Jethro Tull
| Nombre completo | Jethro Tull |
|---|---|
| Descripción | Banda británica de rock progresivo |
| Géneros | rock progresivo, rock psicodélico, folk rock, art rock, hard rock, rock electrónico, música electrónica |
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Jethro Tull es una agrupación británica de rock progresivo que nace a finales de 1967 y conserva su actividad en la actualidad, lo que la sitúa entre las formaciones más duraderas del panorama musical. Su líder indiscutible ha sido Ian Anderson, cantante y flautista cuya figura es, en gran medida, el pulso creativo del grupo; a su alrededor gravita un conjunto de músicos que le han servido de sostén a lo largo de los años. Uno de los integrantes que más tiempo ha acompañado a la banda ha sido Martin Barre, que se incorporó desde el segundo álbum y ha permanecido junto a Anderson durante gran parte de la trayectoria. En estas líneas se reseña un recorrido historiográfico que respeta la esencia factual y se expresa con una redacción original que evita fórmulas repetidas y restrictivas.
Jethro Tull es una agrupación británica de rock progresivo que nace a finales de 1967 y conserva su actividad en la actualidad, lo que la sitúa entre las formaciones más duraderas del panorama musical. Su líder indiscutible ha sido Ian Anderson, cantante y flautista cuya figura es, en gran medida, el pulso creativo del grupo; a su alrededor gravita un conjunto de músicos que le han servido de sostén a lo largo de los años. Uno de los integrantes que más tiempo ha acompañado a la banda ha sido Martin Barre, que se incorporó desde el segundo álbum y ha permanecido junto a Anderson durante gran parte de la trayectoria. En estas líneas se reseña un recorrido historiográfico que respeta la esencia factual y se expresa con una redacción original que evita fórmulas repetidas y restrictivas.
Jethro Tull acumuló una gran popularidad en la primera mitad de los años setenta gracias a álbumes icónicos como Aqualung y Thick as a Brick, si bien su resonancia trascendió las ventas para situarlo en el mapa como un grupo de culto. En ese periodo, la banda batió récords de asistencia en escenarios grandes de Estados Unidos, marcando un hito al convertirse en la primera banda en recibir una distinción por vender más entradas en el Madison Square Garden que cualquier otro artista, lo que a veces obligó a sumar funciones extra ante la alta demanda de público.
Estilo
Su propuesta, anclada en el rock progresivo, se distingue por una fusión singular de blues, folk británico y hard rock, aderezada con toques de la música barroca, repertorios medievales e incluso referencias renacentistas. Este crisol musical da lugar a composiciones de difícil clasificación, que incluyen piezas acústicas de vocación innovadora y variada paleta sonora. En este paisaje, la flauta de Ian Anderson emerge como una seña de identidad tan inconfundible como su guitarra eléctrica, mientras la personalidad guitarrera de Martin Barre aporta el contrapunto rugoso que equilibra el conjunto.
Durante un tramo notable de su historia, la banda contó con dos destacados teclistas que, junto a Anderson, imprimieron un colorido particular: John Evan y David Palmer aportaron arreglos orquestales y una textura eléctrica que enriquecía el discurso sonoro. En el plano vocal y rítmico, John Glascock, bajista y cantante que dejó una profunda impronta antes de su triste fallecimiento, añadió una segunda voz que enriqueció la sonoridad del grupo. El conjunto ha utilizado un abanico amplio de instrumentos —laúd, mandolina, balalaica, saxofón, armónicas, gaitas, acordeón y diversas flautas— todos manejados en gran medida por Anderson, figura que ha sabido reinventarse para mantener a Jethro Tull en la vanguardia creativa a lo largo de los años.
La actitud de Anderson hacia la música ha sido camaleónica: su capacidad para reformular su propuesta ha permitido que el grupo conserve una vitalidad joven incluso cuando transitaron por distintas etapas. Esta permanente reinvención ha sido una de las razones por las que el sonido de Jethro Tull ha sabido sostenerse frente al paso del tiempo.
