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Javier Clemente

Nombre completo Javier Clemente
Descripción Futbolista y entrenador español
Fecha de nacimiento 12-03-1950
Lugar de nacimiento
Nacionalidad España
Ocupaciones futbolista, entrenador
Idiomas español
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Javier Clemente Lázaro nació en Baracaldo, situada en Vizcaya, el 12 de marzo de 1950, y comenzó su trayectoria ligado al mundo del fútbol desde la niñez. Reconocido por su paso como jugador y, sobre todo, por su posterior carrera como técnico, su carrera deportiva se gestó íntegramente en España. Como futbolista, ocupó la posición de centrocampista y su único club profesional fue el Athletic Club, con el que vivió momentos decisivos y, finalmente, una retirada prematura condicionada por una lesión.

Javier Clemente — Imagen principal

Javier Clemente Lázaro nació en Baracaldo, situada en Vizcaya, el 12 de marzo de 1950, y comenzó su trayectoria ligado al mundo del fútbol desde la niñez. Reconocido por su paso como jugador y, sobre todo, por su posterior carrera como técnico, su carrera deportiva se gestó íntegramente en España. Como futbolista, ocupó la posición de centrocampista y su único club profesional fue el Athletic Club, con el que vivió momentos decisivos y, finalmente, una retirada prematura condicionada por una lesión.

Trayectoria

Como jugador

Sus primeros años los desarrolló en el entorno escolar de Nuestra Señora del Carmen, regido por los Hermanos de La Salle, donde forjó las primeras bases de su vocación. Más tarde dio el salto a las categorías inferiores del Barakaldo Club de Fútbol y, tras lucirse en las juveniles, pasó a las divisiones inferiores del Athletic Club. En edad juvenil recibió la llamada del primer equipo para debutar en 1968, en un encuentro de la Copa de la UEFA frente al Liverpool, que terminó con victoria juvenil para el equipo bilbaíno. Se trataba de un mediocentro elegante, capaz de distribuir el balón con precisión y de leer el tempo de los partidos con inteligencia táctica. Durante su primera etapa en el Athletic, el conjunto vasco conquistó la Copa del Generalísimo de 1969, un título significativo en la historia del club.

Sin embargo, la carrera de Clemente como futbolista sufrió un revés fulminante: el 23 de noviembre de 1969, una entrada dura de un rival provocó una lesión grave que lo apartó de la actividad competitiva. Aun con múltiples intervenciones quirúrgicas y varios intentos de regreso, las insistentes complicaciones le impidieron continuar jugando al más alto nivel. El homenaje a su carrera como jugador quedó fijado para el 19 de agosto de 1975, cuando recibió un recibimiento honorífico en San Mamés ante la afición y frente al Borussia Mönchengladbach. En total disputó 47 partidos en la Primera División y convirtió 6 goles. vistió la camiseta de las selecciones nacionales en las categorías sub-21 y sub-23, dejando constancia de su trayectoria con la absoluta a nivel juvenil.

Como entrenador

Tras colgar las botas, inició su camino como entrenador en el Arenas Club y, más tarde, asumió el mando de equipos menores como el Club Deportivo Basconia y el Bilbao Athletic, cimentando una filosofía de juego basada en la disciplina y la cohesión de grupo. Este periodo le sirvió para asentarse y adquirir experiencia clave que le permitiría afrontar retos de mayor envergadura en el primer equipo del Athletic Club, al que accedió en 1981 para sustituir a Iñaki Sáez. Su llegada marcó el inicio de una etapa reconocida por el espíritu combativo del equipo y por un estilo de juego contundente, basado en la fortaleza colectiva y la presión constante.

En su primer curso completo al frente del Athletic, llevó a la escuadra a una destacada cuarta plaza y, en la campaña 1982-83, logró la Liga, consolidándose como una de las referencias del fútbol español. En 1983-84 repitió la gesta liguera y, además, se hizo con la Copa del Rey, completando un doblete que quedó grabado en la historia del club. Por estos logros, la revista Don Balón le otorgó el reconocimiento al mejor entrenador de la competición durante dos temporadas consecutivas, situándolo entre los nombres más influyentes del fútbol español de aquella era. El rendimiento del equipo en las temporadas siguientes se mantuvo en niveles altos, con puestos de podio y actuaciones destacadas en competiciones domésticas, así como una notable competitividad en torneos internacionales de clubes.

