Vida Icónica VIDAICÓNICA

Irena Szewińska

Nombre completo Кир­шен­штейн, Ире­на
Nombre nativo Irena Kirszenstein-Szewińska
Descripción Atleta polaca
Fecha de nacimiento 24-05-1946
Lugar de nacimiento
Fecha de fallecimiento 29-06-2018
Nacionalidad Polonia
Ocupaciones velocista, atleta, funcionario deportivo
Grupos Comité Olímpico Internacional, International Jewish Sports Hall of Fame, Salón de la Fama del Atletismo
Idiomas polaco
EsposasSławomir Szewiński
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Irena Szewińska, nacida Irena Kirszenstein en Leningrado, Unión Soviética, el 24 de mayo de 1946, se convirtió en una de las figuras más destacadas del atletismo polaco y mundial. Su trayectoria fusionó rapidez y capacidad de resistencia, con éxitos que trascendieron generaciones. Aunque desarrolló gran parte de su vida deportiva en Polonia, su historia quedó escrita para la historia del deporte por su versatilidad, constancia y liderazgo dentro y fuera de la pista.

Irena Szewińska — Imagen principal

Irena Szewińska, nacida Irena Kirszenstein en Leningrado, Unión Soviética, el 24 de mayo de 1946, se convirtió en una de las figuras más destacadas del atletismo polaco y mundial. Su trayectoria fusionó rapidez y capacidad de resistencia, con éxitos que trascendieron generaciones. Aunque desarrolló gran parte de su vida deportiva en Polonia, su historia quedó escrita para la historia del deporte por su versatilidad, constancia y liderazgo dentro y fuera de la pista.

Biografía y trayectoria deportiva

Con apenas dieciocho años, Szewińska dejó una huella imborrable en Tokio 1964, cosechando tres preseas para Polonia: plata en los 200 metros, plata en salto de longitud y oro en el relevo 4 x 100 metros, formando un cuarteto que incluyó a Teresa Ciepla, Halina Gorecka y Ewa Klobukowska.

Al año siguiente, marcó dos hitos que definieron su evolución: 22,7 segundos en los 200 m, récord mundial, logrado en Varsovia, y 11,1 segundos en los 100 m, récord europeo igualado en Praga. Esos logros consolidaron su estatus de estrella de la velocidad y pavimentaron el camino hacia pruebas más largas donde demostraría su talento.

En Budapest, 1966, la polaca brilló al conquistar tres oros en salto de longitud, 200 m y relevos 4 x 100 m; además sumó una plata en los 100 m, dejando claro que su versatilidad era su sello distintivo y que sería difícil doblegarla en la década siguiente.

En 1967 contrajo matrimonio con Janusz Szewiński, adoptando el apellido que la acompañaría durante el resto de su carrera. Ya como Szewińska, participó en los Juegos Olímpicos de México 1968 y, en los 100 m, terminó tercera; la carrera fue ganada por Wyomia Tyus y seguida por Barbara Ferrell. En los 200 m, Szewińska sorprendió al vencer a Raelene Boyle y Jennifer Lamy, estableciendo un nuevo récord mundial con 22,58 segundos. En esa misma cita, también disputó salto de longitud, pero no logró avanzar a la final.

La década siguiente la encontró alternando momentos de gloria y fases de readaptación. En Helsinki 1971 obtuvo una medalla de bronce en los 200 m, y en Múnich 1972 repitió la tercera posición en esa distancia, cediendo ante Renate Stecher y Raelene Boyle. Aun así, su rendimiento mantenía una presencia decisiva en la élite mundial y su nombre seguía asociándose a récords y marcas memorables.

El punto de inflexión llegó en 1974, cuando en Roma logró un doblete en las pruebas de velocidad (100 y 200 m) y sumó una medalla de bronce en los relevos 4 x 100 m. Ese mismo año recuperó el récord mundial de los 200 m con 22,21 en Potsdam y dejó una huella histórica al batir el récord mundial de los 400 m, con 49,9, en Varsovia, convirtiéndose en la primera mujer en romper la barrera de los 50 segundos. Este giro la llevó a centrarse de lleno en los 400 m, una prueba que conjugaba velocidad y resistencia de modo ideal para sus cualidades.

A partir de ese momento, Szewińska consolidó su dominio en los 400 m y, con 30 años, alcanzó su mejor versión en Montreal 1976. Allí ganó el oro olímpico en los 400 m y volvió a batir el récord mundial con 49,29 segundos, una marca que, pese a las evoluciones posteriores, permitió que su nombre siguiera sonando como una referencia de excelencia y longevidad en el atletismo femenino.

Antes de la llegada de Marita Koch, la marca de Irena Szewińska parecía inalcanzable en la época, lo que convierte ese título en el broche de oro de su palmarés individual. Fue, además, la última gran hazaña que definió su ciclo como la atleta más completa de su generación, capaz de competir y ganar en distancias distintas y en diferentes tipos de pruebas.

Tras Montreal, continuó compitiendo, pero sin regresar a la consistencia de antaño. En Praga 1978 obtuvo una medalla de bronce en los 400 m, en un escenario dominado por una nueva generación que marcaba el inicio de otra era. Sus últimos Juegos, Moscú 1980, coincidieron con el ocaso de su etapa competitiva, ya que no logró clasificar para la final, poniendo fin a una trayectoria que había desbordado límites y expectativas.

Con una carrera llena de hitos, Szewińska dejó escrito un récord que la sitúa entre las más grandes de todos los tiempos: seis marcas mundiales y la distinción de ser la única mujer que poseyó simultáneamente los récords mundiales de 100, 200 y 400 metros. sumó 12 medallas en campeonatos europeos, ejemplificando su polivalencia y su constancia a lo largo de una era de cambios y retos para el deporte femenino.

Fuera de la pista, no se retiró del todo del mundo atlético. Mantuvo su dedicación al deporte como entrenadora y dirigente, aportando su experiencia a la gremial y a la gestión deportiva. Entre otros cargos, ejerció como presidenta de la Federación Polaca de Atletismo y formó parte del Consejo Directivo de la Federación Internacional. En 1998 ingresó al Comité Olímpico Internacional, donde participó activamente en la toma de decisiones que moldearon el movimiento olímpico durante años.

El 29 de junio de 2018, Szewińska falleció a los 72 años en Varsovia, víctima de un cáncer. Su desaparición dejó un vacío profundo, pero su legado permanece vivo en cada atleta que busca superarse y en cada directivo que entiende el deporte como una estrategia de inclusión, disciplina y superación.

Resultados deportivos

Trayectoria olímpica y su impacto: Szewińska participó en cinco Juegos Olímpicos consecutivos (Tokio 1964, México 1968, Múnich 1972, Montreal 1976 y Moscú 1980), logrando una cosecha de medallas que refleja su capacidad para competir en múltiples eventos y su consistencia a lo largo de más de una década.

Logros en cada edición: en Tokio 1964 consiguió el oro en 4 x 100 m y las platas en 200 m y salto de longitud; en México 1968 obtuvo oro en 200 m y bronce en 100 m; en Múnich 1972 sumó bronce en 200 m; en Montreal 1976 llevó el oro de los 400 m y dejó vigente un récord mundial en esa prueba; en Moscú 1980, su paso fue menos destacado, marcando el cierre de una era.

Marcas personales

  • 100 metros - 10,9 (Varsovia, 1974)
  • 200 metros - 22,0 (Potsdam, 1974)
  • 400 metros - 49,29 (Montreal, 1976)

Vídeo sobre Irena Szewińska