José María Álvarez del Manzano
| Nombre completo | José María Álvarez del Manzano |
|---|---|
| Nombre nativo | José María Álvarez del Manzano |
| Descripción | Político español (n.1937) |
| Fecha de nacimiento | 17-10-1937 |
| Lugar de nacimiento | |
| Nacionalidad | España |
| Ocupaciones | funcionario, político, ejecutivo |
| Idiomas | español |
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José María Álvarez del Manzano y López del Hierro (Sevilla, 17 de octubre de 1937) es un funcionario público y político español que dejó huella en la alcaldía de Madrid durante una etapa de creciente modernización de la ciudad. Su trayectoria profesional fusiona conocimientos técnicos en Hacienda, labor docente universitaria y una extensa labor administrativa, lo que le permitió guiar políticas urbanas, financieras y de infraestructuras en la capital. Su historia exhibe la interacción entre una formación sólida y una gestión orientada a resultados, a la vez que enfrentó críticas y desafíos propios de una gran urbe.
José María Álvarez del Manzano y López del Hierro (Sevilla, 17 de octubre de 1937) es un funcionario público y político español que dejó huella en la alcaldía de Madrid durante una etapa de creciente modernización de la ciudad. Su trayectoria profesional fusiona conocimientos técnicos en Hacienda, labor docente universitaria y una extensa labor administrativa, lo que le permitió guiar políticas urbanas, financieras y de infraestructuras en la capital. Su historia exhibe la interacción entre una formación sólida y una gestión orientada a resultados, a la vez que enfrentó críticas y desafíos propios de una gran urbe.
Biografía
Primeros años y formación
Procede de una familia vinculada a la administración pública: su padre, también llamado José Álvarez del Manzano, ejerció como abogado del Estado desde 1931. Aunque nació en Sevilla, creció en la capital española, donde residió desde los tres años. Fue educado en un colegio de la Compañía de Jesús, en Chamartín, y obtuvo la licenciatura en Derecho por la Universidad de Madrid. Su existencia personal está vinculada a la vida municipal a través de la experiencia de su yerno y de su hija, que también figuran en su entorno familiar más cercano.
En 1963 superó las oposiciones para inspector de Hacienda, ingresando en el cuerpo conocido entonces como Inspectores Técnicos de Timbre del Estado. A lo largo de su carrera inicial desempeñó funciones en las delegaciones de Hacienda de distintas provincias, entre ellas Ciudad Real, Badajoz, Toledo, Cantabria y Vizcaya. Durante esos años combinó su labor administrativa con la enseñanza universitaria: impartió Derecho Fiscal y Hacienda Pública en la Universidad de Deusto, y colaboró como profesor en la Escuela Superior de Estudios Técnicos de Álava.
En el ámbito político, formó parte de la Unión de Centro Democrático, una coalición que buscaba transitar hacia la democracia durante la transición española. En 1976, asumió la responsabilidad de secretario general técnico del Ministerio de Hacienda, en ausencia de un titular de mayor rango, bajo la dirección del ministro Eduardo Carriles. Al año siguiente, con el inicio del proceso democrático, ocupó la subsecretaría del Ministerio de Agricultura durante el primer tramo del nuevo periodo gubernamental, entre 1977 y 1978, en el marco de la administración de Adolfo Suárez.
Ayuntamiento de Madrid
En las elecciones municipales de 1979 logró un acta de concejal en el ayuntamiento de Madrid, figurando en la segunda posición de la candidatura de la Unión de Centro Democrático liderada por José Luis Álvarez y Álvarez. Aunque la UCD fue el partido más votado, la capital no pudo formar gobierno y quedó sujeto a un pacto entre el PSOE y el PCE, que llevó a Enrique Tierno Galván al cargo. Álvarez del Manzano asumió entonces la función de portavoz de la oposición, marcando el inicio de una larga trayectoria en la vida municipal.
