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Joaquín Maurín

Nombre completo Joaquín Maurín
Descripción Político español
Fecha de nacimiento 12-01-1896
Lugar de nacimiento
Fecha de fallecimiento 05-11-1973
Nacionalidad España
Ocupaciones político, periodista, sindicalista
Grupos Confederación Nacional del Trabajo
Idiomas catalán, español
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Joaquín Maurín Juliá nació en Bonansa, en la provincia de Huesca, el 12 de enero de 1896, y falleció en Nueva York el 5 de noviembre de 1973. Su trayectoria lo convirtió en una figura clave del movimiento obrero español, encabezando distintas organizaciones de izquierda a lo largo de varias décadas: CNT, FCCB, BOC y POUM. Su vida atravesó la docencia, el periodismo y la militancia política, con periodos de exilio que le otorgaron una visión amplia de las luchas sociales y culturales de su tiempo.

Joaquín Maurín — Imagen principal

Joaquín Maurín Juliá nació en Bonansa, en la provincia de Huesca, el 12 de enero de 1896, y falleció en Nueva York el 5 de noviembre de 1973. Su trayectoria lo convirtió en una figura clave del movimiento obrero español, encabezando distintas organizaciones de izquierda a lo largo de varias décadas: CNT, FCCB, BOC y POUM. Su vida atravesó la docencia, el periodismo y la militancia política, con periodos de exilio que le otorgaron una visión amplia de las luchas sociales y culturales de su tiempo.

Biografía

Primeros años y formación

Desde joven se percató de la fuerza de la palabra como instrumento de cambio. A los 17 años fundó El Talión, un periódico que reflejaba su espíritu crítico y libertario. Realizó los estudios de magisterio en Huesca y, a partir de 1914, ejerció como docente en Lérida, donde ingresó a la Confederación Nacional del Trabajo (CNT). En ese periodo participó, al menos hasta 1919, en el comité de la Juventud Republicana de Lérida, actividad que se vio interrumpida por el servicio militar obligatorio. En esa época, el director del diario El Ideal, Antoni Puch i Ferrer, dejó constancia de su talento con una semblanza que recogía sus inquietudes sociales y políticas.

La ciudad de Lérida fue el escenario inicial de una vida política que se nutrió de la experiencia educativa y del periodismo comprometido. CNT moldó su vocación organizativa y su aprendizaje de la clandestinidad, mientras que la escritura le permitió expresar una visión crítica de la realidad social española. En cada escrito y en cada conversación, Maurín dejó entrever su convicción de que la educación popular era la base para una transformación democrática. A lo largo de estas experiencias, su identidad política fue tomando forma en diálogo con otros cuadros y corrientes del movimiento obrero.

Actividad sindical y periodística (1920–1927)

En 1920, Maurín asumió la Secretaría General de CNT en Lérida y, junto a Víctor Colomer, creó el semanario Lucha Social, que él dirigió con visión de servicio a la causa obrera. Este periodo consolidó su papel como organizador y comunicador dentro del sindicato, al tiempo que fortalecía vínculos con otros dirigentes y militanes de la CNT. En ese mismo año participó en la gestión de la delegación de la CNT en el congreso fundacional de la Internacional Sindical Roja, celebrado en Moscú, evento que amplió su horizonte internacional y dio sentido a su vocación de coordinación entre distintas corrientes revolucionarias.

Regresó a España en 1921 con una renovada responsabilidad: fue elegido Secretario General de la CNT, cargo que desempeñó hasta su detención en febrero de 1922. Durante ese periodo, Maurín fue uno de los impulsores de los Comités Sindicalistas Revolucionarios (CSR), una corriente bolchevique dentro de la CNT que buscaba articular una estrategia de clase basada en la acción directa y la organización de masas. En diciembre de 1922 inauguró el semanario La Batalla, medio de expresión de esa línea ideológica y de su compromiso con la radicalización de la acción sindical. Su labour periodística se convirtió en una herramienta para compartir análisis y resistencias frente a la represión del régimen de entonces.

La ruptura entre el activismo político y la represión estatal no tardó en materializarse: a principios de 1924, Maurín y el equipo de La Batalla ingresaron en el Partido Comunista de España (PCE) dentro de la línea que dirigía la fracción controlada por el propio grupo. Fue responsable de la organización de la Federación Comunista Catalano-Balear (FCCB). La dictadura de Primo de Rivera respondió con dureza y lo encarceló en enero de 1925, permaneciendo en prisión hasta octubre de 1927. A su salida, emprendió el exilio en París, donde inició una nueva etapa vital y política, además de contraer matrimonio con Jeanne Souvarine, vinculada a la familia de Boris Souvarine, influyente figura del movimiento comunista francés.