Historia
Inicios (1963-1968)
Ian Anderson dio los primeros pasos musicales al frente de The Blades, una agrupación que nació cuando él tenía apenas dieciséis años, en 1963. Con el paso del tiempo ese proyecto évolucionó hacia un conjunto de soul, que recibió el nombre de The John Evan Band (más tarde The John Evan Smash), en homenaje a su pianista John Evans, quien habría dejado de escribir la letra tal como se conocía para darle un aire más sobrio a la identidad del grupo. En los inicios, Barriemore Barlow ejerció como baterista, una colaboración que más tarde volvería a repetirse en la órbita de Jethro Tull. Al trasladarse a Londres, la mayor parte de la banda optó por abandonar esa formación inicial, mientras Anderson y Glenn Cornick contemplaban adherirse al guitarrista de blues Mick Abrahams y al batería Clive Bunker, ambos provenientes de McGregor's Engine.
Para enfrentarse a las dificultades de encontrar locales, la banda renovó su nombre con frecuencia, buscando escenarios que les permitieran desarrollar su música en los clubes londinenses. Un agente aficionado a la historia les bautizó como Jethro Tull, en homenaje a un inventor agrícola londinense del siglo XVIII que ideó la primera sembradora mecánica. Aunque el nombre respondió a una casualidad, la banda optó por mantenerlo porque fue el que les ofrecieron la primera vez que actuaron en un club, y así quedó fijado en su identidad.
El grupo grabó un single de modesto éxito, con una canción pop escrita por Abrahams titulada Sunshine Day, cuyo nombre aparecía mal escrito como Jethro Toe, una curiosidad que hoy es objeto de colección para algunos aficionados. Su álbum de debut llevó por título This Was, apareciendo en el año 1968. La alineación que grabó ese disco estuvo integrada por Ian Anderson (voz, flauta y guitarra acústica), Glenn Cornick (bajo), Clive Bunker (batería) y Mick Abrahams (guitarra eléctrica). Poco después Abrahams salió del proyecto, y Martin Barre asumió la guitarra eléctrica, quedando como un pilar de la banda desde entonces.
En el terreno de las primeras grabaciones, la versión de Serenade to a Cuckoo, un tema de Rahsaan Roland Kirk, destacó por revelar el talento de Anderson con la flauta, anunciando el rumbo artístico que lo caracterizaría en adelante. Las tensiones de liderazgo entre Anderson y otros integrantes aceleraron la salida de Abrahams, que formó Blodwyn Pig, y el grupo encontró nuevos cauces de creatividad con Barre, quien pasó por una prueba de nerviosismo en su primera audición pero dejó una impresión decisiva para su continuidad en la banda.
La trayectoria de los años sesenta desembocó en la participación en festivales como Reading y Leeds en 1968, un escenario que mostró la escalada de la banda en la escena británica y preparó el terreno para su siguiente etapa.
Rock progresivo (1969-1976): la primera edad dorada
Con una formación renovada, el grupo publicó Stand Up en 1969, un álbum que alcanzó la primera posición de ventas en el Reino Unido y fue escrito casi íntegramente por Anderson, con la excepción de una versión instrumental de la Bourrée en mi menor de Bach que se incluye como arreglo de jazz. Este disco mostró una mayor variedad de estilos respecto al debut, combinando blues, hard rock, toques de jazz y folk, sin abandonar la base de la mezcla progresiva que empezaba a definirse como distintiva de la banda.
El single Living in the Past, lanzado ese mismo año, dio inicio a una seguidilla de éxitos que acompañaría a la banda durante más de una década, una trayectoria que consolidó su identidad más allá de las fórmulas habituales del rock de la época. En diciembre de 1969 Grabaron Witch's Promise, el primer single grabado en estéreo de la historia de la música, un hito técnico que acompaña a la ambición creativa del grupo.
En 1970 se reincorporó John Evan como teclista, trabajado de facto como músico invitado, y la banda grabó Benefit, un álbum que mantuvo la línea experimental previa y fue producto de combinaciones entre técnicas innovadoras de grabación y la destreza compositiva de los músicos. Este trabajo genera opiniones contrastadas entre oyentes y críticos, pero consolidó una identidad sonora que ya era inequívoca.
Tras la grabación de Benefit, Glenn Cornick dejó la formación y fue reemplazado por Jeffrey Hammond-Hammond; la unión con su amigo de Anderson dio origen a canciones dedicadas a Jeffrey, como A Song for Jeffrey, Jeffrey Goes to Leicester Square y For Michael Collins, Jeffrey and Me, confirmando una atmósfera de camaradería creativa que se volvió una marca. Anderson fue quien enseñó a tocar el bajo a Hammond para integrarlo en la banda, fortaleciendo la potencia de las canciones.
