Vida Icónica VIDAICÓNICA

Juan Antonio Salvador Carmona

Nombre completo Juan Antonio Salvador Carmona
Descripción 18th-century Spanish engraver (1740–1805)
Fecha de nacimiento 07-02-1740
Fecha de fallecimiento 01-01-1805
Nacionalidad España
Ocupaciones ilustrador científico, historiador
Idiomas español
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Juan Antonio Salvador Carmona nació en Nava del Rey, Valladolid, el 7 de febrero de 1740, y falleció en Madrid hacia 1805, con una fecha exacta aún debatida por la historiografía. Formó parte de una ilustre saga de artistas y dejó huella como grabador, consolidando una trayectoria que lo enlazó estrechamente con su linaje familiar y con las grandes escenas artísticas de su tiempo. Su vida discurrió entre talleres, viajes y encargos que ampliaron el repertorio de la engraving española.

Juan Antonio Salvador Carmona — Imagen principal

Juan Antonio Salvador Carmona nació en Nava del Rey, Valladolid, el 7 de febrero de 1740, y falleció en Madrid hacia 1805, con una fecha exacta aún debatida por la historiografía. Formó parte de una ilustre saga de artistas y dejó huella como grabador, consolidando una trayectoria que lo enlazó estrechamente con su linaje familiar y con las grandes escenas artísticas de su tiempo. Su vida discurrió entre talleres, viajes y encargos que ampliaron el repertorio de la engraving española.

Vida y obra

Campo familiar y primeros años. En su temprano entorno familiar se tejía una alianza de artistas: sus padres, Pedro Salvador Carmona y María García, vieron nacer a Juan Antonio junto a sus hermanos Manuel, también grabador, y José, escultor. Sus comienzos artísticos estuvieron marcados por la tutela de su padre, quien le impartió nociones de dibujo y le introdujo en el que sería su oficio principal. La Granja de San Ildefonso y Salamanca jugaron papel decisivo como primeros escenarios de su oficio, cuando juntos elaboraron relieves relevantes para la memoria de la casa real y para prestigiosas capillas colegiales. En esa etapa, su vocación comenzó a consolidarse como una alternativa de perfeccionamiento técnico frente a las experimentaciones de otros maestros de la época.

Un cambio de apellido y la corte. A los quince años dio el salto hacia la corte para integrarse al entorno de su tío y de sus hermanos, adoptando el apellido que lo distinguiría en su trayectoria: dejó de lado García para hacerse llamar Juan Antonio Salvador Carmona, unión de sus raíces maternas y el linaje paterno que ya destacaba en las artes. Este traslado significó empezar a tejer redes profesionales en un ambiente donde el grabado adquiría un papel central en la difusión de imágenes y retratos de corte real.

Inicios en el grabado y formación. Inicialmente incursionó en la escultura, acompañando a su tío a la Granja y participando en proyectos de relieve. Sin embargo, pronto orientó su camino hacia el grabado, y trabajó en el taller de Tomás López, renombrado grabador de mapas que había acompañado a Manuel en su aprendizaje en París. Durante dos años, Juan Antonio se especializó de manera exclusiva en la técnica del buril y afianzó una base que le permitiría años más tarde traducir pintura en grabado con notable precisión.

Trayectoria académica y primeros éxitos. En 1763 volvió a intentar su ingreso en la Academia de San Fernando, frente a rivales como Juan Barcelón. Mengs defendió la candidatura de Barcelón, lo que dio a entender el peso de las opiniones de los jurados en aquel jurado; sin embargo, esa misma etapa fue prolífica para Juan Antonio, pues grabó diversos temas, entre ellos un Niño Jesús, y mostró capacidad para asumir encargos de mayor envergadura a partir de 1764. Sus primeras series, basadas en las estaciones del año, y devociones religiosas, le abrieron el camino para reproducir obras maestras de la pintura y acercarse al mundo de las colecciones reales.

Proyección hacia la reproducción de maestros. A partir de estas piezas iniciales, su producción se orientó hacia la reproducción de obras de Murillo, así como a la transposición de retratos y temas religiosos para la Academia. En 1770 presentó ante la institución una serie de grabados que dio a conocer en la propia academia y que le valieron el reconocimiento como Académico Supernumerario. En esa misma década la Calcografía Nacional conservaría la matriz de uno de aquellos grabados, signo de la valoración institucional de su trabajo.