Movimiento obrero y POUM (1930–1936)

En 1930 Maurín regresó a Barcelona y, al poco tiempo, logró restablecer la edición de La Batalla, al tiempo que la FCCB se escindía del PCE para dar lugar al Bloque Obrero y Campesino (BOC, Bloc Obrer i Camperol). Maurín fue elegido secretario general del nuevo bloque, que experimentó un crecimiento notable y se convirtió en la formación obrera más influyente de Cataluña durante aquellos años. En 1932 fue detenido de forma temporal, liberado por orden judicial pero nuevamente encarcelado por resolución gubernativa, lo que subrayó la intensidad de la represión política de la época. Su doble función de líder y empresario de ideas le permitió tejer alianzas y preparar el terreno para futuros movimientos de izquierda radical que emergían en el panorama español.

Con la caída de la dictadura y el avance de la Revolución de Octubre de 1934, Maurín promovió la iniciativa de las Alianzas Obreras, concebidas como una estrategia de unidad entre las distintas organizaciones laborales para responder a la ofensiva patronal y estatal. La experiencia asturiana consolidó la posibilidad de coordinación entre organizaciones obreras, aunque la derrota de la revolución llevó a un reacomodo de fuerzas en el seno de la izquierda. En septiembre de 1935, el BOC se fusionó con la Izquierda Comunista de Andrés Nin, dando origen al Partido Obrero de Unificación Marxista (POUM), del que Maurín fue elegido secretario general. Su liderazgo situó al POUM como una fuerza decisiva en la contienda ideológica de la época.

Con el estallido de la Guerra Civil y la adhesión del POUM al Frente Popular, Maurín resultó electo diputado en las elecciones de 1936, consolidando su presencia institucional en la escena política española. Su papel, sin embargo, quedó marcado por la turbulencia de la contienda: a los inicios de julio de 1936, cuando el golpe de Estado estalló, se encontraba en Galicia, región que cayó bajo el control de las fuerzas sublevadas. Sus intentos de cruzar hacia la zona republicana, a través de Aragón, terminaron en la detención en Jaca y su traslado a Salamanca, donde inició un cautiverio que se prolongaría durante toda la guerra y que solo terminaría tras el conflicto, en un marco de fuerte represión y juicios posteriores.

Guerra Civil, represión y exilio (1936–1973)

Durante la mayor parte de la Guerra Civil española, Maurín permaneció encarcelado y sin ser juzgado hasta 1944, cuando recibió una condena de 30 años de prisión por consejo de guerra. Su situación cambió poco tras la sentencia, ya que fue indultado en diciembre de 1946 gracias a la intervención de su antiguo compañero Óscar Pérez Solís. No regresó a Europa; en su exilio optó por Nueva York, acompañado de su esposa e hijo, y allí fundó la American Literary Agency, una nueva vía desde la cual mantuvo contacto con el mundo intelectual y periodístico que se había formado en la diáspora española. Con el tiempo, la voz de Maurín trascendió las fronteras españolas y se convirtió en un punto de encuentro para destacados exiliados como Salvador de Madariaga, Ramón J. Sender, Víctor Alba o Alejandro Casona.

Desde su nueva posición, Maurín colaboró de forma activa con proyectos editoriales y periodísticos que intentaban mantener viva la memoria de la lucha social en su continente de origen. Participó en la difusión de la revista Cuadernos, vinculada al Congreso por la Libertad de la Cultura, dirigido a una audiencia latinoamericana que buscaba comprender las dinámicas de la cultura y la libertad frente a la censura y la propaganda. En estas décadas, dedicó esfuerzos a la escritura y al periodismo, entregando su experiencia de lucha y su visión crítica para sostener un puente entre generaciones y geografías distintas. Sus años en Norteamérica consolidaron una identidad de intelectual comprometido con la memoria histórica y la defensa de la libertad de expresión, más allá de las vicisitudes políticas que había vivido en España.

Los últimos treinta años de su existencia transcurrieron sin volver a Europa ni a la escena política continental, centrando su labor en la palabra y el análisis. Su hijo Mario se casó con una estadounidense y echó raíces en aquel país, un hecho que convirtió a la familia en un ejemplo de integración y permanencia en el exterior. Maurín cayó enfermo en abril de 1973 y pasó por una intervención quirúrgica para extirpar un tumor cerebral en julio. Aunque pareció recuperarse inicialmente, falleció en su casa de Nueva York el 5 de noviembre de ese año. Sus cenizas y su memoria quedaron vinculadas a su familia: fueron depositadas en Pensilvania y, treinta años después, trasladadas a su localidad natal, como un regreso a las raíces que nunca dejó por completo.

Obras

  • Hacia la segunda revolución. Prólogo de Andy Durgan. Editorial El Perro Malo y la Fundación Andreu Nin, 2023.