Josep Iturbi Bàguena
| Nombre completo | Josep Iturbi Bàguena |
|---|---|
| Descripción | Pianista, compositor y director de orquesta español |
| Fecha de nacimiento | 28-11-1895 |
| Lugar de nacimiento | |
| Fecha de fallecimiento | 28-06-1980 |
| Nacionalidad | España |
| Ocupaciones | actor, pianista, director de orquesta, compositor |
| Géneros | música clásica |
| Idiomas | español |
| Hermanos | Empar Iturbi Bàguena |
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José Iturbi Báguena nació en Valencia el 28 de noviembre de 1895 y falleció en Los Ángeles el 28 de junio de 1980. A lo largo de su vida, se consolidó como un multiinstrumentista artístico: pianista, compositor y director de orquesta que llevó el talento español a escenarios de gran proyección internacional. Su trayectoria abarcó décadas de intensa actividad concertística, cine musical y una profunda influencia en la vida musical de Valencia y más allá.
José Iturbi Báguena nació en Valencia el 28 de noviembre de 1895 y falleció en Los Ángeles el 28 de junio de 1980. A lo largo de su vida, se consolidó como un multiinstrumentista artístico: pianista, compositor y director de orquesta que llevó el talento español a escenarios de gran proyección internacional. Su trayectoria abarcó décadas de intensa actividad concertística, cine musical y una profunda influencia en la vida musical de Valencia y más allá.
Biografía
Desde la cuna mostró una relación especial con la música, creciendo en un entorno humilde donde su padre trabajaba como encendedor de farolas de gas. Rápidamente dejó claras sus dotes para el piano y, con apenas unos años, comenzó a transmitir su conocimiento, ya que impartía lecciones a su entorno y ofrecía conciertos en salas de cine mudo de la ciudad. Esa temprana vocación presagiaba una carrera de grandes dimensiones.
A los cinco años recibió su primera enseñanza pianística de la maestra María Jordán, y cuatro años después ingresó en el Conservatorio de Valencia para nutrirse de una formación académica sólida. Su talento se puso de manifiesto en Valencia cuando aún era niño, pues ya actuaba ante audiencias y desarrollaba una presencia musical notable pese a su juventud.
En 1911 emprendió una etapa de aprendizaje en París, impulsado por una beca otorgada por la Diputación de Valencia. Allí profundizó en su técnica pianística y estudió conjuntamente con maestros de renombre como Joaquín Malats y Wanda Landowska, experiencias que marcaron su giro hacia una carrera internacional.
Un año después, en 1912, debutó en Horno de Alcedo, convocado por la Sociedad Filarmónica de Valencia para suplir a la pianista Marthe Lehman, quien no pudo presentarse por motivos de salud. En ese mismo periodo, comenzó a forjar una alianza con Manuel Quiroga Losada, violinista gallego que, con el paso del tiempo, se convertiría en su esposo y compañero de escenario.
La actuación en Bilbao el 21 y 22 de diciembre de 1912 consolidó su estatus de prometedor intérprete, y ese año culminó con una graduación brillante en el Conservatorio de París. El triunfo logrado en aquella ciudad fue tan rotundo que, en noviembre de 1913, fue nombrado Socio de Honor de la Sociedad Filarmónica de Valencia, reconociéndose así su proyección artística.
En 1918 asumió la cátedra de piano en Ginebra, cargo que ocupó hasta 1923, cuando se trasladó a París para dedicarse por completo a la actividad de concertista. Desde entonces, viajó por Europa y América, destacando especialmente en las temporadas que ofrecía ante la Sociedad Filarmónica de Valencia y otros auditorios internacionales.
El camino de Iturbi se fue ensanchando con recitales en las principales salas europeas y americanas, lo que resultó en una consolidación de su prestigio internacional. La primavera de su carrera se hizo evidente al irrumpir en el panorama estadounidense en 1929 y decidir fijar su residencia allí, orientando su talento hacia la dirección de orquesta además de la interpretación al piano.
Durante esa fase, creó su propia agrupación orquestal y llevó su nombre a escenarios tan prestigiosos como la Filarmónica de Nueva York, la Orquesta de Filadelfia, la Sinfónica de Chicago y la Orquesta Filarmónica de Rochester. La versatilidad de Iturbi le permitió alternar entre roles de director y de solista con notable maestría, enriqueciendo cada programa con un temperamento fuerte y una lectura personal del repertorio.
En 1942 dio un giro hacia el cine musical cuando Metro Goldwyn Mayer lo reclutó como pianista para acompañar producciones de comedias musicales. Ese paso abrió una ventana hacia el mundo cinematográfico y convirtió a Iturbi en una de las figuras más reconocibles de Hollywood durante los años de la Segunda Guerra Mundial y la posguerra.
La fama obtenida en las pantallas le valió una estrella en el Paseo de la Fama de Hollywood. En 1944 viajó a la Ciudad de México y, en el Palacio de Bellas Artes, estrenó el Concierto n.º 2 para piano y orquesta, compuesto por José Vásquez, acompañado por la Orquesta Sinfónica de la Universidad (hoy OFUNAM) bajo la dirección de José Rocabruna. Este episodio remarcó su capacidad para acercar la música sinfónica a públicos diversos.