Con la disolución de la UCD, se incorporó al Partido Demócrata Popular e intentó encabezar la lista de la Coalición Popular para las municipales de 1983. Aunque su aspiración no se consolidó, la segunda posición en la lista llevó a que Jorge Verstrynge, de Alianza Popular, ocupase el puesto correspondiente y, finalmente, Verstrynge no llegó a tomar el acta, pues prefirió permanecer como diputado. En ese periodo, Álvarez del Manzano emergió como líder de la oposición frente a Tierno Galván y, posteriormente, frente a Juan Barranco.
En las elecciones de 1987 se presentó como candidato a la alcaldía por Alianza Popular y obtuvo el segundo puesto, logrando 20 concejales frente a los 24 del PSOE de Barranco. El CDS de Agustín Rodríguez Sahagún ocupó la tercera posición, seguido de Izquierda Unida y otras fuerzas. Tras un arreglo político posterior, Sahagún fue designado alcalde y Álvarez del Manzano pasó a ser teniente de alcalde, cargo que asumió como parte de un acuerdo de gobierno que afectaba la distribución de competencias en la gestión municipal.
La continuidad política del periodo quedó marcada por la consolidación de una mayoría que llevó a una nueva etapa electoral en 1991, cuando la mayoría absoluta del Partido Popular facilitó la investidura de Álvarez del Manzano como alcalde de Madrid el 5 de julio de ese año. En ese tiempo, la ciudad inició un proceso de transformación que combinaría obras de infraestructura, desarrollo urbano y una mirada internacional para posicionar a Madrid como un eje estratégico en la España democrática.
Gestión municipal y proyectos emblemáticos
Durante su primer mandato, se impulsaron proyectos orientados a la modernización de la ciudad y a la consolidación de infraestructuras claves. Entre las actuaciones destacadas se encontraban la apertura de parques y la continuación de iniciativas de movilidad, como la creación de grandes ejes de acceso y la reconfiguración de la red de calles para favorecer la circulación. También se estableció un marco para un Plan General de Ordenación Urbana que pretendía sentar las bases de un crecimiento sostenido y equilibrado.
La agenda urbanística contemplaba la apertura de espacios de uso público de gran relevancia, la mejora de la conectividad y la promoción de Madrid como un centro de negocios y congresos internacional. En ese marco, se avanzó en el fortalecimiento de la estructura de la ciudad para acoger ferias, congresos y eventos de relevancia mundial, en paralelo a la expansión de infraestructuras culturales y turísticas que fortalecieran su identidad histórica y contemporánea.
En el ámbito sanitario, surgió la idea de reorganizar la atención y la respuesta ante emergencias a través de un servicio conocido como Samur-Protección Civil, concebido por el concejal Simón Viñals y liderado por José Luis Gilarranz. Este modelo buscaba una capacidad de respuesta rápida ante incidentes y una coordinación más estrecha entre los servicios municipales y los recursos disponibles en la ciudad.
En lo económico, la gestión municipal optó por un marco de contención de gastos orientado a sanear las cuentas públicas, priorizando inversiones en obras de gran impacto. Parte de los fondos se canalizó a subvenciones y apoyos para la cofinanciación de grandes proyectos, con un énfasis en la optimización de los recursos disponibles y la búsqueda de apoyos nacionales y europeos para financiar iniciativas de infraestructura vial y urbana.
Segunda mitad de la primera década de los 90
En septiembre de 1994 se emprendió la reforma de la Plaza de Oriente, un proceso con el objetivo de convertirla en una zona de uso peatonal y consolidar el frente del Palacio Real. Este plan llevó a soterrar la Calle de Bailén, permitiendo la conexión de los jardines y la reapropiación de ese espacio para el tránsito peatonal. Las obras, iniciadas a finales de 1991, se prolongaron por varios años y se vieron condicionadas por hallazgos arqueológicos que incrementaron el costo total, situándolo en cifras relevantes para el presupuesto municipal.
La remodelación de ese enclave histórico se vinculó también a la renovación del Teatro Real, resultando en una actualización de su entorno y una mejora de la oferta cultural para residentes y visitantes. Este conjunto de actuaciones se inscribió dentro de una visión más amplia de revitalización del centro urbano y de la protección de su patrimonio.
