José Manuel Groot
Información general
| Nombre completo | José Manuel Groot |
|---|---|
| Descripción | Artista y educador colombiano |
| Fecha de nacimiento | 25-12-1800 |
| Fecha de fallecimiento | 03-05-1878 |
| Ocupaciones | escritor, periodista |
José Manuel Francisco Antonio del Pilar Groot Urquinaona nació en Santafé de Bogotá el 25 de diciembre de 1800 y falleció en la misma urbe el 3 de mayo de 1878. Este destacado creador colombiano desempeñó roles diversos: escritor, historiador, periodista, pintor, caricaturista y educador. Su trayectoria lo coloca entre los pilares de la cultura de su tiempo, y su labor dejó una huella perdurable en la historiografía y en el habla pública de Colombia. Su vida fue un puente entre las artes, la enseñanza y la investigación que iluminó generaciones.
Biografía
En la catedral metropolitana de Santafé de Bogotá recibió el bautismo con el nombre de Josef Manuel Francisco Antonio del Pilar, estirpe y memoria que marcarían su niñez. Su aprendizaje se inició bajo la tutela de Manuel del Socorro Rodríguez, entonces al mando de la Biblioteca Nacional, y desde pequeño mostró afán por el dibujo y el estudio de libros ilustrados, copiando grabados con paciencia a mano alzada. En aquellos años tempranos ya se vislumbraba su curiosidad por las imágenes y las palabras, una combinación que definiría su futura actividad intelectual.
Con el despertar de su juventud, Groot cultivó el gusto por las artes plásticas y por la lectura. En 1812, por encargo de Antonio Nariño, Primo Groot de Vargas Machuca asumió el cargo de corregidor y líder de las milicias en Zipaquirá, y Groot pasó a formar parte del Consejo Consultor del presidente. Este periodo le permitió aproximarse a las costumbres del campo y a las historias locales, experiencias que luego convertiría en poesía y en bocetos de escenas populares, precursor de un lenguaje poético que would later enriquecer su prosa histórica.
La situación política estalló de forma abrupta cuando la pacificación de Morillo inició, y las pertenencias de la familia Groot fueron vulneradas. En 1816, la reconquista de Santafé por las tropas realistas llevó a que Primo Groot y su hermano Pedro enfrentaran la prisión. A partir de 1817, Groot encontró un entorno formativo en el taller de pintura de Pedro José Figueroa, figura crucial en la llamada escuela bogotana de retrato, donde perfeccionó herramientas de observación y representación. Poco después, la contingencia económica volvía a marcar su destino y lo llevó a depender de su tío materno, Francisco de Urquinaona, quien lo introdujo a las humanidades y al francés, y lo orientó hacia la lectura de los pensadores de la Ilustración.
Juventud
En 1821, el tío Francisco emprendió un viaje a Jamaica para remitir quina con vistas a su examen por parte de un botánico francés; Groot acompañó a su familiar en lo que sería su única travesía fuera de la América hispana. En la isla, profundizó sus estudios de pintura, perspectiva y, además, aprendió a realizar retratos en relieve con cera. El retorno a Bogotá, en 1823, coincidió con un encargo masona: Francisco, miembro de una logia denominada Fraternidad Bogotana No. 1, pidió a Groot que pintara las paredes de la Cámara de Reflexión. Este encargo provocó su interés por la masonería y, con apoyo de su tío, consiguió ingresar como Limosnero, Grado 18, aunque no cumplía la edad requerida.
Entre 1824 y 1827 se desempeñó como oficial escribiente en la Secretaría de Guerra y Marina, bajo la dirección del general Carlos Soublette. En 1828, Groot abrió en Bogotá la tercera escuela destinada a jóvenes internos pensionistas, introduciendo novedades pedagógicas como las cátedras de historia antigua, música y dibujo. En ese mismo año contrajo matrimonio con Petronila Cabrera, hija de José Cabrera, oficial de la Guardia de Caballería del Virrey. Con su esposa tuvo cinco hijos: María Francisca, Rosa, Dolores, Tomás y Juanita. La crisis de la Gran Colombia marcó un punto de inflexión: en 1830 dejó la labor educativa ante la descomposición política que atravesaba la región.
Madurez
En 1832, un comerciante británico llamado Joseph Brown incentivó a Groot a producir vistas y paisajes nacionales en acuarela, pluma y grafito, mercantiles que pronto pudieron venderse a visitantes ingleses. Después de un retiro espiritual en el convento de San Diego, Groot abandonó la masonería, retornó a la fe católica y, en 1834, dejó atrás la línea liberal de Santander para abrazar la corriente que sostenía el sector ministerial del Partido Conservador. En ese año, reabrió su centro de enseñanza, que funcionaría de manera ininterrumpida hasta 1840.
