Jorge Millas
| Nombre completo | Jorge Millas |
|---|---|
| Descripción | Escritor chileno |
| Fecha de nacimiento | 17-01-1917 |
| Lugar de nacimiento | |
| Fecha de fallecimiento | 08-11-1982 |
| Nacionalidad | Chile |
| Ocupaciones | escritor, poeta, filósofo |
| Idiomas | español |
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Jorge Millas Jiménez nació en la ciudad de Santiago, en la Región Metropolitana, el 17 de enero de 1917, y falleció en la misma urbe el 8 de noviembre de 1982. Su trayectoria se forjó como escritor, poeta y filósofo chileno, con una influencia notable en las universidades y en el pensamiento público. A lo largo de su vida ocupó cargos docentes y directivos en la Universidad de Chile y en la Universidad Austral de Chile, aportando con una voz crítica y rigurosa a la reflexión filosófica y a la educación superior. Su figura estuvo vinculada a la defensa de la autonomía universitaria y a una labor intelectual que produjo reconocimiento académico y prestigio institucional.
Jorge Millas Jiménez nació en la ciudad de Santiago, en la Región Metropolitana, el 17 de enero de 1917, y falleció en la misma urbe el 8 de noviembre de 1982. Su trayectoria se forjó como escritor, poeta y filósofo chileno, con una influencia notable en las universidades y en el pensamiento público. A lo largo de su vida ocupó cargos docentes y directivos en la Universidad de Chile y en la Universidad Austral de Chile, aportando con una voz crítica y rigurosa a la reflexión filosófica y a la educación superior. Su figura estuvo vinculada a la defensa de la autonomía universitaria y a una labor intelectual que produjo reconocimiento académico y prestigio institucional.
Biografía
Infancia y educación
Hijo de Emiliano Millas Recabarren y María Luisa Jiménez Alvarado, Millas vivió una primera etapa marcada por la pérdida de su madre cuando contaba apenas cinco años. La muerte de su hermano menor Fernando, en 1937 por meningitis, completó un dolor que acompañó su juventud. Su primera formación se dio en San Bernardo, en el Liceo de Hombres de esa población situada al sur de Santiago, donde su padre, comerciante de oficio, había establecido una pequeña farmacia tras volver a casarse en 1926.
En sus años de adolescencia, Millas mostró ya una personalidad tímida pero dotada para la inteligencia; sus cualidades estaban orientadas al rigor académico y a destacarse entre sus pares. La disciplina familiar y la austeridad de su educación le imprimieron un modo de vida centrado en la lectura, la conversación intelectual y la idea de que el estudio era un camino de realización personal.
A los doce años ingresó al Internado Nacional Barros Arana, institución que funcionaba como un semillero de formación integral y de cultivo de inquietudes intelectuales. Allí cultivó una amistad duradera con jóvenes que se convertirían en figuras destacadas de la cultura chilena: Hernández Niemeyer, Luis Oyarzún y Carlos Pedraza, con quienes más tarde compartiría proyectos culturales y literarios. En esa etapa, la convivencia educativa se organizaba alrededor de tutorías y un programa que promovía la investigación, el diálogo entre estudiantes y el contacto directo con el profesorado.
Entre los nombres que lo acompañaron en esa etapa, una presencia destacada fue la de Nicanor Parra, quien se integraría al círculo de amigos y de trabajo creativo que sostuvo Millas en los años formativos. En ese periodo, el joven Millas absorbió influencias de diversas corrientes filosóficas y literarias, enriqueciendo su visión a través de la lectura de autores como Ortega y Gasset, Freud, Spengler, Bergson, Simmel, Hartmann y Nietzsche, y llegó incluso a organizar conferencias para compartir estas ideas con sus pares y maestros.
Carrera
En 1935, Millas consolidó su presencia en el antiguo internado, colaborando como inspector junto a Parra y Pedraza. En ese año, los tres amigos fundaron la Revista Nueva, editada para ser un canal de expresión para estudiantes y docentes. Aunque la publicación tenía una tirada modesta —dos números—, su valor residía en las aportaciones que contenía y en la señal de un impulso creativo compartido.
