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José Asunción Flores

Nombre completo José Asunción Flores
Descripción Compositor paraguayo, creador del género musical guarania
Fecha de nacimiento 27-08-1904
Lugar de nacimiento
Fecha de fallecimiento 16-05-1972
Nacionalidad Paraguay
Ocupaciones compositor, director de orquesta
Idiomas español
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José Agustín Flores, conocido en la historia musical como José Asunción Flores, nació en Asunción a comienzos del siglo XX y cerró su vida en Buenos Aires en 1972. Su legado artístico cambió para siempre el paisaje sonoro paraguayo al crear la guarania, un género que brotó desde la experiencia colectiva del pueblo. Su apellido fue elegido como homenaje a su ciudad capital, un gesto que resume su identificación con la nación y su impulso creativo.

José Asunción Flores — Imagen principal

José Agustín Flores, conocido en la historia musical como José Asunción Flores, nació en Asunción a comienzos del siglo XX y cerró su vida en Buenos Aires en 1972. Su legado artístico cambió para siempre el paisaje sonoro paraguayo al crear la guarania, un género que brotó desde la experiencia colectiva del pueblo. Su apellido fue elegido como homenaje a su ciudad capital, un gesto que resume su identificación con la nación y su impulso creativo.

Primeros pasos

En el barrio de la Chacarita de la capital paraguaya, vio la luz el pequeño José el 27 de agosto de 1904, hijo de Magdalena Flores, vendedora del mercado y lavandera, y de un padre llamado Juan Volta que nunca lo reconoció. Su niñez estuvo marcada por la necesidad: realizó tareas callejeras, lustró zapatos y vendió diarios para apoyar a la familia. A los 12 años ingresó a la Banda de Policía y pronto demostró dotes musicales que lo llevaron a ocupar la posición de trombonista, mientras exploraba caminos de aprendizaje con maestros italianos. En esa etapa inicial, ya buscaba estudiar y entender la música paraguaya desde su raíz para dar forma a un nuevo ritmo.

Con esa base, empezó a investigar las sonoridades de su tierra para hallar una propuesta propia que expresara la identidad nacional; el foco estaba puesto en escuchar, sentir y traducir en notas las emociones de su pueblo.

El nacimiento de la guarania

En 1924, tras ensayar variados arreglos del tema paraguayo tradicional Mba'érepa reikuaase, Flores dio forma a lo que sería la nueva corriente musical a la que dio el nombre de Guarania. Su finalidad era transmitir el latido de la gente paraguaya, capturando sus llantos, sus pasiones y su templanza ante la adversidad. Su tema inaugural fue Jejui, que se estrenó a principios de 1925 en un establecimiento emblemático de la ciudad, el Hotel Cosmos, que hoy se asocia con el lugar conocido como el Asunción Palace Hotel.

El propio Flores explicó, de forma no literal, que la guarania nace del pueblo y para el pueblo, que encarna la mezcla de afectos y rebeldía que define a una nación que está aprendiendo a respirar a través de la música. Así, la nueva forma musical se presentó como una voz propia para el Paraguay, capaz de resonar en teatros y rincones con una intensidad inusitada.

En 1926 apareció Arribeño Resay (Lágrimas de un Arribeño) con versos de Rigoberto Fontao Meza, así como Ñasaindype (A la luz de la luna) con letra de Félix Fernández. Estas obras fueron estrenadas en el Teatro Nacional y reunieron a un público entusiasta que percibió, por primera vez, la posibilidad de un idioma musical nuevo para su tierra.

Colaboraciones y expansión

En 1928 surgió una alianza con el poeta guaireño Manuel Ortiz Guerrero, y juntos dieron vida a piezas que abrieron horizontes insospechados para la guarania. Entre estas creaciones figuran India, Kerasy (Sueño doliente), Paraguaýpe (Asunción), Panambi vera (Mariposa brillante), Ne rendápe aju (Vengo junto a ti) y Buenos Aires, Salud. Estas composiciones marcaron un giro profundo en la manera de concebir la música paraguaya, mezclando lo local con toques de cosmopolitismo que enriquecieron el repertorio y su recepción en públicos diversos.

Con esa simbiosis entre el poeta Ortiz Guerrero y el compositor Flores, la guarania dejó de ser una simple propuesta regional para convertirse en un lenguaje capaz de atravesar fronteras emocionales y geográficas, proponiendo una identidad sonoro-poética que conectaba al Paraguay con su propia realidad y con un mundo de ideas nuevas.