En 1836, Groot fue elegido representative a la Cámara y fortaleció su actividad literaria aportando al periódico opositor El Imperio de los Principios, crítico del gobierno de Francisco de Paula Santander. Dos años después, apareció como redactor anónimo en Los Cubiletes, publicación satírica que reflejaba miradas conservadoras. En 1839, publicó un panfleto en defensa de la religión católica y, en 1844, ocupó brevemente el cargo de tesorero de la provincia. Su prolificidad continuó, y entre 1846 y 1847 escribió para El Duende, un diario de línea conservadora, además de colaborar como miembro de la municipalidad en 1848 cuando el arzobispo Manuel José Mosquera fundó El Catolicismo, órgano en el que participó de manera constante hasta su muerte.
En 1853 publicó Los misioneros de la herejía o defensa de los dogmas católicos, obra que rebatía la doctrina protestante. Ese mismo año fue designado, junto a José María Espinosa y Luis García Hevia, para examinar los borradores de las láminas de la Comisión Corográfica, elaboradas por Enrique Price y Carmelo Fernández. En 1856 obtuvo la representación por Bogotá ante el Congreso de la República, participando en debates sobre la abolición de la pena de muerte y integrando un grupo conservador junto a Pedro Fernández Madrid, Carlos Holguín, José Joaquín Ortiz e Ignacio Gutiérrez, que encabezaba Mariano Ospina Rodríguez. En ese marco, firmó el proyecto que dio lugar al Estado Soberano de Antioquia y, en 1857, renunció a su candidatura para la Asamblea Constituyente del Estado de Cundinamarca. Ese año también publicó en El Catolicismo un ensayo titulado "Jesucristo o Bentham", en el que cuestionaba las ideas del filósofo Jeremías Bentham.
Familia
José Manuel Groot formaba parte de la aristocracia bogotana. Sus padres fueron Primo Groot de Vargas Machuca y Francisca de Urquinaona y Pardo, de linaje estimable y con influencias europeas que se entrelazaron en la vida política y social de la ciudad. Sus hermanos fueron María, María Josefa, María Isabel, Jacobo y María del Pilar Groot Urquinaona, integrantes de una red familiar vinculada a la cuna de la élite de la época.
La genealogía paterna tenía origen en los Países Bajos, y gracias a la compra de cargos públicos durante la colonia la familia ascendió socialmente en el virreinato; por su parte, la línea materna provenía de Azpeitia, en Guipúzcoa, territorio del País Vasco. Ambas casas se integraron a la élite bogotana durante el siglo XVIII y dejaron una influencia visible en la vida cultural y política de la ciudad.
Legado
En 1858 llevó a cabo su última intervención en la Junta Central Eleccionaria del Partido Conservador y, desde entonces, volcó su esfuerzo en la investigación histórica, el periodismo y la escritura. En 1859 emergió su primer trabajo de temática histórica: una biografía de Baltasar de Figueroa, seguido por la Noticia biográfica de Gregorio Vásquez de Arce y Ceballos, primera monografía de arte publicada en Colombia. Ese año se unió al círculo intelectual de El Mosaico, tertulia y periódico que reunió a la creme de la época. A partir de entonces, su pluma se destinó a refutar y desplazar ideas protestantes, explorando con rigor las razones de la tradición católica.
En 1869 vio la luz su obra magna, la Historia Eclesiástica y Civil de Nueva Granada, fruto de trece años de laboriosa investigación en archivos privados y oficiales. La primera entrega recibió elogios y la llevó a consolidarse como una pieza clave de la historiografía nacional; un peso que lo colocó junto a José Manuel Restrepo como uno de los fundadores de la Historia como disciplina en Colombia. En reconocimiento a la magnitud de la obra, Pedro Fernández Madrid le dirigió una carta de admiración el 2 de abril de ese mismo año, considerándola una cumbre de la literatura histórica del país. Esta obra ha sido recordada como un pilar fundamental para comprender la trayectoria de la nación y la formación de su conciencia histórica.
Con su fallecimiento en Bogotá a los 77 años, quedó sellada una vida dedicada a la construcción de memoria, a la defensa de sus convicciones culturales y a la enseñanza que formó generaciones enteras de lectores, artistas e historiadores. Su legado no se limitó a las publicaciones: fue un ejemplo de compromiso con la cultura, una voz que conectó el pasado con el presente y una fuente de inspiración para las nuevas generaciones que buscaron comprender la historia de Colombia desde sus cimientos.