Vida Icónica VIDAICÓNICA

Javier Pérez de Cuéllar

Nombre completo Javier Felipe Ricardo Pérez de Cuéllar y de la Guerra
Nombre nativo Javier Pérez de Cuéllar
Descripción Quinto secretario general de las Naciones Unidas y político peruano
Fecha de nacimiento 19-01-1920
Lugar de nacimiento
Fecha de fallecimiento 04-03-2020
Nacionalidad Perú
Ocupaciones político, diplomático, abogado
Grupos Académie des sciences morales et politiques
Idiomas español, inglés
EsposasYvette Roberts-Darricau
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Javier Felipe Ricardo Pérez de Cuéllar de la Guerra nació en la capital peruana, Lima, el 19 de enero de 1920, y dejó de existir en la misma ciudad el 4 de marzo de 2020. Su trayectoria vital transcurrió entre el ejercicio del derecho, la política y la diplomacia, destacándose como una figura decisiva en la escena internacional. Desempeñó el cargo de Secretario General de las Naciones Unidas desde 1982 hasta 1991, convirtiéndose en el único representante latinoamericano que ocupó ese puesto hasta la fecha. En el ámbito político, ejerció roles como presidente del Consejo de Ministros y ministro de Relaciones Exteriores en un gobierno de transición, y se proyectó como un referente de la diplomacia peruana en el siglo XX y principios del XXI.

Javier Pérez de Cuéllar — Imagen principal
Firma de Javier Pérez de Cuéllar

Javier Felipe Ricardo Pérez de Cuéllar de la Guerra nació en la capital peruana, Lima, el 19 de enero de 1920, y dejó de existir en la misma ciudad el 4 de marzo de 2020. Su trayectoria vital transcurrió entre el ejercicio del derecho, la política y la diplomacia, destacándose como una figura decisiva en la escena internacional. Desempeñó el cargo de Secretario General de las Naciones Unidas desde 1982 hasta 1991, convirtiéndose en el único representante latinoamericano que ocupó ese puesto hasta la fecha. En el ámbito político, ejerció roles como presidente del Consejo de Ministros y ministro de Relaciones Exteriores en un gobierno de transición, y se proyectó como un referente de la diplomacia peruana en el siglo XX y principios del XXI.

Primeros años

Hijo de José Ricardo Pérez de Cuéllar y Rosa de la Guerra Cevallos, el futuro diplomático cursó sus estudios en el tradicional Colegio San Agustín de Lima. Tras completar la educación secundaria, ingresó a la Pontificia Universidad Católica del Perú para estudiar Derecho, carrera en la que obtuvo la correspondiente Licenciatura. Sus orígenes académicos y familiares le dieron una formación sólida que habría de sustentar una vida dedicada al servicio público y a la observación de los hechos internacionales con una mirada crítica y amplia.

En su vida personal, contrajo matrimonio con Yvette Roberts, cuyo vínculo dio lugar a dos hijos: Francisco y Águeda Cristina. Con el tiempo, el enlace se disolvió y Pérez de Cuéllar contrajo segundas nupcias con Marcela Temple Seminario. A través de estas experiencias, la esfera familiar se entrelazó con una carrera profesional que empezaba a dibujarse con claridad en los años de formación.

Carrera diplomática

Su inicio en el mundo de la diplomacia tuvo lugar en el Ministerio de Relaciones Exteriores del Perú, en 1940, bajo la autoridad de figuras destacadas que le sirvieron de referencia. Su ingreso se consolidó mediante un proceso de selección interno que le abrió las puertas a una trayectoria que combinó tareas administrativas y misiones en terreno. En 1944 se incorporó al cuerpo diplomático y, desde entonces, participó en operaciones en las legaciones del Reino Unido, de Bolivia y de Brasil, experiencias que le proporcionaron una visión amplia de las dinámicas regionales y globales.

Durante la década de 1950 y parte de los años 60, trabajó en la sede central y, tras un primer periodo de servicios, regresó al ministerio en 1961, donde permanecería hasta 1969, salvo un paréntesis de dos años como embajador en Suiza (1964-1966). En ese lapso, su labor fue clave para la articulación de la política exterior peruana en contextos de cambio regional y mundial, y su experiencia acumulada lo consolidó como un referente en la gestión de situaciones críticas.