La gestión de Álvarez del Manzano estuvo marcada por tensiones internas, especialmente con Ángel Matanzo, concejal del distrito Centro, quien protagonizó episodios polémicos, incluido un intento de cierre de un recinto privado sin la debida autorización. Estos desencuentros obligaron al alcalde a ajustar las dinámicas de su equipo y a reevaluar ciertas alianzas internas que afectaban la cohesión de la administración local.
En ese periodo también se dio un proceso de privatización parcial de la Empresa Municipal de Servicios Funerarios, que generó una controversia institucional y un proceso judicial con imputaciones a varios ediles. Este episodio dejó huellas sobre la relación entre el sector público y las empresas municipales y se convirtió en un referente de las tensiones entre eficiencia operativa y responsabilidad administrativa.
Presidencia de Ifema
Entre 1991 y 2015, Álvarez del Manzano ejerció la presidencia de la junta rectora de Ifema, la feria de Madrid. El cargo, conforme a los estatutos, era asumido por el alcalde, pero en una coyuntura de transición, se llegó a un acuerdo para que el entonces alcalde en funciones delegara la presidencia de Ifema a un sucesor, a cambio de una remuneración fija. Este acuerdo marcó una variación en la relación entre el ayuntamiento y la gestión de la feria, que continuó con posteriores cambios en la jefatura de la institución cuando tomaron la rienda nuevos alcaldes. Posteriormente, la siguiente alcaldesa también adoptó una solución similar respecto a la dirección de Ifema.
Vida pública y salida de la alcaldía
Con la llegada de Manuela Carmena al Ayuntamiento en 2015, se terminó una era de más de dos décadas al frente de la ciudad para Álvarez del Manzano. Su salida coincidió con la apertura de un nuevo capítulo para la institución municipal y con la designación de un nuevo equipo de gobierno. Tras abandonar la alcaldía, surgieron revelaciones sobre la remuneración percibida durante años por los cargos directivos de la organización, lo que provocó debates sobre las retribuciones de los altos cargos públicos y su relación con la responsabilidad institucional. Álvarez del Manzano respondió defendiendo la adecuación de su salario dentro de los márgenes habituales para directivos de la entidad.
En el plano de actividad profesional posterior a la política, se incorporó al ámbito jurídico privado. Fue miembro de la junta de administración de Reyal Urbis entre 2013 y 2015, y desde 2015 pasó a ejercer como socio en Cremades & Calvo-Sotelo Abogados, donde ha continuado aportando su experiencia en materia de legislación urbanística, gestión pública y economía pública.
En 2019, durante las elecciones municipales, continuó figurando como parte de la estructura de apoyo al candidato popular a la alcaldía, José Luis Martínez-Almeida, cerrando la lista electoral de ese proceso. Este movimiento respondió a una dinámica de alianzas y estrategias propias de un partido que buscaba mantener la continuidad de su proyecto político en la capital.
Cargos desempeñados
- Subsecretario de Agricultura (1977-1978)
- Concejal del Ayuntamiento de Madrid (1979-2003)
- Portavoz del Grupo Centrista en el Ayuntamiento (1980-1983)
- Portavoz del Grupo Popular en el Ayuntamiento (1983-1991)
- Primer Teniente de Alcalde de Madrid (1989-1991)
- Alcalde de Madrid (1991-2003)
- Presidente de Ifema (1991-2015)
- Socio en Cremades & Calvo-Sotelo Abogados (2017-presente)
Condecoraciones
- Gran Cruz de la Orden Civil del Mérito Agrícola (1978)
- Gran Cruz del Mérito Aeronáutico (con distintivo blanco) (1997)
- Cruz Blanca de la Orden al Mérito del Plan Nacional sobre Drogas (1997)
- Gran Cruz del Mérito Naval (con distintivo blanco) (2003)
- Gran Cruz de la Orden del Dos de Mayo (2012)