En esa misma época, Millas se dejó guiar por la vocación poética y por la admiración hacia Pablo de Rokha; su juventud se caracterizó por la publicación de dos volúmenes de poemas, bajo títulos como Homenaje poético a España y El Trabajo y los Días, que coexistieron con su labor educativa. Paralelamente, organizó en el Internado una Escuela de Auxiliares para ofrecer clases vespertinas y una formación adicional a quienes trabajaban como auxiliares del centro, demostrando su compromiso con la educación práctica y la divulgación del saber.
Desde entonces su vida política se volvió visible: durante un tiempo se vinculó al Partido Socialista y, gracias a su oratoria convincente, fue elegido presidente de la Federación de Estudiantes de la Universidad de Chile para 1938-1939. En esa experiencia, viajó a Nueva York para participar en el II Congreso Mundial de Juventudes, donde presentó una ponencia titulada Teoría del Pacifismo, poniendo de relieve su conocimiento de la teoría social y su interés por las dinámicas entre generaciones y naciones.
En sus inicios académicos, Millas cursó parte de sus estudios de Leyes en la Escuela de Derecho de la Universidad de Chile y Historia en el Instituto Pedagógico de la misma casa de estudios. En 1938 inició un programa de Filosofía que culminó con la obtención de la licenciatura en 1943. Este periodo académico le permitió ampliar su horizonte con una perspectiva filosófica que más tarde sería decisiva en su enfoque crítico.
Durante esa etapa de formación, recibió también una beca para estudiar en el extranjero. En los Estados Unidos, la beca Guggenheim le permitió ampliar su formación con un máster en Sociología y, a la vez, avanzar en los primeros pasos de un doctorado en Filosofía. El proyecto académico, sin embargo, no llegó a su término debido a la expiración de la beca, lo que lo llevó a regresar a Chile. Regresó al internado temporalmente y, poco después, recibió una invitación para enseñar en la Universidad de Puerto Rico, que significaba un nuevo horizonte académico para él.
En 1943 publicó Idea de la Individualidad, obra que le valió el Primer Lugar en el Concurso Cuarto Centenario de la ciudad de Santiago. Pese a este reconocimiento, su camino continuó cruzando fronteras: en 1945 obtuvo la Maestría en Psicología por la State University of Iowa y, al año siguiente, aceptó un contrato como profesor visitante en la Universidad de Puerto Rico, donde participó en la reestructuración académica y organizativa de la institución, especialmente en la creación de la Facultad de Estudios Generales. En 1947 fue llamado como profesor visitante a la Universidad de Columbia en Nueva York, y en 1948, desde Puerto Rico, publicó Goethe y el espíritu del Fausto.
Regreso a Chile
La vuelta definitiva a Chile se produjo en 1951, tras una etapa de separación con su esposa, quien permaneció en los Estados Unidos. No tuvo hijos biológicos, aunque más tarde adoptó a un niño, decisión que marcó una nueva etapa personal. A partir de ese momento, Millas consolidó su presencia en el entorno académico chileno, combinando la labor docente, la investigación y la dirección institucional.
Durante las tres décadas siguientes, su carrera se fue enriqueciendo con cargos, distinciones y publicaciones que consolidaron su influencia en la filosofía y en la educación superior. Entre 1952 y 1955 trabajó en la Universidad de Chile como docente de Teoría del Conocimiento, en el Departamento de Filosofía; también asumió la condición de Director del Departamento de Filosofía y Letras de la Facultad de Educación. En paralelo, ejerció como docente en la Universidad Austral y impartió Filosofía del Derecho en la Universidad de Chile, fortaleciendo así su presencia en distintas instituciones.
En 1956 lideró el Cuarto Congreso de la Sociedad Interamericana de Filosofía, celebrado en Santiago. Su liderazgo en la disciplina se extendió a la Sociedad Chilena de Filosofía, de la que sería presidente entre 1958 y 1966. En ese periodo también publicó Ortega y la responsabilidad de la inteligencia, una obra que consolidó su análisis sobre el vínculo entre la filosofía y la responsabilidad del pensamiento ante la realidad social.