En 1970 la banda participó en el histórico Festival de la Isla de Wight, un hito que consolidó su presencia en el escenario mundial y dejó constancia de su capacidad para llenar grandes recintos con un espectáculo que combinaba virtuosismo musical y teatralidad. En 1971 llega Aqualung, posiblemente la obra más universal de Jethro Tull, que fusiona hard rock y pasajes acústicos con letras que abordan críticamente la marginación, la religión y la sociedad. La canción Aqualung, así como Locomotive Breath, se convirtieron en himnos que todavía se escuchan en las radios de rock clásico. La cubierta del álbum se rodeó de polémicas y la obra fue citada entre las 500 mejores grabaciones de todos los tiempos por la revista Rolling Stone. En la misma década, la banda exploró el folk y la música medieval, y añadió capas orquestales a su paleta sonora. El eje de las letras de Anderson, a menudo mordaces y críticas, llevó la voz de la banda hacia una mirada social y filosófica que resonó entre los oyentes.
El siguiente escalón fue Thick as a Brick (1972), un álbum conceptual que consistió en una única pista larga dividida en dos caras, y que se ha descrito como una sinfonía de movimientos con leitmotivs que unen el conjunto. Su riff inicial de guitarra acústica no tuvo una difusión masiva en las cadenas de radio de la época, pero se convirtió en una pieza de culto para los seguidores. Este disco marcó la madurez instrumental de la banda, que se convirtió en uno de los estandartes de la escena progresiva. En 1973, A Passion Play continuó esa senda, con letras alegóricas que generaron opiniones diversas entre críticos y fans, y la banda se vio implicada en una recepción crítica especialmente contundente. Aun así, para muchos seguidores es en este álbum donde la voz de Anderson alcanza un grado de expresividad particularmente notable.
Durante esos años, la relación entre Anderson y la prensa se fue tensando; la popularidad del grupo siguió creciendo, pero surgieron rumores de una posible separación. En 1974, War Child recibió críticas generalmente favorables y logró un destacado desempeño comercial, destacando la pieza Bungle in the Jungle y otras exploraciones líricas que mezclaban maestría instrumental y un sello de autogestión que caracterizó a la banda. En 1975 apareció Minstrel in the Gallery, que volvió a las líneas de Aqualung al presentar contrastes entre pasajes suaves y piezas largas y contundentes, con Barre en uno de sus picos evaluados por la crítica y la audiencia. A partir de este momento, la見[baja] presente en la banda se fortaleció con la llegada de John Glascock, cuyo talento en el bajo y la voz añadieron una textura vocal más rica y una base armónica más sólida.
La década se cerró con Too Old to Rock ’n’ Roll: Too Young to Die!, un título que dio pie a una serie de letras sombrías que, según la banda, no pretendían ser una autobiografía literal, aunque el tema central fue objeto de debate entre críticos. Con el paso de los años, la banda consolidó su estatus en vivo como un espectáculo teatral y musical impresionante, con medleys y largos pasajes instrumentales que se convirtieron en una firma escénica. En el rendimiento de ese periodo, la atención se desplazó hacia una puesta en escena cada vez más elaborada, con disfraces y coreografías que acompañaban el virtuosismo musical y la teatralidad de Anderson.
En ese marco, la banda llevó a cabo giras masivas y grabaciones en vivo que, a la larga, se convirtieron en un registro de referencia para los seguidores. The crucial milestone de esa etapa fue la grabación de un doble álbum en directo, Bursting Out (1978), que reunió interpretaciones de la alineación que los fans consideran el periodo dorado de la banda, y que se convirtió en un testimonio de la capacidad de Jethro Tull para materializar una experiencia escénica de alto empaque. En 1979 aparece Stormwatch, que empuja la estética hacia un tono un poco más frío, manteniendo los ribetes folk que habían marcado la producción previa. En esa época, la banda se enfrentó a una pérdida notable: John Glascock falleció durante la grabación de Stormwatch, lo que obligó a Anderson a afrontar el reto de completar el álbum a la altura de las expectativas. En ese proceso, el propio Anderson asumió el bajo en algunas piezas.