En 1968, en pleno golpe de Estado y convulsión política, Pérez de Cuéllar asumió funciones de alto nivel dentro de la cúpula diplomática y se transformó en un actor central ante la sustitución de las autoridades. Su papel quedó registrado como quien, desde la Secretaría General del Ministerio de Relaciones Exteriores, participó en la coordinación de la respuesta institucional ante una coyuntura de inestabilidad que impactó a la región.

En 1969 fue nombrado embajador en la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas, cargo que ejerció hasta 1971, con una breve extensión concurrente en la legación de Polonia. Su misión en Moscú marcó un giro importante en la proyección diplomática peruana, al abrirse hacia un mundo de enorme complejidad geopolítica y de tensiones entre bloque oriental y occidental. A partir de ese periodo, Pérez de Cuéllar también ejerció como representante permanente de Perú ante las Naciones Unidas, una función que desempeñó entre 1971 y 1975 y que fortaleció su perfil de negociador multilateral.

Entre 1978 y 1979 asumió la embajada de su país en Venezuela, experiencia que amplió su visión hemisférica y su contacto con dinámicas petroleras, sociales y políticas de la región. En 1979 fue nombrado subsecretario general de la Organización de las Naciones Unidas, un puesto que le permitió acercarse a la gestión internacional desde una institucionalidad multilateral, con la responsabilidad de facilitar la cooperación entre países y la respuesta a crisis globales.

Al regresar al Perú en 1981, Fernando Belaúnde Terry planteó su nombramiento como embajador en Brasil, y el Senado, sin embargo, lo rechazó por motivos estrictamente políticos. En esa coyuntura, Pérez de Cuéllar optó por acogerse a la retirada temporal del cuerpo diplomático en octubre de 1981, decisión que no menoscabó su trayectoria, sino que dibujó una pausa en la que continuó desarrollando su pensamiento estratégico sobre la diplomacia peruana.

En 2002, asumió un nuevo encargo internacional al ponerse al frente de la representación peruana en Francia y ante la Unesco. Su gestión se prolongó hasta finales de 2004, cuando se produjo la desvinculación formal de ese puesto y la consiguiente retirada a un plano más centrado en la reflexión y la academia, aun manteniendo la figura de un embajador permanente para asuntos especiales. Estas etapas ilustran un itinerario diplomático que abarcó múltiples continentes y ámbitos multilaterales.

Secretario general de las Naciones Unidas (1982-1991)

En diciembre de 1981 fue elegible para la cúspide de la diplomacia mundial, y quedó designado como secretario general de las Naciones Unidas, asumiendo el cargo al inicio del año siguiente. Su gestión coincidió con episodios de alta tensión internacional, como la contienda entre Argentina y el Reino Unido por las Islas Malvinas, acerca de las cuales desempeñó un papel de mediación complejo y prudentemente orientado a evitar una escalada mayor, sin que, a la postre, se lograra impedir el conflicto.

Tras su reelección en 1986, Pérez de Cuéllar ejerció la tarea de promover y gestionar un alto el fuego en la confrontación iraní-iraquí, encauzando conversaciones con las respectivas jefaturas de Estado y logrando avances significativos para la contención de la violencia en esa región. Su liderazgo se orientó a la construcción de puentes entre las partes en conflicto y a la articulación de respuestas humanitarias ante las crisis regionales y globales.

En 1991 llevó a cabo gestiones destinadas a resolver la confrontación en la región del Golfo Pérsico, actuando como mediador de alto nivel y favoreciendo un marco de negociación que favoreciera la reducción de tensiones. En ese periodo facilitó la liberación de rehenes occidentales secuestrados por fuerzas extremistas en el Líbano y promovió acuerdos de pacificación en contextos de violencia política en Centroamérica, contribuyendo a un proceso de convivencia que buscaba la normalización institucional de países agredidos o en crisis.