La década de los sesenta marcó su participación en la Reforma Universitaria de la Universidad de Chile, un proceso que buscaba modernizar la institución y ampliar su autonomía. En ese marco apareció Ensayo sobre la Historia Espiritual de Occidente, una obra publicada por la Editorial Universitaria que continúa dialogando con tradiciones filosóficas y su impacto en la cultura occidental. En 1960 recibió el Premio Atenea, reconocimiento que atestiguó su aporte a las humanidades en Chile. En 1962 se incorporó a la Academia Chilena de la Lengua, y presentó el discurso Platón: la misión política del intelecto, destacando la función de la filosofía como guía de la acción pública.
En 1964 apareció El Desafío Espiritual de la Sociedad de Masas, seguida en 1965 por dos títulos: Discusión sobre la Facultad de Filosofía y Educación y Derecho y Sociedad de Masas. En el propio año, su amigo y entonces presidente de Chile, Eduardo Frei Montalva, lo nombró presidente de la Comisión Nacional de Cultura, una responsabilidad que sitúa a Millas en el centro de la estrategia cultural del país durante una etapa crucial.
El año 1970 lo encontró en una doble posición de liderazgo y docencia: profesor de Filosofía del Derecho en la Universidad de Chile, en Santiago, y decano de la Facultad de Filosofía y Ciencias Sociales de la Universidad Austral de Chile, además de dirigir la Oficina de Planificación. En ese periodo publicó Idea de la Filosofía. El Conocimiento, una obra en dos volúmenes que reunió conceptos clave sobre las bases del saber humano. Su trayectoria internacional se inauguró en 1973, cuando el PEN Club Internacional le concedió el Premio Ricardo A. Latcham, y recibió reconocimientos como miembro honorario de sociedades filosóficas de América y como delegado ante la UNESCO, lo que subrayó su proyección como figura representativa de Chile en foros globales.
En 1974 apareció De la Tarea Intelectual, un tomo que entrelazaba ensayos y discursos, incluido el que pronunció con motivo de su ingreso a la Academia de la Lengua. Al año siguiente, en 1975, publicó en El Mercurio de Santiago el artículo La Universidad Vigilada, y, en medio de un clima político tenso, renunció a sus clases de Filosofía del Derecho en la Universidad de Chile, que en ese momento estaba intervenida y sometida a vigilancia. Su decisión fue un paso decisivo para dedicarse por completo a la labor académica en la Universidad Austral de Chile, donde ejerció como decano hasta 1981.
Entre las influencias que moldearon su pensamiento se destacan Pedro León Loyola, así como Ortega y Gasset, Bergson y Husserl. Esos maestros fueron citados por Millas como faros de referencia en su itinerario intelectual y personal, que integró en sus reflexiones sobre la filosofía, la educación y la ética de la inteligencia.
Últimos años
En sus últimos años, Millas denunció con frecuencia el deterioro de la vida universitaria y la marcha de las instituciones ante la presión política. En abril de 1980, la Universidad Austral vivió una exoneración que provocó un amplio rechazo en el país, y provocó protestas que traspasaron los límites de Valdivia y alcanzaron a la población universitaria y cultural chilena. Aunque recuperó temporalmente la cátedra de filosofía, perdió la decanatura y la dirección de Estudios y Planificación, y decidió abandonar las aulas por considerar que su continuidad legitimaba la decadencia institucional.
Se retiró a la enseñanza particular en su domicilio, donde condujo un selecto grupo de estudiantes que siguieron sus últimas lecciones. También ofreció algunas sesiones en la Academia de Humanismo Cristiano, continuando su labor pedagógica desde otro marco institucional. Su muerte, ocurrida en Santiago, causó una honda conmoción entre intelectuales, docentes, artistas y escritores que vieron en Millas a un defensor de la autonomía universitaria y a una voz que se opuso con claridad a las presiones y las restricciones impuestas a la vida académica durante la dictadura.