Con el paso del tiempo, la formación pasó por cambios importantes, y el grupo celebró la vida del artista caído con un tema llamado Elegy, compuesto por David Palmer, y dedicado al bajista. Luego llegó una reorganización que dejó a Anderson y Barre como ejes centrales, preparando el terreno para una nueva etapa de la banda, en la que se abrían paso nuevos músicos que darían continuidad a la misma.
Folk rock (1977-1979): la segunda edad dorada
Hacia finales de los setenta, la banda cerró una década con una trilogía que abrazaba el folk rock como eje y que quedó compuesta por Songs from the Wood, Heavy Horses y Stormwatch. Songs from the Wood, inspirándose en el folclore inglés, inauguró una etapa de críticas unánimes en favor de la banda, al tiempo que Heavy Horses confirmó esa senda, consolidando un momento de equilibrio entre melodías campestres y el peso de la guitarra eléctrica, con la voz de John Glascock acentuando las armonías y la precisión de las flautas de Anderson. En este periodo, se produjo el debut formal de David Palmer como teclista y arreglista de cuerdas, aportando capas orquestales que enriquecían la paleta sonora.
El lanzamiento de Bursting Out, en 1978, consolidó la idea de que Jethro Tull había logrado materializar un show en vivo de extraordinario empaque, recogiendo la actitud de los fans ante un repertorio que parecía hecho a su medida: una mezcla de composiciones nuevas, versiones de temas clásicos y la impronta personal de la banda. En esa etapa, Palmer se consolidó en su rol de teclados y arreglos orquestales, y la banda adoptó una estética más acorde con ese momento, en el que el folk tenía un peso decisivo sin renunciar a la musicalidad eléctrica de Barre.
En 1979, el grupo disfrutó de un año de transición: Palmer se integró de forma plena y la formación pasó por varios cambios de batería y de apoyo. En ese marco, la producción de Stormwatch dejó una impronta que señalaba un alejamiento ligero respecto de las líneas más cálidas de la trilogía anterior, abriendo paso a una atmósfera más tectónica. En esa coyuntura, el conjunto rindió tributo a Glascock con Elegy, una pieza que funcionó como recuerdo emocionado de su talento y su contribución a la banda.
La década dejó, además, una nueva generación de fans que vivió la cautivadora experiencia de ver a Jethro Tull en la cúspide de su habilidad instrumental y teatralidad escénica, marcado por una puesta en escena que combinaba el dinamismo de Anderson con la destreza de sus colaboradores.
Rock electrónico (1980-1984) y época de decadencia
Con la llegada de la década de los ochenta, Jethro Tull entró en una fase de declive artístico, en gran medida debido a la orientación hacia la electrónica que impulsaba Anderson. La banda, cada vez más reducida, se vio obligada a incorporar nuevos músicos que hicieran frente a la demanda por una sonoridad más moderna. En ese periodo, Anderson asumió el control de los sintetizadores y Barre siguió siendo el eje en las guitarras, mientras que entraron nuevos integrantes que aportaron su propio estilo y experiencia. Este giro no fue compartido por todos, y la cohesión que había definido etapas anteriores se vio cuestionada por las tensiones internas y por la dificultad de sostener la calidad en un marco de cambios tan pronunciados.
Como parte de esa reorientación, en 1980 apareció A, un disco que marcó un hito en la discografía por su uso intensivo de elementos electrónicos; el álbum contó con la participación de Eddie Jobson en teclados y violín, y de Mark Craney en la batería. La recepción fue mixta: para algunos sectores representó una renovación audaz, para otros significó una ruptura respecto a la esencia de la banda. Las giras promovieron esta nueva etapa, con improvisaciones que integraban sintetizadores y una presencia escénica que se volvía cada vez más tecnológica. En las actuaciones, destacaba una versión de Locomotive Breath que exhibía una configuración distinta frente a los arreglos originales, mientras que Skating Away on the Thin Ice of the New Day, en su versión acústica, mostró la fragilidad y la elegancia de las líneas de Barre al mandolín. En 1980 el grupo también produjo Slipstream, un proyecto que se ofreció como una película en torno a un concierto celebrado en el Royal Albert Hall, periodo en el que la electrónica adquirió un papel central.