Actuación política

Candidato presidencial

A solicitud de diversas corrientes políticas peruanas, aceptó competir en las elecciones presidenciales de 1995. En ese marco fundó el partido Unión por el Perú, con un programa orientado a la regeneración institucional y a la defensa de una democracia más participativa. En la contienda electoral obtuvo la segunda mayor votación, pero el resultado definitivo en primera ronda fue favorable al entonces presidente Alberto Fujimori, quien consiguió superar el umbral del 50% de los votos válidos y aseguró la victoria. Tras la contienda, Pérez de Cuéllar fijó su residencia en París, desde donde siguió participando en el debate público internacional y en la vida cívica de su país.

Primer ministro y canciller

El 22 de noviembre de 2000, el presidente de transición Valentín Paniagua invitó a Pérez de Cuéllar a dirigir el Consejo de Ministros para el periodo que culminaría el 28 de julio de 2001. Este ofrecimiento fue anunciado desde el Congreso de la República, lugar en el que se producía la toma de mando interina y se delineaban los lineamientos de una transición destinada a devolver la normalidad institucional. Tras aceptar, Pérez de Cuéllar regresó a Lima el 24 de noviembre y conformó un gabinete en el que se acordó que, adicionalmente, ejerciera el cargo de ministro de Relaciones Exteriores.

Juró su investidura el 25 de noviembre de 2000 en una solemne ceremonia celebrada en el Palacio de Gobierno, marcando un hito en su trayectoria al combinar dos roles de gran responsabilidad en un mismo equipo de gobierno. En esa responsabilidad diplomática, trabajó para reintegrar al Perú a la escena internacional y para impulso de la Carta Democrática Interamericana como herramienta para fortalecer las instituciones democráticas en la región. También promovió la reanudación de vínculos con la Corte Interamericana de Derechos Humanos, restableciendo canales de diálogo con ese órgano y consolidando una postura peruana orientada al respeto de los derechos humanos y la cooperación hemisférica.

Docencia académica

Además de su actividad institucional, Pérez de Cuéllar volcó su experiencia en la enseñanza. Se desempeñó como profesor de derecho internacional en la Academia Diplomática del Perú y, de igual modo, impartió cursos sobre relaciones internacionales en la Academia de Guerra Aérea del Perú. Su labor académica se orientó a formar a futuras generaciones de profesionales en el ámbito de la diplomacia y de la seguridad internacional, integrando teoría y práctica en campos que él conocía en profundidad por su trayectoria profesional.

Obras escritas

  • Manual de Derecho Diplomático (Manual of Diplomatic Law), publicación inicial de 1964, con posteriores revisiones y ampliaciones que enriquecieron su fundamento teórico y práctico.
  • Peregrinaje por la paz, obra publicada originalmente en inglés como Pilgrimage for Peace, que recoge una visión de los esfuerzos por la cooperación y la seguridad global en el ámbito de los años de la Guerra Fría.
  • Recopilación de discursos, que compila intervenciones y pronunciamientos dirigidos a audiencias diversas en foros internacionales y nacionales.
  • Memorias. Recuerdos personales y políticos, 2012, donde se entrelazan experiencias privadas y hitos institucionales que delinean su modo de ver la historia reciente.
  • Los Andagoya, novela publicada en 2014, que revela su interés por la ficción y la exploración de relatos familiares en el marco de la historia regional.

Condecoraciones y homenajes

A lo largo de su carrera, fue distinguido con doctorados honoris causa por múltiples instituciones de renombre en diversas latitudes. Entre las más destacadas figuran escuelas y universidades de Perú, Francia, Italia, Polonia, Reino Unido, Alemania, España, India, Canadá, entre otras, reflejo de una trayectoria reconocida a nivel mundial y de la influencia de sus aportes al derecho, la diplomacia y la cooperación internacional.

Sus galardones no se limitaron a doctorados: recibió reputadas condecoraciones de numerosos países e instituciones, destacando la distinción de alto rango en la Joya de la Corona de distintas órdenes, así como reconocimientos por su labor para la paz, la cooperación y la defensa de la estabilidad global. Estos testimonios ratifican una vida dedicada a la construcción de puentes entre naciones y a la promoción de valores democráticos y de derechos humanos.