A finales de la década de los cuarenta, Valencia volvió a reclamar su figura para apoyar la Orquesta Municipal de Valencia. Su intervención resultó decisiva para consolidar a la orquesta como una de las más destacadas de España y del ámbito internacional, además de fortalecer su vínculo con la ciudad natal.
En 1948 recibió la Gran Cruz de la Orden Civil de Alfonso X el Sabio, un reconocimiento que subrayó su contribución a la cultura y a la educación musical. Este galardón se convirtió en un hito de su trayectoria en España y fuera de ella.
El 17 de abril de 1949, presentó en Madrid la Orquesta Municipal de Valencia, cuyo ciclo de conciertos en el Teatro Madrid marcó un significativo deleite para el público y la crítica. El éxito fue rotundo y confirmó el papel de Iturbi como figura central de la música valenciana.
La orquesta continuó su itinerario por ciudades como Barcelona, Zaragoza, Alicante y Tarrasa, cosechando elogios y consolidando su reputación. Este periodo evidenció la capacidad de Iturbi para coordinar proyectos de gran envergadura y mantener la cohesión de una formación orquestal en crecimiento.
El 24 de junio de 1949 Iturbi regresó a su tierra para recibir un homenaje de sus colegas y del Ayuntamiento de Valencia, que le concedió la condición de director honorario perpetuo de la Orquesta Municipal. Además, en 1950 impulsó la primera gira de una orquesta española en el extranjero, un hito que mostró su visión internacional y su compromiso con la proyección de la música española a nivel global.
La tragedia de la riada de Valencia en 1957 llevó al maestro a suspender compromisos y a organizar una gira por España para reunir fondos para los damnificados. Con esa acción demostró un profundo afecto por su tierra y una preocupación social que complementó su carrera artística. En esa época dejó constancia de su admiración por Leopoldo Magenti Chelvi, grabando un disco con su obra, Estampas Mediterráneas, dirigiendo la Orquesta de Valencia.
Obra
La trayectoria de José Iturbi conjugó las facetas de pianista, compositor y director de orquesta, aunque su sello más distintivo residió en la interpretación al piano, donde afloró una técnica limpia y una precisión casi quirúrgica. Su enfoque se caracterizó por una claridad de ejecución que definió su estilo único y reconocible.
De manera habitual, Iturbi adoptaba la figura de solista-director: dirigía desde el piano mientras se interpretaba el concierto, fusionando la batuta con la mano ejecutante para crear una experiencia de recital muy particular. Este modo de afrontar el repertorio respondió a una intuición musical que combinaba liderazgo y virtuosismo en una sola persona.
Su repertorio abarcó un espectro amplio que incluía a Beethoven, Mozart, Liszt, Chopin, Brahms, Schumann y Mendelssohn, sin perder de vista las raíces hispánicas que lo acercaron a compositores como Albéniz, Granados y Falla. La música española ocupó un lugar destacado en sus actuaciones, para las que ideó programas que atravesaron continentes y generaciones.
Entre sus aportaciones destacó un arreglo para piano a dos manos de Rhapsody in Blue, obra de George Gershwin. Esta versión alternativa dejó constancia de su interés por adaptar y reinterpretar piezas consagradas en filosofías distintas, fusionando estilos con una identidad personal.
Iturbi en Hollywood
La carrera cinematográfica de Iturbi se desarrolló a lo largo de alrededor de una decena de largometrajes (y algunos cortometrajes de conciertos), consolidando su imagen de músico versátil y carismático para el público de la era dorada de Hollywood. Su presencia en la pantalla contribuyó a popularizar la música clásica entre quienes seguían las historias de las grandes producciones musicales.
Entre las cintas en las que participó destacan títulos que muestran su talento como pianista y su capacidad para interactuar con cantantes y actores en clave musical. Sus apariciones enfatizaron su papel de embajador del virtuosismo pianístico y de la dirección orquestal ante una audiencia amplia.
- Levando anclas, 1945, donde aportó su talento al conjunto de la banda sonora y la interpretación de piezas al piano.
- Holiday in México, título que acercó ritmos y tonalidades regionales a la maquinaria del cine musical.
- Sweethearts, en el que acompaña a Jeanette MacDonald en la interpretación de la canción Where there's love.
- Three Daring Daughters, protagonizada junto a Jeanette MacDonald y Jane Powell, en la que interpreta la Danza Ritual del Fuego de El Amor Brujo de Falla junto a su hermana Amparo Iturbi.
- That Midnight Kiss, estrenada en 1949, donde ejecuta la Fantasía Impromptu de Chopin acompañando a Mario Lanza.
- Thousands Cheer, con un fragmento del concierto para piano de Grieg interpretado ante el público de la pantalla.
Iturbi y Valencia
La ciudad de Valencia mantuvo vivos los lazos con su figura y, para ello, dio su nombre al Conservatorio Municipal de Música José Iturbi, símbolo de un legado pedagógico y artístico que perdura. Este reconocimiento subraya la influencia de Iturbi en la formación de nuevas generaciones de músicos y su estrecha relación con su tierra.
Asimismo, la ciudad acoge de manera regular un certamen internacional de piano que lleva su nombre, un evento que reúne a pianistas de diversas naciones para competir y compartir su técnica en un marco de excelencia. La herencia Iturbi se consolida también en el Palau de la Música, cuyo recinto principal honra su memoria con el propio nombre.