La salida de Clemente del Athletic tuvo motivos controvertidos: surgieron desavenencias con Manu Sarabia, a quien decidió apartar del equipo por cuestiones de disciplina. La directiva pidió que reactivara la relación con el jugador, pero el técnico mantuvo su postura y fue destituido en enero de 1986, con Iñaki Sáez asumiendo el cargo de forma interina. Esta decisión generó opiniones contrapuestas entre los jugadores y los aficionados, dejando una marca de ruptura en aquella etapa del club.

Entre 1986 y 1989, Clemente dirigió al RCD Espanyol, donde alcanzó hitos notables. En su primera temporada, el equipo logró un tercer puesto en la liga y se convirtió en la mejor clasificación histórica del conjunto en esa época, lo que le valió un nuevo galardón individual por su labor. En 1987-88, a pesar de terminar en 15ª posición en la liga, el club logró avanzar a la final de la Copa de la UEFA, disputándola ante un Bayer Leverkusen que terminó imponiéndose en la tanda de penaltis. En la era posterior, el conjunto siguió compitiendo con regularidad en la máxima categoría, y Clemente recibió de nuevo el reconocimiento al mejor entrenador en la temporada siguiente. Sin embargo, las dinámicas del equipo en las campañas 1988-89 y 1989-90 no fueron tan favorables, y su salida del Espanyol se produjo en un tramo de la temporada cuando el club ocupaba posiciones delicadas en la clasificación. En lo que fue un periodo de transición, el técnico dejó claro su orgullo por haber dejado una huella en el estilo de juego del equipo catalán.

La aventura en el Atlético de Madrid comenzó en 1989-90, un club para el que llegó tras ser nombrado en un momento de cambio. Su etapa en la capital resultó breve: tras poco más de 240 días al frente del equipo, el presidente Jesús Gil decidió prescindir de su trabajo con el argumento de que los resultados no acompañaban al objetivo de temporada. Aun así, Clemente regresó poco después a su club de origen para retomar el mando del Athletic, en un segundo periodo que inició en junio de 1990. En esta segunda etapa, el técnico llevó al equipo a consolidarse entre los más destacados de la Liga y superó, por primera vez, el récord de partidos dirigidos en la historia del club. Sin embargo, la rigidez de las circunstancias deportivas llevó a la retirada anticipada de su etapa operativa con el Athletic.

Durante la temporada 1991-92, el Espanyol volvió a recurrir a Clemente para un tramo decisivo de la campaña, intentando evitar el descenso. El equipo demostró carácter y, en ese tramo final, obtuvo múltiples victorias y empates que aseguraron su permanencia. Aunque el club consideró extender su vínculo, las sedes de la Real Federación Española de Fútbol le ofrecieron dirigir a la selección nacional, y aceptó la propuesta, iniciando una nueva etapa en la selección española que marcaría profundamente su carrera.

La etapa al frente del equipo nacional comenzó en 1992 y se prolongó hasta 1998. Su primer encuentro como entrenador de España fue un amistoso contra Inglaterra, disputado en un entorno cercano a la localidad de Santander, que terminó con victoria para la Roja. En sus primeros años, llevó a cabo una renovación del núcleo del equipo, priorizando la continuidad de un bloque y tomando decisiones que generaron notable atención en los medios de comunicación, especialmente en lo relativo a las piezas que componían la columna vertebral del equipo. Bajo su coordinación, España logró clasificaciones para grandes torneos internacionales, participando en Copas del Mundo y en la Eurocopa, con destacadas actuaciones a lo largo de seis años de trabajo.

Entre 1994 y 1998, el equipo nacional vivió un periodo de consistencia notable, con una racha invicta que llegó a sumar más de treinta partidos sin perder y que se erigió como una marca en su momento. Aun así, las comparaciones y las tensiones con ciertos sectores de los medios de comunicación marcaron parte de su etapa en la selección. Su relación con la prensa fue objeto de fuertes polémicas, especialmente con ciertos grupos, aunque su labor fue capaz de sostener al equipo entre las principales selecciones del panorama internacional. En el plano deportivo, España disputó la Copa del Mundo de 1994 y la Eurocopa de 1996, además de competir en el Mundial de 1998, con el cometido de mantener viva la percepción de un proyecto que buscaba renovarse de forma gradual.

