
- Le Bleu Danube, vals sobre temas de Johann Strauss II (1944)
Libros
- Estudios históricos, analíticos y prácticos de las sinfonías de Beethoven (Die Sinfonien von Ludwig van Beethoven: historische, analytische und praktische Studien; Edition Peters, Leipzig, 1982)
Discografía selecta
- 1954 – Mozart: Misa de la Coronación, KV 317. Berliner Philharmoniker, coros de la Catedral de Santa Eduvigis, grabación para Deutsche Grammophon.
- 1954–1960 – Mozart: Conciertos para piano n.º 20 y 24 con Clara Haskil y la Orquesta Lamoureux, para Philips.
- 1957 – Haydn: La Creación. Irmgard Seefried, Berliner Philharmoniker, grabación para Deutsche Grammophon.
- 1957 – Milhaud, Honegger y Roussel: recopilación de obras para orquesta; la interpretación de las obras corales y orquestales de los tres compositores con la Orquesta Lamoureux para DG.
- 1959 – Berlioz: La condenación de Fausto y Harold en Italia. Con la Orquesta Lamoureux y la Filarmónica de Berlín para DG.
- 1961 – Cherubini y Mozart: Réquiem y Misa de la Coronación. Solistas y Coro; Filarmónica Checa para DG.
- 1961 – Heliodor (edición) – Grabaciones de obras de Cherubini y otros maestros con la Orquesta Lamoureux (compilación para DG).
- 1962–1963 – Stravinski: La consagración de la primavera. Filarmónica de Varsovia para Accord (CD).
- 1963 – Músorgski y Rimsky-Kórsakov: Cuadros de una exposición; Oberturas de la gran Pascua rusa. Grabación para Heliodor y DG.
- 1965 – Gounod: Misa solemne de Santa Cecilia. Irmgard Seefried y la Filarmónica Checa para DG.
- 1990 – Chaikovski: Sinfonías 4, 5 y 6. Sinfónica de Londres, New Philharmonia para Decca y Philips.
- 1993 – Russie Eternelle. Rimsky-Kórsakov: El gallo de oro y otras piezas; Chaikovski: Francesca da Rimini; Borodin: En las estepas de Asia Central; Glinka: Ruslán y Liudmila. Grabación con la Orquesta Lamoureux y la Filarmónica Checa (DG).
- 1995 – Chaikovski: Sinfonías 1–3. Sinfónica de Londres y New Philharmonia para Decca y Philips.
- 1998 – Schubert y Berwald: Sinfonía n.º 4 “Trágica”; Sinfonías n.º 3 “Singulière” y 4 de Berwald. Berliner Philharmoniker para DG.
- 2003 – Markevitch: Un véritable artiste. Grabación con Deutsche Grammophon.