Vida Icónica VIDAICÓNICA

Jordi Mollà

Nombre completo Jordi Mollà i Perales
Descripción Actor español
Fecha de nacimiento 01-07-1968
Lugar de nacimiento
Nacionalidad España
Ocupaciones director de cine, actor, escritor, actor de cine, guionista, guionista de cine, pintor
Idiomas español, catalán, italiano
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Jordi Mollà Perales nació en Hospitalet de Llobregat el 1 de julio de 1968 y ha construido una carrera polifacética que cruza el cine, el teatro y la pintura. Su formación artística se gestó en Barcelona, donde se forjó en el Instituto del Teatro y cultivó sus primeros acercamientos al escenario y a la televisión. Con los años, se consolidó como actor y director, cultivando una mirada versátil que abarca distintas lenguas, géneros y lenguajes visuales, además de explorar otras prácticas creativas.

Jordi Mollà — Imagen principal

Jordi Mollà Perales nació en Hospitalet de Llobregat el 1 de julio de 1968 y ha construido una carrera polifacética que cruza el cine, el teatro y la pintura. Su formación artística se gestó en Barcelona, donde se forjó en el Instituto del Teatro y cultivó sus primeros acercamientos al escenario y a la televisión. Con los años, se consolidó como actor y director, cultivando una mirada versátil que abarca distintas lenguas, géneros y lenguajes visuales, además de explorar otras prácticas creativas.

Biografía

El lugar de nacimiento marcó el inicio de una trayectoria que pronto se volcó hacia las artes escénicas. Mollà se formó en el Teatro de su ciudad, y durante su juventud participó en proyectos teatrales y televisivos que le permitieron ganar confianza frente a la cámara. Fue en el Teatre Lliure donde pulió su técnica interpretativa, antes de dar el salto definitivo al cine con una participación significativa en Jamón, jamón (1992).

En los primeros años, su presencia en el cine fue acompañada por una dedicación al escenario y a la televisión, experiencias que le ofrecieron un abanico de registros para ampliar su paleta interpretativa. Este periodo inicial consolidó su reputación como artista capaz de moverse entre géneros y estilos con fluidez, sin perder de vista la naturaleza personal de su mirada.

Durante el rodaje de Blow (2001) se forjó una amistad duradera con Johnny Depp, una relación que ha trascendido los años y las colaboraciones. Esta conexión ha alimentado proyectos y experiencias compartidas que han enriquecido su carrera y su visión de la industria. Su relación con Depp es uno de los casos notables de camaradería profesional en su historia.

La trayectoria de Mollà ha sido reconocida por la Academia con varias candidaturas a los Premios Goya: cinco en total, distribuidas entre mejor actor protagonista, mejor actor de reparto y mejor cortometraje. Aunque ha obtenido nominaciones de alto nivel, no ha recibido aún la codiciada estatuilla, lo cual no ha frenado su proyección ni su influencia en el cine español.

En 2002 dio otro paso decisivo al estrenarse como director con la película No somos nadie, título que marcó su primer largometraje y su consolidación como creador más allá de la actuación. Ese mismo año, recibió una propuesta de George Lucas para participar como secundario en Star Wars Episodio II: El Ataque de los Clones, un ofrecimiento que, pese a su atractivo, decidió rechazar para centrarse en sus propios proyectos.

Más adelante, 2006 le ofreció un papel central en GAL, una de las producciones españolas de ese periodo que exploraron temáticas contemporáneas. En 2007 dio vida a Felipe II en Elizabeth: La edad de oro, un rol que situó a Mollà en el circuito internacional de cine de época y le permitió mostrarse ante audiencias globales. En 2010 volvió a la pantalla grande con su interpretación del poeta Jaime Gil de Biedma en El cónsul de Sodoma, dirigida por Sigfrid Monleón.

En la última década, Mollà ha participado en varias producciones norteamericanas, ampliando su presencia en Hollywood y en mercados latinoamericanos y europeos. Su rostro y su voz han viajado entre proyectos de gran presupuesto y cintas independientes, manteniendo un ritmo de trabajo constante que refleja su versatilidad y su interés por explorar nuevos contextos creativos.

A lo largo de su carrera ha trabajado sin necesidad de doblaje en diversas lenguas, incluyendo catalán, castellano, italiano, francés e inglés, lo que ha permitido que sus interpretaciones lleguen a audiencias de distintas comunidades lingüísticas sin perder autenticidad. Esta capacidad le ha valido reconocimiento por su autenticidad y su dominio de matices en distintos idiomas.

Al margen de la interpretación, Mollà ha cultivado la pintura y la escritura, desarrollando una obra que dialoga con su cine y su narrativa. Debutó como artista plástico en ARCO en 2002 y desde entonces ha mostrado su trabajo en ciudades como Madrid y Miami, explorando la relación entre imagen y palabra, y desbordando las fronteras entre disciplinas.

Entre sus iniciativas artísticas recientes figuran una serie de 32 cuadros concebidos para un hotel en Galicia y una intervención creativa en el Festival Internacional de Cine de Morelia en 2023, ejemplos de su voluntad de integrar arte visual y cine en experiencias interdisciplinares. En paralelo, su labor literaria se ha traducido en una novela que comparte su proceso creativo y las reflexiones que acompañan su quehacer artístico.