En septiembre de 1998, tras un tropiezo en la fase de clasificación para la Eurocopa 2000, Clemente fue separado del cargo. Su paso por la selección se completó tras dirigir un total de sesenta y dos encuentros, con un balance de victorias, empates y derrotas que, en conjunto, dejó una etapa recordada por su intensidad y su estilo de gestión frente a los medios y ante la presión de los resultados.

Tras su etapa con España, Clemente se embarcó en proyectos de clubes distintos y en ligas de otros países. En la temporada 1998-99 tomó las riendas del Real Betis Balompié, llegando como cuarto técnico en apenas unos meses y concluyendo la campaña con el equipo en una posición de mitad de tabla. Sus siguientes pasos lo condujeron a la Real Sociedad, a la que entrenó durante la campaña 1999-2000 para luego probar suerte en el fútbol internacional, trasladándose a la Ligue 1 y a otros proyectos europeos. En Marsella aceptó un reto que lo llevó a dirigir al Olympique de Marsella durante un tramo de la temporada, logrando un inicio prometedor en su primer partido y cerrando su paso en el conjunto marsellés antes de finalizar la temporada. Después, emprendió una nueva etapa en el Tenerife y, posteriormente, en el Espanyol, con la tarea de revertir situaciones complicadas en la clasificación y de intentar devolver la estabilidad al club. Este periodo estuvo marcado por un repertorio de cambios constantes en la dirección técnica y por la búsqueda de soluciones para los clubes que atravesaban dificultades deportivas.

En el siglo XXI, su trayectoria continuó con nuevas etapas en el Athletic Club, donde regresó para asumir la dirección del primer equipo en 2005. Aunque su llegada elevó las expectativas, las circunstancias institucionales y las decisiones sobre la plantilla le llevaron a abandonar el puesto antes de iniciar una nueva campaña. A mediados de los años 2000, dejó claro su desacuerdo con determinadas políticas de fichajes, lo que se trató de convertir en un episodio polémico dentro del club y de su mundo deportivo. Después de esta experiencia en el fútbol español, se vio vinculado a otros proyectos fuera de su país, vinculados a clubes y selecciones nacionales de diversas latitudes.

En 2007 aceptó el reto de dirigir a la selección de Serbia, una tarea que requería una conexión estrecha con las autoridades deportivas del país y una planificación estratégica para mantener la competitividad de un equipo con historia y talento. Su inicio, marcado por un debut oficial y la renovación de valores, fue seguido por un tramo de partidos que mostraron una intensidad y una disciplina acordes con su estilo. A pesar de sus esfuerzos, el conjunto no consiguió la clasificación para torneos mayores, pero dejó constancia de su capacidad para gestionar proyectos que requieren un enfoque activo y una visión a medio plazo. Poco después, su horizonte se amplió hacia otros destinos, incluida la posibilidad de hacerse cargo de la selección de Irán, una posibilidad que finalmente no se convirtió en realidad, y que quedó como un paso cercano en su carrera.

En marzo de 2008 dio un giro importante a su carrera al ser contratado por el Real Murcia para intentar evitar el descenso en la categoría de Primera División. Aunque el equipo mostró destellos de mejoría, la clasificación no alcanzó los objetivos y Clemente se mantuvo al frente del proyecto para la siguiente temporada, cuando el club decidió iniciar una nueva etapa en la Segunda División. Su paso por Murcia fue seguido por una llegada al Real Valladolid a finales de 2009, con la misión de frenar el descenso. Dirigió al equipo en los últimos ocho encuentros y consiguió sumar resultados que permitieron mantener, de forma momentánea, las esperanzas de permanencia, pero el club terminó descendiendo en la última jornada del campeonato. Este episodio dejó claro que la tarea de remontar situaciones críticas exige un clima de estabilidad que, a veces, el entorno institucional no puede ofrecer de inmediato.