Principales premios

  • Four Freedom Award otorgado en Ámsterdam, junio de 1992, como reconocimiento a su compromiso con las libertades y la paz mundial.
  • Premio Príncipe de Asturias (octubre de 1987), en la categoría de cooperación iberoamericana, por su labor en la promoción de una convivencia regional más integrada.
  • Premio Olof Palme (diciembre de 1989), galardón concedido por su contribución al entendimiento internacional y a la seguridad compartida, entregado por el Fondo Conmemorativo que lleva su nombre.
  • Premio Jawaharlal Nehru (febrero de 1989), en reconocimiento a su esfuerzo por reforzar la cooperación entre naciones de Asia y otros continentes.
  • Premio Man for Peace (1988), otorgado conjuntamente con la Peace Foundation, por su labor en la promoción de la paz y la resolución de conflictos.
  • International Peace Award (1986), concedido por la International Association of University Presidents, en honor a su visión de una paz sustentable a partir de la educación y el diálogo.
  • Great World Peace Award (1984), ligado a su proyección como líder que impulsó iniciativas para la convivencia global.
  • Colibrí de Oro (2013), reconocimiento de la prensa y el público de su país por su trayectoria y aporte a la vida cívica y cultural.

Últimos años

  • Con motivo de su octogésimo aniversario, recibió en 2000 un homenaje significativo en la Universidad de Lima, donde pronunció una conferencia magistral sobre las relaciones internacionales y presentó un conjunto de medallas y condecoraciones en una exposición especial.
  • El 22 de julio de 2005 sufrió un infarto y requirió atención en una unidad de cuidados intensivos de un centro parisino, siendo dado de alta a finales de ese mes y recuperando progresivamente su actividad pública.
  • Conservó el cargo de embajador de Perú ante la Misión Especial del Estado Peruano, manteniendo una presencia diplomática constante y activa en la definición de estrategias de política exterior para su país.
  • El 19 de enero de 2010, con motivo de sus 100 años de vida, la comunidad internacional le dedicó reconocimientos, y la sede de las Naciones Unidas en Lima recibió un complejo que lleva su nombre, como homenaje a su trayectoria. En la ceremonia inaugural participaron altas autoridades nacionales y representantes de organismos multilaterales, consolidando su legado en la institucionalidad peruana y mundial.
  • El 9 de agosto de 2010, durante una ceremonia en Torre Tagle, anunció la entrega de todas sus condecoraciones a su alma mater para que sean exhibidas en el Centro Cultural Inca Garcilaso, señalando que aquello era una forma de retribución por lo aprendido a lo largo de su vida de servicio público.
  • En agosto de 2009, comentó en declaraciones públicas sobre la eventual devolución del Monitor Huáscar, aclarando su postura como peruano y su deseo de ver restituidas piezas históricas que simbolizan la memoria nacional.
  • El 6 de septiembre de 2010, hizo pública una advertencia sobre personas inescrupulosas que utilizaban su nombre para pedir ayuda económica; solicitó a la comunidad internacional estar alerta ante estas estafas y protegió su reputación institucional desde su sitio oficial.
  • El 20 de abril de 2011, la Academia Diplomática del Perú pasó a denominarse Academia Diplomática del Perú Javier Pérez de Cuéllar en su honor, reflejo de la influencia de su legado en la formación de nuevos profesionales de la diplomacia.
  • El 19 de enero de 2020, Naciones Unidas y otros organismos internacionales enviaron sus congratulaciones por su longevity, destacando su trayectoria de servicio y su influencia en el derecho internacional y la cooperación entre naciones.

Fallecimiento

El 4 de marzo de 2020, Javier Pérez de Cuéllar falleció por causas naturales a los 100 años en su domicilio de Lima. Su hijo Francisco Pérez de Cuéllar anunció la triste noticia. Sus restos fueron velados y honrados en el Palacio de Torre Tagle, sede de la Cancillería peruana, en presencia de autoridades y allegados que rindieron tributo a una vida dedicada al servicio público. Posteriormente, fue conducido a su mausoleo familiar en el cementerio Presbítero Maestro, donde descansan sus restos y los de quienes comparten su linaje.

Imágenes de Javier Pérez de Cuéllar

Vídeo sobre Javier Pérez de Cuéllar