La novela Agua estancada, publicada en 2000, revela una mirada íntima sobre el pulso creativo que guía su obra y su vida; una reflexión sobre el modo en que la inspiración se alimenta de la experiencia, el encuentro y la memoria. A la par, su actividad editorial y artística ha ido cobrando voz propia en espacios culturales relevantes de España y más allá.

Desde 2008 colabora de forma constante con la Galería Eva Ruiz, en Madrid, participando en muestras colectivas y en una exposición individual que fortaleció su vínculo con el mundo del arte contemporáneo y su diálogo con el cine. Este compromiso doble ha enriquecido su trayectoria al fusionar visualidad, narrativa y performance en un lenguaje propio.

Actualmente, Mollà mantiene una vida itinerante entre Miami y Madrid, dos centros que le permiten activar proyectos transatlánticos y nutrirse de contextos culturales distintos. Su presencia en ambos entornos ha potenciado una red de colaboraciones que continúa ampliándose con el paso de los años.

El 24 de diciembre de 2022, la localidad valenciana de Montesa le dedicó una calle, Camino Jordi Mollà Perales, como reconocimiento a su trayectoria y a los lazos que mantiene con su tierra natal. Este gesto simboliza la conexión entre sus orígenes y su proyección internacional, y refuerza su estatus como figura cultural relevante para la región.

La familia de Mollà juega un papel destacado en su biografía: su madre, Saturnina Perales Gómez, nació en Montesa, y el joven Jordi pasó parte de su niñez y juventud entre Montesa y Canals, localidad de procedencia de su padre, Antonio Mollà Llorens. Hoy mantiene vínculos estrechos con ambas comunidades y continúa visitándolas con frecuencia, manteniendo vivas sus raíces y sus memorias familiares.

Películas

Como director

  • En 1992, dirigió el cortometraje Walter Peralta, su primer acercamiento formal a la dirección y una muestra de su interés por contar historias con mirada personal.
  • En 1995, realizó No me importaría irme contigo, un cortometraje que dejó entrever su sensibilidad para explorar vínculos humanos y conflictos íntimos en formato breve.
  • En 2002, estrenó su primer largometraje, No somos nadie, que consolidó su rol como cineasta capaz de plantear preguntas sobre la identidad y la pertenencia.
  • En 2012, presentó 88, un proyecto que unió recursos visuales y narrativos en una propuesta que reflejaba su voz personal como director.

Como guionista

  • En 1993, participó en la ejecución del guion de Walter Peralta, reforzando su visión narrativa desde la escritura.
  • En 1995, aportó la escritura de No me importaría irme contigo, un ejercicio que combinó intensidad emocional y estructura clásica.
  • En 2002, colaboró en el guion de No somos nadie, profundo estudio sobre la identidad y las aspiraciones.
  • En 2007, trabajó en Cinemart, un proyecto cuyo guion reveló su interés por el cruce entre cine independiente y lenguaje contemporáneo.
  • En 2012, formó parte de la escritura de 88, enriqueciendo el proyecto con una perspectiva personal y experimental.
  • En 2014, participó en la elaboración de Duelo, un guion que exploró tensiones y resoluciones entre personajes en conflicto.

Como actor

  • En 1992 intervino en Revólver, una película que marcó su primera colaboración destacada frente a la cámara.
  • Ese mismo año formó parte de Jamón, jamón, película icónica de su inicio actorales a las órdenes de Bigas Luna.
  • En 1993 figuró en Historias de la puta mili, aportando su tono irreverente a la comedia social de la época.
  • También en 1993 participó en Mi hermano del alma, donde comenzó a perfilar su versatilidad interpretativa.
  • En 1994 se sumó a Le fusil de bois, explorando un registro dramático en un marco europeo de coproducción.
  • Por Todo es mentira, estrenada en 1994, amplió su alcance dentro de la comedia y el drama contemporáneos.
  • En Historias del Kronen (1994) ofreció un retrato urbano que conectaba con la generación de su tiempo.
  • Alegre ma non troppo (1994) le permitió trabajar bajo la mirada de Fernando Colomo, afianzando su presencia en el cine español de esa década.
  • La flor de mi secreto (1995) le dio la oportunidad de compartir escena con grandes nombres del cine de Arturo Almodóvar y consolidó su perfil en el cine de autor.
  • En 1995 participó en Los hombres siempre mienten, una propuesta de Antonio del Real que amplió su abanico de registros.
  • La década de los 90 continuó con La cible (1996), La Celestina (1996) y Perdona bonita, pero Lucas me quería a mí (1997), entre otros títulos que reforzaron su presencia internacional.
  • En 1997 apareció La buena estrella, dirigida por Ricardo Franco, y en 1998 se sumó a Los años bárbaros, de Fernando Colomo, enriqueciendo su experiencia cinematográfica en clave de autoría y comedia.
  • Durante 1998 formó parte de Dollar for the Dead y El pianista, dos proyectos que le permitieron ampliar su alcance geográfico y estético.
  • En 1999 participó en Volavérunt y Nadie conoce a nadie, acercándose a historias complejas y humanas en la cinematografía española.
  • En 2000 actuó en Segunda piel, una colaboración con Gerardo Vera que consolidó su presencia en cine de calidad.
  • En 2001 integró el elenco de Son de mar, y poco después abordó Blow, dirigida por Ted Demme, una de sus colaboraciones más reconocidas internacionalmente.
  • En 2002 volvió a No somos nadie, consolidando su relación con la obra que él mismo dirigió, y continuó su trayectoria

Imágenes de Jordi Mollà