El calendario de 2010 llevó a Clemente a ser nombrado entrenador de Camerún, una selección que vivía un periodo de transición tras la salida de su anterior técnico. Su llegada coincidió con la intención de rearmar un equipo capaz de competir en el marco de la Copa Africana de Naciones y en las fases de clasificación para torneos continentales. En ese periodo logró un título notable en la Copa Africana de Naciones de 2014, un hito histórico para la federación de Libia, y un logro que elevó su reputación como técnico capaz de liderar proyectos con recursos modestos hacia metas importantes. Su gestión en el continente africano estuvo marcada por resultados que generaron una valoración mixta en función de las expectativas de cada etapa. En 2016 fue cesado tras una derrota significativa que cerró ese ciclo al frente de la selección africana.

Más tarde, en marzo de 2019, volvió a la escena para hacerse cargo de la selección de Euskadi, un proyecto regional que le permitió reencontrarse con el territorio y la cultura futbolística de su país. El año siguiente, en mayo de 2021, volvió a retomar la dirección de Libia, en lo que supuso una segunda oportunidad para consolidar un proceso de trabajo en la selección africana. Sin embargo, en marzo de 2022 anunció que ya no continuaría, cerrando un capítulo de más de dos décadas en las que su figura estuvo asociada a un perfil de técnico de largo aliento y personalidad marcada.

Clubes

Como jugador

Athletic Club fue, a fin de cuentas, el único club de nivel profesional que defendió como futbolista. Sus primeros años estuvieron ligados a las categorías de formación y a la cantera del club bilbaíno, en las que dejó constancia de su capacidad para distribuir el juego y para entender la dinámica colectiva de un equipo de alto rendimiento. Su debut en competición oficial llegó a finales de la década de los sesenta, momento en que ya había dejado una impronta técnica que sería clave para su futura carrera como entrenador. Atesoró experiencia en el fútbol nacional y experimentó la transición de la juventud a la primera plantilla, marcando un antes y un después en su biografía deportiva.

Como entrenador

Arenas Club y, posteriormente, C. D. Basconia y Bilbao Athletic lo vieron tomar las riendas cuando buscaba consolidar su idea de fútbol. Su paso por estos clubes le permitió perfeccionar un estilo de juego basado en la disciplina táctica y en la rapidez de la presión, fundamentos que más tarde aplicarían en clubes de mayor envergadura. En 1981 asumió la dirección técnica del Athletic Club, un reto que le llevó a esculpir un bloque competitivo alrededor de jóvenes valores de la cantera y de veteranos con experiencia. Su segundo periodo al frente del Athletic dejó una impronta de entrega y de fútbol directo que consolidó su identidad como entrenador exigente y consciente de la historia del club.

Entre sus destinos, el R. C. D. Español ocupó un lugar destacado. En la década de los ochenta llevó al club a un rendimiento notable y, en una temporada, alcanzó el tercer puesto en La Liga y culminó con una heroicidad continental que terminó con la derrota ante un rival europeo en la Copa UEFA. La trayectoria en el fútbol español continuó con pasos por el Club Atlético de Madrid, el Athletic Club en su segunda etapa y, posteriormente, otras escuadras que moldearon su experiencia en diversos escenarios competitivos. Cada club dejó su propia marca en su libro de servicios como técnico y reflejó su capacidad para adaptarse a realidades distintas.

La era de Clemente en la selección española es, sin duda, la más recordada para muchos aficionados. Su visión, el manejo de las piezas clave y su habilidad para mantener la cohesión del equipo le permitió conducir a España a copas mundiales y continentales, mostrando un estilo de juego que algunos describen como intenso y estratégico. Aun cuando su relación con los medios de comunicación resultó controversial en ocasiones, su legado como seleccionador se asienta en un periodo de resultados y de presencia constante en la escena internacional.

Palmarés

Como jugador

  • Athletic Club: Copa del Generalísimo de 1969.

Como entrenador

  • Athletic Club: Liga española en 1982-83 y 1983-84; Copa del Rey en 1984; doblete histórico que consolidó al club entre los grandes del país.
  • R. C. D. Español: éxito técnico reconocido; finalista de la Copa UEFA en otra etapa de su gestión; reconocimiento individual por su labor durante esa temporada.
  • Trofeos y distinciones: galardón al mejor entrenador por Don Balón en distintas campañas; reconocimiento por su capacidad para convertir equipos jóvenes en competidores temibles.

Filmografía

  • Documental de TVE (primero): Conexión Vintage - Javier Clemente (I).
  • Documental de TVE (segundo): Conexión Vintage - Javier Clemente confidencial (II).

Imágenes de Javier Clemente