La década de los once años. En torno a 1770 inició un grabado de un cuadro de Luis Paret, Baile en máscara, cuyo tema circuló con impresiones características, entre las que se cuentan firmas de Mengs o identidades anónimas según la edición. Su labor para imprentas y editoriales fue intensa: entre 1772 y años cercanos realizó grabados para ediciones importantes, como el Misal de media cámara y proyectos para la célebre edición de Catilina y la Guerra de Yugurta, de Salustio, impresos por la casa de Joaquín Ibarra. En estas piezas realizó también remates florales y una firma que denominó Carmona Iunior.

Viaje a Roma y consolidación en la corte. Tras la viudedad de Margarita Legrand, su hermano Manuel contrajo matrimonio con Ana María Mengs, y ambos emprendieron viaje a Roma. En la capital italiana fueron recibidos por el papa Pío VI, que mostraba admiración por el trabajo de Manuel, lo cual simbolizó un momento de reconocimiento de su grupo familiar en un contexto internacional. Regresaron a España en 1778, y la experiencia robóraje consolidó su visión del grabado como puente entre la pintura y la difusión pública de las imágenes.

Retratos y series de gran calado. En las últimas décadas del siglo XVIII abordó grabados basados en retratos de Carlos IV y María Luisa de Parma cuando aún eran príncipes; también ejecutó una estampa ecuestre de ese mismo príncipe que Celedonio de Arce había esculpido en marfil. En 1780 completó un grabado alegórico sobre España, desarrollado a partir de un diseño de Luis Paret. Otra línea de trabajo importante fueron las 41 planchas de apóstoles y padres de la Iglesia, concebidas para un Santoral que, si bien no se terminó, dejó constancia de su interés por las biografías religiosas. Estas imágenes iban acompañadas de figuras copiadas de Piazzetta, y existe una colección en Córdoba que preserva parte de ese proyecto.

Proyectos reales y reconocimiento oficial. En esa misma etapa llevó a cabo la realización de Cuatro Continentes, basados en cuadros de Luca Giordano. Este conjunto recibió la dedicatoria al príncipe Carlos, lo que le abrió la puerta a ser llamado Grabador de Cámara del Príncipe, un título que no había existido con anterioridad. Con el ascenso de Carlos IV, su cargo evolucionó a Grabador de Cámara de la Corona, y juró tal cargo el 17 de julio de 1790, consolidando su papel dentro de la administración artística de la corte.

Retratos de gran formato y aportaciones a la producción ilustrada. Entre 1786 y 1788 llevó a cabo grabados que capturaron obras célebres para la colección del Prado, como La Sagrada Familia del pajarito de Murillo, el Cristo de San Placido de Velázquez y dos temas de Tiziano, Mater Dolorosa y Ecce Homo. Para el Atlas de Vicente Tofiño San Miguel realizó al menos dos planchas y, según una dedicatoria a un cardenal de la época, dejó constancia de un Apostolado que abría una línea de grabados de carácter devocional. Varias de estas piezas muestran una calidad desigual, aunque varias destacan por su valor artístico.

Arquetipo de un oficio y sus límites. En 1795 registró una autobiografía titulada Noticias de la vida... hasta aquí, que señala un momento de introspección sobre su trayectoria. A partir de ese periodo, la información histórica se limita a algunas obras tardías, como un San Lorenzo mártir fechada en 1802, dedicada al marqués de Ariza, un alto dignatario de Carlos IV. Murió en Madrid en 1805, aunque la fecha exacta sigue siendo objeto de debate entre los historiadores. Un expediente conservado en el Palacio Real señala 1804 como año de fallecimiento; sin embargo, el consenso de especialistas de finales del siglo XIX sitúa el 20 de enero de 1805 y anota la venta de 107 matrices a la Real Calcografía, actual Calcografía Nacional, por parte de su familia.

  • Obras destacadas: Las estaciones del año (serie para Arturo de Manuel), El vinatero y La vendimiadora (Murillo, retratos transmisibles a la colección real), Baile en máscara (Luis Paret), Cuatro Continentes (Europa, Asia, África y América, tras Luca Giordano).
  • Encargos editoriales: Misal de media cámara, Conjuración de Catilina y Guerra de Yugurta (ediciones de Joaquín Ibarra), grabados de monedas antiguas para la edición, y un remate floral firmado Carmona Iunior.
  • Posiciones y honores: Académico Supernumerario en la Academia de San Fernando (tras su presentación en 1770) y Grabador de Cámara del Príncipe, título que evolucionó con el tiempo a Grabador de Cámara de la Corona al convertirse Carlos IV en rey.

Imágenes de Juan Antonio Salvador Carmona