Después de la marcha de Jobson y Craney, la banda vivió una sucesión de cambios en la batería y en los teclados, con figuras como Gerry [Gerry] Conway y Doane Perry ocupando temporalmente esos puestos, y Peter-John Vettese asumiendo los teclados en un retorno a una estética más cercana al folk pero con el sello de la nueva era tecnológica. En 1982 apareció The Broadsword and the Beast, cuyo arte de cubierta evocaba mundos de fantasía y que marcó un intento de reorientación hacia un sonido más orgánico dentro de la nueva dirección electrónica. Aun así, ese disco no logró la misma resonancia comercial de trabajos anteriores y 1981 fue un año sin lanzamientos en la discografía, lo que expuso aún más las tensiones internas.
En 1983 vieron la luz Walk into Light, el primer disco solista de Anderson, que exhibía una sólida presencia electrónica y que, en ciertos temas, terminó siendo interpretado por la banda en vivo. Dos años después, Under Wraps llevó al extremo esa vertiente electrónica, con un resultado que recibió críticas adversas principalmente en Estados Unidos. No obstante, el desgaste vocal de Anderson, especialmente en los tonos agudos, dejó su huella en las presentaciones en directo y en la vida del artista, dejando entrever que la voz no sería la misma. En 1985 la orquesta londinense grabó un disco completamente instrumental, respaldando la figura de la banda con una exploración orquestal que dejó un registro singular en su discografía. La década se cerró con el lanzamiento de una compilación de Grandes Éxitos, que recogía piezas anteriores a 1977, una decisión que recibió reacciones mixtas entre los seguidores.
El giro hacia una estética más eléctrica no impidió que el grupo se enfrentara a la crítica: algunos críticos consideraban que la calidad no estaba a la altura de los mejores años de la banda y que la voz de Anderson ya no tenía la potencia de antaño. Aun así, Crest of a Knave (1987) recibió un Grammy en la categoría de Mejor Interpretación de Hard Rock/Metal, desatando controversias por la disparidad entre el género y la trayectoria de Jethro Tull, a lo que la banda respondió con la famosa consigna The flute is a heavy, metal instrument. Aunque el reconocimiento fue controvertido, esa etapa dejó claras las tensiones entre las etiquetas musicales y la realidad creativa de un grupo que no había dejado de experimentar. En esa era, los elementos de Dire Straits sirvieron de referencia para el sonido que, a juicio de algunos, se acercaba al rock de cuño más directo, mientras que otros seguían viendo a Jethro Tull como un predecesor del metal.
En 1989 la banda lanzó Rock Island, una obra que siguió la línea de Crest of a Knave pero que no alcanzó el mismo nivel de impacto; durante la gira de ese álbum, se presentaron escenas que, en algunos casos, rozaron lo polémico (proyecciones escénicas que sugerían un tono adulto) y otras piezas que describían la vida de la banda de gira, como Big Riff and Mando, que narraba el robo de una mandolina de Barre por un fan. En paralelo, el periodo vio la aparición de 20 Years of Jethro Tull, una recopilación doble que recogía outtakes y versiones en vivo, junto con un cuadernillo explicativo de la historia de la banda, como un testimonio de la trayectoria.
En esa década, los demás proyectos paralelos de Anderson y Barre también dejaron su estela: el primer disco solista de Anderson, Walk into Light, ya había mostrado manuales de electrónica que, sin abandonar la raíz folk, indicaban un nuevo rumbo artístico. En 1989 apareció Rock Island y, poco después, el grupo consolidó su presencia en vivo a través de un conjunto de actuaciones que buscaban recrear la experiencia de sus primeros años, pero con la impronta de la década.
Para entonces, la maquinaria de la banda ya era un organismo que coexistía con los proyectos en solitario de sus integrantes y que, pese a las tensiones, logró mantener un pie en la escena, aun cuando la crítica señalaba que la vitalidad no era la misma que en las épocas más gloriosas. En los años siguientes, la idea de recuperar la cercanía con el público y de volver a enfatizar las raíces folk fue el motor que guiaría nuevas grabaciones, giras y publicaciones.
Hard rock (1987-1990): un tímido renacer
La década de los ochenta dejó una década de ensayo y error para Jethro Tull, pero 1987 marcó un resurgimiento significativo con Crest of a Knave, un álbum que recibió elogios por parte de la crítica y que destacó por la calidad de temas como Farm on the Freeway, Said She Was a Dancer o Budapest. Este retorno fue interpretado por algunos como un regreso a una sonoridad más directa de hard rock, aunque la impronta de Anderson seguía marcando la identidad general de la banda. Sin embargo, la recepción del público y de la crítica fue ambivalente: para algunos, la banda recuperaba el pulso, para otros se quedaba en un terreno complejo por la etiqueta de hard rock en un historial que no se ajustaba por completo a esa etiqueta. En retrospectiva, los aportes de Jethro Tull al surgimiento del heavy metal pueden rastrearse en fases tempranas, lo que explica que la crítica haya considerado a la banda como precursora de ciertos enfoques de ese género.