Entre la guerra y el exilio

En 1932 Flores se alistó en las filas del Ejército de Paraguay, para participar en la Guerra del Chaco. Su servicio lo llevó al frente de batalla, donde trabajó como operador de una ametralladora pesada bajo el mando del capitán Lorenzo Medina, en el Regimiento de Infantería 2 de mayo. Tras el conflicto, la inestabilidad política del país forzó a Flores a buscar refugio profesional y personal en Buenos Aires, desde donde continuó difundiendo su música y su visión estéticamente paraguaya a través de actuaciones, grabaciones y proyectos artísticos.

Ya instalado en la capital argentina, creó la Orquesta Ortiz Guerrero y organizó presentaciones y bailes populares en radios y teatros, además de grabar numerosos temas para el sello Odeón. Su figura emergía como un puente entre la tradición guaraní y una escena musical más amplia, capaz de sostener una proyección internacional sin perder su raíz.

Durante estas décadas, la guarania encontraba un hueco en una segunda patria para florecer con mayor libertad; Flores, desde la distancia, no dejó de trabajar por un sonido que pudiese acompañar los procesos culturales de su gente y al mismo tiempo dialogar con corrientes ajenas, incluyendo la música clásica que también cultivó en la ciudad.

En este periodo su obra recibió un reconocimiento formal de la propia Nación: el tema India sería declarado canción nacional el 24 de julio de 1944, una distinción que consolidó el estatus simbólico de la guarania como himno emocional de un país que buscaba afirmarse en medio de tensiones políticas y sociales. A la vez, Flores amplió su horizonte artístico al trabajar en la música clásica y al componer una serie de doce sinfonías que mostraban la versatilidad de su lenguaje y su interés por la diversidad formal.

La recepción de su labor cruzó fronteras geográficas: algunas de sus obras fueron registradas en Moscú, en colaboraciones con directores y músicos de la Unión Soviética, un testimonio de la aceptación internacional de su creatividad y de la universalidad del sentir que proponía su música. En esas giras y grabaciones, su militancia política —ligada al Partido Comunista Paraguayo— se mantuvo como una seña de identidad, una manera de entender la vida y la cultura desde una perspectiva de compromiso colectivo y social.

Entre las piezas que acompañaron su trayectoria se destaca Ne rendápe aju, compuesta junto a Ortiz Guerrero, que se ha considerado una referencia dentro de la canción de amor paraguaya. Este tema quedó marcado por un episodio trágico: una serenata dedicada a Iluminada Arias se vio ensombrecida por un hecho violento cuando el padre de la homenajeada disparó al cantor Barboza, dejándole herido. Flores respondió a esa tragedia con una versión sinfónica que cierra con una marcha fúnebre y la plegaria Santa María, dos elementos que enriquecen la atmósfera emocional de la obra.

Exilio, muerte y legado

El final de su vida transcurrió en Buenos Aires, donde 1972 murió y sus restos fueron despedidos por una multitud de artistas y público en el cementerio de la Chacarita, al ritmo de India. Sin embargo, el régimen de la época prohibió la repatriación de sus cenizas. No fue hasta 1991 cuando sus restos regresaron a Asunción, donde el gobierno encabezado por el General Andrés Rodríguez le rindió una condecoración póstuma, la Orden Nacional del Mérito. Su tumba fue un lugar de memoria situado en la plaza Manuel Ortiz Guerrero - José Asunción Flores, en la avenida Mariscal López, junto al arroyo Mburicao. En las décadas siguientes, su figura continuó creciendo como símbolo, y en 2011 el Parlamento paraguayo declaró a la Guarania como Patrimonio Cultural del Paraguay. Más recientemente, en 2024, la UNESCO reconoció a la Guarania como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad, subrayando la dimensión mundial de un género que nació de la experiencia paraguaya y que se convirtió en un lenguaje de interés universal.

Obras

Trabajos con letra de Manuel Ortiz Guerrero

  • India
  • Ne rendápe aju
  • Panambi Vera
  • Paraguaýpe
  • Buenos Aires, Salud
  • Kerasy

Trabajos con letra de Félix Fernández

  • Nde Ratypykua
  • Ñasaindype

Trabajos con letra de Rigoberto Fontao Meza

  • Ka´aty
  • Arribeño Resay

Trabajos con letra de Carlos Federico Abente

  • Ñemity
  • Guyraū

Con letra de Víctor Montorfano

  • Purahéi Paha

Sinfonías

  • Pyhare pyte
  • Ñanderuvusu
  • María de la paz

Música de películas

Contribuciones para la banda sonora de la cinta India, estrenada en 1960, como parte de su trayectoria para extender la presencia musical paraguaya más allá de las fronteras nacionales.

Imágenes de José Asunción Flores