En el momento de su fallecimiento, su legado fue recordado por numerosas personalidades que lo consideraban un vértice del espíritu universitario chileno. Su funeral formó parte de una homenajeada despedida en el Cementerio Católico de Santiago, y entre las voces que se alzaron para decir adiós se destacaron figuras como Edgardo Boeninger, Nicanor Parra, Gabriel Valdés, Roque Esteban Scarpa, Luis Sánchez Latorre y otros colegas. Sus palabras de despedida y los testimonios de quienes lo trataron resaltaron su defensa de la libertad académica, su lucha contra la censura y su compromiso con la defensa de un saber crítico y autónomo. En esa escena, Patricio Hurtado hizo alusión a la desaparición de hombres de buena voluntad, y Raúl Rettig subrayó que Millas debía ser homenajeado con una promesa de continuar defendiendo los grandes valores que él defendía, incluso desde la pluralidad de credos.
Honores post mortem
En memoria de su trayectoria fue instituido el Premio Jorge Millas, galardón otorgado por la Universidad Austral de Chile y que se concede con periodicidad bienal para reconocer aportes relevantes a la enseñanza de la filosofía y a la vida universitaria. Este reconocimiento ha buscado mantener vivo el impulso que caracterizó la labor de Millas y estimular a las generaciones siguientes a sostener una actitud crítica y ética frente al saber.
Obras
Textos
- 1937. Homenaje Poético al Pueblo Español. Santiago de Chile, Ediciones Revista Nueva.
- 1939. Los Trabajos y los Días. Santiago de Chile, Ediciones Revista Nueva.
- 1943. Idea de la Individualidad. Santiago de Chile. Prensas de la Universidad de Chile.
- 1949. Goethe y el Espíritu del Fausto. Universidad de Puerto Rico, San Juan, Editorial Universitaria.
- 1951. Curso Básico de Humanidades. Antología de lecturas (2 Vol.). Universidad de Puerto Rico, Puerto Rico. Editorial Universitaria.
- 1956. Filosofía del Derecho. Santiago de Chile. Editorial Universitaria.
- 1960. Ensayos sobre la Historia Espiritual de Occidente. Santiago de Chile. Editorial Universitaria.
- 1962. El Desafío Espiritual de la Sociedad de Masas. Santiago de Chile. Ediciones de la Universidad de Chile.
- 1964. Estado, derecho y Sociedad de Masas. Santiago de Chile. Imprenta la Libertad.
- 1966. Introducción a la Filosofía. Texto Guía. Santiago de Chile. Editorial Universitaria.
- 1970. Idea de la Filosofía. El Conocimiento (2 Vol.). Santiago de Chile. Editorial Universitaria.
- 1974. De la Tarea Intelectual. Santiago de Chile. Editorial Universitaria.
- 1977. The Intellectual and Moral Challenge of Mass Society. Illinois State University. Applied Literature Press, David J. Parent (Ed.). (Versión inglesa del texto El Desafío Espiritual de la Sociedad de Masas, con un capítulo adicional.)
- 1978. La Violencia y sus Máscaras: dos ensayos de filosofía. Santiago de Chile. Ediciones Aconcagua. (Reimpresión del ensayo aparecido en la revista Dilemas N°11, 1976, bajo el título Las Máscaras Filosóficas de la Violencia).
- 1981. Idea y Defensa de la Universidad. Santiago de Chile. Editorial del Pacífico.
- 1985. Escenas Inéditas de Alicia en el País de las Maravillas (divertimentos lógico-lingüísticos). Santiago de Chile. Editorial Pehuén.
Artículos, conferencias, discursos, colaboraciones
La producción intelectual de Millas también incluyó numerosos ensayos, conferencias y colaboraciones que remarkaron su capacidad de síntesis entre filosofía, educación y política cultural. Sus textos de debate público, así como sus intervenciones en foros académicos, se convirtieron en referencia para quienes buscaban comprender la relación entre el pensamiento y la acción social en Chile y en la región.
Legado y relevancia
La obra de Jorge Millas se distingue por un compromiso ineludible con la libertad de cátedra y con la función crítica de la universidad. Su vida dio prueba de una coherencia que trascendió las coyunturas políticas: defendió la autonomía universitaria como pilar sustantivo de la investigación y la enseñanza, incluso ante la presión y las restricciones que marcaron la historia del país durante la segunda mitad del siglo XX. Su pensamiento unió tradición filosófica, problemáticas contemporáneas y una ética de la responsabilidad intelectual que continúa inspirando a docentes, estudiantes y pensadores.