Durante ese periodo, la producción de la banda continuó con una entrega que buscaba mantener el nivel, y la gira y los proyectos en torno a Crest of a Knave y sus canciones destacadas siguieron alimentando la memoria colectiva de los fanáticos. En 1988 apareció 20 Years of Jethro Tull, una recopilación de gran formato que ofrecía una panorámica de la historia del grupo a través de outtakes, versiones de estudio y presentaciones en vivo, acompañada de un cuadernillo que recogía la crónica de su trayectoria. En 1989, Rock Island, con un enfoque similar, ofrecía una continuidad estilística que no lograba la magnitud de otros lanzamientos, y su gira dio pie a distintos momentos escénicos que hoy son recordados por los seguidores. En esa misma década, el acto escénico de Kissing Willie, con proyecciones en vivo que se volvieron controvertidas, y Big Riff and Mando, que aludía a la industria y a la vida de carretera, recortaron la imagen de la banda a través de una mirada más directa, distinta de la épica de años anteriores.
En 1988 la banda recibió el galardón de los Grammy a la Mejor Interpretación de Hard Rock/Metal, un reconocimiento que provocó admiración y protesta a la vez entre los seguidores y la crítica. Esa victoria, que se dio sin la presencia física de los integrantes, motivó una respuesta de la banda con un anuncio en una revista musical que proclamaba: The flute is a heavy, metal instrument. Aun así, Crest of a Knave no fue únicamente un retorno sonoro sino también un signo de la amplitud de la banda para moverse entre géneros y contextos, un rasgo que sería repetido en la década siguiente. En el cierre de la década, la banda siguió cultivando un escenario que fusionaba la experiencia de años con nuevos impulsos, manteniendo en la memoria la impronta de un grupo capaz de combinar virtuosismo instrumental, teatralidad y una honesta curiosidad por explorar distintos horizontes musicales.
En ese periodo posterior, se consolidó la tendencia de publicar álbumes en formato de lanzamiento doble o en compañía de otros proyectos paralelos, como el desarrollo de jinetes de su propio universo sonoro. En 1999, la unión entre la edición de J-Tull Dot Com y la entrega de The Secret Language of Birds marcó el retorno de Anderson a la vida pública desde la perspectiva de un artista que ya había explorado la escena de forma abundante. Este ciclo de proyectos paralelos ha sido un rasgo característico de la etapa posterior, que se ha desarrollado de modo similar: un par de discos que funcionan como eje de una particular filosofía musical, seguidos de nuevas entregas que se mueven entre la exploración y la retroalimentación.
La cuarta década de Jethro Tull (desde 1999 en adelante)
La etapa más reciente del grupo se caracteriza por una dinámica de publicaciones en pares: cada disco de Jethro Tull se acompaña de un trabajo en solitario de Ian Anderson, manteniendo una comunicación estilística entre ambas direcciones. En 1999 aparece J-Tull Dot Com y, al año siguiente, The Secret Language of Birds, dos entregas que dialogan entre sí y que muestran una continuidad en la exploración de la world music y la fusión de tradiciones con un lenguaje propio. En este periodo la voz de Anderson parece haber recuperado parte de su rango anterior, lo que se percibe en las presentaciones y grabaciones de la banda.
En 2003 llega The Jethro Tull Christmas Album, una colección de canciones navideñas reinterpretadas por la banda junto con composiciones originales para esa temática. A su vez, Ian Anderson lanza Rupi's Dance, un proyecto de corte más personal que continúa la línea de The Secret Language of Birds, sin alcanzar, sin embargo, las cotas de esa etapa previa. En ese mismo año, David Palmer, ya cambiado oficialmente a Dee Palmer tras su transición de sexo, anunció una nueva identidad que dio a la noticia un giro mediático y humano, reflejando una de las historias que acompañan a la historia del grupo. En 2005 la banda publicó un registro doble en vivo y un DVD de Ian Anderson Playing the Orchestral Jethro Tull, además de otros conciertos en vivo que atestiguan la vigencia del proyecto y su capacidad para adaptar el repertorio a formatos distintos. En este periodo también murieron exmiembros, como Mark Craney, y la banda mostró su capacidad para recordar a sus integrantes fallecidos y mantener la fortaleza de su legado. En 2007, la reina Isabel II de Inglaterra concedió a Ian Anderson la Orden del Imperio Británico (Oficial), reconocimiento a su trayectoria y sus aportes a la música.
Más allá de estas distinciones, la banda continuó girando y grabando, aunque el corazón de la propuesta seguía siendo la visión de Anderson y la experiencia de Barre, con sucesivas generaciones de músicos que se sumaron para dar continuidad a una trayectoria larga y variopinta, que ha dejado en claro la capacidad de un grupo para reinventarse sin perder su identidad. En estas décadas, el legado de Jethro Tull se mantiene vivo no solo en sus discos, sino también en la memoria de sus conciertos, en su método de interpretación y en la capacidad de generar un ecosistema de admiradores que continúa celebrando cada nuevo proyecto.
La historia reciente de la banda incluye la existencia de proyectos en solitario de Anderson y la publicación de material que ha seguido ampliando la narrativa de una banda que, a lo largo de décadas, ha sabido dialogar con las audiencias sin perder su espíritu de exploración y su compromiso con una visión musical singular. En paralelo, la discografía ha seguido añadiendo hitos, que han convertido a Jethro Tull en un caso singular dentro del rock progresivo y de la escena mundial, capaz de sostener la atención de generaciones sucesivas pese a cambios, desafíos y vicisitudes.
Miembros
- Ian Anderson - flauta, voz, guitarra, mandolina y armónica (principal compositor)
- Joe Parrish (desde 2020) - guitarra
- Scott Hammond (desde 2017) - batería
- John O'Hara (desde 2007) - teclados electrónicos
- David Goodier (desde 2007) - bajo
Miembros anteriores
- Clive Bunker (1967-1971)
- Barriemore Barlow (1971-1980)
- Mark Craney (1980-1981) (fallecido)
- Gerry Conway (1982, 1987) (fallecido)
- Paul Burgess (1982) (solo en giras)
- Dave Mattacks (1991-1992)
- Phil Collins (1982) (solo en giras)
- Doane Perry (1984-2011)
- Glenn Cornick (1967-1970) (fallecido)
- Jeffrey Hammond-Hammond (1970-1975)
- John Glascock (1975-1979) (bajo, segunda voz; fallecido)
- Tony Williams (1978) (reemplazo temporal de Glascock)
- Dave Pegg (1979-1995) (bajo y mandolina)
- Jonathan Noyce (1995-2007) - bajo
- John Evan (1970-1980) - teclados y órgano
- David Palmer (1976-1980) (teclados, órgano y dirección) – luego Dee Palmer
- Eddie Jobson (1980-1981) - teclados y violín
- Peter-John Vettese (1982-1985) - teclados y sintetizadores
- Maartin Allcock (1988-1991) (fallecido)
- Andrew Giddings (1991-2007) - teclados
- Mick Abrahams (1967-1968) - guitarra y voz
- Tony Iommi (1968) - en el Rolling Stones' Rock and Roll Circus
- Martin Barre (1968-2011)
- Florian Opahle (2017-2019)
Cronología
Discografía
Esta es la lista de álbumes de estudio y fechas clave que resumen la trayectoria de la banda, desde sus primeras entregas hasta los trabajos más recientes.
- 1968: This Was
- 1969: Stand Up
- 1970: Benefit
- 1971: Aqualung
- 1972: Thick as a Brick
- 1973: A Passion Play
- 1974: War Child
- 1975: Minstrel in the Gallery
- 1976: Too Old to Rock 'n' Roll: Too Young to Die!
- 1977: Songs from the Wood
- 1978: Heavy Horses
- 1979: Stormwatch
- 1980: A
- 1982: The Broadsword and the Beast
- 1984: Under Wraps
- 1987: Crest of a Knave
- 1989: Rock Island
- 1991: Catfish Rising
- 1995: Roots to Branches
- 1999: J-Tull Dot Com
- 2003: The Jethro Tull Christmas Album
- 2000: The Secret Language of Birds
- 2003: Rupi's Dance
- 2022: The Zealot Gene
- 2023: RökFlöte